Yo personalmente no sé lo que debe ser atravesar un campo de batalla (tipo el desembarco en Normandía), pero haciendo uso de la imaginación (y basandome en películas de guerra como Salvar al Soldado Ryan que, por lo que dicen, se aproximan bastante a la realidad), yo diría que seguramente pasan dos cosas por tu cabeza mientras esquivas balas, minas, y todo tipo de obstaculos:
- Joder, acaban de pegarle un tiro a la persona que está al lado mio. Esa persona con la que me he entrenado durante los últimos meses… ¡no la voy a volver a ver!
- ¿Seré yo el siguiente?
Pues bien, me estoy dando cuenta de que el doctorado en la Universidad de Chicago es un poco como atravesar un campo de batalla (errr, excepto que no hay balas ni minas…). Me explico. En el programa de doctorado empezamos en septiembre once personas. Eramos Los Once, fruto de un largo y exhaustivo proceso de selección. Los futuros doctores de la Universidad de Chicago.
Y en diciembre empezó a joderse la marrana…
Uno de mis compis (de hecho, uno de los más frikis y, por lo tanto, con el que más he conectado) suspende Matemática Discreta por sacar un notable bajo (os recuerdo que aquí para aprobar hay que sacar un notable alto). Eso significa que no le dejan hacer la asignatura de Algoritmos, con lo cual nuestro grupo de estudio pierde una persona. Para colmo, solo tiene una oportunidad más para aprobar Matemática Discreta y Algoritmos el año que viene (aquí no hay 6 convocatorias como en España… o apruebas todas las asignaturas antes del final del segundo año, o ya puedes despedirte del doctorado). Vamos, mal rollito… Tengo que enfatizar que “suspender” en un programa de doctorado en EEUU es algo inconcedible. Si suspendes una asignatura, significa que estás en la cuerda floja.
Más recientemente (ayer), durante nuestro grupo de estudio, mis compañeros me dicen “Eh, Borja, ya sabemos lo que le pasa a Mark” (nombre falso). Mark, otro de Los Once, había faltado a clase los últimos tres días, y todos supusimos que sería sencillamente una gripe. “Lo ha dejado”. Se produce un pequeño espasmo sináptico en mi cerebro. Mark había aprobado Matemática Discreta y se le veia contento y feliz. “¿Lo deja? ¿Exactamente de que nivel de dejadez estamos hablando?” (me parece que mis palabras exactas fueron: “Dropping out? Exactly what level of dropping out-ness are we talking about here?”). Mi primer instinto fue preguntar “¿Deja Algoritmos?” (porque me parece que es algo que nos ha pasado por la cabeza a todos…). “No, lo deja, punto,” me responden. Al parecer, aunque Mark presentaba un semblante positivo, se había estado quemando desde septiembre, hasta que finalmente decidió que esto era demasié.
Y, aparte de esos dos casos, hay otros dos compañeros que, sin llegar a hablar de “dejarlo”, se les ve tremendamente alicaidos. “Las clases no me motivan nada”, “Estoy pensando en cambiar al doctorado de Físicas, que debe ser más fácil”, etc
Así que, como podeis ver, esto es un poco como un campo de batalla. Una lucha mano-a-mano con Algoritmos (y otras tantas asignaturas), mientras ves que tus compañeros empiezan a caer como moscas y no puedes evitar preguntarte: “¿Seré yo el siguiente?”
Amosaver. Que a mi de momento me va bastante bien, eh (no penseis que estoy empezando a entrar en una espiral de estrés y desesperación). Aunque las asignaturas de aquí sean bastante más dificiles que las de ESIDE, me parece que precisamente por haber pasado por asignaturas como Arquitectura de Computadores (y su dichoso microbot) tengo una alta tolerancia a la tortura académica. Sinceramente tendría que estar muy muy muy muy muy puteado para empezar a sentirme mal sobre el doctorado aquí. Lo que pasa es que ver que tus compañeros empiezan a flaquear no es tremendamente alentador.
Además, el otro día hablando con un amigo tuve una pequeña revelación: Que aunque yo esté ‘microestresado’ (estresado sobre cosas pequeñas, como los deberes que hay que entregar mañana, etc.), siempre consigo mantenerme ‘macrotranquilo’ (totalmente tranquilo sobre todo en su conjunto). Y es que nunca hay que dejarse llevar por las cosas pequeñas y olvidarse de the big picture. Yo tengo confianza de que, al final, todo saldrá bien porque hay muchos más factores en juego que las puñeteras asignaturas del doctorado.
Cheer up, Brian. You know what they say.
Some things in life are bad,
They can really make you mad.
Other things just make you swear and curse.
When you’re chewing on life’s gristle,
Don’t grumble, give a whistle!
And this’ll help things turn out for the best…Always look on the bright side of life!
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