Archive for Enero, 2005

El campo de batalla

Yo personalmente no sé lo que debe ser atravesar un campo de batalla (tipo el desembarco en Normandía), pero haciendo uso de la imaginación (y basandome en películas de guerra como Salvar al Soldado Ryan que, por lo que dicen, se aproximan bastante a la realidad), yo diría que seguramente pasan dos cosas por tu cabeza mientras esquivas balas, minas, y todo tipo de obstaculos:

  1. Joder, acaban de pegarle un tiro a la persona que está al lado mio. Esa persona con la que me he entrenado durante los últimos meses… ¡no la voy a volver a ver!
  2. ¿Seré yo el siguiente?

Pues bien, me estoy dando cuenta de que el doctorado en la Universidad de Chicago es un poco como atravesar un campo de batalla (errr, excepto que no hay balas ni minas…). Me explico. En el programa de doctorado empezamos en septiembre once personas. Eramos Los Once, fruto de un largo y exhaustivo proceso de selección. Los futuros doctores de la Universidad de Chicago.

Y en diciembre empezó a joderse la marrana…

Uno de mis compis (de hecho, uno de los más frikis y, por lo tanto, con el que más he conectado) suspende Matemática Discreta por sacar un notable bajo (os recuerdo que aquí para aprobar hay que sacar un notable alto). Eso significa que no le dejan hacer la asignatura de Algoritmos, con lo cual nuestro grupo de estudio pierde una persona. Para colmo, solo tiene una oportunidad más para aprobar Matemática Discreta y Algoritmos el año que viene (aquí no hay 6 convocatorias como en España… o apruebas todas las asignaturas antes del final del segundo año, o ya puedes despedirte del doctorado). Vamos, mal rollito… Tengo que enfatizar que “suspender” en un programa de doctorado en EEUU es algo inconcedible. Si suspendes una asignatura, significa que estás en la cuerda floja.

Más recientemente (ayer), durante nuestro grupo de estudio, mis compañeros me dicen “Eh, Borja, ya sabemos lo que le pasa a Mark” (nombre falso). Mark, otro de Los Once, había faltado a clase los últimos tres días, y todos supusimos que sería sencillamente una gripe. “Lo ha dejado”. Se produce un pequeño espasmo sináptico en mi cerebro. Mark había aprobado Matemática Discreta y se le veia contento y feliz. “¿Lo deja? ¿Exactamente de que nivel de dejadez estamos hablando?” (me parece que mis palabras exactas fueron: “Dropping out? Exactly what level of dropping out-ness are we talking about here?”). Mi primer instinto fue preguntar “¿Deja Algoritmos?” (porque me parece que es algo que nos ha pasado por la cabeza a todos…). “No, lo deja, punto,” me responden. Al parecer, aunque Mark presentaba un semblante positivo, se había estado quemando desde septiembre, hasta que finalmente decidió que esto era demasié.

Y, aparte de esos dos casos, hay otros dos compañeros que, sin llegar a hablar de “dejarlo”, se les ve tremendamente alicaidos. “Las clases no me motivan nada”, “Estoy pensando en cambiar al doctorado de Físicas, que debe ser más fácil”, etc

Así que, como podeis ver, esto es un poco como un campo de batalla. Una lucha mano-a-mano con Algoritmos (y otras tantas asignaturas), mientras ves que tus compañeros empiezan a caer como moscas y no puedes evitar preguntarte: “¿Seré yo el siguiente?”

Amosaver. Que a mi de momento me va bastante bien, eh (no penseis que estoy empezando a entrar en una espiral de estrés y desesperación). Aunque las asignaturas de aquí sean bastante más dificiles que las de ESIDE, me parece que precisamente por haber pasado por asignaturas como Arquitectura de Computadores (y su dichoso microbot) tengo una alta tolerancia a la tortura académica. Sinceramente tendría que estar muy muy muy muy muy puteado para empezar a sentirme mal sobre el doctorado aquí. Lo que pasa es que ver que tus compañeros empiezan a flaquear no es tremendamente alentador.

Además, el otro día hablando con un amigo tuve una pequeña revelación: Que aunque yo esté ‘microestresado’ (estresado sobre cosas pequeñas, como los deberes que hay que entregar mañana, etc.), siempre consigo mantenerme ‘macrotranquilo’ (totalmente tranquilo sobre todo en su conjunto). Y es que nunca hay que dejarse llevar por las cosas pequeñas y olvidarse de the big picture. Yo tengo confianza de que, al final, todo saldrá bien porque hay muchos más factores en juego que las puñeteras asignaturas del doctorado.

Cheer up, Brian. You know what they say.
Some things in life are bad,
They can really make you mad.
Other things just make you swear and curse.
When you’re chewing on life’s gristle,
Don’t grumble, give a whistle!
And this’ll help things turn out for the best…

Always look on the bright side of life!

¡Ja! ¡Me río de tus asignaturas!

Esto es lo que voy a empezar a decir cada vez que alguien intente contarme sus penas con alguna asignatura. Como ya he comentado en algún artículo, este trimestre me tocan dos asignaturas bastante gordas. Por un lado tenemos Sistemas Operativos, en la que tenemos que implementar el kernel de un sistema operativo. Curiosamente, me estoy topando con que no es tan dificil como pensaba… es incluso divertido. Ayer conseguí cargar dos procesos en memoria y hacerlos conmutar utilizando un algoritmo round-robin, y no veais la cara de satisfacción que se me quedó al ver como los procesos competían por ser el proceso en ejecución… vamos, muy molón.

La bestia negra, en cambio, es la asignatura de Algoritmos. Nunca he tenido una asignatura que requiera tanto tiempo y dedicación. Para que os hagais una idea: en un plazo de 10 semanas (la duración del trimestre) el profesor nos manda deberes tres veces a la semana (lunes, miercoles, y viernes), tenemos dos controles (examenes normalillos), dos parciales (examenes dificiles), y un examen final (dificil que te cagas). Y nada de ‘liberar materia’ con los parciales y tal. Aquí es todo cumulativo. Y los deberes son la bomba. En vez de enviarnos unos cuantos problemas para el proximo día, los deberes suelen incluir problemas para entregar en otras fechas (el pasado miercoles los deberes incluian un problema ‘para entregar el 9 de febrero’). Para colmo, el lunes puede enviarte deberes para el viernes, y el miercoles asignarte aun más deberes para el viernes, con lo cual es imposible saber a priori la carga de trabajo que vas a tener. Y ojo al dato: durante el fin de semana nos asigna más problemas porque “tenemos un día más para hacerlos” (para que os hagais una idea, aquí teneis unos deberes de fin de semana… son del año pasado, pero muy parecidos a los que nos manda ahora). Cagate lorito…

Así que ya veis. La asignatura de Algoritmos es canela fina. ¿Y pensabais que algunas asignaturas de ESIDE son dificiles? ¿Estadistica? ¡Bah! ¿SO y ESO? ¡Bah! ¿Arquitectura de Computadores? ¡Bah! Todas ellas un paseo por la playa comparadas con Algoritmos… Menos mal que sólo es un trimestre. Y de momento me parece que me va bien (los primeros deberes me los han devuelto con buenas notas). Este miercoles tenemos el primer control. Habrá que vez que tal me sale…

“I saw something nasty in the woodshed!”

No me voy a enrollar mucho en este artículo porque voy a escribir otro artículo justo después de este. Si algún día quereis ver una comedia agradable de principio a fin, llena de humor sutil en vez de chistes fáciles, y con un montón de actorazos británicos (Ian McKellen, Stephen Fry, Eileen Atkins, Rufus Sewell,…), no dudeis en ir a vuestro videoclub más cercano y alquilad La Hija de Robert Poste. Pasó por las pantallas españolas sin pena ni gloria (en Inglaterra y EEUU, de hecho, fue directa a video). Yo la vi cuando la pusieron por primera vez en Canal+, y me encantó. Hoy la he vuelto a ver, y la verdad es me siento obligado a hacer eco de que es una de esas raras joyas cinematográficas que casi todo el mundo desconoce hasta que alguien se la recomienda (yo no la habría visto si mi padre no me la hubiese recomendado enfáticamente). Así que ya sabeis… “La Hija de Robert Poste”. Vedla (salvo que no os gusten las comedias británicas…)

Y ahora, repostería

Estoy que no paro… este fin de semana me he atrevido con un nuevo tipo de receta: un pastel de almendras (en casa lo llamabamos simplemente “cake”… igual un nombre más correcto es “bizcocho de almendras”). Y la verdad es que me ha salido bastante bien… Al final le estoy sacando provecho a la cocina del piso…

Bueno, y como la receta es bastante sencilla (receta de mi madre, por cierto), aquí os va por si os quereis atrever:

Ingredientes:

  • 3 huevos
  • 100g de mantequilla
  • 125g de azucar
  • 125g de harina
  • 1 sobre de levadura Royal (2.5 teaspoons de “baking powder” para los que también esteis en yankilandia)
  • 100g de almendra molida

Para adornar:

  • Almendra fileteada cruda
  • Azucar glass

Instrucciones:

  • Dejar la mantequilla a temperatura ambiente hasta que quede pomada (osea: blandita :-P )
  • Batir la mantequilla.
  • Añadir el azucar.
  • Batir hasta que estén bien mezclados.
  • Añadir un huevo. Batir. Añadir otro huevo. Batir. Añadir el ultimo huevo. Batir.
  • A estas alturas te dolera la mano de tanto batir. Echate Reflex o considera seriamente comprarte una batidora.
  • Añadir la harina, levadura, y almendra molida.
  • ¿A qué no lo adivinas? Efectiviwonder: ¡batir! En este caso, hasta que quede una mezcla homogenea.
  • Poner la mezcla en un molde rectangular untado de mantequilla.
  • Poner las almendras fileteadas sobre la mezcla.
  • Meter en un horno previamente precalentado a 180C (355F).
  • Al cabo de 10 minutos, bajar la temperatura a 160C (320F).
  • Al cabo de 30 minutos el pastel debería estar hecho. En cualquier caso, no hay que abrir el horno hasta que la masa haya subido y el pastel esté dorado. Si, al igual que yo, tu horno no tiene ventana, pues te jodes. Para asegurarse de que está 100% hecho, pinchar con un cuchillo. Si sale con restos de masa, te jodes un poco más y esperas un ratito más (nasti de plasti hasta que el cuchillo salga seco, ).
  • Sacar del horno, y sacar el pastel del molde en caliente para evitar que se pegue. Echar azucar glass sobre el pastel usando un colador.

¡Y ya está! La semana que viene me voy a atrever con algo un pelín más complicado: roscón de reyes. Ya, ya, con un poco de retraso, pero es que el agua de azahar (ingrediente clave del roscón) no me ha llegado hasta hace un par de días (tuve que pedirla por Internet… aquí es imposible encontrarla en el supermercado :-O ). La receta es bastante más complicada, y las posibilidades de exito escasas, pero por algo hay que empezar…

At good hours, green sleeves

La Madre Naturaleza ciertamente tiene un tremendo sentido de la oportunidad (ya lo dice una de las leyes de mi admirado Murphy: “Mother Nature is a bitch”). Cuando ya ha pasado todo el frenesí navideño en los EEUU, cuando ya volvemos a la rutina del trabajo, el clima Chicaguense nos obsequia con una tormenta de nieve que te cagas. Esto parece un jodido Winter Wonderland, pero la Navidad ya ha pasado. A buenas horas…

Como mucha gente lleva pidiendome (desde hace tiempo) a ver si cuelgo fotos ‘con nieve’, pues ahora que ya tenemos nieve (para dar tomar y regalar) podeis encontrar nuevas fotos de Hyde Park cubierto de nieve y de la Universidad de Chicago cubierta de nieve. Bueno, como hay unas cuantas, aquí os va una selección: [ Foto 1 ] [ Foto 2 ] [ Foto 3 ] [ Foto 4 ] [ Foto 5 ] [ Foto 6 ] [ Foto 7 ] [ Foto 8 ]

Como vereis en las fotos, la verdad es que la universidad tiene un cierto encanto cubierta con tanta nieve. Me ha hecho un poco de ilusión poder pasear un ‘paisaje nevado’, porque en Bilbao el invierno era de todo (frio, humedo, con viento) menos blanco. Eso sí, los Chicaguenses más veteranos ya me han dicho que por mucho encanto que tenga al principio, a partir de mañana seguro que juro en hebreo cada vez que abro la ventana y veo nieve. También me han advertido que me vaya acostumbrando a la nieve, porque hasta marzo seguro que no se va…