Monthly Archive for Septiembre, 2003

Homo Informatico-Humanisticum

Este artículo viene motivado principalmente por una conversación que tuve hace unos días con Joseba Abaitua, fiel seguidor de BorjaNet, sobre la convivencia entre la informática y las humanidades. Tras esa conversación, se produjo una conexión sináptica en mis neuronas que no se habia producido antes, y me di cuenta de algo: un weblog es un excelente ejemplo de una sinergía y simbiosis informático-humanística.

Evidentemente, un weblog tiene un fuerte componente informática, y siempre he sabido que los artículos del weblog exploran principalmente mi faceta humanística. Pero hasta ahora sinceramente no me había planteado que realmente existía una fuerte simbiosis entre ambas vertientes. Nunca me había preguntado si es posible tener un weblog puramente informático, carente de un cariz humanístico, o si es posible un weblog puramente humanistico, que no se vea influenciado por tener que vivir en un medio informático (evidentemente es imposible tener un weblog sin informática, porque entonces pasaria a ser un diario sobre papel; lo que planteo es un weblog que sea capaz de abstraerse por completo del hecho de que reside en un medio tan informático como la web).

Sinceramente, me parece que es imposible llegar a esos extremos. En el primer caso (100% informática, 0% humanismo) nos encontrariamos ante una bitácora excesivamente monotema. Si un individuo se limita a hablar de informática desde un punto totalmente técnico, sin explorar otros aspectos de su personalidad, ya no es un weblog, es sencillamente una web de noticias. Por eso a veces me resulta dificil llamar ‘weblog’ a Barrapunto y a Slashdot, porque son más bien ‘foros moderados de noticias informáticas’. Eso sí, ‘weblog’ es un término que puede abarcar tanto como queramos. Si partimos de la palabra en sí, tenemos un ‘diario basado en web’ (más correctamente sería ‘bitácora basada en web’). Por mi parte, no sé hasta que punto es adecuado llamar ‘weblog’ a Barrapunto, salvo si lo consideramos como una N-bitácora en el que se alcanza la imagen (o quizás ilusión) de ‘foro de noticias’ porque estamos realmente fusionando N bitácoras. Weblogs como BorjaNet, Wil Wheaton Dot Net, designios.net y Delavega.com (y muchos otros) son más bien 1-bitácoras. Y me parece que son realmente las 1-bitácoras las que merecen la denominación de ‘weblog’. Pero me parece que esa esa no es condición suficiente, sólo es necesaria. La otra condición necesaria (que, junto a la anterior, es condición suficiente) es que un ‘weblog’ debe añadir además esa vertiente humanística. Si yo me limitase a escribir en mi weblog unicamente artículos como los que aparecen en Barrapunto, entonces (en mi humilde opinión) no lo llamaría ‘weblog’, lo llamaría ‘mi web para discusiones informáticas’.

Sin embargo, si añadimos el componente humanístico, no podemos tampoco llegar al extremo en el que tengamos 100% humanismo y 0% informática. De nuevo, insisto, que ese 0% de informática sería en el sentido de que nos abstraemos completamente de que lo que vamos a escribir va a aparecer publicado en un medio informático (la web). Yo no me imagino los artículos de mi weblog publicados en una revista, ni siquiera me los imagino leyendolos en un auditorio. Y me parece que los lectores no afrontan de la misma manera un artículo en un weblog que un artículo en una revista. Un weblog tiene un estilo más desenfrenado, más descuidado, más tolerante con las faltas (leves) de ortografía. La gracia del weblog es precisamente que escribes lo primero que te viene a la cabeza, lo dejas colgado en la web, esperas a que la gente deje sus comentarios, y finalmente respondes a sus comentarios. Lo hago así porque el medio me lo permite, porque el lector de un weblog no espera una calidad espectacular de ortografía ni gramática, sino palabras que sean lo más cercanas posibles a lo que pienso en ese momento, palabras sin procesar y que no han perdido su fuerza por el paso del tiempo (por eso siempre intento escribir sobre algo poco después de que ocurra, y siempre entono el ‘mea culpa’ si tardo más de 24 horas en hacerlo). Cuando escribo un artículo para una revista (como los artículos de cine que escribo para la Revista UD), los escribo con mucha tranquilidad (algunos tardo incluso semanas en escribirlos hasta que estoy satisfecho con ellos), cuidando mucho la ortografía, y generalmente realizando una meticulosa investigación para asegurarme de que lo que relato en el artículo es correcto y veraz. Si yo esos artículos los escribo pensando en un medio escrito (¡100% humanismo y 0% informática!), y luego los cuelgo en la web, yo a eso no puedo llamarle ‘weblog’. Lo llamo ‘colgar mis artículos en la web’ y punto (como hago, de hecho, con mis artículos de cine).

¿Cual es el equilibrio adecuado? ¿50%/50%? ¿75%/25%? Como muchas cosas en la vida, es dificil encontrar un equilibrio válido para todos los casos. En el caso concreto de BorjaNet, me parece que he encontrado un equilibro aceptable (aunque me costó encontrarlo…ahora cuando leo los primeros artículos de BorjaNet, me sorprendo de lo simplones y carentes de personalidad que eran, salvo notables excepciones). Pero, en general, hay que tener muy claro que ese equilibrio debe existir. Y eso me lleva al problema más general (y más amplio) del equilibrio que me parece que debemos encontrar entre la informática y las humanidades.

Eso es, amiguetes, toda esta parrafada no era más que la introducción de este artículo. En este momento no sé si lo que quiero decir requerirá tantas palabras como las que he utilizado en la introducción porque, como he dicho antes, esto es un weblog y estoy ‘improvisando sobre la marcha’, como hacia Indiana Jones (”¿Cual es tu plan?” “¿Plan? Estoy improvisando sobre la marcha…”, grandes palabras de En Busca del Arca Perdida).

El tema que realmente me preocupa es ese equilibrio que debemos encontrar entre la informática y las humanidades (la introducción analizaba el caso concreto de los weblogs). Eso sí, voy a dejar de decir ‘informática’ porque (en el caso general) de lo que realmente estamos hablando es de la eterna batalla entre las ciencias y las humanidades (o ‘las letras’). Empezaré por decir que cualquier persona que se considere 100% de ciencias y 0% de letras (o viceversa) es claramente una persona incompleta. Así de claro. No pienso matizar esa frase. Me ponen de los nervios aquellas personas que te dicen “yo no toco el ordenador porque soy de letras” o “yo leo un libro cada cinco años porque soy de ciencias”. Dime que no tocas el ordenador “porque no te gusta la informática” o “porque prefiero la maquina de escribir”, o dime que lees poco “porque no es una de mis aficiones” o “porque prefiero irme al cine”. En tal caso entenderé perfectamente que no quieras utilizar el ordenador. Escudate tras la excusa de “ser de letras” o “ser de ciencias” y no sé si podré frenar mi impulso de lanzarte unos cuantos insultos Haddockianos.

¿Significa esto que todos debemos ser 50%/50% de ciencias y letras? Por supuesto que no (aunque no pasa nada si alguien encuentra ese equilibrio perfecto). Lo más seguro es que la balanza siempre se incline un poco más a favor o de las ciencias o de las letras. Todo lo que he dicho (y lo que voy a decir) no está encaminado a concluir que los informáticos debemos abandonar los ordenadores para estudiar incunables, ni que los filologos tengan que dejar los libros para programar en Java. Evidentemente, la mayoría de la gente va a ser 80%/20%. El problema es cuando dejamos que la balanza se incline completamente hacia uno de los dos extremos.

En el caso del “hombre de ciencias”, me parece que hay que mantener un contacto con las humanidades. Ese contacto puede ser grande o puede ser pequeño, pero debe existir. Yo, por ejemplo, me considero ante todo un “hombre de ciencias”. Soy un geek, un informático friki, un loco de la programación, y un cientifico investigador hasta la muerte. Pero, aun así, también soy un enamorado de Shakespeare y no concibo mi vida sin poder escribir (en el weblog, o a través de mis artículos de cine). Evidentemente, no dedico tanto tiempo a Shakespeare como a la informática, pero creo no equivocarme al decirme que la pasión que siento por Shakespeare es de la misma magnitud que la que siento por la informática (y lo mismo podría decir de mis pinitos como escritor). A mucha gente esto del ‘informático aficionado a Shakespeare’ le parece una ‘grave contradicción’, y eso me parece sinceramente preocupante.

De la misma manera, me parece que un “hombre de letras” (bueno, una “persona de letras”, seamos politicamente correctos) debe mantener una mínima conexión con el mundo de las ciencias. Y con esto no quiero decir que los filosofos tengan que aprender a programar, o que los filologos tengan que pasar su tiempo libre haciendo problemas de estadística. Pero me parece que debe haber alguna conexión con el mundo de las ciencias. Por ejemplo, una fascinación con los orígenes del universo, un interés por la ornitología, o (por qué no) una cierta pasión por los ordenadores (diantres, yo conozco a una escultora que sabe instalarse Windows ella solita, sabe como configurarlo, instalar sus propios programas, e incluso hacer que funcione el cable-modem de Euskaltel!).

Así que yo digo Bravo! si en una carrera de ciencias se incluye algo de contenido humanistico, o en una carrera de letras se incluye algo de contenido cientifico. Eso sí, siempre que ese contenido esté justificado. Un buen ejemplo es la excelente asignatura de Ética Profesional que dimos en 5º de carrera en Ingeniería Informática en Deusto (evito hacer referencias a la sabiamente eliminada Ética Básica que solia haber en 1º de carrera, porque podría empezar a decir todo tipo de barbaridades). Cuando a otros ingenieros (no Deustenses) les digo que en 5º vemos Ética Profesional, la reacción siempre es unánime: “¡Qué horror! ¡Qué coñazo! ¡Pero qué pinta eso en una carrera de Informática!”. Luego digo que es, sin duda, una de las mejores asignaturas de 5º, donde todos aprendimos mucho sobre lo que es (¡y no es!) la ética y, especialmente, a pensar un poco sobre las cosas. En ese momento, ya me miran como si fuese un bicho raro. Mucha gente ve absolutamente incompatible que la ética sea entretenida, sobre todo en el contexto de una carrera de ciencias. Debo admitir que esto depende en gran medida del profesor, pero ese tipo de preconcepciones me siguen pareciendo igual de preocupantes que considerar que un ‘informático Shakespeariano’ es una contradicción en terminos.

Así que, siempre en mi humilde opinión, ya va siendo hora de que dejemos de jactarnos de ser “de ciencias” o “de letras”, como si eso nos eximiese de tener que saber lo que hace ‘el otro bando’. Evidentemente, ya no existen (y seguramente nunca volverán a existir) los hombres del renacimiento como Leonardo Da Vinci que estaban versados en las ciencias, las artes, las letras, etc. Sí, es verdad, siempre seremos mayoritariamente de un lado u otro, pero eso no significa que debamos despojarnos de nuestro lado humanistico o de nuestro lado cientifico. Yo, por mi parte, seguiré aspirando a convertirme en un homo informatico-humanisticum. (sí, me parece que todavía me queda algo de camino por recorrer para poder colgarme ese apelativo… igual cuando publique mi primer libro no-técnico alcanzaré por fin un estado Zen informático-humanista :-D )

Impresionante último día en Suiza

Antes de nada, el domingo ya volví del CERN, y este artículo se refiere a todo lo que ocurrio el sabado, el ultimo día que pasé ahí. La verdad es que este artículo lo tendría que haber escrito el sábado a la noche, cuando estuviese todo fresco en mi mente, pero es que llegué descojonado al hotel… En fin, lo cuento ahora.

El sabado fue mi último día por Suiza, y inicialmente tenía pensado quedarme tranquilamente pululando por el CERN, y aprovechar para visitar la exposición Microcosm que tienen montada ahi y que todo el mundo me aseguraba que era interesantisima. Pero…¡ajá!…el día anterior me propusieron un plan mucho mejor: rodear el Lago Leman en coche visitando en el camino el Mont Blanc y varias ciudades emblematicas (sobre todo Montreux y Lausanne). Ibamos a ir dos compis del CERN y yo, pero al final uno se rajó porque tenía que terminar un informe y al final fuimos solamente Jürgen, un informático austriaco, y yo.

Esta peculiar combinación de nacionalidades nos planteó un curioso problema al cruzar la frontera de Suiza a Francia (para visitar Mont Blanc). Los gendarmes de la frontera nos pararon e hicieron salir del coche para hacernos varias preguntas (a pesar de que ni Jürgen ni yo sabiamos ni papa de francés). Poneros en la situación de los gendarmes: ¿Que cojones hacen un austriaco y un español veinteañeros cruzando la frontera de Suiza a Francia? Y además el gendarme vio en mi DNI que soy de Bilbao (ergo Vasco, ergo seguro que soy terrorista, vamos). Mosqueeeeeooooooo. Pero, curiosamente, en cuanto les dijimos que eramos del CERN y les enseñamos nuestros pases de seguridad, nos dejaron en paz. Otra ventaja más de ser cientifico… Eso sí, no faltó la pregunta de “¿Llevas estupefacientes?” (mi francés no llegaba para dirimir si me lo preguntaba por razones de seguridad o porque me veia cara de camello y queria un poco para consumo personal).

Pasada la frontera, llegamos al Mont Blanc para encontrarnos que el teleferico que te sube hasta una de las cimas (no a la cima que está a más de 4000 metros de altura, sino a una cima intermedia de 3500 metros) estaba estropeado. Así que nos conformamos con subir a una montaña vecina de 2500 metros, y ni tan mal. La susodicha montaña (cuyo nombre no alcanzo a recordar) está justo en frente del Mont Blanc con lo que tienes unas vistas increibles del pico más alto de Europa. Eso sí, no faltaron indidencias antes de llegar a los 2500 metros. El puñetero teleferico tuvo la brillante idea de pararse cuando estabamos a unos 1500 metros. A pesar de que piensas “Bueno, se supone que esto pasa de vez en cuando…paran el teleferico porque a alguien no le ha dado tiempo para subirse o bajarse en la estación”, pues no te acojonas. Pero estar colgado a 1500 metros de altura impone bastante respeto.

Bueno, ya en la cima a 2500 metros nos regocijamos de las vistas, y yo me maravillé de que erá la mayor altura a la que he estado jamas (excluyendo aviones, claro). Y la verdad es que las vistas del Mont-Blanc eran increibles, sobre todo teniendo en cuenta que no habia ni una sola nube en el cielo. Esto tuvo el desagradable efecto secundario de que acabé el día como un langostino, porque mi habitualmente mortecina piel blanca no estaba acostumbrada a semejante dosis de rayos UVA.

Tras el Mont-Blanc, emprendimos el camino a Montreux, donde visitamos el Chateau Chillon (Siató Sillón), un lugar donde me sentía transportado en cada habitación a una obra Shakespeariana diferente. En la sala de festines creia que el fantasma de Banquo iba a aparecer en cualquier momento para darme un susto de muerte, y en los patios rodeados de escaleras y balcones podía imaginarme perfectamente el festival de Mucho Ruido y Pocas Nueces.

Y después del Chateau, emprendimos el camino hacia Lausanne.

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ARGHHHH!!!! Soy imbecil!!!!! En Montreux está el Monumento a Freddie Mercury y no me di cuenta!!! Como he perdido la oportunidad de hacer una peregrinación tan importante para cualquier fan de Queen (sí, desde que vi el músical We Will Rock You ya he pasado de ser ‘aficionado’ a ser ‘fan’ de Queen :-D ). Arghhhhh….. Bueno, al menos ahora tengo otra razón más para volver a Suiza :-D
</pequeño-parentesis>

En Lausanne nos proponiamos principalmente cenar, pero el tema estaba jodido, porque la cena no bajaba de las 3000 pesetas por personas. Al final nos compramos unos perritos calientes en un puesto que había por ahí y nos acercamos a un festival de Jazz que había junto al lago. La banda que tocaba esa noche nos pareció increible. Jazz de verdad, y no la cacofonía infumable que venden algunos supuestos grupos de Jazz moderno. El grupo también nos resultaba muy muy muy familiar. Hubo sobre todo una canción que conocía, que he escuchado varias veces en distintos medios, pero que no conseguía asociar con el nombre del grupo. Más adelante nos dimos cuenta de que se trata de Malia. Si os gusta el Jazz y teneis ocasión de ir a un concierto de Malia, no os lo perdais. Merece sin duda la pena.

En fin, y después de un laaargo día lleno de contrastes (no sé, es la primera vez que en un mismo día estoy a 2500 metros de altura y poco después en un festival de jazz junto a un lago) volvimos al CERN, donde caí colapsado en la cama. Un día, sin duda, muy muy muy completo.

Saltar del fuego a la sartén

Hoy ha terminado mi estancia en el hotel francés en el que me estaba hospedando, y me he ido al hostal del CERN, donde por fin he conseguido una plaza (solo estaré tres días, pero menos da una piedra). Las leyes de la lógica nos dictan que si te mueves de un hotel a un hostal en el que pagas una cantidad menor cada noche, la calidad del alojamiento logicamente debería disminuir. Pero parece ser que Francia y Suiza están muy por encima de las leyes de la lógica.

Como ya comentaba en un artículo anterior, el hotel en el que me he estado alojando no es ninguna maravilla. Soy el primero en reconocer que si pagas poco, pues evidentemente no puedes esperarte el Sheraton. Sin embargo, si voy a quedarme en un hotel, en un hostal, o incluso en casa de un amigo, hay dos cosas que son fundamentales y sin las que no puedo vivir. A todo lo demás puedo adaptarme, pero me cabrea tremendamente tener que pasar varios días sin estas dos cosas: un lugar limpio y higienico, y una ducha de agua caliente que funcione bien.

¿Que no hay almohada? Da lo mismo, puedo dormir sin ella o incluso improvisar una con un poco de ropa. ¿Que el desayuno no está incluido? Da lo mismo, me voy al supermercado de la esquina y me compro unas cajas de galletas. ¿Que la calefacción no funciona? (esto me pasó en Melbourne) Ningún problema, soy del norte y a mi el frio…plim (por si acaso, procuro cubrirme con las 3 mantas adicionales que suelen darte en el hotel). Pero quitame la higiene y/o la ducha caliente, y mi cabreo alcanza magnitudes inconmesurables.

En el primer apartado, el de la higiene, el hotel frances aprueba con un 5 raspado. La única razón por la que aprueba es porque no habia ni cucarachas, ni bichos grandes, ni arañas. Pero por lo demás, que tenía que matar un par de bichos (pequeños) antes de irme a dormir, la paredes tenian unas humedades que te cagas, y por razones que aun no llego a comprender, ¡el sabado y el domingo no limpiaron mi habitación! No tengo ni idea de sí esto fue (quizás) un error, o era realmente parte de la estancia. Sin embargo, mi francés no llegaba para elaborar preguntas complicadas del tipo “¿Por qué no has limpiado mi habitación, maldita bruja francesa?”. Pero bueno, mientras no me despierte con una rata mordisqueandome el dedo gordo del pie, la higiene del hotel era suficiente.

Sin embargo, lo de la ducha caliente es otro cantar. Nada me permite afrontar el día mejor que pegarme una larga ducha de agua caliente liberada a altas presiones. Y nada me cabrea más que tener que prescindir de esa ducha. Pues bien, en el hotel el tema del agua era algo puramente estocastico. Igual funcionaba el agua, o igual no. Y cuando sí funcionaba, alternaba alegremente entre el agua fria y el agua caliente. Y cuando por fin pillabas ese intervalo de 30 segundos en el que salia agua caliente… bueno, era más bien ‘mojarse con agua caliente’ que ‘ducharse con agua caliente’, porque la presión era practicamente inexistente. Y para rizar el rizo, no podia poner la cebolla por encima de mi cabeza, porque entonces la presión ni siquiera daba para que el agua llegase del grifo a la cebolla. En conclusión, que tenia que ducharme agachandome un poquito, y retirandome cada 30 segundos cuando llegaba el chorro de agua fria (sí, el agua fría en cambio si que salía con una presión acojonante, la muy cabrona). ¡Ah! Y hoy ha sido muy divertido cuando se ha cortado el agua justo en el momento que tenía el pelo lleno de champú (champú que, por cierto, compré en el supermercado porque, evidentemente, no te daban la habitual botellita de champú).

En cambio, en el hostal (que, insisto, es más barato) tengo una habitación más grande, una mesa de trabajo increible, y un cuarto de baño limpio y agradable. No me he duchado todavia, porque hoy a la mañana no he hecho más que ir a dejar los trastos, pero por lo menos la ducha ha aprobado una primera inspección visual.

Ya sé que habrá quién estará pensando: “Joder, el señorito, pues yo he estado en lugares peores.” A ver, insisto que lo unico que me pone de los nervios es lo de la higiene y lo de la ducha. Todo lo demás lo puedo tolerar. Me puedes meter en un hotel en el que tenga que dormir en una tabla de madera en el suelo, con una vela como unica fuente de iluminación, y un taburete para sentarme. Pero mientras la habitación sea higienica (no inmaculadamente limpia, simplemente que cumpla unas condiciones higienicas mínimas) y haya una buena ducha con agua caliente, pues yo soy feliz. Mientras que a mi me pone de los nervios lo de la ducha, estoy seguro de que hay gente a la que el tema de la ducha no le molesta nada pero que, por ejemplo, necesitan impepinablemente dormir con una almohada (y sin almohada no duermen). Y es que cada persona es un mundo…

En fin, ya solo me quedan dos días laborables en el CERN. El sabado iré a visitar la exposición Microcosm que hay aquí en el CERN y que debe estar bastante bien, y el domingo…¡a casita!

Stallman forever!

Hoy a las 2 de la tarde he ido a la conferencia que ha dado Richard Stallman, fundador de la Free Software Foundation y el Proyecto GNU, en el auditorio principal del CERN. ¡Que tio, que orador, que friki!

Los contenidos de la conferencia realmente no han sido muy novedosos. No quiero presumir, pero todo lo que ha dicho ya lo habia leido en libros o en la red. Pero es que una cosa es que el movimiento del software libre lo leas en libros, y otra cosa muy diferente es que te lo cuente Richard Stallman en persona. Ha hablado de todo un poco, desde la famosa anecdota de la impresora laser de Xerox que se atascaba (la frustración de Stallman generada por la imposibilidad de acceder al codigo fuente de los drivers puede decirse que es el comienzo del movimiento por el software libre), hasta una pequeña discusión sobre el tema de patentes que ahora está de rabiosa actualidad. No han faltado mil y un puyas contra el software no-libre, y especialmente contra Microsoft. Al final de la conferencia, me parece que todos teniamos ganas de salir con pancartas y antorchas para destruir cualquier software no-libre que nos encontrasemos en nuestro camino.

También al final de la conferencia ha habido el autentico momento inolvidable en el que Stallman se disfrazó de San IGNUcius de la iglesia de EMACS y recitó su exorcismo del software no-libre. Cuando dijo que “utilizar una versión libre del vi no es un pecado, solo una penitencia” casi me meaba de la risa (si, hay que ser muy friki para reirse con ese chiste).

En definitiva, la visita al CERN me está saliendo redonda. Buen ambiente de trabajo, comida rica, y conferencia de Stallman. Casi nada.

¡¡¡Por cierto!!! Me he hecho una foto con Stallman :-D Desgraciadamente, el cable de la camara lo he dejado en Bilbao, asi que no podré colgarla hasta el domingo… Pero, indudablemente, pasará a la historia como una de mis fotos más memorables :-D

My accentation britannic is triunfating

Bueno, simplemente un breve mensaje para relatar cómo mi acento británico sigue triunfando allá dónde voy. Hoy me he reunido con el responsable de tutoriales del proyecto EDG (European DataGrid). Tras hablar un rato, me ha preguntado a ver de dónde soy. La conversación ha sido así:

EL: ¿Y de dónde eres?
YO: De Bilbao, en el norte de España.
EL: Ah, pero no eres español, ¿verdad?
YO: Errr…pues sí…
EL: Joer, pues no suenas para nada como un español. Habría jurado que eres inglés…

No, si al final voy a tener que sacarme la ciudadanía británica (o mejor aun, la australiana :-D )