Es la una de la madrugada, y llevo desde las seis de la tarde pegado a la televisión. Me voy a ir ya a la cama, sin saber 100% seguro quien será el siguiente presidente de los EEUU. El estado de Ohio parece que va a ser decisivo para la victoria. Algunas cadenas ya predicen que Ohio se lo llevará Bush, pero la CNN acaba de anunciar que sus estudios estadisticos determinan que el estado es “too close to call”. Esto significa que la diferencia entre los votos de los dos candidatos es demasiado pequeña como para poder saber el resultado electoral sin contar todos los votos (incluyendo los votos por correo, los votos ‘provisionales’, etc.). Hay que tener en cuenta que en EEUU las cadenas de televisión anuncian los estados ganadores en base a estudios estadisticos, no en base al escrutinio real. Y la CNN piensa que en Ohio la elección está tan empatada que habrá que esperar hasta el 100% del escrutinio. Y el escrutinio completo igual no lo terminan hasta dentro de una semana. Como mola la gramola…
Como he dicho, me voy a la cama sin saber quien será el próximo presidente. Y tengo la angustiosa sensación de que no lo sabré cuando me levante a la mañana. Como todavía es matematicamente posible que Kerry gane el voto electoral (siempre y cuando gane Ohio), guardo la mínima esperanza de que al final acabará ganando. Pero resulta que Bush le lleva una ventaja de 3,5 millones de votos en el voto popular. Por lo tanto, tengo una sensación aun más angustiosa de que, cuando se hayan resuelto todos los embrollos electorales, Bush igual acabará siendo el ganador. Y, como dije en mi anterior artículo, en ese momento estaremos todos de mierda hasta el cuello.
A esta hora en la que tu duermes, me parece que la mierda ya nos llega a la barbilla…