He llegado a la conclusión de que mi mes menos favorito es, sin duda alguna, marzo. Hace mucho tiempo que tengo un mes favorito (Agosto, donde todos los años me lo paso pipa, y curiosamente siempre me pasan cosas positivas y nada negativo), pero todavía no habia escogido un mes al que odiar con todas mis fuerzas. Pues va a ser marzo.
No sé como lo consigo, pero todos los años marzo se convierte en un mes donde solamente hay trabajo, trabajo, trabajo, y nada de diversión. Lo peor de todo es que estoy empezando a pensar que es algo que, por mucho que lo intente, nunca llegaré a controlar. Es como si se formase alrededor mío un extraño vortice transdimensional de marrones. El año pasado ya me pasó algo similar (incluso sufrí un desmayo por fatiga), y jure y perjuré que no dejaría que me volviese a pasar. Este año me he descargado de trabajos, de compromisos, de cosas que hacer, etc. Y aun así, marzo ya me está tocando los cojones. No me quejo de nada en particular. Es más bien la confluencia de todo a la vez: la clases, el proyecto de fin de carrera, la Semana ESIDE (sobre la que escribiré aquí en breve), el proyecto BOOLE-DEUSTO, …
Otra cosa que no puedo aguantar es la llegada de la primavera. No me malinterpreteis, me encanta la primavera, y me encanta poder desechar los abrigos y los jerseys en favor de ropa un poco más ligera. Lo que odio es la llegada de la primavera durante marzo. Es decir, todos esos días donde hay unos cambios bastante bruscos de temperaturas (hoy calor, mañana frio, y pasado mañana calor otra vez). Soy de esas personas que son bastante sensibles a esos cambios bruscos de temperaturas. A mi, en concreto, me provocan unos dolores de cabeza que te cagas. Ahora mismo, mientras escribo esto hace un día precioso, pero tengo un dolor de cabeza de tres mil pares de narices.
No, no os preocupeis, que no se me está yendo la olla. No estoy al borde de una depresión, ni nada de eso. Este marzo se pinta bastante light en comparación con marzos de años pasados. Solo pensar en eso ya me alegra un poco el día, e incluso me alivia un poco el dolor de cabeza, porque es verdad que he vivido marzos realmente nefastos (el peor, sin duda, el del año pasado). Eso sí, estoy releyendo este mensaje, y la verdad es que me ha quedado un pelín…vehemente. Lo siento, los dolores de cabeza me ponen de muy mala leche (pero de muy muy muy mala leche).
Lo unico que me consuela es que, curiosamente, esto solo me pasa durante marzo. Todos los años, en cuanto llega abril, magicamente todo mejora: menos trabajo, un tiempo más estable, etc. Aun así, este año pienso mirarle a marzo a la cara y voy a decirle “Este año no vas a poder conmigo, hijo puta”. Y voy a empezar por salir a dar una vuelta, a ver si se me pasa el dolor de cabeza (¡joder!)
Bien, pese a todo…
…está mi cumple en marzo!
Saludoos!
xavi.