Después de una ajetreada semana de combate contra el cambio de horario y de vuelta al trabajo, por fin me siento tranquilamente a escribir las impresiones finales sobre el viaje a Australia. En realidad, lo que voy a escribir aquí van a ser unas cuantas ideas sueltas. En breve me sentaré (aun más tranquilamente) a escribir un impresionante (y largo) artículo sobre el viaje para la Revista UD. Confío en que ese artículo esté mejor estructurado y con más giros linguisticos que este que voy a escribir ahora :-)
Realmente, hay poco que os pueda decir que no haya dicho ya en el weblog. Australia es sencillamente impresionante. Es otro mundo. La gente conduce por la izquierda, el agua del retrete gira en sentido inverso, es invierno en Agosto, y está lleno de las más fascinantes criaturas que he visto en mi vida.
Merece mención aparte la gente que te encuentras ahí. La inmensa mayoría es increiblemente maja. Gente alegre, optimista, que aunque le preguntes por el precio de un bolsa de cacahuetes te empieza a preguntar a ver si te lo has pasado bien en Australia en cuanto se enteran de que eres un turista. Una filosofía vital eternamente optimista, resumida en esa frase que se oye cada dos por tres en tierras australianas: No worries! En serio, me encanta esa expresión. En cuanto la cagas, haces algo mal, pones mala cara, tienes un mal día, o lo que sea: pues no worries, tio. Que la vida está para disfrutarla. Y, por supuesto, la gente en Australia es mucho más cercana a ti que en otros paises que he visitado. En Australia, eres el amigo de todo el mundo. Eres su mate. Todo el mundo te trata bien. Que alguien te diga no worries, mate! ya es el summum del optimismo amistoso :-)
Ir a Australia, en mi humilde opinión, es el viaje. Para un europeo me parece que es de los lugares más lejanos y extraños a los que puedes ir. Una experiencia que toda persona con espiritu viajero y aventurero tiene que vivir al menos una vez en la vida. En serio, me parece que es algo por lo que merece la pena ahorrar y gastarse el tremendo pastón que cuesta el avión, alojamiento, etc. Sí, tú, que estás leyendo esto: Haz un viaje como este antes de que sea demasiado tarde, antes de que algo como el trabajo, el novio / la novia, la familia, etc. te ate irremediablemente a tu tierra. Igual no sé de que hablo, pero juraría que este es un viaje que se disfruta mucho más a los 22 años que pasados los 40, después de haber formado una familia y cosas de esas.
¿Volvería? Sin pensarmelo dos veces. En los veinte días que he pasado ahí no he hecho más que rascar la superficie. Sydney, Melbourne, y Byron Bay. ¡Eso no es nada! La próxima vez pienso ir a los Northern Territories y al outback australiano. Y, por supuesto, dejaré cosas sin ver para tener excusa para ir una tercera vez. Y cuarta, y quinta, y sexta…
Ja ja ja, parece que Borja le tiene un poco de pavor a eso de la familia, Borja cuando te vas a echar novia!!!!!
Un saludo a todos.
Jajaja, no, no, no le tengo pavor a la familia. Lo que pasa es que de vez en cuando no está mal desconectar absolutamente de todo (incluida la familia) y dedicar un poco de tiempo egoistamente a uno mismo, y sólo a uno mismo. Me parece que a un nivel casi subconsciente es una de las razones por las que el viaje a Australia fue tan increible… es, en cierta manera, el escapismo más extremo. Situarte a más de 15.000 kilometros de todo lo que te resulta conocido y familiar…