Entre pitos y flautas

Madre del amor hermoso, que llevo más de dos meses sin escribir. Aunque, bueno, para los que no se hayan enterado, en los comentarios del post anterior hay diversión garantizada para toda la familia, señora! Nada más divertido que cuando los libremercadistas y los sociatas debaten a ver quién la tiene más grande. La economía, no la polla, ¡malpensados!

La principal razón por la que no he podido bloguear o, más correctamente, la razón por la que no ha pasado nada digno de ser blogueado es que he pasado los últimos meses trabajando sin parar en un “paper” (un artículo cientifico, vamos). Bueno, no, no un paper. El paper. El último paper del doctorado. Lo envié ayer mismo a esta conferencia, a ver si nos lo aceptan. Pero vamos, ahora ya sólo queda escribir la tesis, que puede sonar a mucho, pero en realidad no es más que una recopilación de “Borja’s Greatest Hits” (todos los papers que he escrito, pero en un único documento con una narrativa coherente)

Otra cosa que me ha tenido bastante ocupado: el Mundial de Programación (ICPC 2010 World Finals, para ser más correctos). Como ya comenté anteriormente, soy el entrenador del equipo de programación aquí en la Universidad de Chicago, y en Noviembre nos clasificamos para el mundial. El mundial es la semana que viene, y esta noche el equipo (tres estudiantes) y yo nos vamos al mundial… ¡en China! Van a ser muchas horas en avión (14 horas de Chicago a Seul, 6 horas de espera en Seul, y 2.5 horas de Seul a Harbin) y en Harbin las temperaturas altas van a rondar los -20 grados. Si os preguntáis por qué se les ocurrió organizar el mundial en medio del invierno en el norte de China, es porque coincide con un festival espectacular de esculturas de hielo.

Eso sí, no sé si podré conectarme mucho a Internet desde China y, aunque pueda conectarme, no tendré mucho tiempo para escribir prosa en el blog. Seguramente twitearé bastante así que, si queréis saber como nos va en China, seguidme en @borjasotomayor. Por supuesto, haré cientos de fotos que colgaré cuando vuelva a Chicago.

Y, por lo demás, nada más de momento. Bueno, sí que hay noticias interesantes en el horizonte pero, como siempre, yo no cuento nada hasta que esté todo firmado (con sangre, a ser posible). Con esa nota de suspense os dejo.

La igualdad es para sociatas y rojos

Escribir un extenso post abordando el actual debate sobre la sanidad en EEUU sigue en mi lista de posts que quiero escribir. Es un tema que, como he mencionado en otras ocasiones, me toca bastante la moral y sobre el que seguramente podría escribir muchos kilobytes. De momento, os dejo con este artículo que he escrito para el siguiente número de la Revista UD (la revista trimestral de la Universidad de Deusto) y que aborda el tema de la igualdad en EEUU desde la óptica del sistema sanitario americano. Os animo a que, en los comentarios, dejéis preguntas concretas que os surgen al leer el artículo o temas sobre los que queréis más detalles. Como ya he hecho en otras ocasiones, puedo escribir un post tipo FAQ basado en esas preguntas (me resulta más fácil responder a preguntas concretas que escribir un largo ensayo sobre la sanidad pública en EEUU).

En fin, aquí teneis el artículo, “La igualdad es para sociatas y rojos”:

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Me parece que ya sabemos que EEUU tiene un puntito de raro (o varios). Un país un tanto paradójico, avanzado a la par que retrógrado en muchos sentidos. Por ejemplo, a mi, como persona de ciencias, siempre me ha desconcertado que, en un país líder en investigación científica, menos de la mitad de la población crea en la Teoría de la Evolución (creyendo, en cambio, que el ser humano fue creado directamente en su presente forma). Podría citar muchos otros ejemplos, pero los dejo para otra ocasión. En lo que me voy a centrar es en un tema que ha causado apasionados debates en EEUU recientemente y que, a mi parecer, es uno de los factores principales que contribuyen a la desigualdad social en EEUU: el acceso a la sanidad.

Empecemos por un sencillo e ineludible hecho: EEUU es el único país rico e industrializado que no garantiza a sus ciudadanos el acceso universal a la sanidad. En el debate sobre la sanidad se pueden decir muchas cosas, pero al final siempre queda esa verdad incomoda, inescapable, e irrefutable, que repetiré por si no ha quedado clara: los Estados Unidos de América, el país más rico del mundo (en terminos de PIB), líder incuestionable en innumerables campos, y la mejor nación del mundo mundial según muchos de sus habitantes no garantiza a sus ciudadanos el acceso universal a la sanidad.

Antes de mudarme a Chicago, este hecho solamente me producía extrañeza. No conocía EEUU tanto como lo conozco ahora, y pensaba (ilusamente) que era algún tipo de ley absurda, heredada de anteriores generaciones, como el derecho a llevar armas y que, sin duda, con el tiempo se subsanaría semejante error. Al fin y a cabo, resultaba absurdo, casi contra natura, que a los ciudadanos de un país tan avanzado y con tantos recursos se les denegase un derecho tan importante y tan fundamental como el acceso a la sanidad (un derecho recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humano, a la que se adscribe los EEUU, aunque no de manera vinculante).

Sin embargo, tras mudarme a EEUU, y entender mejor el funcionamiento de su sistema sanitario y las actitudes de muchos ciudadanos americanos sobre este tema, mi extrañeza pasó a incredulidad. Así que puntualizaré mi anterior declaración: Los Estados Unidos de América es el único país rico e industrializado que no garantiza a sus ciudadanos el acceso universal a la sanidad y a buena parte de esos ciudadanos esto les parece fenomenal. Esto resulta un poco chocante, porque a los Europeos el acceso universal a la sanidad nos parece de cajón de madera de pino. Y no nos sobran derechos sobre los que debatir apasionadamente: el derecho al aborto, a la eutanasia, etc. Pero a nadie se le ocurre cuestionar el acceso universal a la sanidad. Por supuesto, de vez en cuando surge un debate sobre cual es la mejor manera de garantizar ese derecho, pero en Europa casi nadie cuestiona que ese derecho debe existir, de la misma manera que nadie cuestiona el derecho a votar o el derecho a la libertad de expresión.

Antes de intentar descifrar esta actitud, repasemos brevemente como funciona la sanidad en EEUU. Lo primero que hay que aclarar es que, en contra de lo que solemos pensar en España, EEUU sí tiene Seguridad Social (a la que todo el mundo contribuye con sus impuestos). Sin embargo, el alcance de la Seguridad Social americana es mucho más limitada que en España, cubriendo principalmente pensiones, desempleo, y cobertura médica únicamente para mayores de 65 años. Las personas no cubiertas por la Seguridad Social (léase: la gran mayoría de la población) deben obtener su seguro médico a través de una aseguradora privada, siendo habitual que los empresarios paguen el seguro médico de sus empleados. Esto resulta en que el acceso a la sanidad acaba ligado principalmente al empleo, exacerbando las desigualdades sociales.

Por lo tanto, ¿como es que la población estadounidense, donde millones de personas no disponen de seguro médico, no está mayoritariamente a favor de instaurar un sistema de sanidad pública? Podríamos enumerar un largo etcétera de razones, pero la raíz de todas es que en EEUU prevalece una filosofía económica liberal que dicta que cuanto menos responsabilidades tenga el gobierno y más dejemos en manos del libre mercado, mejor. Mientras que a nosotros nos parece contra natura que no exista un derecho a la sanidad, al americano medio le parece aberrante la idea de que el gobierno “imponga” que todos debemos tener acceso a la sanidad (lo que, inevitablemente, implica que el gobierno deberá velar por el cumplimiento de este derecho).

En general, está mal visto que el gobierno “imponga” una situación de igualdad (en este caso, la igualdad de acceso a la sanidad). Cada uno que se sostenga por sus propios medios y, si hay desigualdades sociales, que las resuelva el libre mercado (por ejemplo, a través de ONGs financiadas por donaciones privadas) y no el gobierno. Eso sí, no caigamos en estereotipos: el americano medio no es un “carca” anclado en mentalidades anti-comunistas de la Guerra Fría. El americano medio simplemente se fía más del libre mercado que del gobierno, y no acepta que el gobierno realice imposiciones sobre sus libertades personales, incluida la libertad de gastar el dinero ganado con el sudor de tu frente como te plazca.

Por supuesto, eso no resta para que cada vez que alguien proponga una reforma sanitaria, como recientemente ha hecho Obama, la oposición más vocal lance términos como “socialista” y “comunista” como si de insultos se tratasen. La parte más entretenida, o quizás triste, es que la reforma que Obama propone está a años luz de ser “socialismo”, al menos tal y como lo entendemos en Europa. Da igual. Ha tenido la osadía de sugerir que la sociedad americana podría vivir, en conjunto, un poco mejor si todos sacrificásemos un ápice de lo que tenemos para ayudar al prójimo.

Nos vamos al mundial… de programación… de nuevo

El International Collegiate Programming Contest, o ICPC, es un concurso internacional de programación organizado por la ACM. El año pasado, un equipo de la Universidad de Chicago, compuesto por tres estudiantes de pre-grado y entrenados por mi, se clasificó para el mundial de programación, que tuvo lugar en Estocolmo en abril.

Pues bien, este año nos hemos vuelto a clasificar para el mundial :-) ICPC tiene dos fases, una fase regional y el mundial. La fase regional tuvo lugar hace casi un mes, y nuestros equipos acabaron en los puestos 2º y 16º en nuestra región (que abarca varios estados en el centro de EEUU, y en la que participan unos 130 equipos). Los problemas que tuvieron que resolver están disponibles aquí. En fin, el 1er equipo de la región se clasifica automáticamente para el mundial, pero nuestra región tipicamente también manda al 2º y 3er equipo, aunque eso no se decide hasta unas semanas después del concurso regional… y ayer nos notificaron que nuestro mejor equipo, el que acabó 2º en la región, se ha clasificado para el mundial :-D Al igual que el año pasado, solo 100 equipos en todo el mundo, seleccionados de entre 7000 equipos en más de 1800 universidades en 88 países, se han clasificado.

El mundial tendrá lugar en febrero en Harbin. Aunque el mundial tipicamente tiene lugar en marzo o abril, este año lo han adelantado para que coincida con el Festival Internacional de Esculturas de Hielo y Nieve de Harbin. Vamos, que promete ser un viaje muy interesante (sobre todo teniendo en cuenta que nunca he estado en China).

Eso sí, como dije el año pasado, el 99.9% de los elogios se lo tienen que llevar los tres chavales del equipo, que son unos cracks de la programación y de las matemáticas (si, chicos y chicas, para llegar al mundial de programación hace falta ser un buen hacker pero también tener unos conocimientos matemáticos bastante extensos). Como diría Juancar, me llena de orgullo y alegría poder ser su entrenador.

Happy Birthday to me!

Una vuelta más al sol, otro añito más. Bueno, técnicamente todavía no es mi cumpleaños en Chicago (aquí todavía es el 3 de noviembre), pero en Bilbao (referente mundial para este tipo de cosas; en realidad, referente mundial para todo) hace ya dos horas que llegó el 4 de noviembre y, por lo tanto, mi 29º cumpleaños.

Eso si, el cumpleaños de este año no se avecina tan emocionante como el del año pasado, que coincidió con las elecciones en EEUU (y al final recibí el regalo que pedí: una presidencia de Obama). No obstante, mañana marcaré la ocasión trayendo al despacho donuts y algo de jamón serrano que he conseguido agenciarme. Curiosamente, aquí en EEUU no existe la costumbre de que el cumpleañero traiga pastelitos o dulces al trabajo, aunque a mis compañeros americanos no les importa ser la parte recipiente de esta costumbre. Y, para el fin de semana, tengo preparado un opíparo “dinner party” en el que serviré una variedad de pintxos (”the tapas of the Basque Country”, como les digo a los americanos para que me entiendan) elaborados con varios ingredientes “made in Spain” que he ido acumulando recientemente. Detalles y fotos después del finde.

Ni el uno ni el otro

Bueno, ya sabemos todos que los Juegos Olímpicos de 2016 serán en Rio de Janeiro. Evidentemente, mi predicción de que ganaría Chicago fue incorrecta, aunque acerté en que Madrid no iba a ganar y que, si alguna ciudad daba la sorpresa, iba a ser Río.

Lo que no me imaginaba, ni por asomo, es que Chicago iba a ser la primera en caer. Yo me imaginaba que en la primera ronda caería Tokyo, luego Madrid, y que el duelo final sería entre Chicago y Río (donde me imaginaba que ganaría Chicago, pero también abierto a la posibilidad de que Río diese la sorpresa).

¿Y como se ha vivido aquí en Chicago? Pues principalmente con indiferencia, igual que la candidatura en si. A la minoría que apoyaba los juegos, ha sido un batacazo pero, para la mayoría de la ciudadanía, ni fu ni fa. Lo que sí ha sentado muy mal, tanto aquí como en el resto de EEUU, ha sido que Chicago cayese en la primera ronda, a pesar de haber enviado al mismísimo Obama a la votación de COI. Vamos, algo así como que el mundo entero le ha dicho a EEUU que, incluso con Obama, le siguen cayendo mal los yankis. Y los oponentes políticos de Obama se le han lanzado a la yugular, diciendo que es un lider débil en la palestra internacional, etc.

Y a mi, la verdad, pues ni fu ni fa también, aunque me habría hecho ilusión que los juegos viniesen a Chicago. Ahora, a preparar las camisetas de Bilbao 2032 xD