Bueno, hace más o menos una hora ha terminado la ceremonia de entrega de los Oscar. Como me había comprometido a escribir un artículo sobre los Oscar para la Revista UD, aquí teneis el artículo que acabo de terminar de escribir hace escasos minutos:
No lo puedo negar. Lo he dicho varias veces, y lo vuelo a decir. Me encantan los Oscar. Ya sé que ahí se premian las películas más “hollywoodenses”, y no necesariamente las mejores películas del año. Pero es que a mi me gusta el cine comercial tanto como el independiente, y cuando quiero ver películas menos mainstream pues me voy al Festival de San Sebastían o consulto la lista de películas proyectadas en Sundance. Pero para una dosis de puro escapismo hedonista hollywoodense, nada como la ceremonia de los Oscars, donde “hay más estrellas que en el firmamento”.
Pero hay que pagar un precio por esta afición a los Oscars… me refiero, por supuesto, a que en España la ceremonia tiene lugar desde las 2:30 de la mañana hasta las 6:00 o las 7:00 (dependiendo de si los ganadores se enrollan mucho). Desde que estaba en bachillerato, he hecho gaupasa religiosamente todos los años para ver la ceremonia en directo, con las consiguientes ojeras y cara de sueño el día siguiente en clase.
Sin embargo, ahora que vivo en Chicago puedo ver la ceremonia en directo sin necesidad de afrontar la noche y el día siguiente a base de dosis casi letales de cafeina. Aunque Chicago esté a una considerable distancia de Hollywood, me intrigaba saber si los Oscar se viven de manera diferente en EEUU. Al fin y al cabo, a pesar de lo importante que es la “alfombra roja” en los Oscar, los momentos previos a la ceremonia en España se dedican a mostrar películas ganadoras de años pasados, y algún que otro documental. Lo único que vemos de la carpeta roja es el show pre-ceremonia de 30 minutos producido por la cadena ABC.
Así que la gran duda era: ¿Sería la retransmisión de la ceremonia muy diferente desde EEUU? La respuesta es: “Sí, y mucho”. Admito y reconozco que una gran parte de la ceremonia de los Oscar es el glamour, la moda, el aspecto de los asistentes, etc. Pero la importancia que le dan por estos lares es verdaderamente exagerado. Antes del comienzo de la ceremonia, varias cadenas de televisión cubren en directo la alfombra roja durante varias horas, entrevistando a casi todos los asistentes. Pero las preguntas que les plantean no son “¿Quién crees que ganará este año?”, “¿Qué te parece haber trabajado con Fulanito en la película Tal?”, o “¿Qué otras películas habrías nominado para Mejor Película?”. Prácticamente todas las conversaciones empezaban por la pregunta “Who are you wearing?” (que no debe traducirse literalmente…) y giraban en torno a trivialidades como la marca de los zapatos, el estilo del vestido, o la cantidad desorbitada de carates en el collar. Si no fuese porque se podía ver pasar a Clint Eastwood y Martin Scorsese en el fondo, era fácil confundir el programa con un desfile de moda. Sinceramente, he echado de menos las pequeñas intervenciones de Ana García Siñeriz y Jaume Figueras durante los cortes comerciales para hacer un análisis de los galardones entregados hasta ese momento.
De hecho, en las semanas previas a la ceremonia, Chris Rock (que presentó este año la ceremonia por primera vez) llamó la atención de bastante gente al expresar públicamente su desdén por las ceremonias como las de los Oscars, por poner demasiado énfasis en la moda y no en el Cine. Razón no le falta y hubo bastante gente en Hollywood que le restó importancia a las declaraciones de Chris Rock, puesto que simplemente se limitó a repetir lo que casi todo el mundo en la industria cinematográfica piensa de la ceremonia de los Oscar (pero que no proclama a los cuatro vientos).
Eso sí, cabe preguntarse si las declaraciones de Chris Rock fueron una crítica genuina, o una simple treta para generar expectación antes de una ceremonia que no estaba emocionando demasiado al público general. A diferencia de años pasados, este año ninguna película partía como clara favorita, y no se esperaba un pleno como el que consiguió El Retorno del Rey el año pasado. Además, ninguna de las nominadas para Mejor Película ha sido un exito en taquilla (ninguna ha superado la marca de los 100 millones de dólares), con lo cual los Oscar este año estaban generando una palpable indiferencia.
Contratar a un presentador controvertido como Chris Rock es, sin duda, una manera infalible de generar atención. En España sólo conocemos a Chris Rock por sus películas que van desde lo mediocre (“Estrenando Cuerpo”, “De Incompetente a Presidente”) hasta lo pasable (papeles secundarios en “Dogma” y “Nurse Betty”). Sin embargo, en EEUU Chris Rock es un standup comedian de reconocido prestigio que empezó sus andanzas en Saturday Night Live. Debo admitir que sus actuaciones en directo (incluyendo sus años en Saturday Night Live) son bastante divertidas, llegando a veces a ser desternillantes. Eso sí, Chris Rock es de esos humoristas que te hacen reir utilizando la palabra “fuck” (junto a otras tantas palabras malsonantes aquí en EEUU) varias veces por segundo. Y en los Oscar, por supuesto, hay que abstenerse de decir ese tipo de cosas, so pena de despertar la ira de los conservadores americanos. Por eso, precisamente, mucha gente se interesó por los Oscar para ver si a Rock se le escapaba algún improperio, generando el consiguiente escandalo (como el provocado por el pecho de Janet Jackson en la Superbowl del año pasado).
¿Ha cumplido Chris Rock las expectativas? En lo que se refiere a generar un escandalo, pues no. Y precisamente por no poder utilizar un lenguaje menos refinado, su presentación ha estado bastante descafeinada, aunque indudablemente correcta. Me viene a la cabeza algo que se dijo después del primer año que Steve Martin presentó los Oscar: “No lo ha hecho tan mal como para ser declarado persona non grata en la Academia (como el nefasto año que presentó David Letterman), pero sí lo suficientemente bien como para que le pidan en el futuro que vuelva a presentar la ceremonia”. Esperemos que, al igual que Steve Martin, su destreza como presentador de la ceremonia mejore con los años.
En cuanto al reparto de premios, ninguna película se ha llevado una cantidad exagerada de estatuillas, pero la ganadora clara de la noche ha sido Million Dollar Baby que se ha llevado cuatro de los galardones más importantes: Película, Director (Clint Eastwood), Actriz (Hillary Swank), y Actor Secundario (finalmente un reconocimiento para Morgan Freeman). Es una verdadera lástima que Martin Scorsese no se haya llevado el premio al mejor director. A pesar de que los críticos coinciden en que The Aviator, aun siendo una película excelente, no es una de sus mejores películas, me sigue resultando inconcedible que Scorsese, un gigante del cine, todavía no tenga en su haber una estatuilla dorada. Se la tendrían que haber dado simplemente porque sí. Porque ya era hora, diantres.
Y, finalmente, no podemos olvidar el triunfo de Mar Adentro en la categoría de Película Extranjera. En el minuto 165 de la ceremonia, cuando Gwyneth Paltrow abrió el sobre y exclamó “¡España!”, solté un grito de alegría que seguramente pilló por sorpresa a todos mis vecinos Chicaguenses.
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