Monthly Archive for Enero, 2005

Page 2 of 2

Back to class

Mil millones de naufragios (que diría el capitán Haddock), hoy nos ha tocado volver a clase. Sí, sí, hoy 3 de enero. Los yankis explotan en un frenesí festivo durante navidad, pero los muy puñeteros no celebran el día de Reyes. Pero bueno, no me quejo que llevaba de vacaciones desde el 8 de diciembre, jejeje :-)

Este trimestre tiene la reputación de ser durísimo (el más duro de todo el doctorado), porque en él confluyen dos asignaturas que requieren una dedicación casi sobrehumana. La primera de estas asignaturas es Sistemas Operativos. Le tengo muchas ganas a esta asignatura porque consiste en implementar un sistema operativo desde cero (”desde el sector de arranque hasta los pipes”, como nos dijo un alumno más veterano). El profesor, además, es un friki considerable que ya nos ha advertido que lo que más va a valorar es el kernel que programemos, que los exámenes se la sudan y que no van a contar casi nada (un 20% de la nota, me parece). De hecho, ha empezado la clase diciendo que “this is a course on unadulterated hacking”. Vamos, salivo sin parar sólo de pensar en lo divertido que va a ser implementar un SO desde cero. Pero claro, todo esto tiene un precio: el profesor nos ha advertido que sabe (por experiencia de años pasados) que los estudiantes tienen que meter una media de 15-20 horas semanales de trabajo personal (programando hasta el infinito y más allá). Vale, serán unas horas de puro entretenimiento, pero veinte horas son veinte horas…

Más miedo le tengo a la otra asignatura del trimestre, que además de requerir mucho trabajo personal, no me apetece mucho: la asignatura de Algoritmos. Una asignatura de teoría matemática pura y dura, que (por lo que nos han advertido) hace que la asignatura de Mate Discreta del trimestre pasado parezca un paseo por la playa. El profesor, eso sí, merece mi más absoluto respeto y, afortunadamente, no es un cabrón, sino más bien todo lo contrario. El problema, diantres, es que la materia no me motiva…

En fin, a lo que iba: el profesor es László Babai, un profesor cuyos conocimientos de Teoría de la Computación son inconcediblemente grandes. Para empezar, su número Erdös es 1 (canela fina, señora). El cuatrimestre pasado, un alumno más veterano nos lo explicó así: “¿Sabeis la escena de El Retorno del Jedi cuando el Emperador cae en ese pozo de la Estrella de la Muerte y se desencadena una enorme onda de energía? Pues eso es la cabeza de Babai: si alguien la abriese, explotaría toda la facultad”. Tras haberle tenido hoy en clase, unos cuantos compañeros de clase hemos llegado a la conclusión de que no sólo debe ser cierto lo de las ondas de energía de su cabeza, sino que si además en algún momento le diese por decir Ash nazg durbatulúk, ash nazg gimbatul, ash nazg thrakatulûk agh burzum-ishi krimpatul, el cielo se oscurecería y la facultad temblaría. Tal es el poder de Babai (un poco de frikeo más nos llevó a la conclusión de que esto último nunca llegaría a ocurrir y que, en todo caso, Babai diría: “Esta demostración sólo puede hacerse en la lengua oscura de Mordor, que no pronunciaré aquí”. Moraleja: los del programa de doctorado somos muy frikis :-P ) En fin, que este Babai es un máquina. Siendo un poco menos fantasiosos, la verdad es que nos ha dejado flipados con todo lo que nos ha explicado hoy (y con lo bien que explica).

Y luego, aparte de las asignaturas de Sistemas Operativos y de Algoritmos, tengo una tercera asignatura bastante más llevadera: Computación Grid. Vamos, como anillo al dedo :-P

En fin, ya os contaré si nos enseñan algo interesante. Estoy convencido de que, por lo menos, la asignatura de Sistemas Operativos originará más de un artículo en el weblog.

Urte berri on! (desde Chicago)

Bueno, soy plenamente consciente de que ya es el 2 de enero en España, con lo cual la felicitación de año nuevo igual llega un poco tarde… En fin, más vale tarde que nunca :-)

La nochevieja en Chicago ha estado muy bien, aunque en ciertos momentos me ha defraudado un poco. En fin, empecemos por el principio. La nochevieja empezó en Frontera Grill, un restaurante mexicano bastante exclusivo. Habiamos reservado mesa ahi a las seis de la tarde (hora habitual para cenar aquí en EEUU), y la verdad es que el restaurante no nos defraudó en absoluto. El menú especial de Nochevieja tenía la friolera de cinco platos (cada uno de ellos con raciones generosas), más postre y café. Como os podreis imaginar, comimos como cerdos. De hecho, no recuerdo haberme hinchado tanto en nochevieja, y hoy 1 de enero no he sido capaz de comer más que un bol de cereales porque seguía llenisimo.

Después de la copiosa cena, estuvimos deambulando un poco por el centro de Chicago, en espera de que llegase la medianoche. Uno de los lugares que visitamos fue la orilla del lago, donde vimos las barcazas con los fuegos artificiales. A priori, tenía toda la pinta de ser un espectaculo pirotécnico memorable (pero, como contaré en breve, esa fue una de las cosas que me decepcionó). En todo nuestro paseo por Chicago, la verdad es que la noche no produjo ninguna anecdota interesante, salvo que en Navy Pier (una especie de ‘centro recreativo’ con restaurantes, atracciones, una noria gigante, etc. en la orilla del lago) estaba todo lleno de chavales pubescentes y protoadolescentes altamente alcoholizados. Pero bueno, nada que no haya visto antes en mi vida…

En fin, conforme se acercaba la medianoche, nos decidimos por tomar posiciones en Buckingham Fountain, uno de los mejores lugares para ver los fuegos artificiales. De hecho, hay dos lugares clave para ver los fuegos artificiales: Navy Pier y Buckingham Fountain. Y puesto que Navy Pier estaba tomado por chavales beodos (que acaban siendo un poco incordiantes) pues nos fuimos a Buckingham Fountain donde habia buen ambiente (un pelin más tranquilo que el de Navy Pier).

Ahi es donde me explicaron el ‘protocolo’ de la nochevieja en EEUU. Y es que aquí, chicos y chicas, no tienen ni carrillón, ni cuartos, ni campanadas, ni ná. Ni siquiera está Ramón García para que podamos gritar “Y por el culo de la ahinco” cuando nos desee un feliz año nuevo. Aquí simplemente tienen una cuenta atrás desde diez. Bueno, una cuenta atrás todavía puede ser emocionante. Desgraciadamente, los yankis la cagaron bastante. Estabamos todos ahi congregados alrededor de la fuente, y nos dicen por megafonia: “Bienvenidos, bla bla bla, antes de la cuenta atrás, por favor dirigan sus miradas a la fuente”. Nos ponen un espectaculo de luz y colores con fuegos artificiales incluidos. Chachi. Y justo cuando termina la traca final de los minifuegos artificiales de la fuente, sin previo aviso, empieza la cuenta atrás. Y mi primera reacción (y la de muchas otras personas) fue “¿Comorrr? ¿Ya?”. Resultó tremendamente anticlimatico… empezar la dichosa cuenta atrás justo después de una traca final. Aunque parezca una chorrada, el carrillón y los cuartos son una buena idea porque generan expectación. Imaginaos que estais en casa celebrando la nochevieja, viendo la Plaza del Sol en directo y que, sin previo aviso, empiezan las doce campanadas. Aparte de que más de uno se atragantaría con las uvas, no me negareis que quedaría un poco raro.

Bueno, da lo mismo. Lo de la cuenta atrás ya me daba mala espina a priori… en cambio, para los fuegos artificiales después de la cuenta atrás tenía grandes expectativas. Joder, estoy en Chicago, una de las mayores ciudades de EEUU. Es de esperar que los fuegos artificiales sean absolutamente multiorgásmicos, no? De hecho, los fuegos artificiales se pueden ver tanto desde la fuente como desde Navy Pier (ambos a la orilla del lago, pero a una distancia considerable), con lo cual era de suponer que tenian que ser tremendos para poder verse desde ambos sitios. Y, de nuevo, otro pequeño fiasco…

No me malinterpreteis, los fuegos artificiales estuvieron muy bien, se notaba que había calidad, y la traca final estuvo bastante bien. Pero es que yo me esperaba algo nuevo e impresionante, algo casi como los fuegos artificiales de Gandalf en El Señor de los Anillos! Pues no, fueron fuegos artificiales exactamente iguales a los que te ponen en Bilbao durante la Aste Nagusia. Muy bien hechos, pero no memorables. Entonces… ¿Cómo era posible verlos desde la fuente y desde Navy Pier? Pues la solución es muy sencilla: ¡por fuerza bruta! Resulta que había dos barcazas exactamente iguales de fuegos artificiales, una cerca de Navy Pier y otra cerca de la fuente. Con lo cual si mirabas desde la fuente a Navy Pier, veias a la distancia que les estaban soltando exactamente los mismos fuegos que te estan soltando a ti en frente de tus narices. Redundancia completa, señora. Como decía cierta profesora de ESIDE, eso es sin duda una solución troglodita.

Y después de los fuegos, pues directos a casa. En EEUU también hay un exodo masivo a los bares despues de la medianoche, pero las cantidades que te cobran por entrar son absolutamente indecentes (especialmente para mi, que no bebo).

Así que ya veis. La nochevieja ha estado bien, sobre todo en el plano gastronomico (joder, todavía sigo lleno…), pero la medianoche y los fuegos artificiales han defraudado un poco. El año que viene tenemos que pensar en un plan un pelín diferente (uhmmm… ¿ir a comer a un restaurante a las 18:00, tomar mucho bicarbonato, y luego ir a cenar a otro restaurante a las 22:00 y hacer la cuenta atrás mientras mi estomago explota? xD )

Y hoy, 1 de enero, por supuesto, vagancia total y absoluta. De hecho, me he instalado en el sofá y me he visto la versión extendida de La Compañía del Anillo. Más me vale disfrutar de estos dos días. El lunes ya toca volver a clase :-(

Ah, por cierto. Las fotos de nochevieja están en la galeria.