Llevo ya semana y media de examenes y la verdad es que no está siendo para tanto (¡de momento!). Vamos, que igual es un poco exagerado el titulo Inter poenas et tormenta, aunque sí es verdad que en muchas epocas de examenes ha sido mi leit motif. (Por cierto, perrito piloto al que sepa lo que significa la cita latina y de donde la he sacado :-)
Las epocas de examenes son unas semanas muy raras en las que todo parece ocurrir en una especie de limbo…No sé si solo me pasa a mi, o es una sensación generalizada. De repente, el ritmo de vida desacelera brutalmente, y el cuerpo se tiene que centrar en estudiar, estudiar, estudiar. No hay ninguna otra preocupación ni distracción. No hay tiempo para divertirse (salvo pequeños descansos). Los examenes están al acecho, y la prioridad numero uno es vencerlos con todos los medios posibles.
Naturalmente, lo mejor de los examenes es…¡cuando terminan! Volver al ritmo de vida ‘normal’ es una gozada, sobre todo cuando llega el primer fin de semana y te dices a ti mismo: “¡Vaya! ¡Pero si no tengo que estudiar para ningún examen!” Sonries, y sales a pasarlo bien :-) A mi todavía me queda una semana y media para llegar a eso…
Eso sí, hace un año tomé la decisión de tomarme con más calma los examenes. Yo antes era de los que se levantaban a las 6 de la mañana para ir a pillar sitio a la biblioteca, y pasarme religiosamente todo el día ahi hasta las 8 de la noche estudiando y tomando apuntes. Suponía que si estudiaba en casa, las tentación de ver la tele o trastear con el ordenador podría conmigo. La verdad es que los primeros tres años de la carrera eso era cierto, porque cuando intentaba estudiar en casa, no lo conseguía. Teniamos semejantes tochos de teoria, que hacia falta el más absoluto silencio (el de una biblioteca…) para absorberlos. Supongo que esas son las épocas de exámenes en las que la frase inter poenas et tormenta venía a cuento, porque a veces arrastrarme hasta la biblioteca era un autentico suplicio.
Sin embargo, el año pasado vi la luz por dos razones. Primero, me di cuenta que ya habia más y más asignaturas prácticas, y que los estudios pre-examen podian ser más relajados. Segundo, el año pasado en febrero me pegué semejantes matadas en la biblioteca que pillé una gripe, y no pude ir a un examen (con el consiguiente lio de hacer otro examen oral en otra fecha, etc.) Vamos, que el desgaste fisico que me suponía ir todos los días a la biblioteca empezaba a hacer mella en mi.
Así que decidí que, puesto que las asignaturas eran más llevaderas, a ver que tal se me daba estudiar en casa. Lo probé por primera vez en junio del año pasado, y los resultados fueron excelentes. Efectivamente, me merece la pena dormir más y recrearme más, a pesar de que el total neto de horas de estudio sea menor. Me levanto todos los días a las 10, veo la tele de vez en cuando, tomo una nutritiva comida, y me pego unas siestas impresionantes… Antes era de los que no entendía como la gente podía estudiar en casa, y ahora soy de los que no entiende como la gente se puede pegar semejantes matadas en la biblioteca.
En fin, cuando he empezado a escribir este artículo quería centrarme en lo de que las semanas de examenes son como un ‘limbo’ y se me ha ido la olla. Lo siento, pero como todos sabreis por experiencia propia, uno de los efectos secundarios inevitables durante los examenes (tanto si estudias en casa como en biblioteca) es que el cerebro acaba teniendo la consistencia de la gelatina y acabas muy jarto. Así que hasta que terminen los examenes (¡10 de febrero!) espero que me perdoneis las megarayadas que pueda escribir en el weblog ;-)
Bueno, me voy a desconectar de los estudios de Ingeniería del Software III y voy a ver si escribo mi próximo artículo de cine. Os adelanto que el tema del artículo va a ser Hitchcock…
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