En el artículo El clero de las causas perdidas ha habido unos comentarios a los que, en principio, iba a responder con un comentario más. Sin embargo, el comentario en cuestión me estaba quedando tan largo, que al final lo voy a poner en forma de artículo. Además, justo cuando estaba escribiendo el comentario me he enterado de que al Vaticano lo de la igualdad de sexos no termina de parecerle bien, algo que no hace más que confirmar las tesis que voy a exponer a continuación (echadle un vistazo al artículo de Salva para una discusión más detallada de la noticia).
Los comentarios al artículo recalcan que, en toda la discusión de la oposición de la Iglesia católico a los matrimonios homosexuales, hay que tener bien claro que hay una separación ideológica enorme entre la cúpula de la Iglesia católica y el catolicismo ‘mainstream’ (o ‘de a pie’) que practica mucha gente (o, al menos, la mayoría de los católicos que yo conozco). Cuando digo cúpula, me refiero tanto a la cúpula nacional (el impresentable Rouco Varela) y la cúpula internacional (el achacoso Juan Pablo, y los cardenales que gobiernan en la sombra, porque a estas alturas ya sabemos todos que el papa pinta más bien poco en la política vaticana). Cuando digo catolicismo ‘mainstream’ me refiero a los católicos que se sienten católicos principalmente por creer en Dios y en Jesucristo, y por estar de acuerdo con la Biblia en general, pero no viendolo como un texto que hay que interpretar literalmente, por muy Palabra de Dios que sea.
¿Por qué es importante hacer esta distinción? Pues porque resulta un error pensar que todos los católicos son como los impresentables de la cúpula (Rouco Varela, el papa, el cardenal Ratzinger, los cardenales que encubrieron los abusos a menores, etc.) Mis críticas siempre van dirigidas a la pandilla de imbeciles que mandan en la Iglesia, y que no hacen más que sembrar FUD y crear crispación en la sociedad, intentando perpetuar un montón de ideas anticuadas, fascistoides, machistas, chauvinistas, homófobas, y autoritarias. Y, como soy un miembro de la sociedad, pues evidentemente no me hace ni gracia que la cúpula haga campaña contra asuntos cómo el matrimonio homosexual, el aborto, la igualdad entre los sexos, etc.
Así que, evidentemente, lo que quiero dejar bien claro es que los que me producen nauseas son los de la cúpula, no los católicos de a pie que, teniendo dos dedos de frente, saben compatibilizar su fe con las particularidades del mundo moderno (no olvidemos, por ejemplo, que el 66% de los españoles están a favor del matrimonio homosexual). De nuevo, yo no comparto las creencias de los católicos, pero cómo no me dan la brasa, pues a mi plim. Las discrepancias que puedo tener con un católico de a pie son las mismas que puedo tener con alguien que discrepe conmigo sobre cine, libros, música, colores, o el sexo de los bytes.
El problema, por supuesto, es que los que dan la cara son los de la cúpula, no los incontables movimientos dentro de la Iglesia que abogan por una Iglesia más abierta, más tolerante, y menos conservadora. Es parecido a lo que le pasa al movimiento homosexual: cómo los que más dan la cara son los más ‘escandalosos’ (vease cualquier cabalgata del Orgullo Gay), pues mucha gente piensa que todos los gays son unas locazas de espanto y que todas las lesbianas son camioneras, motoristas, o leñadoras. Moraleja que todos ya nos sabemos: las generalizaciones son peligrosas.
Visto todo esto, cabe preguntarse: ¿Llegará un día en el que la cúpula de la Iglesia será capaz de estar en sintonía con los tiempos que corren? Personalmente me parece que sí, pero no de manera ‘gradual’ ni nada de eso. A mi me parece que, con la trayectoria que llevan, eventualmente se tendrá que producir un cisma importante que dividirá la Iglesia católica claramente entre los católicos conservadores y recalcitrantes y los católicos que creen que por defender el aborto, el divorcio, el sexo prematrimonial, la homosexualidad, etc. su Dios no les va a querer menos. Cuando llegue ese momento, el concepto de “Dios” y la “fe” me seguirán pareciendo absurdos, pero por lo menos me consolará saber que los que tienen la voz cantante serán los católicos de verdad (lo de los dos dedos de frente), y no la pandilla de gilipollas que está al mando ahora.
Latest Comments
RSS