Archive for Julio, 2004

El progresivo agilipollamiento de la cúpula católica

En el artículo El clero de las causas perdidas ha habido unos comentarios a los que, en principio, iba a responder con un comentario más. Sin embargo, el comentario en cuestión me estaba quedando tan largo, que al final lo voy a poner en forma de artículo. Además, justo cuando estaba escribiendo el comentario me he enterado de que al Vaticano lo de la igualdad de sexos no termina de parecerle bien, algo que no hace más que confirmar las tesis que voy a exponer a continuación (echadle un vistazo al artículo de Salva para una discusión más detallada de la noticia).

Los comentarios al artículo recalcan que, en toda la discusión de la oposición de la Iglesia católico a los matrimonios homosexuales, hay que tener bien claro que hay una separación ideológica enorme entre la cúpula de la Iglesia católica y el catolicismo ‘mainstream’ (o ‘de a pie’) que practica mucha gente (o, al menos, la mayoría de los católicos que yo conozco). Cuando digo cúpula, me refiero tanto a la cúpula nacional (el impresentable Rouco Varela) y la cúpula internacional (el achacoso Juan Pablo, y los cardenales que gobiernan en la sombra, porque a estas alturas ya sabemos todos que el papa pinta más bien poco en la política vaticana). Cuando digo catolicismo ‘mainstream’ me refiero a los católicos que se sienten católicos principalmente por creer en Dios y en Jesucristo, y por estar de acuerdo con la Biblia en general, pero no viendolo como un texto que hay que interpretar literalmente, por muy Palabra de Dios que sea.

¿Por qué es importante hacer esta distinción? Pues porque resulta un error pensar que todos los católicos son como los impresentables de la cúpula (Rouco Varela, el papa, el cardenal Ratzinger, los cardenales que encubrieron los abusos a menores, etc.) Mis críticas siempre van dirigidas a la pandilla de imbeciles que mandan en la Iglesia, y que no hacen más que sembrar FUD y crear crispación en la sociedad, intentando perpetuar un montón de ideas anticuadas, fascistoides, machistas, chauvinistas, homófobas, y autoritarias. Y, como soy un miembro de la sociedad, pues evidentemente no me hace ni gracia que la cúpula haga campaña contra asuntos cómo el matrimonio homosexual, el aborto, la igualdad entre los sexos, etc.

Así que, evidentemente, lo que quiero dejar bien claro es que los que me producen nauseas son los de la cúpula, no los católicos de a pie que, teniendo dos dedos de frente, saben compatibilizar su fe con las particularidades del mundo moderno (no olvidemos, por ejemplo, que el 66% de los españoles están a favor del matrimonio homosexual). De nuevo, yo no comparto las creencias de los católicos, pero cómo no me dan la brasa, pues a mi plim. Las discrepancias que puedo tener con un católico de a pie son las mismas que puedo tener con alguien que discrepe conmigo sobre cine, libros, música, colores, o el sexo de los bytes.

El problema, por supuesto, es que los que dan la cara son los de la cúpula, no los incontables movimientos dentro de la Iglesia que abogan por una Iglesia más abierta, más tolerante, y menos conservadora. Es parecido a lo que le pasa al movimiento homosexual: cómo los que más dan la cara son los más ‘escandalosos’ (vease cualquier cabalgata del Orgullo Gay), pues mucha gente piensa que todos los gays son unas locazas de espanto y que todas las lesbianas son camioneras, motoristas, o leñadoras. Moraleja que todos ya nos sabemos: las generalizaciones son peligrosas.

Visto todo esto, cabe preguntarse: ¿Llegará un día en el que la cúpula de la Iglesia será capaz de estar en sintonía con los tiempos que corren? Personalmente me parece que sí, pero no de manera ‘gradual’ ni nada de eso. A mi me parece que, con la trayectoria que llevan, eventualmente se tendrá que producir un cisma importante que dividirá la Iglesia católica claramente entre los católicos conservadores y recalcitrantes y los católicos que creen que por defender el aborto, el divorcio, el sexo prematrimonial, la homosexualidad, etc. su Dios no les va a querer menos. Cuando llegue ese momento, el concepto de “Dios” y la “fe” me seguirán pareciendo absurdos, pero por lo menos me consolará saber que los que tienen la voz cantante serán los católicos de verdad (lo de los dos dedos de frente), y no la pandilla de gilipollas que está al mando ahora.

Perdonales Isaac, pues no saben lo que hacen

En varios ocasiones he afirmado que El Juego de Ender es, sin duda, mi libro favorito. Sin embargo, mi autor favorito de ciencia ficción no es Orson Scott Card (el autor de las novelas de Ender) sino el gran maestro: Isaac Asimov. Llevo disfrutando sus cuentos y novelas desde que en mi pubertad (momento en el que los geeks descubrimos la ciencia ficción) la bibliotecaria del colegio me recomendó sus relatos cortos de robots cuando le pedí un buen libro de ciencia ficción (hasta ese momento, no había oido hablar de Asimov). Despues de leer el libro que me recomendó, acabé leyendome todos los libros de Asimov que había en la biblioteca del colegio y, como eran pocos, estaba siempre pendiente de si había libros suyos entre las nuevas adquisiciones de la biblioteca.

Asimov escribió cientos de relatos y novelas, pero mi primer contacto con él fueron los relatos de robots, y sigue siendo mi parte favorita de la literatura Asimoviana. Para los que no hayan leido ningún relato de robots, todos se situan en un futuro no muy lejano en el que los robots antropomórficos son una realidad pero, para evitar que la humanidad los vea como una amenaza, están obligados a regirse por las Tres Leyes de la Robótica:

  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Estas sencillas leyes daban juego para un montón de fascinantes relatos brillantemente escritos y casi siempre con finales de esos que te dejan la boca abierta. Asimov escribió muchisimos relatos de robots, y una de las recopilaciones más conocidas de relatos cortos se publico bajo el nombre Yo, Robot. De hecho, fue una de las recopilaciones que más me gustaron.

Dicho todo esto, pues hace un par de años empecé a sentir una gran expectación al enterarme de que iban a hacer una adaptación cinematográfica de Yo, Robot. Mi expectación creció exponencialmente al enterarme que el director de la película era Alex Proyas, director de Dark City, una película que me encantó. Si Alex Proyas iba a dirigir, ya me imaginaba que el resultado tenía que ser bueno y original. Teniendo en cuenta que el libro original era una recopilación de relatos cortos, me imaginé que harían algo ‘poco convencional’ como poner varios relatos paralelos, o hacer una pelicula dividida en capítulos, etc. Con Proyas al mando, supuse que esta no iba a ser la tipica adaptación que prostituye el libro original.

No podía estar más equivocado…

Acabo de volver de ver la película Yo, Robot, y estoy muy decepcionado, aunque tras ver el trailer, se veia venir que la película no iba a ser ninguna maravilla. Como película de acción y ciencia ficción sin mayores pretensiones, pues se deja ver (pim, pam, pum, bang, mucho ruido, pocas nueces, no niego que ese tipo de películas no están mal para pasar el rato, desconectando durante dos horas el cerebro). Pero es indigna de llevar el título de un libro de Asimov, y de banalizar las Tres Leyes de la Robótica para convertirlas en un mero instrumento del guionista.

Los relatos originales de Asimov se centraban en analizar las posibles contradicciones y matices de las Tres Leyes. Algo que en principio puede parecer aburrido (discutir las implicaciones morales y éticas de esas leyes), Asimov conseguía convertirlo en unos emocionantes relatos en el que se mezclaban la intriga, el misterio, el suspense, y la aventura. Algunos relatos eran muy sesudos, mientras que otros podían casi clasificarse de ‘acción’. Cualquiera de estos últimos podrían haber servido como base para una película de Asimov. En cambio, los productores de la película han optado por hacer una cinta tonta de acción que seguramente está provocando que Asimov se esté revolcando en su tumba. Lo más imperdonable de la película, al menos para mi, es como han dejado al personaje de Susan Calvin. La Dra.Calvin era uno de los personajes recurrentes en los relatos de Asimov y, de hecho, es uno de mis personajes favoritos de ficción. Robopsicologa de profesión y experta en las Tres Leyes, la buena doctora era una mujer inteligente, independiente, y con los cojones bien puestos. Yo siempre me la había imaginado interpretada por alguna actriz de mirada imponente, pero entrada en años. En cambio, la película la caracteriza como una mozuela cuyo unico proposito en el guión es repetir las Tres Leyes y ayudar a Will Smith a entrar en lugares a los que no tiene acceso.

Eso sí, parece ser que todo esto tiene su explicación. Originalmente, la película iba a ser simplemente una peli de acción sin más pretensiones (llamada Hardwired), lo cual seguramente me habría producido la mayor de las indiferencias. Sin embargo, antes de empezar la producción, la película cambió de estudio y compró los derechos de “Yo, Robot” pues porque encajaba bien con lo que ya tenían escrito y porque querían aprovechar el tirón de Asimov. El estudio pidió claramente una peli de acción, y planes anteriores para hacer una película un poco más ’sesuda’ quedaron abandonados (incluso contrataron a un guionista extra exclusivamente para ‘adaptar la película a Will Smith’).

En fin, igual vendrá algún director con un poco más de sentido común que haga una adaptación de Asimov hecha y derecha. Lo que pasa es que, después de ver Yo, Robot siento pánico por lo que hará Hollywood con otras adaptaciones muy esperadas, como La guía del autoestopista galáctico (ya está hecha, y sale el año que viene), Fundación (otra de Asimov, todavía es incierto si llegará a hacerse), y El Juego de Ender (en perpetua preproducción). Por favor, por favor, por favor, que no acaben convirtiendose en una parida como Yo, Robot.

Sobre el diseño del nuevo BorjaNet

Bueno, como casi todos los comentarios al artículo donde se anunciaba el nuevo BorjaNet hacían referencia al diseño, voy a abordarlo en un artículo aparte :-)

Lo primero que hay que decir (y sobre lo que tendría que haber sido un poco más explícito en el artículo anterior) es que el diseño tal y como lo veis ahora es totalmente provisional. No va a ser, ni mucho menor, el diseño definitivo de BorjaNet porque como sabiamente comentó Gorka: “Lo malo de esto es q ahora si que parece un weblog como 200 mil q hay por ahi”. De hecho, los que ya conoceis WordPress ya sabeis que esta es la plantilla por defecto, con unos cambios mínimos para que por lo menos tenga un cierto parecido con BorjaNet (principalmente el esquema de colores). Y soy el primero en admitir que, con esta plantilla ‘por defecto’, BorjaNet pierde bastante ‘carisma’ y encanto.

Lo que pasa es que para el diseño gráfico soy un inepto total y absoluto. No os exagero cuando digo que el diseño del anterior BorjaNet tardé más de dos semanas en hacerlo, trasteando con las tablas, los estilos, retocando gráficos, etc. No me cabe la menor duda que un diseñador experto habría tardado exactamente dos días en hacer lo mismo. Vamos, que tengo intención de sentarme a hacer un nuevo diseño, pero no quería que eso retrasase la migración a WordPress (con el que había estado trasteando, y ya me apetecía abandonar por fin SquishDot y empezar a utilizar WordPress).

¿Y qué podemos esperar del nuevo diseño? Bueno, de entrada, no voy simplemente a adaptar el aspecto antiguo de BorjaNet para que funcione con WordPress, porque ya tenía dos añitos y le hacía falta una revisión. Sin embargo, si que quiero incluir elementos del antiguo BorjaNet que me parecen importantes:

  • El más importante es que el texto del blog tenga un ancho fijo. Es decir, que no ocupe el ancho entero del navegador (como ahora). Idealmente, un texto no debería tener más de 65 caracteres por linea, para que el ojo no se canse recorriendo las lineas de izquierda a derecha. Evidentemente, la cifra 65 es discutible, pero suele ser la cantidad media más aceptable. Esto, evidentemente, no se puede controlar cuando un texto se expande para ocupar todo el ancho del navegador. Ahora mismo (con resolución 1024×768) los textos de BorjaNet tienen unos 90-95 caracteres por linea (¡inaceptable!), mientras que el antiguo tenía unos 50 caracteres por linea (una cantidad aceptable… el mínimo suele ser 40 caracteres por linea).
  • El diseño actual me parece demasiado rectangular. Sí, no niego que sea bastante menos estridente para los ojos que el diseño antiguo, pero me gustaría que hubiese curvas por algún lado.
  • Me gustaría integrar algunas de las secciones del BorjaNet antiguo en WordPress. No sé si merece la pena incluir las secciones de “Películas favoritas” y tal, porque puedo incluirlas facilmente en formato de post. Sin embargo, si que me parece interesante migrar toda mi colección de artículos (publicados en medios impresos) sobre cine e Internet. WordPress, en su estado actual, no lo permite facilmente (vamos, puedo poner PHPs a pelo, pero entonces añadir nuevos artículos sería bastante engorroso… esto es algo que ZOPE resolvía muy elegantemente). Es decir, WordPress actualmente está demasiado orientado a weblogs. Sin embargo, me suena haber leido que WordPress eventualmente incluira módulos de CM (Content Management). Igual es algo que ya se puede hacer con los plugins de WordPress… tendría que mirarlo.
  • Bueno, y evidentemente falta la mítica sección de “Acerca de mi”, para que los recién llegados puedan saber a ver quien es este friki al que están leyendo :-D

Ya veis, tengo bastante curro por delante. Eso sí, por lo menos esta vez contaré con la ayuda de alguién versado en las oscuras artes del diseño gráfico (jöshu ha cometido el grave error de ofrecerse voluntario para ayudarme con el nuevo diseño… jöshu, preparate a ser abrasado :-D )

Ah, y gracias Salva y Mikel por las URLs. Les echaré un buen vistazo (mirandolas por encima, tienen una pinta estupenda). Seguramente me basaré en alguna de esas plantillas para hacer el nuevo diseño.

Cambios, cambios, cambios

Tal y como anticipaba hace un par de artículos, tenía una sorpresita preparada, y me parece que salta a la vista, ¿no? :-)

Efectivamente, BorjaNet se ha sometido a un cambio de look principalmente debido a un cambio de software. El antiguo BorjaNet (todavía disponible aquí) estaba basado en ZOPE y, para la parte del weblog, en SquishDot. ZOPE me mola, en serio que me mola mogollón, pero SquishDot estaba empezando a dejarme muy insatisfecho. Era un software de blogging muy completo, pero al que no han añadido nada nuevo en más de un año, con lo que mi weblog carecía de muchas cosas: TrackBacks, pings, RDF y RSS de buena calidad (el que genera SquishDot es bastante malo), etc. Por lo tanto, hace tiempo decidí que en cuanto tuviese un poco de tiempo libre, migraría el weblog a otra plataforma. Al final me decanté por WordPress, por tener todas las características que buscaba (y echaba en falta en SquishDot) y por estar disponible bajo la GPL.

Eso sí, a la transición de Squishdot a WordPress todavía le queda un trecho. De entrada, no he migrado todas las secciones de “Mis películas favoritas”, “Mis libros favoritos”, etc. porque resulta dificiles encajarlas dentro de WordPress (todavía las podeis visitar en el antiguo BorjaNet. Incluso me estoy planteando eliminar por completo esas secciones. Casi no las actualizo, y las estadisticas de visitas revelan que la parte más visitada con diferencia es el weblog, mientras que esas secciones reciben muy pocas visitas. Otra cosa que irá cambiando poco a poco son los enlaces entre artículos. Ahora mismo siguen el esquema de enlaces de Squishdot, con lo cual no funciona ninguno. Eso espero ir arreglandolo poco a poco (son muchos artículos…). Otra cosa que también iré haciendo es clasificar los artículos en categorías.

Bueno, pues eso, que os pido paciencia durante los próximos días que pasaré trasteando con el WordPress y descubriendo todo lo que me puede ofrecer :-)

¡Ah! ¿No pensariais que eso era todo, verdad? Queda una cosa más por anunciar, también relacionada con el mundo de los weblogs. Otra cosa a la que le he estado dando vueltas desde hace tiempo es a mantener un weblog relacionado exclusivamente con el mundo de la Grid. Hay muchas cosas que me gustaría contar sobre Computación Grid, pero que veo que no encajan en BorjaNet (un weblog personal, no tecnológico). Despues de muchas elucubraciones, el resultado ha sido un weblog llamado got grid? que podeis visitar aquí:

http://www.gotgrid.net/

Puesto que la mayoría de la comunidad Grid es angloparlante, got grid? está en inglés. No sé si despegará como weblog y si reunirá adeptos, pero la verdad es que lo de llevar un weblog ‘técnico’ es algo que me apetece mucho y que me parece que voy a disfrutar mucho incluso si al final resulta que es un fracaso espectacular ;-)

Bueno, pues eso os cuento. Se nos presentan unas vacaciones interesantes (blogosfericamente hablando, claro…)

El clero de las causas perdidas

Lo de la Iglesia en este país empieza a pasar de castaño oscuro. La noticia de que el arzobispo de Santiago ha aprovechado su homilía de Santiago (frente a Zapatero y el Rey) para arremeter contra los matrimonios homosexuales me ha tocado bastante la moral. Pero, ojo, no me ha molestado sólo por la cuestión de fondo (los matrimonios homosexuales, algo que ya sabemos que no le hace ninguna gracia a la Iglesia) sino por importantes defectos de forma.

Me explico. Todo el mundo en este país dispone de una serie de libertades, entre las que se incluye la libertad de decir lo que te dé la gana y la libertad de creer en lo que quieras. Yo soy atéo (con lo que realmente ejerzo mi libertad de no creer en nada) y prácticamente todas las religiones en la faz de la tierra me merecen una opinión bastante negativa (con notables excepciones). Sin embargo, yo no le digo a la gente religiosa cómo tienen que vivir su vida ni cual debe ser su concepción del Cosmos, y agradezco que ellos no hagan lo mismo y no intenten venderme la moto de que hay un hombre invisible en las nubes. Ellos son libres de creerlo, y yo igualmente libre de no creerlo, siempre y cuando nadie atente contra la libertad del otro. Como dijo Voltaire, “Puede que no esté de acuerdo con lo que dices, pero lucharé hasta la muerte por tu derecho a decirlo”.

Pues bien, la Iglesia en este país siempre ha sostenido que los matrimonios homosexuales son malos, malos, malos (algo con lo que no estoy nada de acuerdo). Incluso se erigen en paladines del “orden natural”, diciendo que la sociedad se vendrá abajo si se legalizan los matrimonios homosexuales. Ya conocemos de sobra las habituales diatribas de la Iglesia contra los matrimonios homosexuales, el aborto, el divorcio, y los métodos anticonceptivos. Ellos tienen libertad de creer eso, y yo tengo libertad de pensar que esa mentalidad es retrógrada, contraproducente, y absurda. Sin embargo, desde que gobierna el PSOE (o, mejor dicho, desde que no gobierna el PP) parece que Rouco Varela y los obispos han entrado en Panic Mode. Ven peligrar su tradicional hegemonía sobre la moralidad de los ciudadanos, y pasan a la acción, obviando la supuesta separación Estado/Iglesia que hay en este país.

Lo primero fue la noticia (hace unos días) de que la Iglesia instaba a los políticos católicos a oponerse a los matrimonios homosexuales. Cagate lorito. Vamos, separación política-religión total :-P Claro, la noticia les quedó un poco deslucida porque dos días después salió la noticia de que dos de cada tres españoles está a favor de los matrimonios homosexuales. Me imagino que precisamente al ver que les había salido el tiro por la culata, va y suelta el Arzobispo de Santiago que “la Iglesia puede siempre y en todo lugar predicar la fe con verdadera libertad y emitir un juicio moral también sobre las cosas que afectan al orden político cuando lo exigen los derechos fundamentales de las personas o la salvación de las almas”. Traducción: “La separación Estado/Iglesia queda muy bien como adorno en la Constitución, pero que sepais que nos la vamos a pasar por el forro de la sotana cuando nos resulte conveniente”.

Afortunadamente, la respuesta no se ha hecho esperar y practicamente todos los partidos políticos (salvo uno que todos sabemos) le han dejado muy claro lo siguiente a la Iglesia: la definición del matrimonio es algo que compete exclusivamente al Estado. Mientras que la Iglesia está en su derecho de oponerse a los matrimonios homosexuales, no está en su derecho de intentar influenciar el orden político para poder imponer a todo el conjunto de la sociedad española su pensamiento. Y no olvidemos que en España hay un montón de religiones e, incluso dentro de la católica, muchos movimientos distintos (tanto conservadores como liberales… a veces me da la impresión de que Monseñor Rouco no entiende que existen católicos liberales que están a favor del sexo prematrimonial, los condones, los matrimonios homosexuales, etc. Yo por lo menos conozco a unos cuantos). Algunos políticos han ido un poco más lejos y le han dicho a la Iglesia que si ellos no respetan la separación Estado/Iglesia, el Estado se asegurará de que lo cumplen retirandoles las subvenciones (¡Ole tus huevos!). Es decir: si no te gusta lo que hacen los políticos, te picas y ya está. Puedes expresarlo por activa y por pasiva, pero me parece bastante lamentable que intenten afectar el voto de los políticos aferrandose a las ‘raices católicas’ del país. Por lo menos no hemos llegado a los extremos de EEUU, donde algunos obispos han pedido que se les niegue la comunión a los políticos que voten a favor del aborto.

En definitiva, la Iglesia está cada vez más desfasada con la sociedad. Sólo hay que ver la estadistica de que el 66% de la población está a favor de los matrimonios homosexuales (y, haciendo cálculos, me sale que buena parte de ese 66% serán católicos, no?). A la cúpula eclesiastica de este país (y, puestos a pedir, la del Vaticano) más le vale ponerse al día en materia social, porque si no se van a pegar una hostia de cuidado. Por cierto, no os perdais el artículo (y posterior discusión) de Salva sobre los matrimonios homosexuales. No tiene desperdicio.