Monthly Archive for Septiembre, 2003

¡Como mooola el CERN!

Joder, al final las dos semanas que voy a pasar en el CERN me van a saber a poco. ¡Quiero quedarme mas tiempooo! :-D Llevo tiempo queriendo escribir para contar las interesantes y curiosas cosas que he ido viviendo en el CERN, pero nunca he encontrado el momento adecuado. Así que ahora tengo un mogollón de cosas acumuladas que contar. A ver si me acuerdo de todas…

Empecemos por el día a día en el CERN. En el artículo anterior dije que todavía no tenía muy claro mi cometido en el CERN (aunque evidentemente intuía que estaría relacionado con el Globus Toolkit 3, o GT3). Pues bien, ya me han aclarado que basicamente estoy aquí como Señorita Pepis del GT3. Si alguien tiene una duda sobre GT3, yo soy la persona a la que acudir. Lo mejor de todo es por aquí no soy simplemente Borja Sotomayor. Resulta que soy “Borja Sotomayor, autor del Tutorial de GT3“. Para los no iniciados, os comento brevemente: como parte de mi proyecto de fin de carrera escribí un tutorial de programación con el GT3 (una tecnología muy nueva y muy guay, creedme). Y resulta que el susodicho tutorial se ha hecho bastante popular porque es el unico texto didactico que hay para iniciarse a GT3. Así que, en parte, también estoy aquí en plan popstar. El autentico y genuino momento pletórico fue en una reunión del grupo de GT3 del CERN en el que me presentaron como “a very special guest”, lo que propicio que después de la reunión un tio se me acercase y me dijese “Tiiiooooo, pero si eres el autor del tutorial!!!” (entre reverencias y apretones de mano). Vamos, acojonante :-D

Ahora que ya he aclarado que pinto yo por estos lares, a lo que iba: el día a día. Entro a trabajar sobre las 8:30 de la mañana, aunque ya me han dicho que el tema de los horarios es muuuy flexible (vamos, siguiento el autentico espiritu hacker, entras cuando quieres y sales cuando quieres…tu termina tus proyectos a tiempo, y todos contentos :-) Suiza es uno de esos paises donde tienen un extraño horario para las comidas. Aqui se come a las 12:00 y se cena sobre las 20:00, lo que me toca un poco las narices, pero bueno…When in Rome, do as the Romans. Ya que estamos en el tema de las comidas, lo que no puedo negar es que aquí se come de p*** madre. Sirven unas carnes y unas pastas que están de rechupete. Me gustó mucho la definición que dió un italiano que se vino a comer el otro día: “La comida italiana del CERN no es impresionante, pero por lo menos no es un insulto a la comida italiana”. Pues no le falta razón, porque suelo comer unos raviolis que están increibles.

Salgo de aquí sobre las 19:30, y voy directo al hotel que, como decía en el anterior artículo, está en Francia. Atentos al número de veces que cruzo la frontera (como mínimo) todos los días: ¡Ocho! Ojo al dato: la frontera entre Francia y Suiza pasa justo por la mitad del CERN. Y teniendo en cuenta que el hotel está en Francia, la entrada al CERN en Suiza, mi edificio técnicamente está en Francia, y el restaurante técnicamente en Suiza… pues mi vida parece un ejercicio de grafos :-D

A ver, pasemos a hablar del CERN en sí. Como adelantaba en el artículo anterior, este lugar es acojonante. Aparte de los méritos técnicos (sigo bajandome cosas a 800KB/s…), el ambiente de trabajo aquí es buenisimo. Supongo que en dos semanas no me percataré de ello por completo, pero casi toda la gente con la que he hablado me dice que trabajas a gusto, sin presiones, haciendo lo que te gusta, y con todo tipo de recursos a tu disposición. Una cosa que mola es que tienes una tarjeta con banda magnetica que te permite acceder a tu edificio durante el fin de semana. No lo he comprobado personalmente porque me han dicho que como solo voy a estar dos semanas que no merece la pena hacer todos los tramites, pero aun asi me parece cojonudo: Saber que en el CERN, si quiero venir un domingo a trabajar, pues que por mis cojones voy a poder hacerlo.

El CERN, por cierto, es frikilandia. Por aquí ves andando a una pandilla de frikis impresionantes. Se puede incluso divisar a gente con ese genuino look “condescending UNIX hacker” tipo Kernighan o Ritchie en los años 70. Frondosas barbas negras, melenas, y gafas de pasta por todos lados. Frikilandia, oigan.

¡¡¡Por cierto!!! Hablando de frikis, el miercoles viene el mismisimo Richard Stallman a dar una conferencia sobre GNU. Os aseguro que, si puedo, me hago foto con él (y yo con la camiseta del GHOST, por supuesto :-D )

Eso sí, lo único que me da mala espina del CERN es que la mitad de los edificios por aquí zumban. Sí, eso es: zumban. Eso unido al hecho de que te encuentras con carteles de “Peligro: ¡Radiación!” cada dos por tres (y que tienes un gigantesco acelerador de particular unos 100 metros bajo tus pies) pues hace preguntarme si volveré a España con tres brazos…

Bueno, voy a ir terminando, que me estoy enrollando mucho. El jueves (que resulta que era fiesta en Ginebra) y ayer domingo fui a hacer un poco de turismo por Ginebra. Una ciudad muy bonita, aunque después de la aventura australiana pues evidentemente me sabe a poco :-D Eso sí, he hecho unas 100 fotos que colgaré en la galería en cuanto vuelva (maldición, tuve que dejarme el cable de la camara en casa…)

Pffff….buen ambiente de trabajo, gente maja, frikilandia, conferencia de Stallman, y turismo por Ginebra. El viaje me ha salido redondo :-D Si se me plantea la oportunidad de volver al CERN, firmo sin dudarlo! :-D

Borja Croft Grid Raider: La Cuna de la Web

Bueno, heme aquí, en el lugar dónde hace unos 10 años Tim Berners-Lee nos trajo a los mortales la Web. Un sencillo invento que consistía en enlazar documentos mediante hiperenlaces, y situarlos en Internet (que, por aquel entonces, ya tenía sus añitos…a ver si todavía hay gente que piensa que Internet nació hace 5 años). Estoy en el CERN…acojonante.

Estoy aquí para gridear a tope (los del CERN están metidos en mil movidas de Computación Grid), aunque mi cometido exacto todavía no lo conozco. Estoy a la espera de poder hablar con el que manda aquí para que me diga exactamente que tengo que hacer. Mientras tanto, la secretaria ya me ha dado llave y sitio en un despacho compartido, donde ya he instalado mi portatil. Hasta que me ordenen lo contrario, me estoy dedicando a ampliar el Tutorial de GT3.

Entre que llegas, te instalas (en el CERN y en el hotel, y tal, pues de momento he visto más bien poco del CERN (salvo el edificio donde estoy). De vez en cuando se organizan visitas guiadas, así que a ver si consigo que me enseñen todas las movidas que tienen aquí. De todas maneras, lo primero que te viene a la cabeza cuando llegas al CERN es “Joder, que grande es esto”. Yo estoy en el edificio 600, y con eso ya os haceis a la idea de la cantidad de edificios que hay por aquí (vale, seguro que no están asignados todos los numeros anteriores, pero creedme que aqui hay muuuchos edificios).

El CERN tiene ese aspecto de una vieja facultad de ciencias curtida por el paso de los años. Si sabeis como es la Facultad de Ciencias de la Universidad de Pais Vasco, pues simplemente imaginaos lo mismo pero con cientos de edificios. Sin embargo, a pesar de ese aspecto desgastado, y ese look de los años 70, el CERN es cualquier cosa menos arcaico y obsoleto. Aqui hay Internet a velocidades de espanto (antes me he bajado una cosa a 800KB/s, casi nada), una red wireless a la que puedes acceder desde practicamente cualquier lado, y un montón de tecnologías que me superan (me muero por ver el acelerador de partículas).

Otra cosa que estoy percibiendo es que este es un lugar muy friki, aunque más para los físicos que para los informáticos. De entrada, todas las calles tienen nombres de físicos famosos. Por ejemplo, mi edificio está en la calle Robert Oppenheimer (principal desarrollador de la bomba atómica). Ay, sueño con el día en que conozca algún lugar donde las calles tengan nombres de informáticos famosos… Calle Knuth, Alameda de Dijkstra, Avenida Turing, …

Dentro del CERN, afortunadamente, casi todo el mundo habla inglés. Fuera, en cambio, predomina evidentemente el francés (el CERN está dividido entre Francia y Suiza). Ahora es cuando me alegro de haber dado francés en el colegio. Aunque lo máximo que se decir es más o menos “¿Habla usted inglés?”, lo entiendo sorprendemente bien (lo de sorprendentemente es porque yo pensaba que iba a comunicarme con señas con los franceses, y me he sorprendido de que pueda entenderlos…) Por ejemplo, como el hostal del CERN está lleno, me ha tocado hospedarme en un hotel en el apacible pueblito francés St Genis-Pouilly (Senchení-Puillí). La señora de la recepción ya me dijo que no entendía ni papa de inglés (en ese momento me acordé de un monologo cómico en el que el cómico relataba como en una visita a Francia le grito a una señora “Speak my language YOU … FRENCH … WHORE”). Afortunadamente, no le dije eso a la señora, y conseguí hacer mi reserva a pesar de que yo le respondía a todo con “oui”, “non”, y “merci”.

El hotel no es ninguna maravilla, y estoy sospechando que a mi me han dado la ‘habitación descuento’ (te hacen un sustancial descuento si eres del CERN), porque mi habitación no se parece en nada a la foto que tienen colgada en su web. Tengo una unica ventana (pequeña) en el techo (diagonal), unas paredes con humedades por todos lados, un único enchufe en el baño (jeje, acabaré con el portatil en el baño :-D )…ah, y esta mañana no iba el agua (tras esperar un rato, acabó saliendo la muy cabrona, pero que mosqueo…). Pero bueno, tampoco voy a pasar mucho tiempo en el hotel, asi que no problem.

Bueno, pues eso os cuento de momento. Me voy a comer.

El Científico Trotamundos

Parece que, ahora que ya soy ingeniero, y proximamente doctorando, ya me he metido por completo en el papel de científico investigador. Tras haber pasado poco más de una semana en Bilbao tras el viaje a Australia, mañana vuelvo a hacer las maletas y parto para Suiza, donde estaré dos semanas.

Eso sí, esta vez no voy de vacaciones, sino a trabajar en el CERN, el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares. Dos semanas de investigación de Computación Grid y Globus Toolkit 3 en el lugar donde nació la World Wide Web (hace más de 10 años, cuando Tim Berners-Lee pensó “Uhm…Internet con hiperenlaces…”). Increible.

Y por si eso fuera poco, del 4 al 8 de Octubre igual estoy en Chicago, en el Global Grid Forum 9. Pero bueno, eso todavía no está 100% confirmado…pero en cuanto lo esté, pienso pegar un grito por aquí :-D Al final voy a viajar más estos meses que en los últimos cinco años…

Vamos, que me está gustando esto de ser científico. Hay que ver los senderos por los que te lleva la vida… De chaval quería ser notario simplemente porque quería estar forrado. Al llegar a la adolescencia, no solo entran en acción las hormonas sino todo tipo de idealismos, y me di cuenta de que el dinero no lo es todo, y que mejor dedicarme a hacer lo que me gusta: la informática. Y en ese momento quería simplemente pasarme toda la vida programando. Poco antes de entrar en la universidad descubrí mi vocación docente, y entonces no concebía nada mejor que encontrar alguna tranquila universidad en la que dedicar todo mi tiempo a dar clase. Y con el proyecto de fin de carrera descubrí el emocionante mundo de la investigación y ahora me parece que por fin he llegado a algo que realmente me gusta. Investigar y enseñar, el yin y el yang de un equilibrado hombre de ciencias.

P.D.- Por cierto, el otro día salieron publicados en las carteleras de la Facultad de Ingeniería de Deusto los horarios de este curso. En los horarios del primer cuatrimestre de 2ºA de Ingeniería Técnica en Informática de Gestión pude divisar esta solitaria linea:

Laboratorio de Informática I: Ing. Borja Sotomayor Basilio

Increible, aparezco en los horarios. Casi no me lo creo. Quien iba a decir, cuando yo me acerqué timidamente por primera vez a esas mismas carteleras hace 5 años, que un día vería mi nombre en ellas. No sé, al ver mi nombre recorrio una extraña sensación entre alegría y melancolía por mi cuerpo :-)

Impresiones Finales

Después de una ajetreada semana de combate contra el cambio de horario y de vuelta al trabajo, por fin me siento tranquilamente a escribir las impresiones finales sobre el viaje a Australia. En realidad, lo que voy a escribir aquí van a ser unas cuantas ideas sueltas. En breve me sentaré (aun más tranquilamente) a escribir un impresionante (y largo) artículo sobre el viaje para la Revista UD. Confío en que ese artículo esté mejor estructurado y con más giros linguisticos que este que voy a escribir ahora :-)

Realmente, hay poco que os pueda decir que no haya dicho ya en el weblog. Australia es sencillamente impresionante. Es otro mundo. La gente conduce por la izquierda, el agua del retrete gira en sentido inverso, es invierno en Agosto, y está lleno de las más fascinantes criaturas que he visto en mi vida.

Merece mención aparte la gente que te encuentras ahí. La inmensa mayoría es increiblemente maja. Gente alegre, optimista, que aunque le preguntes por el precio de un bolsa de cacahuetes te empieza a preguntar a ver si te lo has pasado bien en Australia en cuanto se enteran de que eres un turista. Una filosofía vital eternamente optimista, resumida en esa frase que se oye cada dos por tres en tierras australianas: No worries! En serio, me encanta esa expresión. En cuanto la cagas, haces algo mal, pones mala cara, tienes un mal día, o lo que sea: pues no worries, tio. Que la vida está para disfrutarla. Y, por supuesto, la gente en Australia es mucho más cercana a ti que en otros paises que he visitado. En Australia, eres el amigo de todo el mundo. Eres su mate. Todo el mundo te trata bien. Que alguien te diga no worries, mate! ya es el summum del optimismo amistoso :-)

Ir a Australia, en mi humilde opinión, es el viaje. Para un europeo me parece que es de los lugares más lejanos y extraños a los que puedes ir. Una experiencia que toda persona con espiritu viajero y aventurero tiene que vivir al menos una vez en la vida. En serio, me parece que es algo por lo que merece la pena ahorrar y gastarse el tremendo pastón que cuesta el avión, alojamiento, etc. Sí, tú, que estás leyendo esto: Haz un viaje como este antes de que sea demasiado tarde, antes de que algo como el trabajo, el novio / la novia, la familia, etc. te ate irremediablemente a tu tierra. Igual no sé de que hablo, pero juraría que este es un viaje que se disfruta mucho más a los 22 años que pasados los 40, después de haber formado una familia y cosas de esas.

¿Volvería? Sin pensarmelo dos veces. En los veinte días que he pasado ahí no he hecho más que rascar la superficie. Sydney, Melbourne, y Byron Bay. ¡Eso no es nada! La próxima vez pienso ir a los Northern Territories y al outback australiano. Y, por supuesto, dejaré cosas sin ver para tener excusa para ir una tercera vez. Y cuarta, y quinta, y sexta…