Monthly Archive for Enero, 2004

Back from Frisco

Bueno, en realidad volví el domingo, pero lo de escribir un resumen del viaje recién salido del avión y con 9 horas de cambio horario, pues mejor que no…

En fin, ya estoy (casi) recuperado del témido cambio de horario, y me siento tranquilamente a hablar sobre el emocionante último día en Frisco.

GlobusWorld empezó el 20 (martes) y terminaba el 22 (jueves), aunque el viernes era el día de los workshops. Yo en concreto estuve ayudando en el workshop How to Build a Grid Service Using the Globus Toolkit® 3.0, donde unos cuantos alumnos me asediaron al enterarse de que yo soy el autor de The Globus Toolkit 3 Programmer’s Tutorial. Un tio de IBM llegó a decirme: “Tu tutorial nos ahorró literalmente meses de trabajo”. Joer, cuando un tío de IBM te dice eso… no sé… te sientes como warm and fuzzy por dentro :-D

La verdad es que, en general, ha estado muy bien. Como comenté en un post anterior, han sido principalmente charlas sobre los emocionantes proyectos que se están llevando a cabo con Globus, y casi todas eran bastante interesantes. Sin embargo, me ahorraré los detalles técnicos y pasaré directamente a lo interesante: las incidencias del viaje de vuelta.

La odisea del retorno empieza el sabado a la mañana. El itinerario es San Francisco - Chicago - Londres - Bilbao. El vuelo a Chicago sale a las 10:00 y he reservado una plaza en un minibus al aeropuerto a las 7:30 (en EEUU son muy habituales los ’shuttle services’, que pasan por un par de hoteles, recogen a unos 8 pasajeros, y van al aeropuerto) Soy tan chulo que lo he reservado por Internet, en una compañía llamada Bay Shuttle. Por favor, echadle un vistazo a la web de Bay Shuttle, y estoy seguro de que os dará la misma impresión que me dio a mi. “Que web tan limpia y bien organizada” “¡Que bien! ¡Se puede hacer la reserva por Internet! ¡Seguro que son de fiar!” “Oh, fijate en la cara de clientes satisfechos con Bay Shuttle”. Parece, sin duda, una compañía seria y eficiente.

Pues bien, nada más lejos de la verdad… Al hotel viene a recogernos un shuttle un tanto destartalado, con un conductor que habla con un fuerrrte acento rrruso. Otras dos personas de Globus se montan en el shuttle conmigo (no habian hecho reserva, pero el conductor dijo que había sitio para más gente). Al arrancar, el conductor nos dice “One morrre pickup and we go to airport”. Recoge a otra persona más, y vamos al aeropuerto. Mola, no creo que tardemos más de 30 minutos en llegar.

Procedemos a recoger a la susodicha persona, que está esperando puntualmente en la puerta de su casa. En ese momento, notamos que el conductor no se dirige al aeropuerto, sino que vuelve a adentrarse en la ciudad. Además, empezamos a notar que los barrios por los que pasamos no tienen muy buena pinta. El conductor se comunica con la centralita y habla con el operador en ruso. No tenemos ni idea de lo que está diciendo. Lo mismo está diciendo “Dimitri, llevo a cuatro sucios imperialistas al aeropuerto” o “Dimitri, prepara mesa de operaciones, traigo organos frescos!”. Cojonudo, en la web olvidaron mencionar “Bay Shuttle, un subsidiario de la Mafia Rusa”.

Bien, al final resultó que ni ibamos al aeropuerto pero que, afortunadamente, tampoco ibamos a acabar donando nuestros riñones a la mafia rusa. Resulta que habían surgido inesperadamente nuevos clientes, y le tocaba a nuestro shuttle recogerlos. Despues de dar muuuchas vueltas por San Francisco, tardamos como 1h15m en llegar al aeropuerto. Uno de los tios de Globus que venia conmigo en el shuttle lo describió muy apropiadamente como “the shuttle ride from hell” :-)

Pero bueno, todavía tenía otra hora y cuarto para facturar y ser cacheado por los agentes de seguridad. Lo que pasa es que contaba con llegar pronto al aeropuerto para poder ir a desayunar a un local del aeropuerto donde deben servir unas tortitas cojonudas. Pero con solo una hora, tenia que facturar directamente debido a los dichosos controles de seguridad. Así que me quedé sin tortitas… Mecagüen tó… Con lo que a mi me gustan las tortitas… :-(

Afortunadamente, el resto del viaje transcurrió sin importantes novedades. Esta vez pude facturar todo el equipaje directo hasta Bilbao (no tuve que recogerlo en Chicago y volver a facturarlo, como a la ida) y no hubo mucha turbulencia en ninguno de los tramos.

Y ahora, heme aquí, luchando contra el cambio de horario. Lo peor fue el primer día (el lunes), que deambulé por la universidad como un zombi. Hoy ya estoy un poco mejor, pero todavía un poco descentrado… hoy es fiesta en la uni (Santo Tomás de Aquino), así que me he despertado a las 9:00… solo para volver a meterme a las 10:00 y redespertarme a las 13:00 :-S Vamos, que todavía tengo el metabolismo un poco mareado :-D

Se acabó GlobusWorld…

Ya se acabó GlobusWorld…Ooooooh…

La verdad es que ha sido una caña de congreso, mucho mejor que el Global Grid Forum en octubre… el GGF erán principalmente reuniones de comités estandarizadores (tostón) y GlobusWorld es más presentaciones de las cosas interesantes que está haciendo la comunidad con el Globus Toolkit (mooola).

En definitiva, un viaje muy muy muy interesante. Vuelvo de San Francisco con muchas noticias interesantes, algunas de las cuales iré publicando en el weblog poco a poco.

Bufff, tengo muchas otras cosas que contar sobre el último día en GlobusWorld, pero la verdad es que me muero de sueño, y mañana tengo que madrugar para ir al aeropuerto. Ya contaré algo más cuando llegue a Bilbao.

Peazo visita a Stanford

GlobusWorld empieza dentro de 30 minutos, así que no tengo mucho tiempo para escribir. Sin embargo, como no cuente esto pronto voy a explotar. Ayer tuve la ocasión de visitar la archiconocida Universidad de Stanford, y he flipado en Technicolor.

La visita ha sido por invitación de un profesor de Stanford que está empezando a meterse en movidas grid. Nunca pensé que por escribir un tutorial de programación grid acabarían invitandome a comer a Stanford (ni tampoco creo que me lo merezca…) pero bueno, a caballo regalado no le mires el diente :-)

Me enseñaron las partes más destacables de la universidad, y me explicaron la investigación que están haciendo, y la verdad es que disfrute cada nanosegundo de la visita. El campus de Stanford es N veces mayor que el campus de Deusto, y tiene como la mitad de alumnos. Así que os podeis imaginar la cantidad de espacio abierto que hay. Una gozada, vamos. Teneis unas cuantas fotos en la galería, para que os hagais una idea.

Eso sí, uno de los puntos álgidos de la visita a Stanford fue que estuve en la puerta del despacho de Donald Knuth. Eso es amiguetes, frente al despacho del mismisimo Dios de la Programación, aquel que en su infinita gracia nos dotó a los mortales del lenguaje TeX. Teneis una foto del despacho aquí.

Desgraciadamente, Él no estaba en Su despacho porque ayer era fiesta en EEUU (Día de Martin Luther King). Sin embargo, a posteriori me sigo planteando si, estando encendida la luz de su despacho, habría sido capaz de llamar a la puerta para ’saludar’ a Knuth. Es que, vamos a ver, ¿qué le dice uno al Dios de la Programación? Seguramente balbucearía como un idiota… Me parece que todavía no estoy psicologicamente preparado para asimilar la Voz de Knuth. Esta coña la pillarán los que hayan visto la peli Dogma (en esa peli explican que los humanos son psicologicamente y oralmente incapaces de soportar el tremendo poder de la Voz de Dios, que siempre se tiene que dirigir a los humanos a través de un angel llamado el Metatron). No sé, sinceramente me parece que si me encontrase cara a cara con Knuth, me explotaría la cabeza o algo así, ante el tremendo impacto que me supondría estar en la presencia de alguien como Knuth. Quizás la próxima vez que vaya a Stanford…

Aun así, lo de ver la puerta del despacho de Knuth ha sido toda una experiencia religiosa. Joder, he estado a cinco metros del lugar en el que Knuth escribe sus libros, y donde nació TeX. Y sabes que eres muy friki si estar en frente del despacho de Knuth te supone una experiencia religiosa :-D

Bueno, pues eso os cuento. Me voy, que empieza la conferencia!

Crónicas San Franciscanas

San Francisco debe ser, sin duda, el sueño húmedo de cualquier topógrafo. No conozco ninguna ciudad que, en lugar de nivelar las colinas, las integre por completo en su diseño urbano (a ver cuanto tarda alguien de Portugalete en dejar un comentario diciendo que ellos también tienen colinas :-D ). De hecho, me parece que en los mapas deberían incluir también información topográfica, principalmente porque cuando hoy quise ir del punto A al punto B, me dije a mi mismo “Bah, son sólo 4 bloques, en 5 minutos estoy ahí”. Con lo que no conté es que esos 4 bloques (en Lombard Street) están en una de las colinas más empinadas de todo San Francisco, y que no solo tardé bastante más, sino que además llegué a lo alto de la colina al borde de un infarto.

A ver, que entre divagaciones topográficas, se me ha olvidado decir que hoy ha sido el obligatorio ‘día de turismo’, en el que me he planteado ver lo esencial de San Francisco en unas 10 horas (lo que me ha obligado andar mucho, yendo no sólo del punto A al punto B, sino también a los puntos C, D, y E, pasando por los puntos F, G, y H). Lo más acojonante que he visto ha sido la cárcel de Alcatraz. El lugar en sí tampoco es impresionante, especialmente porque está en ruinas. Lo que pasa es que estás en la prisión de Alcatraz, viendo las celdas de Al Capone y del ‘hombre pájaro’, y el patio de recreo que he visto en tantísimas películas. Además, la visita guiada ha sido muy interesante (algo en gran medida debido a la guía, que era una resalada), y me he enterado de muchas cosas que no sabía sobre Alcatraz. Por ejemplo, sabiais que hay bastante gente que se ha escapado con exito de Alcatraz? Lo que pasa es que fue en la época militar de la cárcel, no en la época federal, con lo cual no se suele hablar de ello.

A la velocidad de la luz, también pude pasear por el Fisherman’s Wharf, visitar el Pier 39, y echarle un buen vistazo al Golden Gate Bridge desde todos los ángulos posibles. También pude viajar en los famosos tranvías de San Francisco. Contaría todos los detalles, pero ya son casi las 22:00 y, aunque he conseguido mantener el cambio de horario a raya todo el día, ahora empieza a pegar fuerte. Eso sí, podeis ver todas las fotos que he tomado hoy en la galería. En este viaje me he planteado ir poniendo las fotos en plan ‘just in time’, en lugar de subirlas todas de golpe cuando vuelva.

¡Ah! Y antes de sucumbir al cambio de horario, una cosa sobre el hotel: A-co-jo-nan-te. Estoy en el Westin St.Francis que, al igual que el hotel en el que me hospedé en Chicago (Sheraton Towers), es de la cadena Starwood. Pues bien, el Sheraton de Chicago es una vulgar pensión comparada con este hotel. Las habitaciones son una pasada (ver fotos), y la gente aquí te hace la pelota aun más que en Chicago. Por ejemplo, me pusieron de entrada en una habitación sin acceso a Internet y les pedí a ver si era posible solucionarlo. Al día siguiente (hoy), ya me habían encontrado otra habitación a la que pude ‘mudarme’ inmediatamente. Y aquí estoy tan ricamente, conectado a Internet desde la habitación (Ethernet in hotels rulz!)

Pues eso, me voy a dormir. Mañana sabré si he conseguido vencer al cambio de horario…

Aventuras en un avión

NOTA: Como siempre que voy de viaje, la fecha de publicación no coincide con la fecha/hora a la que escr¡bí el artículo.

Son las 19:57 (hora de Chicago, 02:57 en España) y estoy en un avión que me lleva de Chicago a San Francisco. Como ya comenté en un artículo anterior, voy a pasar esta semana en GlobusWorld, el principal congreso de la Alianza Globus. Al final, lo de llegar hasta San Francisco va a ser toda aventura. A ver por donde empiezo…

Bueno, empecemos por el itinerario del viaje. Bilbao-Londres-San Francisco. ¿Sencillo, no? En realidad, el vuelo de Londres a San Francisco tiene una escala técnica en Chicago pero si es una escala técnica, pues no pasa ná, verdad? Os digo lo que yo entiendo por escala técnica: Cuando fui de Londres a Sydney, hubo una escala técnica en Singapur. Esta escala consistia en salir del avión media horita, estirar los pies, y luego volver a entrar comodamente al mismo avión. Vamos, que podías dejar las cosas dentro y todo, como cuando ibamos en autobus de excursión con el colegio. Esto significa, por supuesto, que no tienes que andar corriendo de terminal a terminal, o preocupandote de que si se retrasa el primer vuelo, igual no coges el segundo. Pues bien, yo escogí el susodicho vuelo Londres-San Francisco bajo la impresión de que esa escala en Chicago era una escala ‘técnica’. Esto era lo que me habian dicho en la agencia de viajes, lo que ponía en la web de American Airlines, y algo que parecía logico puesto que tanto el tramo Londres-Chicago y Chicago-San Francisco tenían el mismo código de vuelo (AA47), algo que no pasa en los viajes con escalas ‘reales’. Pues resulta que la escala en Chicago tenía de técnica lo que yo de obispo…

Al llegar a Chicago nos dicen que hay que recoger el equipaje que hemos facturado, volver a facturarlo (aunque afortunadamente había una cola especial para los de la escala) e ir a la puerta de embarque del segundo vuelo que estaba en otra terminal (lógica aplastante). Esto en condiciones normales no sería más que un incordio. Al parecer, se debe al emparanoiamiento de los americanos, que dicen que las escalas técnicas dan mal rollo, así que el escalar se va a acabar. Lo que pasa es que esto no eran ‘condiciones normales’. Resulta que el vuelo salió con retraso de Londres, y también aterrizó con retraso. De hecho, nos tuvieron dando vueltas al aeropuerto como perdices mareadas, algo que da muuucha pereza después de 8 horas en un avión. Así que, tras aterrizar, pasar por el control de inmigración, y recoger mi equipaje facturado, resulta que quedan 5 minutos para el embarque del vuelo Chicago-San Francisco, y nos informan amablemente que naranjas de la China. Que nos tienen que meter en otro vuelo, que el nuestro no lo pillamos ni de palo. Afortunadamente, Murphy nos sonrió en el último momento, ya que al final resulto que el vuelo Chicago-San Francisco iba a salir con retraso, así que al final nos daba tiempo para ir a la otra terminal y embarcar. Eso sí, corriendo como alma que lleva el diablo porque tampoco me sobraba el tiempo…

¿Y creeis que ahí se acaba todo? Claro que no, faltaría menos. Para rematar la faena, en el vuelo Londres-Chicago tuvimos unas turbulencias de tipo “quetecagas”. No me refiero a esas miniturbulencias en plan “al trote, al trote”, sino las turbulencias esas wapas en plan “al galope, al galope”, con triple meneo horizontal, vertical, y diagonal. Ojo, tampoco eran para alarmarse, pero sí imponen respeto (la señora que tenía sentada al lado se agarró con firmeza a su asiento mientras dejaba escapar un “Oh, fuck!”).

Así que heme aquí, en el vuelo Chicago-San Francisco, que por lo menos parece que va a ser más tranquilito que el anterior. Eso sí, el capitán nos ha contado una falacia sobre como en su vuelo hay menos viento y, por lo tanto, menos turbulencia, y que va a ser un vuelo tranquilito, bla, bla, bla. ¡No se lo cree ni él! ¡Joputa, ven a la clase Turista, que esto parece una coctelera!

Bueno, bueno, siempre negativo, nunca positivo. A ver, que también ha habido cosas buenas en el viaje. De entrada, en el vuelo Londres-Chicago hemos pasado fugazmente por encima de las zonas más inhospitas de Canadá, y la verdad es que las vistas eran impresionantes. Un indescriptible panorama nevado que llegaba hasta donde alcanza la vista, fundiendose en el horizonte con un cielo azul intenso. Y, en el actual vuelo Chicago-San Francisco, al despegar de Chicago (ya de noche) cuando hemos cruzado la espesa capa de nubes, nos hemos encontrado con un cielo plagado de aviones que, de lejos, parecian luciernagas revoloteando en la noche. Y es que Chicago, según dicen, es el aeropuerto con más tráfico aereo del mundo. ¡Ah! Y otra cosa buena: En el vuelo Londres-Chicago nos han vuelto a servir pizza, como la ultima vez que fui a Chicago :-D

Dejo de escribir ya, a ver si por fin llego a San Francisco y puedo colapsarme en la cama del hotel, y así empezar el siguiente desafio del viaje: ¡luchar contra 9 horas de cambio horario! ¡Yupi!