Aventuras en un avión

NOTA: Como siempre que voy de viaje, la fecha de publicación no coincide con la fecha/hora a la que escr¡bí el artículo.

Son las 19:57 (hora de Chicago, 02:57 en España) y estoy en un avión que me lleva de Chicago a San Francisco. Como ya comenté en un artículo anterior, voy a pasar esta semana en GlobusWorld, el principal congreso de la Alianza Globus. Al final, lo de llegar hasta San Francisco va a ser toda aventura. A ver por donde empiezo…

Bueno, empecemos por el itinerario del viaje. Bilbao-Londres-San Francisco. ¿Sencillo, no? En realidad, el vuelo de Londres a San Francisco tiene una escala técnica en Chicago pero si es una escala técnica, pues no pasa ná, verdad? Os digo lo que yo entiendo por escala técnica: Cuando fui de Londres a Sydney, hubo una escala técnica en Singapur. Esta escala consistia en salir del avión media horita, estirar los pies, y luego volver a entrar comodamente al mismo avión. Vamos, que podías dejar las cosas dentro y todo, como cuando ibamos en autobus de excursión con el colegio. Esto significa, por supuesto, que no tienes que andar corriendo de terminal a terminal, o preocupandote de que si se retrasa el primer vuelo, igual no coges el segundo. Pues bien, yo escogí el susodicho vuelo Londres-San Francisco bajo la impresión de que esa escala en Chicago era una escala ‘técnica’. Esto era lo que me habian dicho en la agencia de viajes, lo que ponía en la web de American Airlines, y algo que parecía logico puesto que tanto el tramo Londres-Chicago y Chicago-San Francisco tenían el mismo código de vuelo (AA47), algo que no pasa en los viajes con escalas ‘reales’. Pues resulta que la escala en Chicago tenía de técnica lo que yo de obispo…

Al llegar a Chicago nos dicen que hay que recoger el equipaje que hemos facturado, volver a facturarlo (aunque afortunadamente había una cola especial para los de la escala) e ir a la puerta de embarque del segundo vuelo que estaba en otra terminal (lógica aplastante). Esto en condiciones normales no sería más que un incordio. Al parecer, se debe al emparanoiamiento de los americanos, que dicen que las escalas técnicas dan mal rollo, así que el escalar se va a acabar. Lo que pasa es que esto no eran ‘condiciones normales’. Resulta que el vuelo salió con retraso de Londres, y también aterrizó con retraso. De hecho, nos tuvieron dando vueltas al aeropuerto como perdices mareadas, algo que da muuucha pereza después de 8 horas en un avión. Así que, tras aterrizar, pasar por el control de inmigración, y recoger mi equipaje facturado, resulta que quedan 5 minutos para el embarque del vuelo Chicago-San Francisco, y nos informan amablemente que naranjas de la China. Que nos tienen que meter en otro vuelo, que el nuestro no lo pillamos ni de palo. Afortunadamente, Murphy nos sonrió en el último momento, ya que al final resulto que el vuelo Chicago-San Francisco iba a salir con retraso, así que al final nos daba tiempo para ir a la otra terminal y embarcar. Eso sí, corriendo como alma que lleva el diablo porque tampoco me sobraba el tiempo…

¿Y creeis que ahí se acaba todo? Claro que no, faltaría menos. Para rematar la faena, en el vuelo Londres-Chicago tuvimos unas turbulencias de tipo “quetecagas”. No me refiero a esas miniturbulencias en plan “al trote, al trote”, sino las turbulencias esas wapas en plan “al galope, al galope”, con triple meneo horizontal, vertical, y diagonal. Ojo, tampoco eran para alarmarse, pero sí imponen respeto (la señora que tenía sentada al lado se agarró con firmeza a su asiento mientras dejaba escapar un “Oh, fuck!”).

Así que heme aquí, en el vuelo Chicago-San Francisco, que por lo menos parece que va a ser más tranquilito que el anterior. Eso sí, el capitán nos ha contado una falacia sobre como en su vuelo hay menos viento y, por lo tanto, menos turbulencia, y que va a ser un vuelo tranquilito, bla, bla, bla. ¡No se lo cree ni él! ¡Joputa, ven a la clase Turista, que esto parece una coctelera!

Bueno, bueno, siempre negativo, nunca positivo. A ver, que también ha habido cosas buenas en el viaje. De entrada, en el vuelo Londres-Chicago hemos pasado fugazmente por encima de las zonas más inhospitas de Canadá, y la verdad es que las vistas eran impresionantes. Un indescriptible panorama nevado que llegaba hasta donde alcanza la vista, fundiendose en el horizonte con un cielo azul intenso. Y, en el actual vuelo Chicago-San Francisco, al despegar de Chicago (ya de noche) cuando hemos cruzado la espesa capa de nubes, nos hemos encontrado con un cielo plagado de aviones que, de lejos, parecian luciernagas revoloteando en la noche. Y es que Chicago, según dicen, es el aeropuerto con más tráfico aereo del mundo. ¡Ah! Y otra cosa buena: En el vuelo Londres-Chicago nos han vuelto a servir pizza, como la ultima vez que fui a Chicago :-D

Dejo de escribir ya, a ver si por fin llego a San Francisco y puedo colapsarme en la cama del hotel, y así empezar el siguiente desafio del viaje: ¡luchar contra 9 horas de cambio horario! ¡Yupi!

10 Responses to “Aventuras en un avión”


  1. 1 Caso Patologico

    Muy descriptiva tu odisea aerea .. espero que el resto del viaje te sea mas leve.
    Saludos!
    Mario

  2. 2 Salva

    Borja, ya sabes, utiliza la cámara eh!!!.

    Por cierto, según el algoritmo borjiano deberás estar nueve días para recuperarte XDDD.

    Saludos Borja.

  3. 3 Txus Sánchez

    Aupa Borja

    En primer lugar (y por la parte que me toca) mucha suerte!!!! jamatelos con patatas ;-)

    Por cierto, será siempre positiffo, nunca negatiffo, no? (me parece que lo has puesto al reves , en tu articulillo).

    Y por mi experiencia personal, el lag a la ida, no fue casi nada. Esperate a venir en contra del sol…

    Que san JetLag te proteja. Mucha suerte en tu viaje y a ver si vienes con la mochila llena de buenas noticias!
    Un abrazo y disfruta

  4. 4 Borja Sotomayor

    Sí, siempre he dudado en qué sentido se digería mejor el jetlag, si yendo hacia el oeste (con el sol) o hacia el este (contra el sol). Efectivamente, el sentido molón es hacia el oeste porque, aunque todavía me cuesta creerlo, parece ser que ya me he adaptado al cambio de horario. Ayer me metí a la cama a las 23:00 y dormí de un tirón hasta las 6:30. Y solo llevo aquí día y medio…

    En cambio, siempre que he viajado hacia el este (p.ej. de EEUU a España), el cambio de horario luego me ha pegado una leche considerable. Lo bueno de viajar hacia al oeste es que te despiertas antes, lo cual no suele ser demasiado traumatico. Empiezas el día a las 5:00 en vez de a las 8:00, y luego pasas el final del día un poco somnoliento. El problema de viajar al este es que es cuerpo te pide dormir hasta mucho más tarde, y obligandole a despertarse antes, pues es equivalente a meterse a la cama a las 22:00 y empezar el día a las 2:00. Un poco gore, vamos. Que diver, y es lo que me va a pasar cuando vuelva a España :-P

  5. 5 isi

    que gore tio.

  6. 6 juan

    Apoyo a Isi, que gore tio. Eres el mas cañero, que diver.

    PD: Tambien eres chanchi (mira el significado en rae.es, nunca te lo imaginarias.)

  7. 7 juan

    Lo siento Borja, sufro de Parkinson agudo en mi mano derecha. ¿por cierto que es texto sructurado?

  8. 8 juan

    Me referia a texto structurado, lo siento.

    Con 20 mensajes bastara.

  9. 9 Borja Sotomayor

    Bueno, al final he respondido a esta pregunta en otro comentario, pero repito el enlace aquí por si acaso:
    Texto Estructurado

    Ah, si no pillais lo que dice Juan sobre “20 mensajes más”, resulta que me he encontrado antes con que este artículo tenia casi 30 comentarios, algo un poco extraño… Efectivamente, me he encontrado con el mismo comentario repetido como 20 veces :-P

  10. 10 Géminis

    Hoy en día, ¿quién no viaja en avión? Es más. ¿Quién no piensa cosas intrascendentes?.

    Me gustaría dominar el medio como tú y ser un superborjita.
    ;-)

    (es coña, ¿eh?. Tumentiendes)

    No puedo acceder a las fotos de la cena de gala de 2003 que has colgado en el mizar alternativo.

    Me pide usuario y clave… ¡¡Menuda ruina!!
    ;-)

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