Bueno…¿Y qué tal en Chicago?

Bueeeno, vaaale, por fin me siento tranquilamente para escribir sobre el viaje a Chicago (que tuvo lugar el 4 al 11 de Octubre, para los que todavía no se hayan enterado :-) Es que tras llegar el sabado pasado a la noche, tras 6 horas de espera en Heathrow, tener que ponerme a dar clase el mismo lunes (en plena recuperación del cambio de horario) me ha hecho deambular casi toda la semana como un zombie. Pero bueno, el fin de semana por fin ha llegado y ya puedo descansar un poco y escribir sobre el viaje…

Como ya mencioné en artículos pasados, me fui a Chicago para ir al Global Grid Forum 9 y para visitar a los amiguetes del Argonne National Lab, sin duda los mayores y mejores grideros del mundo (y, de hecho, la sede del Proyecto Globus, el middleware más utilizado para programación de aplicaciones Grid). En concreto, estuve en el GGF el lunes, martes, y miercoles, y en Argonne el jueves y el viernes.

El viaje a Chicago transcurrio sin novedades. Siete horitas y media desde Heathrow hasta Chicago. Fui en American Airlines, que no está nada mal, y entre películas y las revistas que compré en el aeropuerto, el viaje se pasó volando. La comida no estaba nada mal y, de hecho, la segunda comida que nos dieron fue un preludio al tremendo americanismo que más adelante me encontraría en Chicago: ¡Nos sirvieron pizza! (y bastante rica, eh…ya podrían los de Iberia servir también pizza calentita…)

Efectivamente, chicos y chicas, he dicho que me encontré con un tremendo americanismo. Como dije en el primer artículo que escribir recien llegado a Chicago, lo primero que me chocó de los EEUU (hacía 7 años que no lo visitaba) es que había banderas por todos lados. Vamos a ver, EEUU siempre ha sido un pais muy patriotero y nacionalista, pero en serio que ahora es un pelin exagerado. Me parece que desde el 11 de Septiembre hay una nueva constante universal (que podríamos llamar la Constante de las Cuatro Banderas) mediante la cual, si tu te paras en cualquier lugar de los EEUU, podrás ver a tu alrededor al menos cuatro banderas de los EEUU. Luego dicen que si en el Pais Vasco o en España somos muy nacionalistas…pues lo nuestro sinceramente es un nacionalismo bastante light comparado con lo suyo. Lo que mas me asustó fue que, conduciendo por los suburbios, divisé a lo lejos una enorme bandera de los EEEU. Me imaginé que debía ser un edificio federal o algo así, pero no…¡era un Burger King! Joder, que no erá ni la Campana de la Libertad ni la Plaza de la Constitución… ¡era un puñetero Burger King de los suburbios y tenía una bandera que riasé usted señora de la bandera de la Plaza de Colón!

Afortunadamente, en los siete dias que estuve ahi, solo sufrí el nacionalismo americano de manera pasiva (saturando mis ojos de rojo, azul, blanco, y estrellitas por todos lados). No me encontré (ni mantuve ningún tipo de discusión) con miembros del Club de Fans de George W. Bush. Bueno, la verdad es que incluso me sentiría un poco tentado a hacer el falso y no adoptar ningun tipo de actitud confrontacional, porque seguramente acabaría deportado…

Pero bueno, pasemos a temas más agradables. Empecemos por la ciudad en sí: Chicago. Lo primero que tengo que decir es que la arquitectura de la ciudad es fascinante. Hay unos edificios increibles, y muchos que siguen manteniendo esa estetica de la Prohibición. Casi parece que Al Capone va a salir en cualquier momento con un cargamento de whisky ilegal… Por supuesto, en Chicago está la imponente Torre Sears (la torre más alta del mundo), desde la que hay unas vistas acojonantes. Como solo tuve un día para hacer turismo, pues unicamente tuve tiempo para pasear un poco, subir a la Torre Sears, y visitar el Field Museum (el museo de ciencias naturales), que estaba bastante bien. Otra nota yanki: ¡Dentro del museo había un McDonalds! (y no un puestito pequeño, sino un McDonalds en toda regla al que solo tienen acceso los visitantes dle museo). Vamos, como si ponen un TelePizza dentro del Museo Guggenheim o el Museo del Prado…

Pero bueno, en general, una ciudad muy agradable. Eso sí, tuve suerte porque los días que estuve ahí hacía un calor bastante agradable. En general no es así, y en la conferencia ya me comentaban que dentro de un mes o así empezarán las temperaturas bajo cero…

En cuanto a la conferencia en sí… pues que quereis que os diga, aburrida de cojones… Pero esto no es ninguna sorpresa. El GGF es el foro de los comites estandarizadores de la grid, y las discusiones en el seno de esos foros no son precisamente para tirar fuegos artificiales. Lo que espero con impaciencia es GlobusWorld 2004, la conferencia de Globus que tendrá lugar en San Francisco en enero y a la que espero poder asistir. Pero bueno, en cuanto al GGF, por lo menos la conferencia era en el Sheraton de Chicago, en una habitación enorme en el piso 30, con dos camas de matrimonio (¿qué pasa? ¿que si me canso de una puedo utilizar la otra?) y acceso a Internet en la habitación. Vamos, living la vida loca.

Durante los tres días del GGF, por la noche me llevaron a cenar a todo tipo de interesantes lugares de Chicago. El lunes fuimos a Andy’s, un autentico y genuino Jazz Bar donde presenciamos una jam session acojonante. Eso si que es Jazz de verdad, y no la cacofonía estridente que algunas personas pretenden vender como Jazz. El martes fuimos a un restaurante mexicano, La Fronteriza, donde cené como un titán. Y el miercoles me llevaron a un restaurante español, juajuajua xDDD Emilio’s Tapas Bar xDDD Afortunadamente, no era una farsa (pedimos paella y estaba bien), pero cobraban a precio de oro la comida que aquí sale por tres perras. Por ejemplo, pedimos un plato de croquetas, esperandonos el autentico y genuino platazo con (por lo menos) una docena de croquetas, y nos trajeron un miserable platito con cinco croquetas… Pero bueno, por lo menos fue divertido :-D

Una vez terminado el GGF, el jueves y el viernes estuve en Argonne. El Argonne National Lab son unas instalaciones del gobierno americano operadas por la Universidad de Chicago, y es algo así como el CERN pero en plan americano. En vez del look industrial y apiñado del CERN, los edificios de Argonne está rodeado de campos y bosques por todos lados. ¡Incluso hay ciervos correteando alegremente por las instalaciones! Eso sí, de vez en cuando se nota que son instalaciones dependientes del gobierno. De entrada, al llegar te dan una tarjetita con un clip para poder llevarla colgada. Mientras que en el CERN podías llevar la tarjeta en el bolsillo, y unicamente enseñarla cuando hiciese falta, en Argonne hay que llevarla puesta siempre. De hecho, lo primero que me dijeron fue: “A esta tarjeta la llaman la Don’t Shoot Me Tag” (la ‘tarjeta de no me dispares’). Al parecer en Argonne disparan primero, y preguntan después. (BANG, BANG. “Su tarjeta, señor!”) Y otra cosa acojonante es que en la guía telefónica del laboratorio, en la portada aparece una foto enorme de Bush en autentica y genuina pose de mandril (uhm, un momento, Bush no tiene ninguna otra pose aparte de su pose de mandril, no? :-P ) Vamos, ¿Os imaginais que en la guía telefonica de vuestra universidad hay una foto de Aznar en la portada?

Pero bueno, todo eso son simplemente detallitos. En general, los días en Argonne fueron una caña. La gente es muy maja y, al igual que en el CERN, hay un excelente ambiente de trabajo.

Finalmente, en el viaje de vuelta solo hubo dos eventos destacables. Primero, que el viaje del laboratorio al aeropuerto lo hice (junto con otra persona) en limusina :-D Mooooola. Bueno, no penseis que se gastaron un paston en la limusina. Resulta que ir de Argonne al aeropuerto de Chicago sale más barato en limusina (que tienen una tarifa fija) que en taxi (que te cobran por tiempo, kilometros, etc.). Y, por supuesto, al llegar al aeropuerto queda mejor salir de una limusina que salir de un taxi :-) La segunda novedad del viaje es que tuve que esperar 6 horas en Heathrow porque el vuelo de Chicago llegaba a la mañana y no habia ningún vuelo a Bilbao hasta la tarde. En fin, menos mal que llené mi portatil de capitulos de Family Guy y pude pasar un rato entretenido (mientras duró la bateria, porque no había donde enchufarlo…)

En fin, y después de eso, pues a recuperarse del cambio de horario… Evidentemente, los tres primeros días fueron los peores (especialmente teniendo en cuenta que, al viajar hacia el este, el cuerpo no se despierta antes, sino que pide dormir más, lo cual es tremendamente inconveniente si tienes que estar dando clase a las 9 de la mañana :-P ) Pero bueno, parece que ya por fin estoy recuperado.

En fin, la proxima aventura gridera me parece que ya no será hasta enero, ya que parece bastante probable que iré a GlobusWorld. Hasta entonces…bueno, seguro que se me ocurre algo interesante que contar por aquí :-)

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