Monthly Archive for Julio, 2004

Se acercan las vacaciones

Las vacaciones cada vez están más cerca. Después de dos semanas dando clases en los Cursillos de Julio 2004 de la Facultad de Ingeniería (concretamente, los cursillos de Fundamentos de XML y Edición Digital con Software Libre), ya sólo me queda una semana más. Una semanita tranquila, sin cursillos, simplemente atando cabos sueltos, poniendo mis asuntos en orden, y recogiendo todos mis trastos del despacho. Al final julio ha resultado ser un mes de lo más rutinario. Estas dos últimas semanas de cursillos han transcurrido sin muchas novedades, sobre todo porque este año no me ha tocado organizarlos y he podido centrarme simplemente en dar mis clases, una actividad bastante más llevadera (y menos estresante) que las labores de organización y coordinación (que me cayeron el año pasado). Aun sí, he estado bastante liado, y eso me ha mantenido lejos del weblog, donde en breve espero poder dar una sorpresa (jejeje, ahí os dejo con esa nota de tensión :-P )

Bueno, a pesar de que han sido dos semanas bastante rutinarias, si que han pasado cosas interesantes. Eso sí, una de ellas ha resultado más rutinaria de lo que me esperaba. Como a mediados de septiembre emigro a Chicago, pues tengo que dimitir de mi puesto de profesor en Deusto. Que nadie ponga el grito en el cielo (”¡¿Borja ha dimito?!”), es una mera formalidad. Como el 18 de septiembre me voy a Chicago (antes de que termine mi contrato), pues hay que finalizar el contrato prematuramente: dimitiendo el 17 de septiembre. Eso sí, por mucha formalidad que sea, lo de decir que “has dimitido” suena bastante guay. Hace unos días entregué la carta de dimisión (hay que entregarla con antelación), y sinceramente esperaba poder encontrarme con alguien que me preguntase “¿De donde vienes?” y poder responder “De presentar mi carta de dimisión” y ver la cara que ponen. Por cierto, lo de la carta de dimisión es francamente aburrido y carente de toda emoción. Supongo que “dimitir” tiene unas ciertas connotaciones negativas: el tio que entra al despacho del jefe, orina encima de su mesa, y le grita “¡Dimito!”. Pero cuando es una dimisión “de buen rollito”, pues nada: consiste simplemente en ir al Departamento de Personal, y entregarles una carta firmada con tu nombre, DNI, y fecha en la que quieres que sea efectiva la dimisión. Para los más curiosos, aquí va el texto exacto de la carta:

D. BORJA SOTOMAYOR BASILIO (DNI: 12.345.678X), contratado en prácticas con la categoría de Profesor Ayudante, a tiempo parcial con jornada reducida al 50%, presenta su dimisión, cuyos efectos se producirán al finalizar la jornada del día 17 de septiembre de 2004, con motivo de otros intereses profesionales.

Lo que comunico a Vd. a los efectos oportunos

[Mi firma]

Bilbao, a 19 de julio de 2004

Pues eso. Aburrido de cojones.

La única otra cosa interesante que ha ocurrido estas últimas dos semanas es que me he comprado un nuevo router ADSL porque estaba francamente cansado del router 3Com OfficeConnect 812 que me dieron con la linea ADSL. Pero bueno, no creo que la configuración de un nuevo router ADSL sea algo tremendamente emocionante, así que directamente podemos dar por concluido el relato de las últimas dos semanas.

Eso nos lleva a lo que ha pasado hoy. Hoy por fin he visto dos películas que esperaba con impaciencia. La primera de ellas ha sido Fahrenheit 9/11, de Michael Moore. Impresionante. Sencillamente impresionante. A pesar de que ya había leido el libro ¿Qué has hecho con mi país, tío? donde se exponen los mismos hechos que en el documental, la verdad es que Fahrenheit me ha dejado bastante impresionado. Una imagen vale más que mil palabras, y el documental resulta impactante en muchos sentidos. Incluso si ya vas con mentalidad anti-Bush (como seguramente irá el 90% de la gente aquí en España), hay partes del documental que hacen que te hierva la sangre, al ver como la mayor potencia militar y económica del planeta está en manos de un gilipollas que nos ha arrastrado a todos a una guerra sin sentido, basada en las mentiras y en el petroleo. Espero sinceramente que, tal y como pregonan algunos analistas políticos, esta película genere suficientes votos contra Bush como para enviarlo de vuelta a Texas. En serio, no os perdais Fahrenheit 9/11. Me imagino que para muchos (yo me incluyo) simplemente añadirá nuevas dimensiones de desprecio y odio hacia George W. Bush y sus acólitos (Anzar incluido). Yo salí de la sala de cine frustrado y lleno de rabia, porque poco podía hacer para poner mi granito de arena (si fuese ciudadano americano, iría corriendo a las urnas para votar contra Bush). Pero bueno, hay que intentar canalizar era rabia y frustración de manera productiva… una vez en EEUU, no descartaría ofrecerme voluntario para cualquier organización o movimiento anti-Bush…

Bueno, dejo de hablar sobre Fahrenheit 9/11 porque si esto lo lee un agente de inmigración de los EEUU, igual me impiden la entrada al pais en septiembre :-) La segunda película que he visto es Kill Bill Vol. 2. Es todo lo que me esperaba y más. La primera parte me gustó mucho, aunque me dió la impresión de que tenía mucho ruido y pocas nueces, algo que la segunda parte compensa sobradamente con unos geniales dialogos Tarantinianos (y unas cuantas escenas de acción -pocas- impecablemente dirigidas). En definitiva, muy recomendable.

En fin, voy a dejar de escribir, y voy a empezar a practicar rasquing y tumbing, dos deportes que me gusta mucho practicar en vacaciones. Solo queda una semana para Agosto, mi mes favorito del año dónde siempre me pasan cosas buenas. Una semana más y mi mayor preocupación día a día será si leo sentado o tumbado. Cada vez queda menos para las vacaciones…

Bloglines, o cómo seguir tus weblogs favoritos

Bloglines es una web que existe desde hace un año, pero que no descubrí hasta hace un par de semanas gracias a Joseba Abaitua. Es algo así como una web donde puedes crear una lista de ‘weblogs favoritos’, donde se te avisa cada vez que se actualiza uno de esos weblogs. Está muy bien porque, accedas desde donde accedas, siempre tienes la misma lista (en vez de tener una lista distinta en cada ordenador). Además, para estar al día de tus weblogs favoritos no tienes que pasarte cada N días por cada uno de los weblogs para ver si ha cambiado: Bloglines ya se encarga de avisarte a ti cada vez que cambia algun weblog al que estás suscrito.

Vamos, que si no lo conociais, y soleis estar al tanto de varios weblogs, os lo recomiendo encarecidamente. Para que os hagais una idea del aspecto y funcionamiento de Bloglines, aquí podeis echarle un vistazo a mi perfil publico (otro punto positivo de Bloglines es que te permite compartir tu lista de weblogs).

¡Ya tengo visado!

Heme aquí en Madrid, capital del estado, con el único cometido de acudir a una entrevista en la embajada de los EEUU para que me concedan mi visado de estudios. La entrevista ha sido esta mañana y, tal y como parecia 90% probable, me han concedido el visado de estudios.

Sin embargo, la experiencia me ha dejado vacio. Yo, sinceramente, me esperaba algo más de la embajada americana. Yo me imaginaba una escena como la de Matrix, en la que el agente Smith “entrevista” a Neo en una habitación aseptica con una mesa aseptica y unas sillas asepticas mientras unos hombres de negro observan impasibles. De la misma manera que el agente Smith se dirigía a Neo pronunciando lentamente “Señor Anderson…”, así mismo me imaginaba al agente consular, inexcrutable tras unas gafas oscuras. “Señor Sotomayor, veo que quiere solicitar un visado…”.

Yo me imaginaba una larga entrevista, con preguntas que fuesen claramente para pillar y con el proposito de acojonarme al ver cuanto sabían sobre mi (”Sí, lo admito, agente, yo robé esa piruleta a los cinco años!”). Pero no… fue todo lo contrario. Llegué a la embajada y el guardia vio que tenía cita (a las 9:30) y me dejó entrar. Dentro del edificio me puse a esperar en una cola de unos 15-20 minutos. Al final de la cola, un agente consular detrás de una ventanilla con lo que me imagino que era cristal blindado. Entregué mis papeles por una ranura, me hizo dos preguntas absurdas, y me pidió que me sentase, que me llamarían por megafonía. Tras una espera de 10 minutos, oigo mi nombre por megafonía, y voy a una nueva ventanilla y me encuentro con un nuevo agente consular. Digitalizan mis huellas dactilares, otro par de preguntas absurdas, y poco más. Tras mirar los papeles una última vez, el agente consular me dice: “Enhorabuena, chaval, te aprobamos el visado.” Eso sí, el visado no lo veré hasta dentro de una semana (más o menos) que es cuando me devolverán el pasaporte (que ahora mismo está en manos de la embajada).

Pues eso, que ya tengo visado y ya puedo ponerme a planificar el viaje a Chicago. Pero sigo estando mosca con la “entrevista” en la embajada. Ni siquiera me han hecho una exploración de cavidades…