Gracias al servicio nocturno de Metro Bilbao durante los sabados (toda la noche) es posible salir tranquilamente sin andar pensando que igual pierdes el ultimo metro y hay que volver en taxi. Macanudo. El unico problema es que volver a casa se convierte en toda una aventura.
Me explico.
He ido a ver Love Actually esta noche. Por cierto, la peli esta muy pero que muy bien. Una comedia romántica britanica, situada en Londres,… ¡y con Emma Thompson! ¿Acaso se puede pedir más?
Despues de la peli, pues a tomar algo. Llegado cierto punto, concluimos que podemos dejarlo por hoy, y partimos hacia el metro. Justo cuando llegamos a la estación del metro, sale un metro en dirección Plentzia. Juro en hebreo, en arameo, y maldigo a toda la familia de la persona que concluyó (después de arduos analisis, no me cabe duda) que 30 minutos es una buena frecuencia (lease ‘frecuencia rentable‘) para los sabados por la noche. Efectiviwonder: el proximo metro no sale hasta dentro de 30 minutos.
Posibilidad: Ir a tomar algo durante esos 30 minutos. Descartado. Estoy demasiado cansado. Quiero casa, y la quiero ya.
Consuelo: Estoy con alguien. Los minutos se pasan rapido en animada conversación.
Putada: La susodicha persona tiene que coger el metro en dirección Urbinaga, ergo me quedo sin conversación al cabo de 15 minutos.
Es decir, me enfrento a 35 minutos de espera (15 esperando al tren, y 20 de viaje). Pse, mariconadas. 35 minutos. Eso no es nada. Especialmente teniendo en cuenta que hace poco me trague 6 horas de espera en Heathrow. Vale, pero esto es diferente. Para los que no conozcan las estaciones de metro de Bilbao, os diré que son unos lugares totalmente asepticos, sin maquinas expendedoras, sin puestos de venta, etc. (como hay en los metros de Madrid o Barcelona). Salvo que tu te traigas una revista o algo similar, no tienes más que hacer que contemplar el techo, el suelo, las vias, y poco más. Y para colmo, estas cansado y con ganas de irte a la cama. En Heathrow por lo menos tenia tiendas de revistas, maquinas de juegos, e incluso mi portatil (y además no estaba cansado…)
Es increible lo que uno es capaz de hacer durante esa media hora con tal de intentar conseguir que el tiempo pase más rapido. Me recorrí todas las opciones de mi movil, en busca de algo que no conociese todavía. También jugué a un par de juegos del movil, pero mi vetusto movil es de los que tienen “juegos” no “videojuegos”, así que ahi también habia poco que hacer. Llegó un momento en el que trastee con el cronometro del movil, y os juro que pasó por mi cabeza: “Joder, ¿un minuto dura tanto?”
Llega por fin el metro. Albergo la esperanza de que haya alguien en el metro a quien conozca y con quien pueda entablar una superficial conversación que por lo menos me mantenga entrenido hasta mi parada. Mi gozo en un pozo, lo unico que hay en el metro son crios que vuelven de fiesta (o que se dirigen a más fiesta). Por lo menos la peña estaba tranquililla. A esas horas en el metro ya me he encontrado con desmayos, vomitos a tutiplen, o (mucho peor) al tipico grupillo de niñas bastorras (y vestidas como furcias baratas, todo hay que decirlo) hablando en alto (para que todos las oigamos) y utilizando giros ligüisticos del pelo de “Y cuando Jonatán Kevincósner me dijo que soy mona, es que casi me corro del gusto, tia!”.
Joer, menudo filón. Nunca he hablado sobre la flora y fauna que uno se puede encontrar en el metro a horas intempestivas. Pero bueno, lo dejo para otro artículo, ahora tengo sueño (”¿Y si tienes sueño porque estas escribiendo en tu weblog a las cuatro de la mañana?” “Porque quiero descargar tension antes de irme a la cama”). Eso si, no puedo irme a la cama sin antes decir una ultima cosa sobre ciertos personajillos que pueblan el metro a esas horas. No sé si será por las elevadas cantidades de alcohol que llevan en las venas (que podría tumbar a un elefante adulto), o si será por alguna atrofia mental hereditaria, pero… ¿alguien puede explicarme por qué siempre hay uno (o varios) grupos de niñatos/as que llega a la conclusión de que el resto de los pasajeros del metro queremos enterarnos de los patéticos acontecimientos de sus anodinas vidas? ¿Acaso saben que me aburro y necesito entretenimiento? Vale, entiendo que el alcohol rebaja un poco las inhibiciones, pero de ahi a proclamar en alto que te “corres del gusto” con el tal Jonatán Kevincósner, pues no sé, que me parece un poco inexcusable (por muy etilizado que estés…) Y es que lo de “me corro del gusto” es bastante fisno comparado con otras cosas que he oido en el metro. Una vez vi a un alumno mio con un pedo de espanto haciendo una serie de comentarios subiditos de tono que seguramente son ilegales en ciertos estados de los EEUU. Y no, los comentarios no iban dirigidos a mi, sino a todos los pasajeros y eran del pelo de “¿Alguien tiene la polla grande? ¿Más grande que yo?”. A capella. Os lo juro en hebreo.
Hay que ver como estimula la madrugada los efluvios literarios. Y por si alguien se lo está preguntando: no, no estoy desinhibido por el consumo de alguna sustancia desinhibidora (los que me conoceis ya sabeis que yo no bebo alcohol…ale, ahora ya lo sabeis todos). Simplemente estoy un poco mosca por haber tardado una hora en llegar de Bilbao a casa…
Que bien. Ya he descargado tensión. Me voy a la cama tranquilo :-)
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