Este artículo viene motivado principalmente por una conversación que tuve hace unos días con Joseba Abaitua, fiel seguidor de BorjaNet, sobre la convivencia entre la informática y las humanidades. Tras esa conversación, se produjo una conexión sináptica en mis neuronas que no se habia producido antes, y me di cuenta de algo: un weblog es un excelente ejemplo de una sinergía y simbiosis informático-humanística.
Evidentemente, un weblog tiene un fuerte componente informática, y siempre he sabido que los artículos del weblog exploran principalmente mi faceta humanística. Pero hasta ahora sinceramente no me había planteado que realmente existía una fuerte simbiosis entre ambas vertientes. Nunca me había preguntado si es posible tener un weblog puramente informático, carente de un cariz humanístico, o si es posible un weblog puramente humanistico, que no se vea influenciado por tener que vivir en un medio informático (evidentemente es imposible tener un weblog sin informática, porque entonces pasaria a ser un diario sobre papel; lo que planteo es un weblog que sea capaz de abstraerse por completo del hecho de que reside en un medio tan informático como la web).
Sinceramente, me parece que es imposible llegar a esos extremos. En el primer caso (100% informática, 0% humanismo) nos encontrariamos ante una bitácora excesivamente monotema. Si un individuo se limita a hablar de informática desde un punto totalmente técnico, sin explorar otros aspectos de su personalidad, ya no es un weblog, es sencillamente una web de noticias. Por eso a veces me resulta dificil llamar ‘weblog’ a Barrapunto y a Slashdot, porque son más bien ‘foros moderados de noticias informáticas’. Eso sí, ‘weblog’ es un término que puede abarcar tanto como queramos. Si partimos de la palabra en sí, tenemos un ‘diario basado en web’ (más correctamente sería ‘bitácora basada en web’). Por mi parte, no sé hasta que punto es adecuado llamar ‘weblog’ a Barrapunto, salvo si lo consideramos como una N-bitácora en el que se alcanza la imagen (o quizás ilusión) de ‘foro de noticias’ porque estamos realmente fusionando N bitácoras. Weblogs como BorjaNet, Wil Wheaton Dot Net, designios.net y Delavega.com (y muchos otros) son más bien 1-bitácoras. Y me parece que son realmente las 1-bitácoras las que merecen la denominación de ‘weblog’. Pero me parece que esa esa no es condición suficiente, sólo es necesaria. La otra condición necesaria (que, junto a la anterior, es condición suficiente) es que un ‘weblog’ debe añadir además esa vertiente humanística. Si yo me limitase a escribir en mi weblog unicamente artículos como los que aparecen en Barrapunto, entonces (en mi humilde opinión) no lo llamaría ‘weblog’, lo llamaría ‘mi web para discusiones informáticas’.
Sin embargo, si añadimos el componente humanístico, no podemos tampoco llegar al extremo en el que tengamos 100% humanismo y 0% informática. De nuevo, insisto, que ese 0% de informática sería en el sentido de que nos abstraemos completamente de que lo que vamos a escribir va a aparecer publicado en un medio informático (la web). Yo no me imagino los artículos de mi weblog publicados en una revista, ni siquiera me los imagino leyendolos en un auditorio. Y me parece que los lectores no afrontan de la misma manera un artículo en un weblog que un artículo en una revista. Un weblog tiene un estilo más desenfrenado, más descuidado, más tolerante con las faltas (leves) de ortografía. La gracia del weblog es precisamente que escribes lo primero que te viene a la cabeza, lo dejas colgado en la web, esperas a que la gente deje sus comentarios, y finalmente respondes a sus comentarios. Lo hago así porque el medio me lo permite, porque el lector de un weblog no espera una calidad espectacular de ortografía ni gramática, sino palabras que sean lo más cercanas posibles a lo que pienso en ese momento, palabras sin procesar y que no han perdido su fuerza por el paso del tiempo (por eso siempre intento escribir sobre algo poco después de que ocurra, y siempre entono el ‘mea culpa’ si tardo más de 24 horas en hacerlo). Cuando escribo un artículo para una revista (como los artículos de cine que escribo para la Revista UD), los escribo con mucha tranquilidad (algunos tardo incluso semanas en escribirlos hasta que estoy satisfecho con ellos), cuidando mucho la ortografía, y generalmente realizando una meticulosa investigación para asegurarme de que lo que relato en el artículo es correcto y veraz. Si yo esos artículos los escribo pensando en un medio escrito (¡100% humanismo y 0% informática!), y luego los cuelgo en la web, yo a eso no puedo llamarle ‘weblog’. Lo llamo ‘colgar mis artículos en la web’ y punto (como hago, de hecho, con mis artículos de cine).
¿Cual es el equilibrio adecuado? ¿50%/50%? ¿75%/25%? Como muchas cosas en la vida, es dificil encontrar un equilibrio válido para todos los casos. En el caso concreto de BorjaNet, me parece que he encontrado un equilibro aceptable (aunque me costó encontrarlo…ahora cuando leo los primeros artículos de BorjaNet, me sorprendo de lo simplones y carentes de personalidad que eran, salvo notables excepciones). Pero, en general, hay que tener muy claro que ese equilibrio debe existir. Y eso me lleva al problema más general (y más amplio) del equilibrio que me parece que debemos encontrar entre la informática y las humanidades.
Eso es, amiguetes, toda esta parrafada no era más que la introducción de este artículo. En este momento no sé si lo que quiero decir requerirá tantas palabras como las que he utilizado en la introducción porque, como he dicho antes, esto es un weblog y estoy ‘improvisando sobre la marcha’, como hacia Indiana Jones (”¿Cual es tu plan?” “¿Plan? Estoy improvisando sobre la marcha…”, grandes palabras de En Busca del Arca Perdida).
El tema que realmente me preocupa es ese equilibrio que debemos encontrar entre la informática y las humanidades (la introducción analizaba el caso concreto de los weblogs). Eso sí, voy a dejar de decir ‘informática’ porque (en el caso general) de lo que realmente estamos hablando es de la eterna batalla entre las ciencias y las humanidades (o ‘las letras’). Empezaré por decir que cualquier persona que se considere 100% de ciencias y 0% de letras (o viceversa) es claramente una persona incompleta. Así de claro. No pienso matizar esa frase. Me ponen de los nervios aquellas personas que te dicen “yo no toco el ordenador porque soy de letras” o “yo leo un libro cada cinco años porque soy de ciencias”. Dime que no tocas el ordenador “porque no te gusta la informática” o “porque prefiero la maquina de escribir”, o dime que lees poco “porque no es una de mis aficiones” o “porque prefiero irme al cine”. En tal caso entenderé perfectamente que no quieras utilizar el ordenador. Escudate tras la excusa de “ser de letras” o “ser de ciencias” y no sé si podré frenar mi impulso de lanzarte unos cuantos insultos Haddockianos.
¿Significa esto que todos debemos ser 50%/50% de ciencias y letras? Por supuesto que no (aunque no pasa nada si alguien encuentra ese equilibrio perfecto). Lo más seguro es que la balanza siempre se incline un poco más a favor o de las ciencias o de las letras. Todo lo que he dicho (y lo que voy a decir) no está encaminado a concluir que los informáticos debemos abandonar los ordenadores para estudiar incunables, ni que los filologos tengan que dejar los libros para programar en Java. Evidentemente, la mayoría de la gente va a ser 80%/20%. El problema es cuando dejamos que la balanza se incline completamente hacia uno de los dos extremos.
En el caso del “hombre de ciencias”, me parece que hay que mantener un contacto con las humanidades. Ese contacto puede ser grande o puede ser pequeño, pero debe existir. Yo, por ejemplo, me considero ante todo un “hombre de ciencias”. Soy un geek, un informático friki, un loco de la programación, y un cientifico investigador hasta la muerte. Pero, aun así, también soy un enamorado de Shakespeare y no concibo mi vida sin poder escribir (en el weblog, o a través de mis artículos de cine). Evidentemente, no dedico tanto tiempo a Shakespeare como a la informática, pero creo no equivocarme al decirme que la pasión que siento por Shakespeare es de la misma magnitud que la que siento por la informática (y lo mismo podría decir de mis pinitos como escritor). A mucha gente esto del ‘informático aficionado a Shakespeare’ le parece una ‘grave contradicción’, y eso me parece sinceramente preocupante.
De la misma manera, me parece que un “hombre de letras” (bueno, una “persona de letras”, seamos politicamente correctos) debe mantener una mínima conexión con el mundo de las ciencias. Y con esto no quiero decir que los filosofos tengan que aprender a programar, o que los filologos tengan que pasar su tiempo libre haciendo problemas de estadística. Pero me parece que debe haber alguna conexión con el mundo de las ciencias. Por ejemplo, una fascinación con los orígenes del universo, un interés por la ornitología, o (por qué no) una cierta pasión por los ordenadores (diantres, yo conozco a una escultora que sabe instalarse Windows ella solita, sabe como configurarlo, instalar sus propios programas, e incluso hacer que funcione el cable-modem de Euskaltel!).
Así que yo digo Bravo! si en una carrera de ciencias se incluye algo de contenido humanistico, o en una carrera de letras se incluye algo de contenido cientifico. Eso sí, siempre que ese contenido esté justificado. Un buen ejemplo es la excelente asignatura de Ética Profesional que dimos en 5º de carrera en Ingeniería Informática en Deusto (evito hacer referencias a la sabiamente eliminada Ética Básica que solia haber en 1º de carrera, porque podría empezar a decir todo tipo de barbaridades). Cuando a otros ingenieros (no Deustenses) les digo que en 5º vemos Ética Profesional, la reacción siempre es unánime: “¡Qué horror! ¡Qué coñazo! ¡Pero qué pinta eso en una carrera de Informática!”. Luego digo que es, sin duda, una de las mejores asignaturas de 5º, donde todos aprendimos mucho sobre lo que es (¡y no es!) la ética y, especialmente, a pensar un poco sobre las cosas. En ese momento, ya me miran como si fuese un bicho raro. Mucha gente ve absolutamente incompatible que la ética sea entretenida, sobre todo en el contexto de una carrera de ciencias. Debo admitir que esto depende en gran medida del profesor, pero ese tipo de preconcepciones me siguen pareciendo igual de preocupantes que considerar que un ‘informático Shakespeariano’ es una contradicción en terminos.
Así que, siempre en mi humilde opinión, ya va siendo hora de que dejemos de jactarnos de ser “de ciencias” o “de letras”, como si eso nos eximiese de tener que saber lo que hace ‘el otro bando’. Evidentemente, ya no existen (y seguramente nunca volverán a existir) los hombres del renacimiento como Leonardo Da Vinci que estaban versados en las ciencias, las artes, las letras, etc. Sí, es verdad, siempre seremos mayoritariamente de un lado u otro, pero eso no significa que debamos despojarnos de nuestro lado humanistico o de nuestro lado cientifico. Yo, por mi parte, seguiré aspirando a convertirme en un homo informatico-humanisticum. (sí, me parece que todavía me queda algo de camino por recorrer para poder colgarme ese apelativo… igual cuando publique mi primer libro no-técnico alcanzaré por fin un estado Zen informático-humanista :-D )
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