Monthly Archive for Diciembre, 2004

Una inesperada visita

Hoy se ha producido un importante evento en mi vida Chicaguense. He recibido la primera visita de un amigo en Chicago, y (casi) totalmente por sorpresa! El mismisimo día de nochebuena recibí un e-mail de Miranda anunciandome que (por razones que no vienen a cuento) iba a estar una semana en Chicago, y que a ver si aprovechabamos para vernos (aclaración: Miranda es un tío y su nombre es Miguel, lo que pasa es que todos le llamamos por su apellido). Miranda y yo nos conocemos de cuando eramos becarios en la Universidad de Deusto y a más de un lector igual le suena su nombre porque deja comentarios en BorjaNet de vez en cuando. En fin, le di mi número de teléfono y le dije que me llamase para quedar. La verdad es que después de la nochebuena (y el hecho de que el 26 de diciembre estuve jodido con una gastroenteritis porque el día 25 no hice más que comer chucherias) se me fue el santo al cielo, y cuando Miranda me llamó esta mañana me sentí genuinamente sorprendido.

Así que quedamos en el centro de Chicago para comer algo y ponernos al día. Tras deambular un rato por Chicago, nos decidimos por un restaurante italiano que tenía bastante buena pinta. Fue una decisión acertada, pues dio pie a una anecdota que seguramente voy a contar hasta la saciedad cada vez que me pregunten “a ver que tal por Chicago”. Una vez sentados, nos decidimos por pedir un entrante de pan de ajo y una pizza de pepperoni. Al pedir la pizza, el camarero nos pregunta “¿el (ininteligible) lo quereis en la pizza o aparte?” Por el contexto me imagino que se refiere a algún condimento o algo así (era un palabro italiano), así que por si acaso le decimos que “aparte”. El mosqueo empieza cuando el “pan de ajo” que nos traen tiene el tamaño de una pizza mediana de Telepizza. Pero bueno, lo de las raciones grandes en EEUU no es nada nuevo. El descojono llegó cuando, antes de la pizza, el camarero nos trae dos latas enormes de pimientos rojos con un peso total de 3 kilos!!! (ver foto). Joder, una cosa son las ‘raciones grandes’ pero esto es un poco exagerado… Naturalmente, lo primero que se nos pasa por la cabeza es que este es el condimento ininteligible que pedimos “aparte”. Joder, pues si el condimento son 3 kilos no queriamos ni imaginarnos el tamaño de la pizza. Mientras que el camarero iba a por la pizza, Miranda y yo nos estabamos descojonando bastante, sobre todo cuando Miranda remarcó “Joder, tío, si ayer estabas con gastroenteritis, después de esto ni te cuento como vas a estar.” xDDD Afortunadamente, resultó que las dichosas latas de pimientos no eran el condimento “aparte” sino que… ahhh, coooño, si es que sirven para otra cosa (notese que en la foto aparece el dichoso condimento ininteligible ese).

Eso sí, latas de pimiento aparte, la verdad es que el pan de ajo y la pizza estaban de putisima madre. Después de comer, nos fuimos a tomar algo al bar de la Hancock Tower (uno de los edificios más altos de Chicago). Yo todavía no había estado, y la verdad es que está muy bien. Subes gratis hasta el piso 96, y puedes sentarte en un bar con unas vistas acojonantes de Chicago y el lago Michigan. Eso sí, luego la clavada que te meten por las bebidas es de espanto, pero bueno…

En fin, una jornada muy divertida y gratificante. Siempre da gusto ver una cara conocida por estos lares. ¿Y tú… cuando vienes a visitarme a Chicago?

Nochebuena en Chicago

Siempre que le decía a alguien que no iba a volver a casa por navidades y que iba a celebrar la nochebuena+nochevieja en Chicago, la reacción siempre era la misma: “Oooooooh, ¿que triste, no?” Vamos, como si fuese el fin del mundo. A priori, no me provocaba ningún malestar el hecho de no volver a casa por navidades (me daba una pereza tremenda tener que pegarme el viaje a Bilbao, con el consiguiente cambio de horario, y luego pegarme poco después otro viaje a Chicago, con otro cambio de horario más). Pero debo admitir que, a pesar de que me parecia una decisión acertada, siempre quedaba la duda: “Uhmmm, ¿y si tienen razón y paso unas navidades absolutamente miserables por no haber vuelto a casa?” Afortunadamente, hoy ya se ha despejado por completo esa duda, porque me lo he pasado sencillamente pipa en nochebuena.

Inicialmente el plan era quedar con unas cuantas personas en mi casa, con lo cual me iba a atrever con otro desafío culinario: un pavo de navidad. Sin embargo, el número de asistentes empezó a bajar, así que al final acabamos fusionandonos a otra cena de nochebuena que iba a tener lugar en casa de una chica colombiana que estudia Economicas (en Economicas es donde están la mayoría de los españoles de la Universidad de Chicago). El plan era BYOF: Bring Your Own Food. Así que seguimos adelante con el plan de hacer un pavo, trincharlo en mi casa, y llevarlo a casa de la susodicha. Y como nos pidieron hacer algo autoctono, pues tambien hice un par de tortillas de patata. Y llevé un poco de turrón que tenía en casa. Olé.

Al final nos juntamos 10 personas: un americano (el marido de la colombiana), la colombiana, una india, un mexicano, un argentino, tres israelís (que hablaban en hebreo cada dos por tres), y dos españoles (yo incluido). A pesar de que casi no les conocia (recordad que a esta cena llegué practicamente de rebote), todo el mundo era majisimo e inmediatamente rompimos el hielo.

Había cantidades ingentes de comida de todo tipo, y cenamos muy muy muy a gusto. El pavo parece ser que gustó porque tanto el anfitrión como la anfitriona me pidieron (por separado) la receta de la salsa (”No, ya se la he dado a tu marido”). La tortilla de patata también gustó bastante, aunque los comensales se dividieron claramente entre “los que toman un pinchito por cortesia” y “los que se hartan a comer pinchitos”. Está claro que la tortilla de patata o te chifla o no te mola nada. Y el turrón, curiosamente, casi ni lo tocaron xD

Tras la comida, nos congregamos en el salón para tomar café, charlar, contar anecdotas curiosas, y algo muy americano: alguien sacó una guitarra y se ponian a cantar cada dos por tres. Y no me refiero a villancicos, eh. Cantaban canciones de pop/rock en plan Nirvana, Oasis, etc. Desgraciadamente no sabían tocar canciones ni de los Beatles ni de Queen (las unicas canciones que, dentro de lo que son mis limitadas habilidades musicales, puedo cantar moderadamente bien). Finalmente, pasada la medianoche, algunos se fueron de fiestuki por Chicago, y el resto nos fuimos a casa (yo ya tengo pensado salir de fiestuki en Nochevieja por Chicago, así que esta vez me abstuve).

Bueno, finalmente, un apunte sobre la dimensión gastronómica de este post. Podeis ver fotos del pavo en la galería. He creado una nueva sección en la galería llamada “Triunfos culinarios” donde iré colgando fotos de las recetas no-triviales que consiga dominar. El pavo es realmente bastante sencillo de hacer, sobre todo porque aquí en EEUU es muy dificil conseguir un pavo “a palo seco”; sólo te venden pavos que ya están preparados para meterlos en el horno. Vamos, que es dificil cagarla. Pero, aun así, un pavo sin más queda bastante soso. Para alegrarlo un poco, le pedí a mi madre una receta para una salsa. Apuntad, chicos y chicas, que es una receta muy simple y con ella podeis alegrar vuestros insipidos pavos y pollos. El día anterior a hacer el pavo, cogeis un bol y poneis un kilo de rodajas de melocotón en almibar y una caja de ciruelas secas deshuesadas. Llenais el bol con cognac (o brandy) hasta cubrir los melocotones + ciruelas. Lo dejais macerar durante la noche. Luego, cuando queden aproximadamente 45 minutos para que termine de hacerse el pavo, meteis la mezcla en la bandeja con el pavo (aseguraos de utilizar una bandeja un pelín honda para que quepa todo). Cuando termine de hacerse el pavo, poneis los melocotones + ciruelas en un bol aparte, y la salsa en otro bol. ¡Así de sencillo! La salsa resultante me parece sencillamente espectacular.

En fin, una nochebuena memorable :-) Ahora ya sólo queda nochevieja… Ya os contaré…

En extremos opuestos

Aquí teneis un pantallazo tomado hace escasos momentos en weather.com. Son las 11:30 en Chicago y las 18:30 en Bilbao. Como podeis comprobar, las dos ciudades se encuentran meteorologicamente en extremos opuestos :-D

Por cierto, un dato curioso: Bilbao se encuentra más al norte que Chicago. Chicago tiene latitud 41°N y Bilbao tiene latitud 43°N. ¿No se supone que cuanto más al norte estás, más frio? ¿Por qué en Bilbao nunca nieva y nunca hay temperaturas extremas? ¿Es la influencia moderadora del mar? ¿Es por razones geográficas? ¿Por la proximidad de España al Sahara? En fin, si alguien tiene algunos conocimientos meteorologicos, que por favor me lo explique :-D

Tortilla de patata

Hace escasos momentos se ha producido un nuevo triunfo culinario en la cocina de mi apartamento. Por primera vez en mi vida, he cocinado una autentica y genuina tortilla de patata. Y, curiosamente, me ha salido bien a la primera. Incluso he conseguido dominar la ‘vuelta a la tortilla’ (que es parte ciencia, y parte arte) sin dejar la cocina patas arriba. La verdad es que es un subidón ponerte a cocinar algo y que te salga bien a la primera, especialmente porque más de un amigo me había advertido que en sus primeros intentos habían dejado la cocina pringada de huevo al darle la vuelta a la tortilla…

En fin, la he comido muy a gusto… está bien contar con un plato más en mi repertorio. Mis siguientes objetivos son el cocido madrileño (que para algo soy medio madrileño, por si no lo sabiais) y la paella. Con un poco de suerte, en unos cuantos meses podrá pasar una semana entera sin que tenga que recurrir a hacerme un plato de pasta (la comida de solteros por excelencia, junto al huevo frito).

Por cierto, a los yankis en general les encanta la tortilla de patata. Si alguna vez quereis impresionar a un/a americano/a, hacedle una tortilla de patata y quedareis de maravilla. Yo por lo menos conozco a bastantes americanos que dicen que la comida que más recuerdan de España es la tortilla de patata. Estareis pensando: “Joder, pues tampoco tiene mucho misterio la tortilla de patata… que se la hagan ellos mismos, no?” Pues ahi es donde estariais equivocados, porque es bien sabido que para hacer tortilla de patata tienes que ser español. Yo tambien pensaba que la receta era bastante trivial, pero un amigo que se ha recorrido media europa me contaba el otro día que nunca ha visto a un extranjero que sepa hacer una tortilla de patata decente, por mucho que les expliques la receta. No sé, será que lo llevamos en los genes…

A night out with the boys

Para celebrar el final de las clases y los exámenes, he ido con unos cuantos compañeros de doctorado a ver nada más y nada menos que un partido de los Chicago Bulls (contra los Dallas Mavericks). Antes de que exclameis, “Buaaaaah, tío, los Chicago Bulls, ¡¡¡que pasada!!!”, os comento lo siguiente: los Chicago Bulls ahora mismo es uno de los peores equipos de la NBA. Desde que se marchó Michael Jordan, han estado cayendo en picado y esta temporada están en la cola de la clasificación. Vamos, que no os imagineis que esto era un partido lleno de all-stars. El estadio de baloncesto estaba literalmente medio vacio (era un poco triste) y no tuvimos ningún problema en conseguir entradas para el evento. En su epoca dorada, conseguir entradas para los Bulls era casi imposible y ahora casi te regalan las entradas.

Aunque no me guste el baloncesto, la verdad es que era algo que me apetecía mucho y me lo pasé muy bien, simplemente porque pude observar cómo son los auténticos y genuinos partidos de baloncesto en los EEUU. Esos partidos que hemos visto incontables veces en la tele o en películas, pero que nunca hemos experimentado en vivo y en directo. Lo más destacable (y lo que más me sorprendió) es lo tremendamente comerciales que son los juegos de la NBA. Tienen casi más espectaculo que deporte, entre que salen las cheerleaders, la mascota, el tío que regala camisetas, etc. Joder, ¡si hasta tienen un espectáculo de luz y colores (con lasers y fuegos artificiales) antes de que empiece el juego!

Una cosa que no me pude creer es cuando me dijeron que el partído se pausa cada 10-15 minutos para que las cadenas de televisión puedan poner anuncios. Yo nunca he visto un partido de futbol en España (en la tele o en directo), así que, por favor, que alguien me confirme que esa barbaridad no la hacemos en España en el furbol. Evidentemente hoy en día el deporte y las cadenas de televisión se necesitan mutuamente, pero me parece muy fuerte que el partido se interrumpa durante 3-4 minutos porque a la cadena de televisión le apetece promocionar un nuevo tipo de refresco light.

Por supuesto, siempre que hay un descanso (entre tiempos o cuando ponen anuncios), en el estadio se aseguran de tenernos entrenidos con concursos que parecen sacados del Gran Prix (sí, sí, el de Ramon García). Hubo un momento en el que sacaron a dos personas del publico, les metieron en una de esas ‘burbujas de plastico’ gigantes y les hicieron dar dos vueltas a la cancha (en plan carrera) para ver quien se llevaba el premio (ahora no recuerdo lo que era, pero no era nada espectacular).

En fin, ya veis, por un lado muy entretenido, pero por otro lado muy decepcionante ver lo vendido que está el mundo del baloncesto a las corporaciones y las grandes compañías. Por lo menos me han asegurado que sólo llega a este nivel en el baloncesto. En otros deportes, especialmente en el beisbol, todavía prima el deporte ante todo. A ver si en primavera o verano puedo ir a ver un partido de los Chicago Cubs (el equipo de beisbol).

Ah, casi se me olvidaba. Los Bulls perdieron por un punto en el último momento (Dallas 94, Chicago 93), así que el ambiente estuvo bastante desinflado después del partido.

Por cierto, en la galería teneis fotos sacadas durante el partido.