Monthly Archive for noviembre, 2004

Estructuras matemáticas con sentido del humor

Hoy hemos tenido una clase de Matemática Discreta genuinamente interesante y divertida. Tanto así que, al igual que cuando aprendimos sobre las Leyes de Potencia, no puedo resistir el impulso de contar en el blog lo que hemos aprendido hoy.

Llevamos ya un par de días aprendiendo sobre las Cadenas de Markov, una estructura matemática que explicaré en seguida. Antes de dar la explicación, me parece que tengo que aclarar que lo que voy a contar está basado en las clases que nos ha dado Carly Klivans, nuestra profesora de Matemática Discreta y que ella, a su vez, se ha basado en esta web. Vamos, para que sepais que los ejemplos que voy a dar no me los he inventado yo, nos los han dado preparaditos y bien explicaditos :-P

En fin, a lo que iba. Las Cadenas de Markov. Primero os voy a explicar lo que son, y seguramente cuando termine la explicación direis: “Muy bonito, ¿y esto para que sirve?”. Ese es realmente el objetivo de este artículo. Demostraros, a través de los ejemplos que nos ha enseñado la profa, que una estructura matemática (como las Cadenas de Markov) pueden tener un sentido del humor :-)

Una Cadena de Markov tiene una definición formal un tanto espesa que requiere ciertos conocimientos de probabilidad . Afortunadamente, podemos evitarnos todos esos formalismos si definimos una Cadena de Markov como un grafo. En concreto, como un digrafo, en el que las aristas entre nodos están dirigidos. Para que nos entendamos: circulitos conectados con flechitas (“Ahhhhhh”, exclama el público). A cada vértice/ nodo/circulito lo llamaremos estado, y a cada arista/flecha la llamaremos transición. Desde un estado podemos tener una transición a cualquier otro estado del grafo, incluido el propio estado del que partimos. Y ahora atentos: cada transición tiene una probabilidad asociada, y la suma de las probabilidades de las transiciones salientes de un estado siempre suman 100% (ó 1, según se mire).

Vale, me imagino que a estas alturas os habré perdido a la mitad, así que vamos a pasar rapidamente a un ejemplo para que nos entendamos mejor. Imaginaros que estamos analizando un lenguaje que no conocemos y, siendo personas muy matemáticas, queremos descubrir los patrones que hay en ese lenguaje. En concreto, imaginaros que la unica frase de ese lenguaje es HELLO THERE. De hecho, imaginaros que nos encontramos con esa frase repetida muchas veces, y que consideramos el espacio como un caracter más (vamos a denotarlo con el caracter de subrayado para que salte a la vista): HELLO_THERE_HELLO_THERE_HELLO_THERE (etc, etc.)

Ahora, creamos un grafo en el que tenemos un estado por cada letra (sin repeticiones, en este caso: H, E, L, O, _, T, R). Ahora, ponemos las transiciones. Empecemos por las transiciones del estado H. Desde la letra H sólo podemos pasar a la letra E, por lo cual esa transición tiene probabilidad 100% (si nos encontramos con una H, entonces por narices habrá una E después). Ahora nos fijamos en el estado E. En este caso, resulta que después de la E podemos tener una L, una R o un espacio. Por lo tanto, hay tres transiciones (a los estados L, R, _) cada una con probabilidad 33%. Si completamos el grafo entero, nos encontramos con esto:

Cadena de Markov

Fijaos en que (tal y como he dicho antes) la suma de las probabilidades de las transiciones salientes siempre suman 100% (vale, supongamos que 33+33+33=100). [Si no te gustan las matemáticas, puedes ignorar el resto de este parrafo] La propiedad que distingue a las Cadenas de Markov (que estrictamente es lo que llamariamos un proceso) es que las cadenas de Markov ‘no tienen memoria’. Llamemos Xn al estado en el que nos encontramos tras recorrer n transiciones. Ahora escojamos arbitrariamente dos estados i y j. Resulta que la probabilidad de que Xn+1 sea i dado que Xn haya sido j no depende en el resto de estados por los que hemos pasado antes. Es decir, si me situo en un estado arbitrariamente, la probabilidad de pasar a otro estado depende unicamente del estado en el que estoy, no de los estados por los que he pasado anteriormente. Esto es lo que se conoce como la propiedad de Markov. Finalmente, otro dato matematico curioso: podemos representar una Cadena de Markov como una matriz estocástica, lo que nos permite realizar cálculos muy interesantes.

Llegados a este punto, seguramente pensais lo mismo que pensé yo en su momento: “Vale, muy bonito el dibujo del grafo pero, ¿para qué cojones sirve esto?”. Bueno, una de las cosas que podemos hacer con una cadena de Markov (aunque no la más impresionante) es hacer una simulación. La profesora hizo una simulación en su ordenador, y le salió el siguiente texto: herellllo here helo thelo the he herere lllo thelo thellllo. Un texto un tanto inutil, pero aun así podemos ver que han aparecido palabras del idioma inglés (“the”, “he” y “here”) que no eran palabras en la frase que estudiamos (“hello there”). Otra razón por la que el texto generado es un tanto inutil es porque la frase que estudiamos no es muy representativa de todo el idioma inglés, y porque es dificil formar palabras (y mucho menos frases) si nos fijamos en las letras una por una. Si las tomamos, por ejemplo, dos por dos (en cada estado, dos letras consecutivas) los resultados mejoran un poco, aunque todavía no se forman frases con sentido.

Bueno, y aquí es donde ha empezado la diversión. La profesora ha cogido un capitulo entero de “Guerra y Paz”, y ha creado (con un programa) tres cadenas de Markov: una que analiza el texto letra a letra, una que analiza el texto cogiendo las letras de tres en tres, y una que analiza el texto palabra a palabra. Los resultados fueron a la vez fascinantes y a la vez divertidisimos. Con las dos primeras cadenas no habia frases con sentido, pero era increible ver que creando una cadena que tomaba las letras de tres en tres, la simulación (que no hace más que saltar aleatoriamente de estado en estado, atendiendo a las probabilidades de las transiciones) generaba mogollon de palabras del idioma inglés, incluidas palabras complejas (me parece que aparecia la palabra “invariablemente”… que esa palabra haya surgido de un proceso aleatorio me asombra un poco). Y cuando nos ha enseñado el texto generado por la tercera cadena (la que analizaba palabra por palabra) han empezado las mofas cuando hemos visto frases perfectamente construidas, pero un tanto ridiculas (como “Me parece que vengo pero no vengo aunque el cuerpo es gordo”). Las carcajadas han llegado cuando nos ha enseñado un ejemplo que aparece en esta web. El ejemplo consiste en coger Alicia en el Pais de las Maravillas, la Biblia, y unas cuantas obras de Shakespeare, y generar una cadena de Markov analizando los textos palabra a palabra. El resultado de la simulación generó un texto que empezaba con este profetico texto:

Alice was beginning to write out a history of all flesh, as God hath judged me, and I will tell you my adventures–beginning from this my oath, when thou fleddest from the engine, and everybody jumped up in alarm, For the Baker had met with again!’

Y con la siguiente joya:

And he was circumcised in the land of Egypt

Y quiero insistir en que estos textos han sido generados aleatoriamente tras analizar los patrones que se producen y se repiten en el idioma inglés. Evidentemente, esto es un ejemplo un tanto cómico. Sin embargo, las Cadenas de Markov son una herramienta muy potente para el reconocimiento de patrones. De hecho, hay un tipo de Cadena de Markov conocido como “Modelos Ocultos de Markov” (Hidden Markov Model) que se utiliza mucho en programas de reconocimiento óptico, de voz, de lenguaje natural, etc. Los Modelos Ocultos de Markov los vimos fugazmente en la otra asignatura que cursamos este cuatrimestre (Grandes Ideas de la Computación) y, aunque conceptualmente son sencillos de entender, los algoritmos que operan sobre ellos son muuuy complicados. Sin embargo, cuando nos lo explicaron me quedé impresionado porque por fin entendí (a grosso modo) como funcionan los programas que extraen información de cosas tan complejas como el habla humana.

Bueno, igual he aburrido a más de uno :-) Ya lo siento, pero es que cuando nos han contado todo esto, la verdad es que me ha parecido tremendamente interesante (y de las pocas estructuras/abstracciones matemáticas que me han parecido genuinamente útiles).

Nieve

El invierno ya empieza a palparse en Chicago con la llegada de los primeros copos de nieve. Al salir de casa a la mañana me he encontrado con un frio del carajo, y al salir de clase al mediodia me he encontrado con que estaba nevando. Aunque todavía no cuaja en el suelo, en cuanto bajen un poco más las temperaturas me han dicho que ya nos encontraremos con el campus totalmente cubierto de nieve.

Me dicen que el primer día siempre hace ilusión ver todo blanco (especialmente si vienes de un lugar donde casi nunca nieva), pero que a partir del segundo día juras en hebreo cada vez que tienes que salir a la calle. No me cuesta creerlo porque hoy hacia “poco frio” para los chicaguenses más curtidos, y yo he pasado un frio tremendo. Curiosamente sólo he pasado frio de cintura para abajo (absteneros de hacer comentarios listillos sobre esa observación :-P ) porque de cintura para arriba tenía varias capas de ropa (incluida una chamarra bastante calentita). Pero de cintura para abajo “sólo” llevaba unos pantalones de pana… unos pantalones que me mantienen calentito durante los inviernos de Bilbao, pero que aquí resultan totalmente insuficientes. Conclusión: la semana que viene cuando terminen las clases me iré al centro de Chicago y abasteceré mi armario con ropa de invierno. Una de las cosas que me han dicho que es imprescindible aquí son los “thermal underwear” (traducción literal: “calzoncillos térmicos”, venga, vale, de esto os dejo que os mofeis :-D ) Son unos calzoncillos como los de toda la vida pero mucho más gruesos y que llegan hasta la rodilla o el tobillo. Casi nada.

Por cierto, el jueves es el Día de Acción de Gracias y el viernes es puente. Así que toca fin de semana largo para descansar y relajarse.

Mi numero

A través de la web de Kirai y la de Gortz descubro un test curioso. Al parecer no tengo nada que ver ni con Kirai (5, The Investigator) ni con Gortz (6, The Loyalist)…


You Are the Enthusiast


7


You are outgoing and playful – always seeing the happy side to life.

You’re enthusiastic and excitable. You love anything new.

Multi-talented, you do many things well… and find success easy.

You prefer to keep things light with others. Opening up is hard for you.

“Venga, en serio, ¿dónde está la fiesta?”

Esa es la pregunta que me estuve haciendo ayer a la noche. Para que os hagais una idea, otros títulos que barajé para este artículo son “Los americanos no saben divertirse”, “¿A esto lo llamais una fiesta?”, y “Menuda pandilla de mosquitas muertas”. Recordemos que ayer iba a ser mi primera fiesta americana, en el que un montón de gente se congrega en casa de alguién y, en teoría, la juerga hace temblar los cimientos de la casa. No es que me lo haya pasado mal en la fiesta… de hecho, fue una velada muy agradable. Pero precisamente eso es lo que me ha decepcionado: que estoy utilizando la palabra “velada” para describir el evento (en vez de “fiestuki”, “juerga”, o “salvaje orgía de sexo, drogas, y rock’n'roll”). Y debo hacer hincapie en que “velada” es la palabra más apropiada, porque el repipi de nuestro anfitrión tenía la casa iluminada exclusivamente con velas.

Debo admitir (y ya lo dije en un comentario del anterior artículo) que me lo estaba imaginando. La fiesta en cuestión era una fiesta de “graduates” (alumnos que están haciendo el doctorado o un master). La salvajes fiestas que se ven en las pelis son las pelis de “undergraduates” (alumnos que están haciendo la licenciatura y que, al ser menores de 21 años, no pueden beber alcohol). Tampoco es que me entusiasmase la idea de ir a una fiesta de niñatos al borde de un coma etílico, pero era una experiencia que me apetecía simplemente por poder decir “yo estuve en una de esas fiestas” cada vez que en una peli salga “una de esas fiestas”.

Las fiestas de “graduates”, en cambio, son sencillamente comatosas. Nuestros anfitriones eran un alumno de 3º de doctorado de informática (un tío legal y muy majo) y un tio que está a punto de doctorarse en filología (el repipi… ¿os he dicho que aparte de lo de las velas, llevaba traje y corbata?). Cuando llegamos a su casa, vi las velas, y a un montón de gente simplemente de pie hablando amigablemente, y algunos poniendo caras intelectuales mientras se rascaban la perilla. Inmediatamente vi por donde iban los tiros. En mi pueblo a esto no lo llaman una “fiesta”. No sé como describirlo, así que utilizaré una analogía. Me imagino que muchos de vosotros habreis ido a cenas de fin de carrera (o similares). Cuando nosotros tuvimos la cena de fin de carrera, nos juntamos varias docenas de personas en una cafeteria (en La Granja en Bilbao, para ser exactos) para tomar un cafelito o copichuela. A esto se le conoce como la precena. El ambiente precena es tremendamente amigable, todo el mundo hablando con todo el mundo, sin una gota de alcohol en sus venas. Esto, por supuesto, en contraste con la postcena cuando todo el mundo desfasa mogollón. Pues el nivel de emoción y juerga de la “fiesta” de ayer no fue mayor que el que te encuentras en una precena. De nuevo, no es que no me lo haya pasado bien, pero es que cuando me dicen que voy a una “fiesta” pues me imagino otra cosa, diantres. Llamadlo por su nombre, joder: “Nos vamos a juntar unos cuantos amigos en casa de Fulanito para tomar algo y charlar“. Evidentemente, aquí en EEUU a cualquier cosa lo llaman fiesta. En España, en cambio, tenemos unos estándares bastante más altos. Cuando les conté lo que es una jaia de verdad (como la Semana Grande) me miraron con cara de “Buahhhh, tío, que desfase, tenemos que ir todos a Bilbao en Agosto a privar durante una semana entera!!!”

Para colmo, la mayoría de los invitados eran del repipi. Habia unos treinta filologos frente a unos seis informáticos (con igual número de tías y tíos). Para colmo, la mitad de los filologos nos ignoraba y la otra mitad nos miraba como si fuesemos unos raros (que no niego que lo seamos, pero esa no es razón para mirarnos con cara de asco). Así que al final los informáticos solo hablamos entre nosotros. Ojo, que no me estoy metiendo los filologos. Los filologos me encantan y son excelentes personas (Joseba os puede confirmar que me llevo bien con la gente de letras :-P ), pero aquí la verdad es que no me cayeron nada bien. Una pandilla de estirados y repipis (y bastante pijos). El momento definitorio fue cuando llego una chica con un vestido excesivamente elegante para la “fiesta” y fue inmediatamente rodeada por las típicas chicas pijas americanas profiriendo frases estereotipicas como “Oh my god, Cindy, you look like so totally awesome!” o “That is, like, such an incredible dress! I’m like so totally jealous right now!”.

En fin, menudo fiasco. La noche no produjo absolutamente ninguna anecdota. Tendré que colarme algún día en una fiesta de undergraduates para traer un buen montón de anecdotas al weblog.

Lasaiago

Bueno, esta mañana hemos tenido el segundo parcial de Matemática Discreta y me parece que me ha salido igual que el primer parcial: ni muy bien ni muy mal. Simplemente bien. Sin embargo, sí he notado algo diferente: he afrontado este parcial con muchos menos nervios que el primer parcial. Como ya comenté antes del primer parcial (en este artículo y en este otro), el primer parcial fue el primer examen que hacía en más de un año. Llevaba más de un año sin sentarme a estudiar y sin pasar por las tensiones de un examen. Y la verdad es que me puse bastante nervioso, aunque al final los nervios no me dominaron. Vamos, como si volviese a estar en primero de carrera. Esta vez, en cambio, he notado que he llegado al examen tranquilo y descansado, y que durante el examen no estuve en permanente tensión. Será que ya le he vuelto a pillar el tranquillo a esto de los estudios… :-)

En fin, me espera un fin de semana de semi-rasquing. En la otra asignatura que tenemos (“Big Ideas in Computer Science”) nos han mandado unos deberes que hay que entregar el lunes. No me tomará mucho tiempo hacerlos, pero sin duda interrumpiran lo que en principio iban a ser dos días seguidos de vagancia y encefalograma plano. Bueno, lo de la vagancia no es totalmente cierto porque el fin de semana se presenta bastante entretenido. Esta tarde voy a ir a ver la peli Kinsey, una biopic protagonizada por Liam Neeson sobre Alfred Kinsey, el investigador que escandalizó a la America de los 50 al realizar el primer estudio sobre los hábitos sexuales de los americanos. La película está dirigida por Bill Condon (no es un error, en serio que se apellido Condon), el director de Dioses y Monstruos, una película que me gustó bastante. Así que es de esperar que Kinsey también esté bien (además, los críticos la han puesto muy bien). Y mañana tengo mi primera fiesta universitaria. Ya sabeis, cuando se juntan mogollón de estudiantes en casa de alguien para liarla parda. No sé si será como en las películas, pero seguro que por lo menos será entretenida y producirá más de una anecdota interesante…

Para terminar, aquí va otra pequeña diferencia cultural de la que me he percatado recientemente. No sé vosotros, pero a mi me enseñaron que es de buena educación “dejar salir”. Ya sabeis, si os encontrais en una situación en el que una persona sale de algun lado (un edificio, una habitación, el metro, etc.) y otra persona quiere entrar, la persona que quiere entrar amablemente le cede el paso (“deja salir”) a la que va a salir. Pues aquí no te cede el paso nadie. Más de una vez me ha pasado que yo estaba saliendo de algún lado, y una persona en el sentido contrario practicamente me arrolla en vez de dejarme salir. Y, curiosamente, cuando yo “dejo salir” a alguien, te miran como si fueses una persona de exquisitos modales (“Jo, tio, muchas gracias por dejarme salir”). Cuando me ocurrió esto por enésima vez, le pregunté a un compañero americano a ver si no les parece de mala educación que la gente no “deje salir”. Y me dijo que a él personalmente sí le parece un incordio, pero que a la gente en general le da exactamente igual que estés entrando, saliendo,… como si quieres hacer el pino bajo la puerta. En fin, una diferencia cultural bastante pequeña pero bueno… ya sabeis algo nuevo :-P