Mil millones de naufragios (que diría el capitán Haddock), hoy nos ha tocado volver a clase. Sí, sí, hoy 3 de enero. Los yankis explotan en un frenesí festivo durante navidad, pero los muy puñeteros no celebran el día de Reyes. Pero bueno, no me quejo que llevaba de vacaciones desde el 8 de diciembre, jejeje :-)
Este trimestre tiene la reputación de ser durísimo (el más duro de todo el doctorado), porque en él confluyen dos asignaturas que requieren una dedicación casi sobrehumana. La primera de estas asignaturas es Sistemas Operativos. Le tengo muchas ganas a esta asignatura porque consiste en implementar un sistema operativo desde cero (”desde el sector de arranque hasta los pipes”, como nos dijo un alumno más veterano). El profesor, además, es un friki considerable que ya nos ha advertido que lo que más va a valorar es el kernel que programemos, que los exámenes se la sudan y que no van a contar casi nada (un 20% de la nota, me parece). De hecho, ha empezado la clase diciendo que “this is a course on unadulterated hacking”. Vamos, salivo sin parar sólo de pensar en lo divertido que va a ser implementar un SO desde cero. Pero claro, todo esto tiene un precio: el profesor nos ha advertido que sabe (por experiencia de años pasados) que los estudiantes tienen que meter una media de 15-20 horas semanales de trabajo personal (programando hasta el infinito y más allá). Vale, serán unas horas de puro entretenimiento, pero veinte horas son veinte horas…
Más miedo le tengo a la otra asignatura del trimestre, que además de requerir mucho trabajo personal, no me apetece mucho: la asignatura de Algoritmos. Una asignatura de teoría matemática pura y dura, que (por lo que nos han advertido) hace que la asignatura de Mate Discreta del trimestre pasado parezca un paseo por la playa. El profesor, eso sí, merece mi más absoluto respeto y, afortunadamente, no es un cabrón, sino más bien todo lo contrario. El problema, diantres, es que la materia no me motiva…
En fin, a lo que iba: el profesor es László Babai, un profesor cuyos conocimientos de Teoría de la Computación son inconcediblemente grandes. Para empezar, su número Erdös es 1 (canela fina, señora). El cuatrimestre pasado, un alumno más veterano nos lo explicó así: “¿Sabeis la escena de El Retorno del Jedi cuando el Emperador cae en ese pozo de la Estrella de la Muerte y se desencadena una enorme onda de energía? Pues eso es la cabeza de Babai: si alguien la abriese, explotaría toda la facultad”. Tras haberle tenido hoy en clase, unos cuantos compañeros de clase hemos llegado a la conclusión de que no sólo debe ser cierto lo de las ondas de energía de su cabeza, sino que si además en algún momento le diese por decir Ash nazg durbatulúk, ash nazg gimbatul, ash nazg thrakatulûk agh burzum-ishi krimpatul, el cielo se oscurecería y la facultad temblaría. Tal es el poder de Babai (un poco de frikeo más nos llevó a la conclusión de que esto último nunca llegaría a ocurrir y que, en todo caso, Babai diría: “Esta demostración sólo puede hacerse en la lengua oscura de Mordor, que no pronunciaré aquí”. Moraleja: los del programa de doctorado somos muy frikis :-P ) En fin, que este Babai es un máquina. Siendo un poco menos fantasiosos, la verdad es que nos ha dejado flipados con todo lo que nos ha explicado hoy (y con lo bien que explica).
Y luego, aparte de las asignaturas de Sistemas Operativos y de Algoritmos, tengo una tercera asignatura bastante más llevadera: Computación Grid. Vamos, como anillo al dedo :-P
En fin, ya os contaré si nos enseñan algo interesante. Estoy convencido de que, por lo menos, la asignatura de Sistemas Operativos originará más de un artículo en el weblog.
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