Archive for Agosto, 2004

Chicago, Día 12

Empiezo a sospechar que existe una especie de balance cósmico inalterable según el cual es imposible que sólo te pasen cosas buenas durante un día. Siempre tienen que pasar cosas malas para equilibrar un poco la balanza…

Empecemos con lo positivo. Hoy por fin han llegado los muebles que faltaban para poder considerar que el piso está totalmente amueblado. A la mañana me han traido el sofá, un sillón, y el mueble para la televisión. Tras montar el mueble de la tele (es de esos muebles de madera que te los tienes que montar tu solito) y jugar un poco con la disposición de los muebles, pues por fin tengo un salón en condiciones.

Y ahora pasemos a lo negativo. Sigo sin teléfono ni ADSL :-P Esta mañana ha venido el técnico de la telefónica y se ha puesto a mirar la toma del teléfono. Al principio, sólo decía cosas como “Que raro…”, “Que extraño…”, “¿Qué cojones es esto?”, hasta que al final se ha levantado y ha dicho “Que demonios, me gusta un buen misterio”. Acto seguido, ha ido al lugar donde entran todos los cables telefónicos al edificio, y ha vuelto, y ha ido, y ha vuelto, y ha ido y vuelto otra vez… Incluso tuvo que traer refuerzos (vino un segundo técnico). Tras media hora de ir y venir, los técnico me dieron un veredicto. El anterior inquilino del apartamento era un sucio bastardo y un hijo de la grandisima puta. Resulta que en la toma telefónica de mi piso han encontrado cables que corresponden a otros apartamentos, lo que significa que el anterior inquilino se dedicaba a parasitar las lineas de los vecinos (como es un edificio antiguo, al parecer no es dificil hacerlo si tienes unos ciertos conocimientos de electrónica y de phreaking). Había semejante estropicio que no podían arreglarlo in situ, sino que tienen que volver otro día. Y, cuando vuelvan, necesitan poder acceder al piso del vecino de abajo porque, al parecer, el cable de mi piso pasa por ahí. Problema: no consigo localizar al vecino de abajo y me temo que igual está de vacaciones. Y, con lo sensibles que son los americanos a temas de privacidad y tal, me parece que no voy a conseguir que el portero o el presidente de la comunidad abrá la puerta del piso para que entren los de la telefónica.

En fin, lo del teléfono es el cuento de nunca acabar. A este ritmo me parece que voy a volver a España sin haber conseguido utilizar el teléfono o Internet desde casa. Por lo menos ahora sé que la culpa no la tiene la telefónica (que ha demostrado en todo momento ser muy rápida y profesional para todo), sino el cabronazo que antes habitaba mi piso :-P

Chicago, Día 11

NOTA: Al mismo tiempo que subo este artículo, también he subido todas las fotos que he hecho durante los últimos días. Podeis verlas en la galeria.

Otro día más de turismo. De nuevo me he dirigido hacía el centro de Chicago y me he hartado a ver edificios, lugares destacables, etc, etc. Sin embargo, puesto que tampoco ha ocurrido nada tremendamente emocionante, y espero que mañana ya pueda colgar las fotos (que valen más de mil palabras), pues voy a dedicar el post a un tema que hace tiempo que quería abordar. Me gustaría hablar sobre un tema que ya abordó Vincent Vega en una de las mejores películas jamas hechas. Evidentemente, hay diferencias culturales muy grandes entre Europa y los Estados Unidos, pero lo que al final te afecta y te choca en el día a día son la pequeñas diferencias. Durante la última semana, he ido anotando las pequeñas diferencias con las que me he ido topando, y aquí van mis observaciones.

Algo de lo que te das cuenta inmediatamente aquí en EEUU es lo del café. El café que se sirve aquí es malo con ganas. En serio, yo pensaba que en España había tomado cafés malos, pero lo de aquí es increible. Me recuerda a una cosa que decían sobre la cerveza americana los Monty Python en un sketch, pero que es fácilmente trasladable al café americano:

Frankly, we find that your american coffee is much like making love in a canoe. It’s fucking close to water.

En serio, aquí no sirven café… sirven una especie de agua manchada que, además, sirven en vasos tan grandes como los del McDonalds. Además, parece que los americanos le tienen pánico a la leche, porque conseguir que te echen leche al café es poco menos que imposible. Como mucho, te echan unos polvitos sucedaneos de leche. La verdad es que no soy muy cafetero, pero de vez en cuando me gusta tomar café (sobre todo después de la comida), y me desespera no poder encontrar por aquí ningún lugar donde sirvan un café en una taza normal y corriente y con un poco de leche ligeramente espumosa.

Siguiendo con todo lo referente a los alimentos, uno también se encuentra cosas curiosas en el supermercado. Una cosa que me chocó el primer día que fui a hacer la compra fue que era casi imposible encontrar aceite de girasol. En España generalmente tenemos dos opciones: aceite de girasol y aceite de oliva. Aquí sí tienen aceite de oliva, pero carísimo (algo que ya me habían advertido de antemano), así que mi reacción inmediata fue buscar aceite de girasol. Pues nada, que solo tienen aceite de maiz, de soja, y de una cosa llamada canola que ni quiero saber lo que es. Al final, después de mucho rebuscar, encontré una única marca de aceite (de entre las casi 20 que habia en el supermercado) que ofrecía aceite de girasol.

También llama un poco la atención lo de la leche. Aquí la leche entera tiene tanta grasa como la leche desnatada de España. Pues nada, al final gracias a las obsesiones sobre obesidad que tienen los americanos, acabaré perdiendo peso…

Y, en general, el horario que tienen aquí para comer es un tanto raro raro raro. La comida suele ser sobre las 12:00 o 12:30 y, además, ¡Aquí solo te dan media hora para comer! En España generalmente te dejan una hora y media (o incluso dos horas) durante la cual te tomas tu primer plato, tu segundo plato, tu postrecito, y el cafelito post-comida. Aquí te dan media hora para que te tomes malamente un sandwich, un bocata, o algo así. Y la cena suele ser sobre las 18:00 o (como muy tarde) las 19:00. Cuando le dije a un americano por primera vez que yo suelo cenar sobre las 21:00, me miró con cara de “¡Eres un animal de la noche!”. Lamentablemente, poco a poco me está absorbiendo el horario americano y, efectivamente, ya estoy cenando sobre las 19:30 y metiendome a la cama hacia las 21:30…

Bueno, abandonemos el terreno de lo alimenticio. Otra diferencia más: las persianas. Por no haber, me parece que no hay ni palabra en inglés para “persiana”. Las ventanas tienen cortina transparente y cortina opaca, pero nada más. Pero claro, las cortinas opacas no son perfectas y siempre dejan entrar un poco de luz por los costados. El resultado es que a las 6 de la mañana ya me está entrando la luz del sol por la ventana, tanto si me gusta como si no.

Una diferencia que me atañe personalmente: a los americanos no les entra en la cabeza que las personas hispanoparlantes tenemos dos apellidos. Aquí la gente tiene nombre, middle name (¿nombre medio?), y apellido (el del padre). Y claro, cuando les dices que eres Borja Sotomayor Basilio, pues inmediatamente asumen que Sotomayor es el middle name y Basilio el apellido, con lo cual ya aparezco en más de un papel como “Borja S. Basilio”. Cuando les dices “Oye, que ‘Sotomayor Basilio’ es el apellido, yo no tengo middle name”, entonces te miran como si acabases de decir una obscenidad. Como no les entra en la cabeza lo del apellido compuesto, pues al final tienes que resignarte a escribir el apellido con guión: Borja Sotomayor-Basilio, lo cual me jode enormemente porque yo no soy Borja Sotomayor-Basilio, soy Borja Sotomayor Basilio. Y eso solo es la punta del iceberg. Como muchos de vosotros ya sabreis, en EEUU la mujer pierde su apellido al casarse y los hijos siempre llevan el apellido del padre. Si una mujer dedice no renunciar a su apellido, es porque es tope liberal y super feminista. Menos mal que todavía no le he dicho a nadie por aquí que en España la mujer no renuncia a su apellido al casarse y los hijos llevan tanto el apellido de la padre y de la madre, porque igual me parten la cara. Lo que sí me ha pasado es que, al abrir la cuenta bancaria, me pidieron como “pregunta de seguridad” el ‘apellido de soltera’ de mi madre. Yo logicamente respondí ‘Basilio’. El tio del banco me miró extrañado y me dijo “Pero si ese es parte de tu apellido…”. Yo respondí “Sí.” El me miró extrañado y me dijo “Bueno, casi mejor te ponemos otra pregunta de seguridad….”.

Bueno, esas son todas las diferencias que tengo anotadas de momento. Si me voy topando con más, ya os las iré comentando.

Chicago, Día 10

Ahhh, que maravilloso día de turismo he tenido, unicamente empañado por el inestable tiempo de Chicago. Afortunadamente, no han sido más que unos nubarrones y sólo ha chispeado ocasionalmente.

Antes de emprender el viaje a Chicago, me he pasado por la universidad para poder mirar el correo (y colgar el artículo del día 9). Eso sí, los fines de semana mi edificio está cerrado pero, curiosamente, eso no ha resultado ser un problema porque… ¡tengo llave del edificio! Esta es otra importante diferencia entre las universidades americanas y las españolas… si excluimos bedeles y guardias de seguridad, en Deusto me parece que sólo tienen llave del edificio las más altas autoridades. Aquí, en cambio, en el pack de llaves te incluyen una llave del edificio para que puedas entrar cuando te de la gana: fines de semana, de madrugada, etc.

En fin, después de mirar el correo he cogido el tren hacía el centro de Chicago. En 15 minutos ya me encontraba en medio de la Avenida Michigan, arteria principal de Chicago. Primero he visto el recien inaugurado Millenium Park, un parque diseñado con Frank Gehry y con unas estructuras muy similares al Guggenheim de Bilbao (formas extrañas, planchas de titanio, etc.) Tras deambular un poco por el parque, me he dirigido hacia el Museum Campus, una zona donde se encuentran los tres principales museos de Chicago: el Field Museum (de ciencias naturales), el Shedd Aquarium, y el Adler Planetarium. Al final me he decantado por visitar el planetario, ya que está situado en un punto donde tienes unas vistas increibles de todo Chicago.

El planetario ha estado muy chulo y tenía bastante más de lo que me esperaba. Yo creia que iba a ser simplemente un telescopio gigante o algo así, y resulta que es un museo bastante grande dedicado al espacio y a la exploración espacial. El museo también tiene un par de salas de cine donde muestran documentales y el ‘planetario’ propiamente dicho. El planetario es una sala circular con un artilugio muy extraño en el centro que reproduce el mapa estelar sobre la cupula de la sala. Además, tambien está capacitado para mostrar transparencias y videos cortos. Hoy tocaba Saturno, y nos contaron todo sobre el planeta, sus anillos, y sus lunas. La presentación la realiza un astronomo que, además, nos enseñó los últimos datos enviados por la sonda Cassini. Vamos, muy interesante.

Después del planetario, simplemente me he limitado a pasear por el centro de Chicago. También he aprovechado para hacer unas cuantas compras. Después de saciar mi curiosidad (y mis ansias de comprar) he emprendido el camino de vuelta a casa. Pero bueno, mañana pienso volver para ver más cosas.

Tras llegar a casa y dejar los trastos, he decidido visitar el videoclub ‘grande’ para ver que tal está. Tal y como sospechaba, tiene bastantes más películas (y con un precio de alquiler más barato) que el videoclub del supermercado que está justo al lado de casa. Así que en el futuro tendré que ponderar si me compensa realmente irme hasta el videoclub ‘grande’. Eso sí, he cogido unas cuantas pelis más para el fin de semana. La primera es un documental que hace tiempo que quería ver (y que en España, al parecer, es imposible encontrar). Se llama “Trekkies” y es un documental sobre los fans de Star Trek (los “trekkies”). Vamos a ver, yo soy fan de “Star Trek” pero simplemente me parece una serie de televisión entrenida y nada más (y, por supuesto, sigo considerando que Star Wars es mucho superior). Este documental (lo acabo de ver antes de sentarme a escribir el post), en cambio, trata sobre los autenticos fan-aticos. Los que van vestidos de comandante de la Federación Espacial, saben hablar Klingon, o coleccionan “las orejas que Spock llevó en el episodio #17″. Es un documental tremendamente divertido, al ver hasta qué extremos llega el fanatismo de la gente por Star Trek. Si de alguna manera conseguis agenciaros una copia, no dudeis en verlo porque resulta especialmente entretenido para la gente que es totalmente ajena al mundo de Star Trek. Aparte de ese documental, he cogido un par de DVDs de Monty Python’s Flying Circus con episodios que todavía no he visto. Puesto que no tengo Internet en casa, por lo menos puedo recurrir a los Monty Python cuando me aburra…

Y después de este frenesí turistico y cinematográfico, ha llegado el momento estelar del fin de semana: hacer la colada. He cogido mi bolsa de ropa sucia y me he dirigido a la ‘Sala de la Colada’ con el detergente y el suavizante. Ahí, tras inspeccionar las etiquetas de la ropa, me he decantado por el programa de lavado “Warm”. He metido la dosis de detergente y la ropa, he cerrado la lavadora, he metido un dolar en monedas de 25 centavos, he pulsado el botón “Warm” y pensé para mi mismo alea jacta est, la suerte está echada (si alguien sabe decir “la ropa está en la lavadora” en latín, que me lo diga :-) Por cierto, al final no he utilizado el suavizante porque no me ha quedado demasiado claro cómo y cuándo utilizarlo… estas máquinas de lavado industrial son muy puñeteras, y contradicen todo lo que pone en la etiqueta del suavizante… En fin, tendré que dejarlo para la próxima colada…

Puesto que la Sala de la Colada se cierra a cal y canto, y no había nadie más por ahi, me he arriesgado a subir a casa durante la media hora que dura el programa de lavado. He aprovechado para hacer un poco de limpieza (he fregado la cocina y el cuarto de baño) y he puesto un poco de orden. Transcurrida la media hora, bajé de nuevo al Laundry Room, abrí la lavadora y suspiré aliviado al ver que mi ropa estaba ahí y, en principio, intacta y sin grandes manchones de color desteñido. La subi, la colgué en el tendedero interior, y mañana ya me tocará planchar…

En fin, otro día completo y sin grandes percances.

Chicago, Día 9

Bueno, parece ser que las cosas poco a poco empiezan a solucionarse. Tras pasar la mañana en la universidad, he decidido tomarme el mediodía libre para poder ir a pagar el alquiler del piso (tengo que pagarlo antes del 1 de septiembre). Lo de pagar el alquiler aquí es de lo más curioso, porque el término “domiciliacion bancaria” brilla por su ausencia en estos lares. Tienes que ir tú a pagar a una oficina (afortunadamente situada cerca de mi casa) con dinero o, si tienes chequera, pues con un cheque. Con cheque tambien tienes la opción de enviar el alquiler por correo pero, como no tengo chequera, pues me tengo que jorobar.

Y ese es uno de los asuntos que hoy se ha solucionado inesperadamente (porque ni siquiera lo esperaba). Al pasarme por casa he encontrado en mi buzón un paquetito con dos fantasticas chequeras! Al parecer, iban incluidas con la cuenta bancaria que abri. Joer, es mi primera chequera, y me he sentido muy poderoso al escribir mi primer cheque… Como el alquiler lo tengo que pagar antes del 1 de septiembre, pues he preferido ir en persona, no sea que se retrase debido al correo. Al llegar, el gerente de los pisos universitarios ha ganado muchos puntos al recordar mi apellido y pronunciarlo perfectamente. Además, me ha dicho: “Oye, ya que estás aquí, te comento que me han comunicado que el lunés se pasarán por tu piso a traerte los muebles que faltan” Mooooola. Eso significa que el lunés por fin tendré un sofá en el que practicar el tumbing y el rasquing cuando me sienta perezoso. Y me parece que también me traen un sillón o algo así… a ver si es verdad…

Pero, claro, os estareis preguntando: ¿Para qué sirve un sofá si no tienes una televisión que funciona, ni un reproductor de DVDs para ver peliculas? Pues bien, resulta que hoy ha llegado el reproductor de DVDs que había pedido (y llegó en perfectas condiciones). Quedaba pendiente el tema del sonido de la televisión… pues bien, a la mañana en la universidad he estado navegando por Internet buscando algún lugar donde comprar altavoces externos y me he encontrado con que justo al lado de mi casa hay una tienda que ofrece (por tiempo limitado) un fantástico sistema Home Cinema por tan solo $99. Ironicamente, el Home Cinema incluye un reproductor de DVD :-O Pero bueno, no habia más remedio, porque este sistema era impepinablemente el más barato que había… y el DVD que he comprado en Amazon me sigue compensando, porque es un reproductor especial que puede leer DVDs de cualquier región (los DVDs llevan un codigo de región, con lo que normalmente un DVD europeo no pueden reproducirse en EEUU). El DVD que viene con el Home Cinema, en cambio, no es multiregión. En lo que se refiere a la potencia acustica del Home Cinema, pues evidentemente no es un sistema acojonante, pero la gente que había comprado ese sistema (y había escrito un artículo en Amazon o similar) decía que es un sistema normalito, y que si no eres un purista del sonido (que no lo soy) pues que entonces la relación calidad/precio es genial. Así que, después de pagar el alquiler, me dirigí ni corto ni perezoso a la susodicha tienda para comprarme el sistema Home Cinema. Como ya se me agotaba el mediodía (y tenía que volver a la universidad porque, en principio, iba a tener una reunión ahí a la tarde), pues dejé el montaje para la tarde.

Tenia que reunirme con mi tutor para hablar sobre las asignatura que iba a cursar este año, pero al final no hubo reunión porque nos resultó imposible coincidir en el espacio y en el tiempo. Con un poco de suerte, nos reuniremos la semana que viene. Así que a la tarde me dediqué a conectar todo: la tele, el DVD, y el Home Cinema. Ya solo faltaba agenciarme un DVD para probar el invento…

De nuevo, Murphy brilla por su ausencia porque, al dirigirme al videoclub que se encuentra a unos bloques de mi casa, he decidido pasar primero por el supermercado (que está justo al lado de mi casa). La providencia ha querido que el supermercado tenga… ¡un videoclub en su sotano! ¡Albriquias! ¡Alegrata! ¡Me late el cardiotripa! Así que ahí mismo he podido agenciarme un par de DVDs. He cogido Peter Pan, una peli que me encantó cuando la vi en el cine y que me apetecía mucho volver a ver (si no la habeis visto, cogedla en DVD en cuanto salga porque visualmente está muy muy muy bien). También he cogido Big Fish, que ya he visto pero, de nuevo, me apetece volver a ver. Pero bueno, la verdad sea dicha, el videoclub del supermercado tampoco es muy extenso (y sigue teniendo más VHS que DVD), así que seguramente acabaré pasandome por el videoclub ‘grande’ cuando quiera más variedad.

Bueno, así que visto que hoy ha sido un buen día, he decidido estrenar el DVD/Televisión/Home Cinema en condiciones. Me he comprado una autentica y genuina pizza de pepperoni en el supermercado y unas cuantas latas de Coca-Cola para consumir durante la película. Hoy he visto Peter Pan, y la verdad es que he quedado muy satisfecho con la combinación de DVD/Televisión/Home Cinema. La calidad de la imagen en la televisión era alucinante (me imagino que debido a una serie de cables supermolones que me han vendido en la tienda donde he comprado el Home Cinema… son unos cables que separan la imagen en tres componentes, con lo cual se obtiene una mayor nitidez) y el sonido no estaba nada mal, aunque tampoco lo he podido poner demasiado alto por los vecinos… Por cierto, no paro de hablar de la televisión y no he puesto ningún enlace todavía. La televisión es esta..

Pues eso. Hoy ha sido un día agradable. Ahora me espera el fin de semana, en el que me voy a dedicar principalmente a hacer turismo y a hartarme a hacer fotos (para saciar la sed fotográfica que teneis muchos de vosotros :-D )

Chicago, Día 8

Hoy ha sido un día dedicado (casi) integramente al interminable proceso de poner en condiciones el piso. Ha habido avances, sí, pero gracias a nuestro querido amigo Murphy, también obstaculos.

El tema de la linea telefónica parece que poco a poco va solucionandose. El janitor del edificio dice que el no puede tocar las lineas telefónica, pero me ha enseñado dónde están los armarios donde llegan todas las lineas telefónicas del edificio. Me ha dicho que lo mejor es que concierte cita con un técnico de la telefónica para que pueda mirar con detenimiento mi linea. Así que he llamado a la telefónica, y de nuevo me han sorprendido con su eficiencia. Les he llamado sobre las 15:00 y me han dicho “Podemos tener un técnico en su casa esta misma tarde”. Desgraciadamente, esta tarde el janitor no iba a estar (me ha dicho que intente quedar a alguna hora en la que él también vaya a estar, por si el técnico necesita hablar con él), y el viernes yo no puedo quedar porque tengo que estar todo el día en la universidad. Al final, el técnico se pasará el lunes a primera hora. Confío en que ese día por fin queden zanjados mis problemas telefónicos…

La televisión (la que no pude recibir ayer por no estar en casa) ha llegado sobre las 14:00. Cómo el repartidor se pasa a una ‘hora indeterminada’, pues he tenido que pasar toda la mañana en casa esperando a que llegase el repartidor. Esto, en condiciones normales, no me importaría, pero estar toda una mañana en una casa sin teléfono, Internet, ni televisión… pues es un desafío. Menos mal que me he traido mi extensa colección de episodios de Futurama, Will & Grace, Los Simpsons, etc. y pude entretenerme con el portatil. Peeero, como he dicho antes, por cada avance ha habido un obstaculo, y la televisión no va a ser ninguna excepción. En el piso no hay toma de antena por la sencilla razón de que el edificio no tiene antena (!). Esto, al parecer, es muy normal por aquí ya que todo el mundo opta por la televisión por cable. Si quieres ver la televisión ‘normal’, pues tienes que instalarte una antena por tu cuenta. En fin, que he tenido que salir a comprar una antena casera. Una vez enchufada la antena, he visto que la recepción dejaba bastante que desear, pero los canales se dejaban ver (más o menos). Sin embargo, otra cosa me llamó inmediatamente la atención: no había sonido. En principio, lo achaqué a la mala recepción, pero decidí experimentar un poco. Conecte los auriculares a la toma de sonido del televisor, y descubrí que en los auriculares sí se oia el sonido. Conclusión lógica: el sónido sí se recibe correctamente y la televisión si lo procesa correctamente, pero los altavoces están jodidos. Cojonudo. Me ha llegado una televisión defectuosa. Tengo dos opciones: o devolverla a Amazon, o arreglarmelas con el fabricante (Toshiba). De momento me decanto por la segunda opción, porque devolver semejante trasto a Amazon puede ser un cristo. Además, al ser nuevecita, está en garantía con lo cual estoy en mi derecho de exigir que me envien a un técnico a casa para arreglarla. Por lo menos me alegra que el fallo no es tan grave. Puedo conectar unos altavoces externos a la televisión y ver la tele con total normalidad. Y, por supuesto, cuando llegue el reproductor de DVDs, pues me voy a hartar a alquilar pelis en un videoclub que está convenientemente situado cerca de mi casa.

Y, por lo demás, parece que ya he cubierto todas las necesidades esenciales del piso, ya que por fin he comprado un tendedero de interiores. Ya estoy preparado para hacer la colada. Eso sí, en el piso no tengo lavadora. De hecho, nadie en este edificio tiene lavadora en su piso. Esto, de nuevo, es algo muy habitual por aquí. En vez de tener lavadora propia, el edificio tiene una sala con unas ocho lavadoras industriales en las que puedes llevar tu ropa para lavarla. No sé, a mi me parece más comodo tener una lavadora en casa, pero bueno… Así que este fin de semana haré mi primera colada, a ver que tal se me da… Se aceptan consejos, en plan “no laves tal ropa con tal otra ropa”, o “desconfía que tal detergente que te destroza los colores”, etc. :-D