Monthly Archive for agosto, 2003

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Australia, Día 12 – Melbourne

El ritmo de vida en Melbourne es, definitivamente, exasperante. Es increible, es como si a las seis de la tarde se parase todo en seco. A las seis, cuando anochecía, he entrado a un food court esperando encontrar un hervidero de gente y comida…¡y a esa hora estaban cerrando todos los locales! Quedaba algún localillo abierto, pero poca cosa. Al final he vuelto, resignado, al hotel sobre esa hora, viendo que ya quedaba más bien poco que hacer por Melbourne. Menos mal que al llegar he pillado los Simpsons y luego Frasier en la tele y he podido echarme unas risas. Otra cosa que también se nota (y bastante) es el no conocer absolutamente a nadie aquí (es decir, no tener nadie con quien hacer planes del tipo “Vamos a visitar tal lugar juntos”, “Vamos a salir a cenar”, etc.). En Melbourne me estoy haciendo todas las visitas por mi cuenta, y al final del día resulta un pelín rayante…

Pero bueno, por lo menos he visto cosas más o menos interesante. El Melbourne Museum es muuuy grande y bastante completo. El Acuario ha estado bien, aunque no tiene ni una decima parte de las cosas que tiene el acuario de Sydney (me pareció leer en algún lado que el acuario de Sydney es el más grande del mundo). Y finalmente he estado en los Jardines Botánicos. Muy bonitos pero, de nuevo, ni punto de comparación con los de Sydney.

No ha sido un día nada emocionante…En fin, mañana por lo menos tengo la excursión a Phillip Island, que espero que sea tan estupenda como la excursión a Jervis Bay.

Australia, Día 11 – Melbourne

Tras un pequeño madrugón, y un corto viaje en avión sin novedades, he llegado sobre las 12:00 a Melbourne. Para los que no anden muy bien de geografía Australiana, Melbourne está en el sudeste del continente australiano (aproximadamente unos 1000kms al sur de Sydney). Al estar más al sur y, por tanto, más cerca de la Antartida, lo primero que notas en Melbourne es que hace un frio que te cagas. En serio, esto es exactamente como un invierno Bilbaino (¡pero en Agosto!). Tengo que salir a la calle con chamarra y con bufanda o, si no, me congelo. Si lo llego a saber, me habría traido también el chaquetón…

Algo que me habían dicho de Melbourne es que es una ciudad muy europea y parecida a Londrés. No sé que decir… Supongo que en aspecto, arquitectura, etc. es más europea que Sydney (por ejemplo, en Melbourne hay bastantes menos rascacielos que en Sydney, y muchos más edificios ‘antiguos’). Pero por lo demás, no vas por la calle pensando “Jo, si parece que estoy en Londres”. Una curiosidad de Melbourne es que es una de esas ciudades que tienen tranvías por todos lados. Al parecer, es el transporte público por excelencia. Mientras que en Sydney la mejor manera de moverse es el autobus, aquí es el tranvía. De hecho, me parece que no he visto ni un sólo autobús en Melbourne… Una cosa muy curiosa es que algunos de los tranvías son calcados a los de Poznan (Polonia) tanto en aspecto como en colores. Me pregunto si Melbourne y Poznan son ciudades gemelas :-)

Hoy realmente he hecho poca cosa. Me he organizado la semana en el Visitor Centre de la ciudad. El miercoles me voy de excursión a Phillip Island, una isla donde hay muchos pingüinos. Esa excursión promete bastante (tanto o más que la de Jervis Bay). El jueves voy a ir a ver el musical “We will rock you”, en el que se interpretan mogollón de canciones de Queen. Yo no soy estrictamente un fan de Queen, pero siempre me han gustado mucho sus canciones (Bohemian Rhapsody es una pieza que me parece absolutamente alucinante). El músical, desarrollado por Ben Elton y Queen (menos Freddie Mercury, claro :-( ), debe ser lo más parecido a un concierto en vivo y en directo de Queen. Me parece que me lo voy a pasar como un enano :-D

La excursión a Phillip Island y “We will rock you” me parece que claramente serán los momento álgidos de la visita a Melbourne :-) Sin embargo, también me he cogido bastantes pamfletos de todos los museos y zonas turisticas que hay por aquí, para ir echandoles un vistazo. Tienen un museo de la ciencia que tiene muy buena pinta, y un zoo donde igual consigo ver mi cuarto ornitorrinco :-)

Bien, volvamos al tema de Melbourne en sí. Una cosa que me ha chocado bastante de Melbourne es lo que pasa en cuanto anochece… Os recuerdo que aquí en Australia anochece bastante pronto (estamos en pleno invierno), y que sobre esa hora se cierra todo lo importante: museos, tiendas, etc. Esa hora, además, es la hora de cenar para los australianos. Sin embargo, en Sydney seguía habiendo bastante vida en la ciudad después de anochecer (incluso entre semana). Vamos, que podías andar por la calle entre bastante gente, y encontrar a la hora de cenar (la normal para un europeo ;-) un restaurante animadillo y con gente. Sin embargo, aquí en Melbourne, en cuanto anochece…¡la ciudad se muere por completo! No sé si será por qué aquí hace más frio pero, joer, que triste… A las 8 de la noche he querido encontrar algún lugar donde cenar y, vamos, si que habia bastantes sitios abiertos, pero todos practicamente vacíos (donde parece que si entras les vas a obligar a reabrir las cocinas). Y por la calle había poquísima gente. E insisto que no os estoy hablando de las 3 de la madrugada…¡de las 8 de la noche! Muy fuerte, vamos… Mañana me parece que cenaré hiperpronto en plan australiano (6 de la tarde, que dolor) y me iré pronto al hotel. When in Rome, do as the Romans.

Pero bueno, mirando el lado positivo, algo que también me dijeron de Melbourne es que la gente es especialmente agradable, educada, maja, etc, etc. ¡Y también es verdad! Lo mejor ha sido en el Visitor Centre, donde todas las señoras que atendían a los clientes eran como clones de la Sra.Doubtfire :-D En serio, totalmente surreal, una larga mesa con unas 6-8 señoras de avanzada edad, pelo blanco, gafas, y acento británico :-D

Bueno, pues eso ha sido el primer día en Melbourne :-)

Australia, Día 10 – Sydney

Vaya, ayer al final no me veia con ganas para escribir el artículo del día, así que lo he retrasado un día (ahora estoy en Melbourne, y en seguida escribo sobre el primer día en Melbourne). La verdad es que el último día en Sydney tampoco ha tenido mucho. Al mediodía he ido a comprar souvenirs (no he podido evitar comprarme un boomerang…tendré que probarlo algún día de estos :-D ) En el transcurso de las compras, hemos parado en una tienda de artículos de los Northern Territories, donde tenian montado un espectaculo de música aborigen con un instrumento llamado el ¿digeridoo? (no recuerdo como se escribe exactamente…). Es un instrumento de viento que se hace con las ramas de los arboles, cuyo interior ha sido comido por termitas. El sonido que produce (en manos de un aborigen experto) es bastante bonito y muy….errr…pues aborigen :-P Es habitual imitar sonidos de animales australianos con ese instrumento, y la verdad es que el aborigen del espectaculo los bordaba. Me gustaría traerme uno de vuelta, pero son enormes…

Y despues de las compras, pues poca cosa. Fui a comer a un tailandés con David y la verdad es que tampoco me entusiasmo mucho. Me quedo con la comida china, que tiene mucha más carne :-) Y luego a hacer la maleta para el viaje a Melbourne, etc, etc. Bueno, pues termino este aburrido artículo para ponerme a escribir el realmente interesante: ¡Primer día en Melbourne!

Australia, Día 9 – Sydney

Bueno, bueno, bueno…¡hoy que ha sido un día interesante! ¡La excursión a Jervis Bay! Tendría que haber llevado un cuadernito para tomar notas, porque seguro que ya se me han olvidado la mitad de los detallitos del viaje. En fin, voy a ver si lo recuerdo todo…

El viaje a empezado bastante pronto, a las siete y media de la mañana, donde un minibus nos ha recogido a varios turistas y a mi en el centro de Sydney. Inmediatamente hemos emprendido el camino hacia Jervis Bay, aunque hemos hecho varias paradas en el camino. La primera parada, sin duda, ha sido la que más he disfrutado porque…¡¡¡he tenido un koala en mis brazos!!! ¡¡¡Increible!!! En el zoo de Sydney, evidentemente, no te dejan tocar a loskoalas (a pesar de que si te dejan acercarte a uno para hacerte una foto con él), porque acabarian estresados. Sin embargo, nosotros hemos pasado por un ‘mini-zoo’ privado donde tienen mogollon de koalas, canguros, emus, etc. Como tienen pocos visitantes (vamos, en comparación con el zoo de Sydney) pueden permitirse sacar un koala de vez en cuando para que lo acaricies, sin que el pobre animal acabe de los nervios. Y yo lo he cogido sin dudarlo. Es algo realmente indescriptible…era monísimo…tenia una cara de esas que te hacen hacer “Ohhhhhhhhhh”. Me hice un par de fotos con Simby (así se llamaba…), a ver si cuando vuelva de Australia las cuelgo en la web. En serio que no os podeis imaginar lo rematadamente mono que es un koala de verdad :-D

Después de conocer a Simby, nos hemos dirigido a un lugar llamado Kiama donde hay unas rocas al lado del mar de tal manera que cuando las olas pegan contra ellas, sube una gran columna de agua como si fuese un geiser. Bastante impresionante. Además, hacía un ruido muy curioso (eso ya no creo que pueda describirlo…me faltó llevar un microfono a la excursión :-) Después de visitar Kiama, y antes de llegar a Jervis Bay, paramos un momento en Berry, una ‘tipica ciudad de campo’. Interesante, pero sin ser emocionante.

Y finalmente, sobre las 12:30, llegamos a Jervis Bay, una bahía enorme con unas playas acojonantes. Yo sinceramente no soy nada playero (hace años que no me baño en una playa), pero gustosamente visitaría las playas de Jervis Bay en verano (ahora en invierno el agua debe de estar bastante fria…al menos eso nos aseguraros varios turistas que se animaron a darse un chapuzón :-) En serio, recuerdo que inmediatamente le dije al guia: “Yo creia que estas playas sólo existían en las películas”. En fin, ya vereis las fotos cuando las cuelgue en la web.

Después de festejar nuestros ojos sobre esas increibles playas, nos dirigimos al barco que nos llevaría a ver delfines alegres y saltarines en la bahía. El guía nos advirtió que lo mismo te encuentras con tres delfines que lo mismo tu barco se ver rodeado por 30 delfines ávidos de compañía humana. Desgraciadamente, en nuestro caso fue lo primero: vimos delfines, pero bastantes pocos :-( Pero bueno, aun así me ha parecido alucinante ver como un par de delfines nadaban alegremente junto a nuestro barco. Incluso parecía que nos estaban sonriendo (no sé, los delfines siempre tienen pinta de estar sonriendo :-) Lo que ya no vimos fueron ballenas, que suele ser habitual ver en estos meses (están migrando ahora mismo) pero debe ser bastante más dificil encontrarlas que a los delfines.

Bueno, tras dar una vuelta a la bahia en el barco, nos volvimos a montar en el minibus donde fuimos a Kangaroo Valley donde, evidentemente, ¡hay canguros en plena naturaleza! Eso sí, los ves desde lejos, pero es muy curioso, porque en cuanto te acercas a una campa donde hay canguros, se quedan todos quietos y te miran fijamente. ¡El observador se convierte en el observado! Si pegas un par de bocinazos, salen pegando brincos, lo cual es la mar de divertido.

Y para rematar la jornada, una rápida visita a Fitzroy Falls, una catarata de 80 metros en medio de un bosque tropical. Las vistas desde lo alto de la catarata son verdaderamente espectaculares (voy a ver si puedo preparar una foto panoramica con las fotos que hice). En serio, es un espectaculo verdaderamente indescriptible porque, mires donde mires, no hay más que bosque tropical.

Pues eso ha sido la excursión a Jervis Bay. Una excursión muy completa, y un día bien aprovechado. Si alguién se pasa por Sydney alguna vez, que no dude en apuntarse a un tour de Jervis Bay. En fin, mañana es mi último día en Sydney porque el lunes salgo para Melbourne. Después de eso, Brisbane, Byron Bay, y ¡a casita! Jo, ya solo me quedan 10 días en Australia :-(

Australia, Día 8 – Sydney

Bueno, hoy ciertamente ha sido un día sin novedades. Me he pasado toda la mañana en la cama, descansando para evitar una recaida del resfriado. Ahora estoy bastante mejor, pero como mañana salgo para Jervis Bay, no queria arriesgar que una recaida me jorobase el plan. Eso sí, resulta que al final no voy a ir dos días a Jervis Bay, sino solo uno. Me han llamado los organizadores del viaje y me han dicho que todo el tema del alojamiento se ha ido al traste, y que no pueden hacer el plan de ‘fin de semana en Jervis Bay’, y solamente van a hacer el plan de ‘un día en Jervis Bay’. De todas maneras, me han asegurado que veremos delfines, así que mola :-) Bueno, y el domingo pues aprovecharé para hacer las míticas compras de souvenirs y tal para regalar a la peña cuando vuelva. Yo personalmente prefiero no volver con una maleta llena de camisetas y boomerangs (soy de los que piensan que lo bueno de un viaje es el viaje en sí, y no volver con la maleta llena de chorradas con las alardear de que has estado en tal lugar). Pero bueno, conozco a un par de personas que me cuelgan si no les traigo algún recuerdito :-)

Hay algo que se me olvidó contar en el artículo de ayer. Realmente por escrito no va a tener mucha gracia, pero a mi me divirtió bastante cuando me pasó. Antes de visitar el Australian Museum, fui a comer a un food court (en Sydney encuentras uno cada tres pasos) y me decanté por un lugar donde servían pollo (en plan cervecera). En cuanto me puse a hablar con el tio que atendía (un señor de unos 55-60 años) me dije a mi mismo “Este tiene toda la pinta de ser griego”. Me vino a la cabeza por que me recordaba mucho al padre de la película Mi Gran Boda Griega. Y efectivamente, él me preguntó que a ver de donde soy y, tras decirle que soy de España, me dice: “Spain! Ah, I am from Greece! I love Spain!”. Inmediatamente se puso a hacer una coña con su hija, diciendo que ella se dedicaba en sus ratos libres a torear. A la hija (al igual que en Mi Gran Boda Griega) no le hacian ni puñetera gracia las bromas de su padre y ponía cara de “Odio trabajar en el negocio familiar”. Y luego sale la madre, de nuevo calcada a la de la película, diciendole cosas al padre. Vamos, que yo pensaba que todo lo que se relataba en Mi Gran Boda Griega era exagerado, pero ya veo que no erraron mucho el tiro… En fin, insisto que esto por escrito no tiene mucha gracia. Cuando me veais pedidme que os lo cuente en vivo y en directo :-)

Bueno, pues poco más puedo contar. A la tarde no fui a ver nada (en serio que no se me ocurre que más ver en Sydney) y simplemente fui a tomar un par de cafés por ahí. Mañana espero tener muchas cosas que contar después del viaje a Jervis Bay.