Happy Birthday to me!

¡Recáspita y diantres! Tengo el blog tan descuidado que el anterior post cumpleañero está tan solo cinco posts antes que este. Pero, como siempre, el post cumpleañero no puede faltar. Otro año más, otra vuelta más al sol.

Al igual que el año pasado, voy a encauzar todos los deseos cumpleañeros que me envían los colegas por Facebook, Twitter, etc. a recaudar fondos para el Trevor Project, una organización que proporciona asistencia a jóvenes gays y lesbianas en EEUU. Y, como llevo haciendo desde hace unos años, yo me comprometo a donar $1 por cada $1 que se done en honor a mi cumpleaños (hasta un máximo de $2500). El año pasado, entre pitos y flautas, mi cumpleaños resultó en una apabullante donación de $2500. A ver si este año por fin llegamos a $5000. Venga, ¿a que esperas, desalmado? Haz una donación ahora mismo:

Online fundraising for Borja's 34th Birthday Fundraiser

En serio que estas donaciones, por pequeñas que sean, me van a hacer más ilusión en mi cumpleaños que cualquier regalo de esos que vienen envueltos en papeles y cintas de colores.

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Décimo Chicagoniversario

Hoy se cumplen diez años desde que me mudé a Chicago (aunque, justo ahora, resulta que estoy en Bilbao), y por muy comatoso que esté BorjaNet, esto hay que marcarlo con un post en el blog. Para los nostálgicos, os recomiendo leer los posts que escribí los primeros día que estuve en Chicago, empezando por Chicago, Día 1.

Yo me los acabo de releer, y la avalancha de memorias ha sido fantástica. Es momentos como estos que me alegro de haber mantenido y escrito un blog, sobre todo en periodos tan importantes de mi vida. He revivido detalles que se me habían olvidado por completo, y es interesante leer la perspectiva de “Borja de hace diez años” (sobre todo en los tecnológico: me maravillaba el ADSL de 1.5Mb/s de EEUU, y varios comentaristas del blog salivaban ante semejante ancho de banda). Mi estilo de escribir también ha evolucionado mucho; ahora es mucho más cuidado y antes era más “de la cabeza directo a la página”, hasta el punto de que algunos posts casi suenan a transcripciones orales.

También es curioso como el blog era básicamente “la red social” en esa época. Me acababa de mudar a EEUU, y no había Facebook o Twitter para mantener a mis amigos y familia actualizados. El único mecanismo era el blog, y la mayoría de los posts tienen abundantes comentarios (muchos de ellos con preguntas que luego yo respondo en otro comentario), muy similar a como interactuamos en Facebook muchos de nosotros hoy en día.

¿Y los siguientes diez años? Pues seguramente en Chicago. Ya os iré contando.

Escribiendo, que es gerundio

Como ya he comentado en varias ocasiones en BorjaNet, este blog fue durante muchos años mi válvula de escape cuando sentía la necesidad de escribir algo. Os recuerdo, niños y niñas, que hubo un tiempo cuando no teníamos ni Facebook, ni Twitter, ni Google+, ni ná, y nuestra “red social” eran los blogs. Me permito re-postear esta tira cómica de los inimitables Bilo y Nano, publicada allá por el año 2001 (de hace 13 años, señora).

Para los que sois demasiado jóvenes para recordar esa época de la Internet, creedme: tener un blog era la leche en patineta. Por lo tanto, cuando me entraban ansias de contar algún cuento o batallita, iba directo al blog. Ahora, en cambio, voy a Facebook o Twitter. Y es un rollo distinto porque, a diferencia del blog, se tiende más hacia posts breves y muy frecuentes en lugar de posts largos y explayados pero menos frecuentes. Ojo, que no tengo nada en contra de Facebook o Twitter. Me parecen medios fantásticos para compartir ideas, entablar conversaciones, etc. (aunque, a diferencia de los blogs, donde hay una mayor expectativa de escribir textos más largos y pulidos, en Facebook y Twitter es más fácil encontrarse con morralla que no le interesa a nadie. p.ej., “Jajajajaja, estoy plantando un pino!!! #lol #zurullo”).

Eso sí, la verdad es que, de vez en cuando, hecho de menos el escribir artículos más largos, del tipo que te requieren escribir varios borradores en lugar de simplemente escribir las primeras frases que se te ocurren y darle al Enter. Por eso todavía vuelvo al blog de vez en cuando. Sin embargo, a lo largo de los últimos años he tenido unas ansias de escribir que realmente no caben en este blog. De entrada porque son ansias de escribir en Inglés, y yo he jurado y perjurado que BorjaNet siempre será un blog en Español. Y, segundo, porque son ansias de escribir relatos cortos, ficción, etc., y este es un blog más orientado a contar mis batallitas personales.

En fin, que me he creado un perfil en Medium, que al parecer es el lugar más hip y cool para estas cosas:

Aparte de re-publicar un par de cosas que originalmente publiqué en Facebook, he publicado dos relatos cortos:The Wrong Original y Caroline’s New Office.

Venga pues, que ustedes lo disfruten.

Hothcago

Hoy está refrescando un poco:

Ojo a la temperatura “feels like”…

Wanderlust

Mi abuela, la última que me quedaba, ha fallecido hoy. No escribo estas palabras en búsqueda de simpatía o condolencias; mi abuela vivió una vida muy completa, disfrutó con los suyos hasta el último momento, y hace ya unas semanas que sabíamos que su fallecimiento era inminente. Siento algo, pero no es tristeza. Simplemente, su momento había llegado.

Escribo estas palabras a modo de tributo, porque gran parte de lo que soy hoy en día se lo debo, en cierta manera, a ella.

Mi abuela fue farmacéutica, y se licenció en Farmacia en una época en la que pocas mujeres obtenían estudios universitarios, y mucho menos en campos científicos como Farmacia. Además, tener una farmacia en la época de mi abuela era un negocio muy lucrativo, porque (por ley) no podía haber otras farmacias a cierta distancia de la tuya, dándote un monopolio sobre un barrio entero. Es decir, mi abuela estaba fo-rra-da.

¿Y que hacía mi abuela con todos esos fabulosos ingresos? Se los gastaba casi todos en sus nietos. Sin embargo, no se lo gastaba en regalos o “pagas” a los nietos. Se lo gastaba en viajes: mi abuela sostenía que era muy importante que, desde una edad temprana, sus nietos tenían que ver el mundo y conocer otras culturas. Gracias a mi abuela, tuve la oportunidad de recorrer Europa y de visitar Egipto, Israel y Turquía. Como también le impartió ese valor a sus hijos, mi abuela también fue indirectamente responsable de varios viajes que hice con mis padres, sobre todo múltiples viajes a EEUU.

¿Y qué efecto han tenido esos viajes en mi? Hace casi diez años decidí iniciar una nueva etapa de mi vida, mudándome a Chicago, una nueva ciudad donde no conocía a nadie, para realizar mis estudios de doctorado. Podría haberme quedado tranquilamente en Bilbao; ya tenia un buen empleo, y podía estar con todos mis amigos y mi familia. Mudarme a Chicago sería un cambio enorme.

Sin embargo, mi abuela me impartió la importancia de no conformarte con la comodidad de lo conocido y lo permanente. Esos viajes en mi infancia y adolescencia me abrieron los ojos al mundo y las culturas que hay fuera de nuestras fronteras y despertaron un interés -casi una necesidad- por zambullirme en lo desconocido. Levantar raíces para venir a Chicago no fue una decisión difícil. Era otra aventura más. Y, hoy en día, sigo realizando viajes épicos donde lo principal no es “hacerse la foto” sino conocer la historia y la cultura de los sitios que visito, y estos viajes enriquecen mi vida sobremanera.

Pero, más importante aun, mi abuela me impartió que el propósito más noble para las riquezas que acumulamos es mejorar la vida de los que nos rodean, sin esperar recibir nada a cambio. Salvo, quizás, la gratitud de su nieto.

Sed buenos los unos a los otros.




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