Chicago, Día 14

Al mismo tiempo que subo este artículo, he subido las fotos del piso. Las podeis encontrar aquí.

La odisea de la linea telefónica continua, y cada vez estoy más convencido de que volveré a España sin haber conseguido instalar la puñetera linea. Como comentaba en el artículo anterior, ayer conseguí hablar con el vecino de abajo, y en principio no puso ninguna pega a que el técnico de la telefónica echase un vistazo a los cables que pasan por su piso. Eso sí, me dijo que el técnico tenía que estar antes de las 9:30am (luego se va a currar). Llamé a la telefónica para que enviasen un técnico sobre las 9am y me dijeron que lo único que podían hacer era ponerme en el ‘bloque de las 8 a las 12′ y que ya se verá cuando llega el técnico. Al volver a casa, intento hablar con el vecino pero ya ha desaparecido. Le dejo una nota diciendole: “Por favor, si para las 9 no ha llegado el técnico, por favor hable con el janitor (el portero) para darle permiso para que le abra su puerta al técnico”.

Pues bien, tal y como me esperaba (gracias a Murphy) el técnico ha llegado sobre las 11:30 (por cierto, han enviado a un técnico distinto, lo que me parece un poco ilógico porque al nuevo he tenido que explicarle todo lo que averiguó el técnico que vino el lunes). Lo que no me esperaba es que el vecino vecinito o no ha leido mi nota o se la ha pasado por el Arco del Triunfo. Hemos ido al janitor y nos ha dicho que el vecino no le ha dicho nada. Así que el janitor ha llamado al presidente de la comunidad, pero el presi ha dicho que en estas situaciones el vecino tiene que dar su consentimiento explicito para que el técnico entre en su ausencia. Así que el técnico se ha ido sin haber podido hacer nada. El janitor, que está resultando ser muy buena persona y un tío muy legal, me ha dicho que intentará por todos los medios pillar por banda al vecino de abajo para pedirle su permiso. Así que he vuelto a llamar a la telefónica para concertar otra visita del técnico. Me han dado hora para el bloque de mañana de las 8 a las 12. Les he dicho que por favor tomen nota de que, a ser posible, el técnico llegue sobre las 9am, y ellos me han dicho que “se hará lo que se pueda”. Al vecino ya le he dejado otra nota a tal efecto. Mañana ya es la última intentona. Si mañana no conseguimos entrar en el piso de abajo, o a pesar de conseguir entrar el técnico encuentra otro obstaculo en el cámino, pues entonces muy a mi pesar tendré que dejar todo el asunto telefónico para cuando regrese a Chicago a mediados de septiembre. Alea jacta est.

Por lo menos estoy encontrando formas alternativas de entretenerme. La primera de ellas es un libro cojonudo: Just a Geek. Es una especie de autobiografía de Wil Wheaton, el autor de uno de mis blogs favoritos, WIL WHEATON DOT NET. Wil Wheaton fue durante su infancia y adolescencia un actor de relativo exito (fue el protagonista de Cuenta Conmigo, una de mis películas favoritas, y también era un miembro del reparto de la serie de televisión Star Trek: La Nueva Generación). Sin embargo, tras abandonar Star Trek, Wil Wheaton se convirtió durante un tiempo en un has been (alguién que solía ser famoso y abruptamente dejó de serlo, y nunca más se supo de él… vamos, como Macaulay Culkin). Curiosamente, fruto de sus desesperación por no conseguir relanzar su carrera como actor, lanzó su weblog para contar sus penas al mundo y su vida dio un giro de 180 grados. Ahora vuelve a ser famoso, aunque no como actor sino como blogger y autor de dos libros (el anterior, Dancing Barefoot, es una colección de ensayos y es divertidísimo). Just a Geek relata toda la transición desde Star Trek hasta la blogosfera, pasando por su época de has been, intercalando los posts que iba dejando en su weblog. La única putada de este libro es que entra tan fácil y engancha tanto que me lo voy a terminar enseguida… Pero bueno, si quereis leer un libro sobre como los weblogs le pueden cambiar a uno la vida, no dudeis en compraros una copia de Just a Geek.

Mi otra forma alternativa de entretenerme son basicamente los DVDs. Resignado a que o no voy a tener teléfono o que me lo van a instalar justo antes de volver para España, pues he decidido tirar la casa por la ventana y estoy alquilando enormes cantidades de DVDs con las que mantenerme entretenido.

En fin, pues mañana se verá que pasa con el teléfono…

2 Responses to “Chicago, Día 14”


  • Bueno, estare calladito, te doy a ti el privilegio de contarlo :D.

    :D

  • Jejeje, a lo que se refiere jöshu de manera tan criptica (algo que él sabe porque se lo he contado por el messenger) es que la debacle del teléfono ya ha llegado a su fin :-) Más detalles en el artículo del día 15.

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