Monthly Archive for Septiembre, 2004

Primer día de clase

El lunes fue el primer día de clase y sólo tuve dos horas de clase, ya que este trimestre sólo me he matriculado de dos asignaturas (el máximo número de asignaturas al que me dejan matricularme!). A “primera hora” (a las 10:30… menuda gozada no tener que madrugar) tuvimos clase de “Big Ideas in Computer Science”. Esta asignatura es una especie de asignatura-paraguas porque consiste en que cada semana te viene un catedratico distinto del departamento de Ciencias de la Computación y te cuenta un poco de qué va su área de investigación, con lo cual el objetivo de la asignatura es que veamos un poco de todo. Esta primera semana viene un polaco que nos ha estado hablando de Maquinas de Turing. Por supuesto, con la mera mención de la Máquina de Turing ya entré en un estado cuasi-orgasmico con lo cual os podeis imaginar que esta semana voy a gozar la clase de Big Ideas (para los que no sepais que son las Maquinas de Turing y por qué me molan tanto, echadle un vistazo a este artículo: Si Turing levantara la cabeza…).

El día empezó a joderse un poco con la siguiente clase: Matemática Discreta. A priori ya me daba mala espina esa asignatura y veo que mis temores han sido confirmados. Tengo que volver a ver tooodo lo que ya vi en primero de carrera y que olvidé hace muuucho tiempo. Para colmo, te mandan deberes dos veces a la semana y es obligatorio entregarlo. Y el primer día, por supuesto, no iba a ser ninguna excepción. Nos mandaron unos ejercicios de demostraciones matemáticas que, en primero de carrera, habría hecho en un santiamen, pero que en esta ocasión me han llevado un día entero (unas cuantas horas leyendome un libro de Matemática Discreta, desempolvando conceptos olvidados, y media hora para hacer los ejercicios). Algo me dice que esta asignatura en concreto no la voy a gozar tanto… pero bueno, habrá que llevarla con un poco de agua, ajo, y resina. Por lo menos es la unica asignatura de matemáticas que tenemos que hacer obligatoriamente (porque el resto, que son optativas, no pienso cogerlas ni jarto de grifa).

Por lo menos los compañeros de 1º de doctorado hemos empezado a confraternizar un poco. Para afrontar los primeros deberes, un compañero propuso crear un study group y de momento ya somos cuatro los que nos hemos animado. Lo de los study groups es algo muy habitual por aquí. ¿Sabeis cuando en las pelis americanas aparecen grupos de estudiantes sentados juntos en la biblioteca estudiando o haciendo problemas (y siempre hay algun alumno traumatizado porque no le dejan que se una al grupo)? Pues eso es un study group, excepto que como somos alumnos de doctorado (y, por lo tanto, alumnos guays con despacho propio) pues nos reunimos en un despacho con pizarra y todo en vez de quedar en la biblioteca. Viene muy bien porque así podemos comparar soluciones, ver si estamos todos bien encaminados, etc.

Y cambiando un poco de tema, ayer martes tuve mi primera visita a mi médico de cabecera. Dentro de los servicios que te proporciona la universidad está el de tener un médico de cabecera (en el hospital universitario) que te puede proporcionar servicios básicos (cosas ‘avanzadas’, como hacerte una radiografía, dependen del seguro médico, no del servicio médico que la universidad ofrece a los alumnos). Concerté una cita simplemente para conocer a mi médico de cabecera y para que me hiciese una revisión general. Además, quería preguntarle a ver qué podría hacer para mantenerme en forma (quiero aprovechar que aquí tienen un macrogimnasio gratuito para los alumnos -¡y cerca de mi casa!- a ver si por una vez en mi vida hago ejercicio regularmente). El médico ha resultado ser un tío joven y bastante majo. Me ha tomado la presión, la temperatura, me ha auscultado, etc, etc. Al final, me he quedado gratamente sorprendido cuando me ha dicho que tengo una salud envidiable. Ha hecho hincapie en que tengo una tensión arterial perfecta. Vamos, me ha sorprendido porque para ser una persona que no cuida obsesivamente su salud (no hago ejercicio y nunca me he preocupado por ‘planificar’ lo que como… simplemente como lo que me apetece y ya está, lo que incluye echar cantidades generosas de sal a la comida…) pues me esperaba que me iba a encontrar algo malo (p.ej. tensión alta). Pero bueno, me ha dicho que lo de hacer ejercicio nunca está de más, sobre todo si me canso con facilidad (que eso si es cierto… en cuanto corro un poco, inmediatamente me quedo sin aliento). Así que me ha recomendado que me apunte al gimnasio universitario y simplemente ande (en las máquinas esas de andar). Ha dicho que debería ir al gimnasio unas tres veces a la semana para andar durante media hora. Al cabo de dos semanas, cuando (según él) tenga ‘más confianza en mis habilidades atleticas’ debería empezar a ir cuatro o cinco veces a la semana para ejercitar durante 40-50 minutos (andando, corriendo, subiendo escaleras, etc.). Dice que para empezar esta bien. Lo primero es fortalecer las piernas y mejorar mi capacidad pulmonar y, cuando hayamos hecho eso, podemos empezar a mirar cosas más avanzadas. Me imagino que empezaré a ir al gimnasio la semana que viene… a ver si con un poco de disciplina consigo cumplir las recomendaciones del medicólogo…

Chili con carne

Hoy ha tenido lugar otro hito en la historia de mi piso. Hoy he cocinado una comida que (a) no era fácil de cocinar y (b) es sana y nutritiva. Es que, hasta el día de hoy, he estado sobreviviendo a base de lo que sirven en los comedores universitarios y de cocinar ‘comida de soltero’ (pasta y cualquier carne que tarde menos de 5 minutos en hacerse). Lo que he cocinado es el plato más complicado que sé hacer: chili con carne. En realidad, es el único plato complicado que sé hacer (y ya tengo bastante experiencia haciendolo) pero me imagino que si he dominado el sutil arte del Chili con Carne, hacerme una fabada asturiana no tendrá mucha complicación.

El chili me ha salido bastante bien, y he comido (y cenado) como un campeón. No sólo he comido un plato sabroso, sino que además estoy seguro de que (siendo el chili con carne pura dinamita) arrasará con todo lo que encuentre en mi sistema digestivo (es decir, toda la basura que he estado comiendo esta semana) dejando mis intestinos más limpios que una patena. Además he hecho una cantidad generosa para que me dure unos cuantos días más.

Para aquellos curiosos que querais atreveros con este delicioso plato tex-mex, aquí os va la receta. Hay muchas variedades distintas de Chili con Carne y ésta en concreto es “Florida Chili”, un poco menos picante que el “Texas Chili” (el más conocido y habitual). Es que la persona que me enseñó a hacer chili con carne era de Florida…

Ingredientes (para 4-6 personas, según el hambre que tengan :-)

  • 500g de alubias rojas. El chili de verdad se hace con alubias rojas rojas. Se puede hacer con alubias pintas pero no queda tan bien. A falta de alubias rojas, se pueden utilizar alubias negras.
  • 500g de carne picada
  • Una lata grande de tomate triturado (”Crushed tomatoes” en EEUU)
  • Una lata pequeña de tomate frito (En EEUU no tienen tomate frito… lo más parecido es “Tomato Sauce”, que deberemos procurar que lleve el minimo posible de especias, aditivos, etc.)
  • Media cebolla (En EEUU, hay que asegurarse de comprar “Yellow onion”)
  • Medio pimiento rojo
  • Un diente de ajo
  • Especias:
    • Azucar
    • Sal
    • Chili molido. En España es dificil conseguir chili molido, con lo cual en su lugar se pueden utilizar cayenas enteras o molidas (enteras, a ser posible) y pimienta negra. Eso sí, aunque tengamos chili molido, siempre podemos añadir cayenas para que salga más picante y pimienta negra para añadirle más sabor.
    • Comino molido. Sirve para atenuar el picante. No hace falta si somos unos machotes y queremos que el brebaje salga muy picante. Yo siempre le hecho porque me gusta el picante, pero no tanto :-P
    • Oregano. Estrictamente no hace falta, pero sirve para añadir aroma.

Instrucciones (suponiendo que no tenemos olla a presión)

  1. Poner la noche anterior las alubias en remojo.
  2. Un par de horas antes de la hora de comer, añadir un par de vasos de agua a las alubias y poner a hervir.
  3. Mientras las alubias hierven, iremos preparando la salsa.
    1. Picar la cebolla, el pimiento, y el ajo en trozos pequeños.
    2. Mezclar en una taza las especias: una cucharada sopera de sal, una cucharada sopera de azucar, una cucharada de chili molido, una cucharada de comino molido y una cucharada de oregano. Si utilizamos cayenas enteras, molerlas con una servilleta de papel y añadir a la taza de las especias (si tocamos el interior de la cayena, lavar con abundante agua y jabón y procurar no tocarse los ojos, la boca, etc.).
    3. Poner aceite en una sartén grande (y honda, a ser posible). Cuando el aceite esté caliente, añadir la cebolla, pimiento, y ajo. Cuando la cebolla cambie de color, añadir la carne. Remover para asegurarse de que la carne se hace por todos lados. Cuando la carne esté marrón, añadir el tomate triturado y el tomate frito. Remover. Añadir las especias. Remover. Dejar en fuego lento hasta que quede una salsa espesa (una media hora). Probar de vez en cuando y…

      …si le falta picante, añadir cayena entera o molida.

      …si le falta sabor, añadir chili molido (o cayena con comino si no tenemos chili molido).

      …si el sabor es demasiado fuerte, añadir comino y oregano.

  4. Cuando la salsa esté lista (cuando esté espesa) añadir a las alubias. Dejar hervir en fuego lento durante una hora. Al igual que durante la preparación de la salsa, probar de vez en cuando y añadir especias según hagan falta. Si al cabo de una hora la salsa sigue estando muy liquida, dejar hervir un poco más pero no mucho más.

Como he indicado arriba, esto presupone que no tenemos una olla a presión, por lo que es importante dejar las alubias en remojo durante la noche (de lo contrario, estarán muy duras). Si tenemos olla a presión, entonces lo que tenemos que hacer es preparar las alubias en la olla a presión y cuando estén blandas, añadirles la salsa. Para un mejor resultado, hay que asegurarse de que a las alubias ya les quede poca agua y que la salsa esté espesa… de lo contrario, tendremos que cocinar las alubias + salsa a fuego lento hasta que quede la consistencia adecuada.

Bueno, pues ahí lo teneis. Si alguno se atreve con esta receta, que cuente aquí su experiencia con el chili con carne :-D

Ganando bricopuntos

Hoy ha sido un punto de inflexión en la historia de mi piso. ¡Hoy he mejorado por primera vez el piso a través del noble arte del bricolaje! La mejora en cuestión: poner un perchero en la pared que hay junto a la puerta del piso para poder colgar mis abrigos, chamarras, etc. Esto puede parecer algo trivial, pero para alguien cuya mayor incursión en el mundo del bricolaje ha sido montar una estantería de esas que te traen todo ya hecho… pues es todo un desafio. Teneis que entender que instalar este perchero requería taladrar la pared, y yo no he utilizado un taladro en mi vida.

En fin, para conseguir este objetivo, antes de nada me lei un par de libros con titulos del pelo de “Bricolaje para subnormales profundos” o “El destornillador y el tornillo: esos grandes desconocidos”. Acto seguido, me pasé por la tienda de bricolaje y me compré el autentico y genuino taladro Black & Decker (de esos que te hacen sentir muy pero que muy masculino y viril). Hace unos días ya me compré las herramientas básicas (martillo, destornillador, etc.) así que me imaginé que ya estaba listo. El perchero ya incluia dos tornillos y dos ‘anchors’ (no sé como se llaman en castellano… ¿fijadores? ¿sujetadores? Son esos cacharros de plastico que se meten en el agujero para que el tornillo permanezca firmemente en su sitio).

Empecé por marcar en la pared los dos puntos donde debía taladrar. Cogi el taladro, y me puse a taladrar. Sin embargo, tras un rato taladrando noto que la pared deja de oponer resistencia. Uhmmmm… sospechoso… Retiro el taladro y compruebo sorprendido que mi piso, al parecer, ¡tiene una configuración de pared hueca! Esto significa que entre dos paredes hay un espacio hueco. Claramente, esto significa que no podía utilizar los cacharros de sujeción incluidos con el perchero, pues presuponian una pared sólida. No desesperé pues, armado con mis recién adquiridos conocimientos de bricolaje, inmediatamente supe que debía adquirir un par de fijadores de pared hueca, unos cacharros especialmente concebidos para este tipo de paredes.

Inserté los susodichos cacharros en sendos agujeros, metí los tornillos (correctamente atornillados), y colgué el perchero. El resultado puede verse aquí. Vamos, de esto a que me pidan presentar Bricomanía, casi nada.

8121 pasos

Parece que por fin podemos considerarnos plenamente orientados. El miercoles fue la sesión de orientación del Departamento de Informática y por fin pude conocer a todos mis compañeros de doctorado, aunque (siendo nuestro primer encuentro) nos limitamos a hablar del tiempo y poco más. Bueno, tiempo al tiempo…

El jueves fue la última sesión de orientación titulada “Cómo adaptarse al sistema de trimestres y tener exito en tu postgrado”, una sesión que podrían haber titulado perfectamente “Cómo os vais a cagar la pata abajo durante este año”. Ha sido una sesión bastante rara porque, por un lado, no han hecho más que esparcir FUD, FUD, FUD (Fear, Uncertainty, Doubt) seguido de “Pero no es para tanto, ehhhhhh!”. Vamos, que no sabias si sentir miedo o sentirte extrañamente recomfortado.

Primero, hablemos del “sistema de trimestres”. En España lo que tenemos es el sistema de cuatrimestres, con clase de octubre a enero y de febrero a mayo (con examenes en enero/febrero y en junio). En EEUU también tienen el sistema de cuatrimestres, pero en esta universidad en concreto tienen el sistema de trimestres mediante el cual el año se divide en cuatro trimestres: Otoño, Invierno, Primavera, y Verano. El trimestre de Otoño empieza la semana que viene y termina la primera semana de diciembre (10 semanas). En principio, esto puede no parecer excesivamente chocante a un estudiante español. Menos semanas equivalen a menos temario, ¿no?

Pues no… Porque otra cosa que conlleva el sistema que tienen aquí es que el alumno tiene que currar muchisimo más por su cuenta. En España la universidad está planteada de tal manera que si vamos a clase todos los días ‘aprenderemos’ el temario completo de la asignatura. Lo único que hace falta es llevar la asignatura más o menos al día y pegar un buen repaso antes del examen. Es decir, hay mucho énfasis en las clases presenciales y poco énfasis en el trabajo personal (salvo en aquellas asignaturas en las que hay prácticas). Aquí, en cambio, hay pocas clases presenciales y mucho trabajo que tienes que hacer por tu cuenta. Para que os hagais una idea, este trimestre sólo tengo seis horas de clase a la semana (cuando lo habitual en España es tener de 20 a 25 horas de clase a la semana). Todavía no he tenido ninguna clase, pero en la sesión de orientación del jueves lo que nos explicaron es que esas horas no se dedican a ver el temario que caerá en el examen. En esas horas de clase el profesor te cuenta cada tema un poco por encima y luego te dice “Para el lunes traigan leidas las páginas 107 a 403 de Silberschatz y Gavin”. Es decir, el temario te lo tienes que aprender tú por tu cuenta. En la sesión de orientación nos advertian que es habitual meter de 20 a 25 horas de estudio personal a la semana, y leer varios cientos de páginas cada semana. Además, cada semana generalmente te mandarán hacer una redacción o un trabajillo. Vamos, canela fina.

A priori, este sistema parece que tiene sus pros y sus contras. Por un lado, se agradece no tener que pasar 4-5 horas al día sentado en clase. Pero, por otro lado, requiere mucha más iniciativa por parte del alumno. Aquí no vale tomarse una semanita relajada. Ya nos han dicho que esto va a ser como correr un maratón. Así que voy a tener que acostumbrarme a estar enclaustrado en casa estudiando y estudiando y estudiando…

Pero bueno, como he dicho, aparte de meterte miedo, también te insistian en que tampoco hay que meterse demasiada caña, que hay que equilibrar la vida académica con la personal, que si tienes problemas que vayas a hablar con el servicio de orientación, etc, etc. En fin, habrá que ver como se lleva esto del “sistema de trimestres”. Ya os contaré.

Y, cambiando de tema, ayer jueves se supone que iba a venir un técnico para instalarme la televisión por cable, pero nunca apareció… llamé a Comcast (la compañía del cable, la de los operadores telefónicos surferos) e intentaron contactar con la oficina local que debía enviar al técnico pero no consiguieron contactar con ellos. Vamos, que no tenían ni idea de dónde estaba el técnico. Al final me han citado para otro día y me han aplicado un descuento de $20 en la factura por las molestias y tal. Bueno, no está mal. Por cierto, esta vez no me tocó un operador surfero, pero (al igual que las últimas veces que hablé con Comcast) el operador se me puso a hablar de manera totalmente informal mientras esperaba una respuesta de la oficina local. Que si a ver de dónde soy, que si no lo parece porque no tengo acento español, que si él tuvo una amiga nigeriana que también tenía un acento muy curioso, etc. (no es coña, en serio que me habló de una chorba nigeriana que tuvo).

Pues nada, hoy ya si que no tengo ningun compromiso universitario, así que voy a aprovechar a ir al consulado español con otro chico español que empieza este año en la Universidad de Chicago (el único otro español de primer año que he podido encontrar en toda la universidad). Vamos a inscribirnos en el padrón consular, para que puedan contactar con nosotros en caso de emergencia y para poder figurar en el censo electoral del consulado.

Ah, y el famoso podometro que nos regalaron el otro día indica que ayer andé 8121 pasos. Hay que andar 10000 pasos para ser una persona sana, así que me parece que estoy bien encaminado…

Siguen orientándonos

Pues nada, aquí seguimos, de sesión en sesión (de orientación). Hoy ha tocado la supersesión chupiguay porque estabamos convocados todos los alumnos de doctorado y master de primer año de todos los departamentos (la sesión de ayer era sólo para alumnos internacionales y estaba principalmente enfocada a temas de inmigración, visados, etc.). Nos han hablado personas ‘importantes’ como el presidente de la universidad, un concejal de Chicago, algunas de las personas que nos hablaron ayer, etc, etc. La verdad es que se nota que aquí en EEUU meten mucha caña con lo de hablar en publico, porque todas las personas que hablaron llevaban preparados bastantes golpes de efecto para mantener la atención del público. De entre todas las personas que han hablado, todos nos hemos partido de risa con un catedrático de Económicas que simplemente se dedicó a desgranar las virtudes de Chicago y de Hyde Park mientras soltaba chiste tras chiste.

A lo largo de toda la sesión de orientación, ha quedado de nuevo patente algo que ya dije en un artículo anterior: que esta parece ser una universidad de buen rollito (digo “parece” porque quiero esperar a comprobarlo por mi cuenta). No sólo eso, parece que es bastante liberal en bastantes aspectos, lo que es de agradecer. Efectivamente, txipi ya puntualizó en un comentario que “liberal” en EEUU no tiene el mismo significado que solemos darle en España. En España cuando decimos “liberal” (en una conversación informal) generalmente queremos decir “progresista” (en el sentido “lo contrario de conservador”). En EEUU hay que utilizar la palabra “liberal” con cuidado porque, por ejemplo, los “liberales” están 100% a favor de la libertad de llevar armas (incluidas los famosos rifles de asalto cuya prohibicion acaba de expirar). También sostienen bastantes creencias que dificilmente podrian considerarse “no conservadoras”. Así que, para entendernos, lo que quiero decir es que la University de Chicago tiene pinta de ser bastante progresista, modelna, abierta de miras, etc, etc.

¿Por qué me han transmitido esta impresión? Pues os repito algunas de las cosas que nos han dicho en la charla de orientación y cosas que aparecen en los pamfletos de la universidad:

  • La universidad promueve proactivamente que su alumnado se preocupe por su salud. Repiten y repiten y repiten que los estudios son importantes pero no a costa de perder tu salud. Hay que dormir todos los días, hay que andar habitualmente, etc. Esto a los europeos nos puede parecer obvio, pero es que aquí hay mucha cultura de no dormir en tres días si se te avecina un trabajo o un examen importante. Además, te lo ponen bien facil. La universidad pone a disposición de los estudiantes un servicio médico que proporciona muchas cosas que el seguro médico privado no cubre. De entrada, puedes pedir hora con ciertos especialistas para que te asesoren en todo tipo de temas: medicina general, deporte, estar en forma, nutrición, dejar de fumar. Otro ejemplo: hoy mismo nos han regalado a todos un pedometro. No, no es un dispositivo para medir la potencia de las flatulencias. Es un cacharro que mide cuanto andas durante el día. Nos han dicho que si caminamos más de 10,000 pasos al dia, pues eres un tio sano. Mañana lo estreno y miro a ver cuanto ando…
  • Un poco relacionado con esto último: el servicio médico para estudiantes proporciona gratuitamente condones y lubricante a todos los estudiantes que los soliciten. De hecho, después de la sesión de orientación había un puestito donde podías coger condones y lubricantes. Vamos, en un pais donde el presidente está obcecado en que la mejor manera de combatir el SIDA y los embarazos no deseados es la abstinencia sexual (¿pero en que mundo vive este hombre?) pues es bastante progre que la universidad te dé condones ilimitados sin cobrarte nada. Y ojo, que no son condones Cutrex… son condones de marca y todo (lo sé porque he cogido unos cuantos, jejeje :-P )
  • La universidad dispone de un excelente servicio de orientación y ayuda psicologica. Me parece que todas las universidades ofrecen este servicio, pero es que aquí están disponibles 24/7 porque los directores del servicio de orientación (e incluso algunos decanos) tienen un busca y un movil asignado para que puedan proporcionar ayuda inmediata en caso de que un alumno atraviese una crisis y necesite hablar urgentemente con alguien.
  • A efectos burrocraticos, la universidad concede a las parejas homosexuales (lo que aquí llaman “domestic partners”) el mismo tratamiento que a las parejas heterosexuales casadas. Es decir, si hay algun servicio que la universidad ofrece a un estudiante/profesor/empleado/etc. y a su conyuge (por ejemplo, los conyuges reciben descuentos en varios establecimientos de la universidad), eso también incluye a las parejas homosexuales. Es importante darse cuenta de que la universidad hace esto por motu propio porque, evidentemente, no se lo exige ni el estado ni el gobierno federal.

Vamos, que a priori parece que esta no es una de esas universidades donde te inculcan que tus estudios van a suponer renunciar a tu vida personal durante cuatro años. Además, si te surge algun problema y pasas por un mal momento, tienes mogollón de personas a las que acudir (el servicio médico, el servicio de orientación y ayuda psicologica, etc.).

En fin, la sesión de orientación ha sido la parte más interesante del día. El resto del día ha transcurrido sin mayores novedades (a la tarde/noche ha habido otra recepción para los alumnos internacionales, pero mucho menos animada que la del domingo). He aprovechado algunos momentos libres para verme los extras de los DVDs de La Guerra de las Galaxias, y algunas de mis escenas favoritas de la trilogía. Sin embargo, grande ha sido mi decepción al comprobar que el doblaje español incluido en los DVDs es el mejicano, con lo cual el genial doblaje de C3PO en el doblaje español se ha reducido a un “¡Ándale, R2!”. Cachis la mar, con lo que me gustaban las míticas frases de C3PO en la versión doblada…

[Al ver a otro androide de protocolo]
C3PO: ¡Oh, que alegría ver una cara conocida!
Androide: I-chu-ta
C3PO: ¡Que grosero!

[Ante la negativa de R2-D2 de repetir el mensaje de la Princesa Leia]
C3PO: ¿Cómo que qué mensaje?
[Golpe seco a R2-D2, como cuando golpeas un monitor que no funciona]
C3PO: ¡El que estabas reproduciendo! ¡El que llevas dentro de tus oxidadas tripas!

C3PO: ¡Me voy a fundir! ¡Y todo por tu culpa!

C3PO: ¡Típico de los humanos!

Mientras que en la versión inglesa C3PO tiene un acento británico con… ejem… un poco de ramalazo, la verdad es que me quedo mil veces con la versión del doblaje español, donde C3PO es mucho más neurotico (de hecho, si no me equivoco, el doblador de C3PO es la misma persona que doblaba las primeras películas de Woody Allen, neurotico por excelencia). En fin, tendré que comprarme de nuevo los DVDs en España para poder disfrutar del neurotico doblaje de C3PO :-)