Bueno, ¡que dia más acojonante! La excursión a Phillip Island ha sido sinceramente una pasada. Quizás no vimos tantas cosas como en la excursión a Jervis Bay, pero me parece que las cosas que vimos fueron más intensas. Tengo que empezar por lo que a mi más me impresionó: ¡HE DADO DE COMER A UN CANGURO! No, no, un momento, me corrijo: canguroS en plural. Nos han llevado a una reserva natural donde tienen en una campa un montón de canguros sueltos. Nos acercamos con un cubo lleno de ¿comida de canguro? y les hemos dado de comer a varios canguros. Y no estoy hablando de canguritos, sino canguros que me llegaban a la barbilla. Y hemos podido estar con ellos, acariciarlos, mimarlos, etc, etc. Increible, sinceramente increible. Esto deja a cualquier zoo a la altura del barro. Una cosa es poder ver un animal desde lejos o en una jaula, y otra cosa bien distinta es poder acercarte a él, tocarlo, y sentir como recoge la comida de tu mano con su boca. Eso sí, estos canguros evidentemente estaban bastante domesticados. El guía nos dijo que si un humano intentara acercarse a un canguro salvaje, recibiría una fuerte patada…
En general, todo lo que habia en la reserva natural estuvo bastante bien. Supongo que es lo bueno de ir a un lugar que, a diferencia de un zoo, no está hipermasificado y puedes acercarte más a los animales. También he tenido en mis brazos a un wombat (su aspecto es el de un extraño cruce entre un oso y un cerdo…ya sabeis, otro de los animales raros de Australia :-) Sinceramente, el wombat no es precisamente mono, pero tener uno en tus brazos sigue siendo una experiencia. También vimos dingos domesticados, que son una monada pero que, al igual que los canguros, pueden facilmente sacarte las tripas si te encuentras con uno en plena naturaleza. Otro animal curioso que vimos fue una especie de llama cuyo nombre no recuerdo, pero que era la mar de graciosa. Me parece que se llamaban alpacas o algo así…¡Ah! Y eso de que las llamas escupen es estrictamente cierto (a mi no me escupieron, pero al guía le soltaron un buen escupitajo cuando se negó repetidas veces a darles comida).
Pero bueno, el proposito de la excursión no era esa reserva natural (aunque a mi sinceramente me habría bastando y sobrado con el lugar ese) sino visitar Phillip Island, un parque natural con bastantes pingüinos. Eso sí, antes de llegar a los pingüinos hicimos varias paradas. Algunas de ellas pasaron sin pena ni gloria (una visita a una bodega australiana y una playa muy grande pero no tan paradisiaca como la de Jervis Bay) y otras estuvieron bastante bien. Por ejemplo, paramos en unos acantilados desde los cuales se pueden ver focas. Sin embargo, no estabamos ‘en temporada de focas’ con lo cual los acantilados estaban llenos a rebosar de gaviotas. En serio que no os podeis imaginar la cantidad de gaviotas que había ahí (ni el ruido que hacen todas juntas). Un espectaculo digno de una película de Hitchcock :-) Lo más divertido es que debiamos de estar en plena epoca de apareamiento, con lo cual la mitad de las gaviotas estaban…jejeje…bueno, ya sabeis…”perpetuando la especie” :-D
En fin, al anochecer llegamos a la zona de los pingüinos. El cuento es el siguiente: los pingüinos salen al amanecer de sus guaridas (unos agujeros excavados cerca de la playa) para adentrarse en el mar y pasarse el día buscando comida. Al anochecer, vuelven a la playa y, desde ahí, a sus guaridas. Pues bien, desde unas plataformas estrategicamente situadas se puede observar de cerca el retorno de los pingüinos a sus guaridas. Y, efectivamente, justo al anochecer, vimos a los primeros pingüinos emerger del agua para andar, de esa manera tan divertida, hasta sus guaridas. Eso sí, estos no eran pingüinos de los grandes, sino fairy penguins (¿pingüinos hada?), una especie de pinguino de unos 30cms de altura. La verdad es que son una monada, y ver como un grupo de 20 o 30 pingüinos de esos pasa a tan solo un metro de tus narices es una pasada. Eso sí, no dejaban bajo ninguna circumstancia tomar fotos :-( Joer, y yo que quería hacerme una foto con un pingüino y titularla “Yo y Tux”… :-) La prohibición se debe al hecho de que el flash de las camaras los deja ciegos (en serio, para siempre), y aunque hace años prohibieron unicamente el flash, la gente seguia flasheando a los pobres pingüinos, así que prohibieron por completo cualquier artefacto fotográfico.
Los pingüinos fueron todo un espectaculo, pero estando en una isla en plena noche y a una considerable distancia de cualquier gran ciudad, la verdad es que hubo algo que me impresionó tanto (o más) que los pingüinos: el cielo. En serio, nunca he visto un cielo con tantas estrellas y tan…tan…¡bonito! Me quedé mirando como un bobo durante varios minutos, para aprovechar al máximo tan celeste espectaculo. Era realmente increible, incluso podía verse la Vía Lactea, algo que me parece que nunca he podido distinguir en ‘otros cielos’ (generalmente llenos de nubes, o contaminación, o simplemente luces de la ciudad). Además, Marte está ahora en su punto más cercano a la Tierra (algo que sólo debe ocurrir cada varios miles de años) con lo cual también vimos claramente a Marte (un gran punto rojo y luminoso en el cielo).
En definitiva, una excursión memorable, aunque me costaría decidir si es mejor o no que la de Jervis Bay. Eso sí, estoy empezando a darme cuenta que cuando mejor me lo paso en Australia no es cuando veo algún monumento o museo, sino cuando tengo ocasión de maravillarme de las extrañas criaturas que deambulan por este continente, o cuando veo algún espectaculo de la Naturaleza que dificilmente puedo encontrar en cualquier otro rincón de la Tierra (como ver a docenas de pingüinos paseandose por una playa, o ese maravilloso cielo estrellado).
P.D.-Ah, casi se me olvidaba…merece mención aparte el guía de la excursión, un neocelandés un pelín tronado que nos ponía música muy ‘temática’ en el minibus. Después de visitar la bodega, nos puso canciones que hablaban del vino. Después de la reserva natural, canciones infantiles sobre koalas, canguros, wombats, etc. Incluso nos puso la canción de Skippy, the bush kangaroo, que todavía recuerdo de mi infancia :-D Y al volver a casa nos puso canciones lentas que hablan sobre el retorno al hogar, etc, etc. Y como la compañía que organiza el tour se llama “Go West”, pues la última canción que oimos fue “Go West” de los Village People. Muy fuerte :-D
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