Llegué a casa el jueves al mediodía, y estuve a punto de ponerme a escribir un artículo llamado “¡He vuelto!”. Pero me dije a mi mismo: “Estás descojonado (como quedó patente en el artículo anterior), tumbate YA”. Bueno, en realidad comi primero y luego me tumbé y dormí varias horas, recuperandome de la matada del viaje Sydney-Singapur-Londres-Bilbao.
Sin embargo, he pasado las ultimas 48 horas en plan zombi total. Estoy en medio de una encarnizada batalla con el cambio de horario, gracias al cual hoy me he despertado a las 3 de la madrugada (lógico… las 11 en Sydney :-P ) y he deambulado por la casa pensado “¿Y que cojones hago yo a las 3 de la madrugada?”. Porque en la tele no daban nada interesante… bueno, sí que pillé en La 2 una peli de John Frankenheimer cuyo titulo no recuerdo ahora, pero que tenía como protagonista a Burt Lancaster y se dejaba ver.
Así que la perspectiva para los proximos días no es muy brillante… oigo por todos lados que, sin esforzarse por combatir el cambio de horario, el cuerpo se adapta por su cuenta en tantos días como diferencia de horas. Es decir, que en el peor de los casos voy a estar así 8 días. Bueno, puedo vivir con eso ;-) Evidentemente, hay maneras de atajar el cambio de horario… obligarse a estar despierto hasta la hora de dormir, permanecer en la cama a pesar de que te despiertes a las 3 de la mañana… Pero, ¿sabeis una cosa? Que me da pereza. No tengo ganas de esforzarme lo más minimo. Si mi cuerpo va a poder hacerlo por su cuenta, ¿pues quién soy yo para interferir en el funcionamiento del cuerpo humano? :-)
Claro, en Sydney superé el cambio de horario en unos 3-4 días, pero porque estaba motivado (hay que ver mundo, y a las 3 de la madrugada eso sería un poco complicado). Además, creo recordar que el cambio de horario se supera más facilmente cuando viajas en sentido que en otro. Lo que no recuerdo es si era yendo al este o al oeste… sin embargo, a juzgar por el varapalo que me está pegando el cambio de horario a la vuelta, yo diria que el sentido ‘malo’ es hacia el oeste.
Y todo esto se debe, al parecer, a los ritmos circadianos. No tengo ni idea de lo que son los ritmos esos, pero me encanta como suenan. Además, quedas de fábula en las conversaciones: “Si, ahora mismo mis ritmos circadianos todavía no se han ajustado por completo a este horario.” El tema debe ser que mis ritmos circadianos siguen pensando que están en Sydney, pero no, están en Bilbao… y cuando miro por la ventana al mediodía veo un fantastico día soleado y es en ese momento cuando mis ritmos circadianos le deben de gritar a mi cerebro “¿¿De día?? ¡Y una mierda! ¡A la cama, chaval, que son las 10 de la noche!”. El cambio de horario se asimila en el momento en el que los ritmos circadianos dicen “Uy, jejeje, vaya, pero si estamos en otra franja horaria, que curioso”.
En fin, estas son las palabras de una persona que lleva desvelada desde las 3 de la madrugada. A ver si poco a poco se me va pasando esto…
P.D.- Eso sí, he podido dedicar un poco de tiempo a empezar a subir las fotos a BorjaNet. En cuanto haya terminado de subirlas, lo avisaré en el weblog.
P.P.D.-Sí, las famosas ‘impresiones finales’ vuelven a retrasarse… :-D
Buenas a todos, parece que Borja se adapta a españa, aunque ha sido un poco paranoia el tema de los circadianos xDDDD. Aki he encontrado un articulo interesante:
http://usuarios.lycos.es/dormirydescansar/introcir.htm
para el que quiera saber mas.
Por cierto había mucha diferencia de precio entre la clase turista y bussines?
Un saludo a todos.
Cuando me despierto entre las 3 y las 6 de la madrugada me consuelo con un programa de RNE1, “De la noche al día”. Lo conduce un ameno y virtuoso locutor llamado Manolo H.H. (que todavía no ha vuelto de vacaciones). Las contribuciones de Bernardo Soubirón (filosofía), Javier Mercader (ciencia), Guzmán Alonso (literatura) y otros son un auténtico regalo. Te lo recomiendo.