Impresionante último día en Suiza

Antes de nada, el domingo ya volví del CERN, y este artículo se refiere a todo lo que ocurrio el sabado, el ultimo día que pasé ahí. La verdad es que este artículo lo tendría que haber escrito el sábado a la noche, cuando estuviese todo fresco en mi mente, pero es que llegué descojonado al hotel… En fin, lo cuento ahora.

El sabado fue mi último día por Suiza, y inicialmente tenía pensado quedarme tranquilamente pululando por el CERN, y aprovechar para visitar la exposición Microcosm que tienen montada ahi y que todo el mundo me aseguraba que era interesantisima. Pero…¡ajá!…el día anterior me propusieron un plan mucho mejor: rodear el Lago Leman en coche visitando en el camino el Mont Blanc y varias ciudades emblematicas (sobre todo Montreux y Lausanne). Ibamos a ir dos compis del CERN y yo, pero al final uno se rajó porque tenía que terminar un informe y al final fuimos solamente Jürgen, un informático austriaco, y yo.

Esta peculiar combinación de nacionalidades nos planteó un curioso problema al cruzar la frontera de Suiza a Francia (para visitar Mont Blanc). Los gendarmes de la frontera nos pararon e hicieron salir del coche para hacernos varias preguntas (a pesar de que ni Jürgen ni yo sabiamos ni papa de francés). Poneros en la situación de los gendarmes: ¿Que cojones hacen un austriaco y un español veinteañeros cruzando la frontera de Suiza a Francia? Y además el gendarme vio en mi DNI que soy de Bilbao (ergo Vasco, ergo seguro que soy terrorista, vamos). Mosqueeeeeooooooo. Pero, curiosamente, en cuanto les dijimos que eramos del CERN y les enseñamos nuestros pases de seguridad, nos dejaron en paz. Otra ventaja más de ser cientifico… Eso sí, no faltó la pregunta de “¿Llevas estupefacientes?” (mi francés no llegaba para dirimir si me lo preguntaba por razones de seguridad o porque me veia cara de camello y queria un poco para consumo personal).

Pasada la frontera, llegamos al Mont Blanc para encontrarnos que el teleferico que te sube hasta una de las cimas (no a la cima que está a más de 4000 metros de altura, sino a una cima intermedia de 3500 metros) estaba estropeado. Así que nos conformamos con subir a una montaña vecina de 2500 metros, y ni tan mal. La susodicha montaña (cuyo nombre no alcanzo a recordar) está justo en frente del Mont Blanc con lo que tienes unas vistas increibles del pico más alto de Europa. Eso sí, no faltaron indidencias antes de llegar a los 2500 metros. El puñetero teleferico tuvo la brillante idea de pararse cuando estabamos a unos 1500 metros. A pesar de que piensas “Bueno, se supone que esto pasa de vez en cuando…paran el teleferico porque a alguien no le ha dado tiempo para subirse o bajarse en la estación”, pues no te acojonas. Pero estar colgado a 1500 metros de altura impone bastante respeto.

Bueno, ya en la cima a 2500 metros nos regocijamos de las vistas, y yo me maravillé de que erá la mayor altura a la que he estado jamas (excluyendo aviones, claro). Y la verdad es que las vistas del Mont-Blanc eran increibles, sobre todo teniendo en cuenta que no habia ni una sola nube en el cielo. Esto tuvo el desagradable efecto secundario de que acabé el día como un langostino, porque mi habitualmente mortecina piel blanca no estaba acostumbrada a semejante dosis de rayos UVA.

Tras el Mont-Blanc, emprendimos el camino a Montreux, donde visitamos el Chateau Chillon (Siató Sillón), un lugar donde me sentía transportado en cada habitación a una obra Shakespeariana diferente. En la sala de festines creia que el fantasma de Banquo iba a aparecer en cualquier momento para darme un susto de muerte, y en los patios rodeados de escaleras y balcones podía imaginarme perfectamente el festival de Mucho Ruido y Pocas Nueces.

Y después del Chateau, emprendimos el camino hacia Lausanne.

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ARGHHHH!!!! Soy imbecil!!!!! En Montreux está el Monumento a Freddie Mercury y no me di cuenta!!! Como he perdido la oportunidad de hacer una peregrinación tan importante para cualquier fan de Queen (sí, desde que vi el músical We Will Rock You ya he pasado de ser ‘aficionado’ a ser ‘fan’ de Queen :-D ). Arghhhhh….. Bueno, al menos ahora tengo otra razón más para volver a Suiza :-D
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En Lausanne nos proponiamos principalmente cenar, pero el tema estaba jodido, porque la cena no bajaba de las 3000 pesetas por personas. Al final nos compramos unos perritos calientes en un puesto que había por ahí y nos acercamos a un festival de Jazz que había junto al lago. La banda que tocaba esa noche nos pareció increible. Jazz de verdad, y no la cacofonía infumable que venden algunos supuestos grupos de Jazz moderno. El grupo también nos resultaba muy muy muy familiar. Hubo sobre todo una canción que conocía, que he escuchado varias veces en distintos medios, pero que no conseguía asociar con el nombre del grupo. Más adelante nos dimos cuenta de que se trata de Malia. Si os gusta el Jazz y teneis ocasión de ir a un concierto de Malia, no os lo perdais. Merece sin duda la pena.

En fin, y después de un laaargo día lleno de contrastes (no sé, es la primera vez que en un mismo día estoy a 2500 metros de altura y poco después en un festival de jazz junto a un lago) volvimos al CERN, donde caí colapsado en la cama. Un día, sin duda, muy muy muy completo.

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1 Response to “Impresionante último día en Suiza”


  • Joder Borja que verano llevas, (envidia si xD). En cuando a lo de ser vasco, la verdad, debe ser muy cabreante. Hombre mi espíritu patriota se difuminó bastante hace mucho tiempo, pero de ahí ha que te clasifiquen por ser del sitio de donde eres…es como si me dijesen, “a como eres de Sevilla, eres muy gracioso y te gusta el cante”, en fin una estupidez, y una falta de respeto.

    Borja a ver si cuando tengas tiempo escribes un articulo sobre el viaje al CERN mas cuantitativo que este, es decir un balance sobre las experiencias a nivel más “académico” (tan poco te pases que estoy en tercer xDDDD).

    Bueno Borja un abrazo.

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