Monthly Archive for Octubre, 2004

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¡Macchiato!

Por fin, después de una larga búsqueda, por fin he encontrado algo parecido al café con leche español de toda la vida. Bueno, en realidad lo que he encontrado es algo parecido al cortado de toda la vida, pero menos da una piedra, no?

Todo empezó cuando me informaron de que en el campus de la Universidad de Chicago hay una cafetería que sirve café espresso, no la chochinada aguada que encuentras aquí por todos lados. La cafetería en cuestión está en Swift Hall, muy cerca de Ryerson Hall (mi edificio).

La primera vez que fui ahí, miré la laaarga lista de cafés que sirven, y me decanté por pedir un cafe au lait (que supuse sería un café con leche). Grande fue mi decepción cuando me sirvieron leche con vapor, pero me indicaron que el café tenía que cogerlo de los termos que tienen el café aguado. Mal rollito. La proxima vez me decanté por pedir un espresso pero, claro, entonces me sirvieron un café solo. En una mesa tenían botellas de leche para los clientes, pero la mezcla no molaba: era leche fria (que enfrió por completo el espresso) y el café con leche autentico y genuino tiene que tener leche con vapor. Así que a la tercera fue la vencida cuando ya me decidí a explicarle a la amable camarera qué tipo de café quería.

- ¿Me pones un espresso con leche?
- ¿Con leche? Tienes leche en la mesa de ahí [señalando a la mesa con leche fría]
- No, no, con leche caliente.
- ¿Leche con vapor?
- Si, exactamente.
- Ah, entonces tú lo que quieres es un macchiato!
- Pues como si quieres llamarlo ‘neutrino sideral’, cariño. Tú ponme el puto espresso con leche que necesito mi chute de cafeina.

Después de servirme el macchiato, comprobé que la proporcion café/leche era más propia de un cortado que de un café con leche. De hecho, luego busqué un poco por Internet y vi que ‘macchiato’ significa ‘(café) manchado’ en italiano (vamos, café con una ’sugerencia’ de leche). Pero bueno, aun así me supo a gloria. El primer café hecho y derecho que tomo desde que llegué a esta tierra de cafés aguados. A ver si la proxima vez le explico a la amable camarera que quiero aun más leche en mi ‘macchiato’…

Cayendo en la rutina

Estoy seguro de que todo el mundo conoce la sensación que voy a describir. Si hay algo que me gusta de las vacaciones, es la falta de rutina. Saber al levantarte por la mañana que no tienes ni idea de lo que te depara el día. Tener la libertad de improvisar sin ataduras, convirtiendo cada día en una pequeña aventura. Después de pasar unas cuantas semanas con ese ritmo de vida, volver a la rutina es algo agridulce. Por un lado es un coñazo tener que volver a una rutina diaria pero, no lo negueis, también resulta extrañamente recomfortante. No sé si esto me pasa sólo a mi, pero lo de improvisar día a día durante tanto tiempo acaba resultando cansino y al final aguardo expectante el levantarme todos los días a la misma hora, comer a la misma hora todos los días, ver a la misma gente todos los días. Pero esto, claro, es un circulo vicioso porque al cabo de unos cuantos meses de rutina, me muero de ganas de romper las ataduras de los horarios y hacer lo que se me ponga en la punta de las narices.

A lo que voy es que estos últimos días me siento extrañamente recomfortado porque he encontrado mi rutina en Chicago. Después de toda la aventura de mudarme a mi propio piso, luchar incansablemente para que me pongan una linea telefonica, ajustarme a todas las idiosincrasias de yankilandia, familiarizarme con el sistema universitario americano, acostumbrarme a hacer deberes todas las semanas, y a afrontar los nervios de los examenes (tengo el primero dentro de semana y media) pues… cada día ya ha dejado de ser una aventura (al menos una aventura grande… yo siempre sostengo que la vida siempre esta llena de pequeñas aventuras). Pero bueno, en cualquier caso, puedo decir sinceramente que me he ajustado a la vida por estos lares. Y eso resulta tremendamente tranquilizador, porque ya no me levanto por la mañana pensando “Tengo que llamar a los de la telefonica”, “Tengo que buscar alguna tienda donde vendan sabanas”, “Quiero ir a tal parte de Chicago… ¿Cómo cojones llego hasta ahi?”, o “¿Quién me manda volver a ser estudiante con lo bien que se estaba de profesor?”. Por las mañanas me levanto, desayuno, voy a la universidad (andando), voy a clase, como con algunos compañeros de clase, y me voy a casa a hacer los deberes, aunque algunos días quedamos los del doctorado para hacer los deberes juntos. Y luego, a cenar en mi casita y a culminar el día con un poco de televisión o algún DVD. Eso sí, los fines de semana sigue habiendo sitio para la improvisación: ir a hacer turismo, ir al cine o a cenar o a tomar algo con algún compañero de la uni, quedar para ver un DVD, etc.

Pues eso, que ya he caido en la rutina. Aunque como he dicho, lo más seguro es que al cabo de unos meses acabe hasta el gorro y esté deseando unas vacaciones. De hecho, en diciembre tenemos tres semanas de vacaciones, así que no me faltará tiempo para hacer cosas interesantes.

Eso sí, aunque mis días sean de lo más rutinarios, eso no significa que no pasen cosas interesantes. Lo que pasa es que todo lo que me ha estado pasando (o las diferencias culturales de las que me percataba) apenas merecian un artículo entero. Así que las he ido anotando, y os las pongo ahora de golpe:

  • Comida para sentirse en casa: Tras explorar los enormes pasillos del supermercado que tengo al lado de casa, me ha sorprendido gratamente encontrar bastantes cosas que me hacen sentirme como si estuviese en casa (en un sentido culinario). De entrada, en el supermercado tienen yogures de limón de Danone (mis favoritos). Yo ya me había mentalizado de que tendría que acostumbrarme a algun nuevo tipo de yogur, pero cuando vi que tenían Danone, pegué varios brotes de alegría. Y puedo confirmar que saben exactamente igual que en España. También resulta que en la sección de frutería venden pipas (de girasol). Y están bastante bien. Les falta un herbor para estar a la altura de pipas Facundo, pero aun así están muy bien. Y, por supuesto, más de un americano que se ha pasado por mi casa se ha quedado mirando extrañado la papelera llena de cascaras de pipas. Aparte de eso, sigo haciendo platos ‘elaborados’ durante el fin de semana. He tenido un fracaso y un éxito. Hace una semana hice unas lentejas y el resultado final fue bastante regular (sabían a forraje). Sin embargo, sospecho que era porque las lentejas eran de mala calidad. Este fin de semana, en cambio, he hecho alubias negras y me han salido muuuuuuy bien (y eso que no tenía chorizo). Mis proximos objetivos: alubias blancas y cocido madrileño!
  • Los compañeros de clase: Después de tres semanas de clase, los compañeros de clase ya nos conocemos un poco mejor. Como buenos informáticos, los primeros días estabamos todos bastante retraidos y apenas nos hablabamos, pero al final entre todos conseguimos romper el hielo. Curiosamente, yo soy el único ingeniero del grupo. El resto estudiaron Ciencias de la Computacion (cursando asignaturas muy teoricas) o Matemáticas o incluso Física. De hecho, muchos de mis compañeros apenas saben programar en C/C++ o Java, puesto que esos lenguajes son demasiado ‘prácticos’ para un ‘cientifico de la computación’. La mayoría son expertos en lenguajes funcionales como Haskell o Scheme pero especialmente en un lenguaje del que nunca había oido hablar: ML. Al parecer nuestro departamento tiene a varias eminencias de ML (incluyendo uno de los creadores), razón por la cual a los ML-eros les resulta muy atractivo este programa de doctorado.
  • La magia de la secadora: Después de haber hecho la colada varias veces siguiendo el ciclo acumular ropa–lavar en lavadora–colgar a secar–planchar, me decidí a probar el ciclo ‘americano’ de limpieza: aculumar ropa–lavar en lavadora–secar en secadora. Aquí las secadoras son unos monstruos que le meten semejante calor a la ropa que la mayoría de las prendas salen ya ‘planchadas’ de la secadora (bueno, esto no es del todo cierto… tienes que sacar la ropa en cuanto termine el ciclo de secado y doblarla lo antes posible… y queda como si la hubieses planchado). Pues la verdad es que me ha enganchado por completo (y esta semana ha sido una gozada no tener que planchar la ropa). Evidentemente hay ciertas prendas que todavía hay que planchar (las camisas) pero aun así te ahorra muchisimo tiempo.
  • El anterior inquilino: Cada vez voy descubriendo más cosas sobre el anterior inquilino del piso (sí, sí, el phreaker que hackeó la toma telefónica, robandole la linea a un par de vecinos… lo que a mi me supuso que tardaron casi dos semanas en arreglar el estropicio para poder activar mi linea telefónica). El otro día me llega un sobre y, sin mirar a quien va dirigido, lo abro. Grande es mi sorpresa al descubrir que el sobre contiene un completisimo catalogo de material porno. Si, señora, puede usted comprar desde las revistas de toda la vida hasta las peliculas más innovadoras del momento (pasando por más de un juguetito sexual). Sorprendido, comprobé que el catalogo no estaba dirigido a mi, sino al anterior inquilino. Y un par de días después, vinieron “los del cable” a instalarme la televisión por cable. No fue tan dificil como lo de la linea telefonica, pero hubo dificultades. Primero conectaron la linea en la ‘caja central’ pero se sorprendieron al ver que la linea no llegaba a mi casa. Al tirar del cable (el que baja hasta el sotano) descubrieron que estaba cortado! Afortunadamente, por mi piso pasa el cable del vecino de arriba, con lo cual pusieron una especie de splitter para que el cable lleve mi señal y la del vecino de arriba (misterios de la ciencia). En fin, conclusiones sobre el anterior inquilino: aficionado al phreaking (telefónico y del cable) y seguramente un gran aficionado a la masturbación (aunque después de ojear el catálogo, algo me dice que el tio era todo un profesional :-P)
  • Las elecciones americanas: Bueno, esto la verdad es que merece un artículo aparte. A ver si saco tiempo. De momento os voy adelantando que aquí todo el mundo tiene las elecciones muy presentes. Y, curiosamente, con lo que más están dando la brasa no es con que votes a un candidato en particular, sino para que votes y punto (porque no hay que olvidar que aquí en EEUU suele votar menos del 50% de la población). Las encuestas siguen prognosticando un empate, aunque yo tengo la esperanza de que las encuestas se equivoquen puesto que la mayoría de ellas preguntan a votantes habituales, y esta claro que en estas elecciones va a ir a votar mucha gente que no ha votado en su vida. En fin, lo dicho, ya veré si trato este tema más profundamente.

Bueno, y eso os cuento de momento. Vuelvo a mi rutina, a ver si termino los deberes de Matemática Discreta…

La Sinfonía de los Anillos

Acabo de volver de presenciar The Lord of the Rings Symphony en el Auditorium Theater, uno de los teatros más antiguos y grandes de Chicago. Ha sido, sinceramente, una noche memorable. Que pasada de función. Una sinfonía en seis movimientos basada en la música de El Señor de los Anillos, con orquesta completa (incluyendo un clavicordio e instrumentos de percusión ‘raros’), coro, coro infantil, y solista.

Oir la música en directo ha sido una pasada, sobre todo porque el director de la orquesta ha añadido algunos toques personales, añadiendo aun más fuerza a algunas de las piezas. Curiosamente, muchas de las piezas que esperaba que me iban a impactar no lo hicieron (como “The Ring goes South”, que en la banda sonora es una pista muy potente pero en directo no tanto). Aun así, no faltaron muchas piezas que me pusieron los pelos como escarpias, como “The Bridge of Khazad-Dûm”, “Isengard Unleashed”, y “The White Tree”. Por no mencionar “The Fields of the Pelennor”, durante la cual me dieron ganas de gritar en alto “¡Muerte! ¡Muerte! ¡Muerte!”.

La solista estuvo muy bien, interpretando “Gollum’s Song” y “Into the West” y aportando una caracteristica voz soprano en algunas piezas (como en “Isengard Unleashed”… juraría que en la banda sonora original esa voz la ponía Ben del Maestro, un crio al que todavía no le ha cambiado la voz y todavía capaz de alcanzar esas notas).

Por cierto, lo de la división en seis movimientos se corresponde con los seis libros de El Señor de los Anillos (para los poco frikis, sí, El Señor de los Anillos tiene seis libros más uno de apendices, aunque lo más normal sea verlos apelotonados en tres libros, al igual que en las peliculas). Para que no te pierdas durante la sinfonía, en una pantalla gigante te proyectan ilustraciones de Alan Lee y John Howe que complementan bastante bien la música. La sinfonía completa (incluido el intermedio) no dura más de dos horas y media y es bastante llevadera.

En fin, una pasada de sinfonía. Y creedme que la han interpretado muy muy muy bien. De hecho, el público le ha dado una ovación bastante larga. Pero eso no es todo. Oh, no. Ni muchos menos. Cuando el público ya se encontraba en pie, aplaudiendo lo más alto que podíamos, vitoreando, gritando “Bravo!”, aparece en escena NADA MAS Y NADA MENOS QUE EL MISMISIMO HOWARD SHORE. En serio que no os puedo explicar la cantidad de energía positiva que descargó el público en ese momento. Tendríais que haber estado ahi. Fue como una explosión. Estabamos todos multiorgasmizados por la presencia del compositor de tan magnífica música. Nos dolian las manos de aplaudir tan fuerte, y la sala se inundo de gritos de “Bravo!”, “Bravisimo!”, “Maestro!”, “Encore!” (la forma fisna de pedir un bis :-P ). No nos concedieron un bis, pero por lo menos pudimos ver a Howard Shore.

En fin, lo dicho, una noche para la posteridad. Y, por supuesto, no exenta de alguna que otra anecdota. A la vuelta decidí tomar un taxi porque a esas horas el paseo desde la estación de tren hasta mi casa es desaconsejable. Pues nos paró la policia de camino a casa. Al parecer el taxista iba a 50 millas/hora en una zona de 35 mi/h. Lo de los polis es tal y como lo pintan en las pelis. Primero ves las luces azules siguiendote, y por un altavoz (bastante alto) puedes oir: “Pare el vehiculo!”. El coche de policia se situa detrás tuyo, y al coche se acerca un poli con una linterna que procede a inspeccionar el interior del vehiculo. Le pide al conductor los papeles, vuelve al coche de policia, al cabo de un par de minutos vuelve, le da la multa al taxista y le suelta: “Slow down. Drive safely”. Pero bueno, como no tenía demasiada prisa por volver a casa, pues no me importó demasiado. Incluso me entretuvo. Por lo menos no nos pidieron salir del coche para hacernos una exploración de cavidades…

Bueno, pues eso os cuento… Me voy a la cama…

Lista de cumpleaños (ah, y ya han llegado todas mis cosas de España)

Pues me he pasado antes por Bardok.net y he visto que Bardok ha colgado una lista con las cosas que quiere que le regalen por su cumpleaños (su cumpleaños se acerca, 1 de noviembre, y el mío también, 4 de noviembre). Joder, pues no es una mala idea :-D Como ya he dicho en muchas ocasiones (sobre todo en mi 22 cumpleaños y en mi 23 cumpleaños) la verdad es que lo de los cumpleaños no me emociona en exceso. Es demasiado arbitrario. ¿Por qué tengo que ser feliz simplemente porque he completado otra vuelta al Sol? La mariconada de la tarta y las velas hace ya tiempo que dejó de hacerme ilusión. Pero recibir felicitaciones y regalos siempre hace ilusión, claro :-P Sobre todo ahora que estoy en una tierra distante, lejos de todos mis amigos, y muy necesitado de muestras de afecto y cariño y bla bla bla. Vamos, que si quereis hacerme un regalo, os lo voy a poner bien fácil.

He creado un wish list en Amazon con una lista de cosas que me apetece tener. De hecho, el wish list lo tengo desde hace bastante tiempo (lo tenía en Amazon.co.uk y ahora lo he movido a Amazon de EEUU) y lo utilizaba simplemente como una lista personal en la que anotaba las cosas “que quiero comprarme en cuanto tenga dinero”. Pues ahora mi wish list es publico, para que cualquier persona pueda verlo. Simplemente teneis que ir a Amazon, hacer click en el enlace “WISH LIST” que aparece en la barra superior de la página y, tanto si sois usuarios registrados como si no, os aparecerá un miniformulario (entre muchas otras cosas) donde podeis buscar wish lists ajenas. Si poneis “Borja Sotomayor” aparecerá inmediatamente la mía. No necesitais saber ni mi dirección ni mis datos personales, de eso ya se encarga Amazon. Venga, no os corteis, que con lo asequible que está el dolar ahora sale muy barato hacerme un regalo (aparte de que Amazon no te cobra gastos de envio en ciertos casos). Bueno, ya supongo que solo me enviarán regalos las personas más cercanas, pero por lo menos espero que a todos os resulte curiosa mi selección de productos :-)

Bueno, y cambiando de tema, ya han llegado todas mis cosas de España: la ropa que no me cupo en las maletas, bastantes libros, y unos cuantos elementos decorativos. Por fin mi piso empieza a tener mejor y mejor pinta (gracias, sobre todo, a mis posters de cine). En cuanto haya terminado la labor de “decoración” prometo colgar unas cuantas fotos para que se vea el contraste entre el “antes” y el “después”.