Monthly Archive for Mayo, 2005

Meme literario

A través de Kirai me llega otro meme, esta vez sobre libros. La verdad es que no me gusta perpetuar este tipo de cadenas “por que sí”, pero este meme en particular me da la ocasión de escribir sobre algo que no escribo a menudo: libros. Algún día tengo que migrar a WordPress la sección de Libros Favoritos que hay en el antiguo BorjaNet.

El meme pide que liste los cinco libros que tengo pensado leer este verano. Bueno, de momento sólo tengo dos libros que seguro seguro voy a leer este verano:

También es posible que me vuelva a leer La Trilogía de Thrawn (de Timothy Zahn) ahora que ya he visto el Episodio III. Seguro que leo bastantes más libros, pero eso son los únicos dos que tengo previsto leer. Lo más seguro es que tire de mi larga lista de “libros que compré hace tiempo y que todavía no he tenido ocasión de leer”. Aquí va una selección de esos libros:

  • Gödel, Escher, Bach, de Douglas Hofstadter. Por cierto, uno de mis compañeros de clase trabajó en el mismo departamento que Hofstadter hace un par de años, y me cuenta que encaja perfectamente en el estereotipo de “gurú pretencioso soplapollas”. Menuda decepción…
  • The Illuminatus Trilogy, de Robert Shea y Robert Anton Wilson. Una jartada de libro sobre conspiraciones. Me he leido el principio, y me pareció muy entretenido. Desgraciadamente, también es un libro muy laaaargo y decidí que no lo leeria hasta que tuviese suficiente tiempo libre en mis manos.
  • El arte de la guerra, de Sun Tzu. Dicen que tiene aplicaciones en muchas areas de la vida… habrá que ver si es cierto… y claro, nunca quiero que una batalla entre samurais me pille desprevenido…
  • Asimov’s Guide to Shakespeare, de Isaac Asimov. Shakespeare y Asimov en un mismo libro. Promete mucho.
  • An Introduction to Film Studies, de Jill Nelmes. Porque hace tiempo que quiero leer algo sobre Teoría del Cine.
  • Turing (a novel about computation), de Christos H. Papadimitriou. Me lo han recomendado varias personas. Es una novela escrita por un profesor de Berkeley donde explica, prosaicamente, la teoría de la computación. Algo así como El Mundo de Sofía pero para informáticos…

Bueno, y el meme se lo enmarrono de nuevo a las siguientes personas: (aunque no os sintais obligados, que tampoco os voy a inundar a base de memes :-P )

  1. ^V^Lady Pain^V^
  2. 29A
  3. Paradise city
  4. Erdi lurra
  5. Blog de Cymo

¿Que tengo que renunciar a qué?

Como prometí hace tiempo, seguimos hablando sobre el libro, esta vez para hablar sobre temas de copyright.

Mis aventuras en el oscuro mundo del copyright de los libros empezaron en GlobusWORLD 2004, en febrero de 2004. En ese momento, la inefable Lisa Childers y yo ya teníamos claro que queríamos escribir un libro sobre el Globus Toolkit. Sin embargo, durante el transcurso de GlobusWORLD se anunció que GT3 pronto perecería, y que se iban a concentrar en desarrollar una nueva versión (GT4, que fue lanzada hace un mes). Era preciso hablar con las cabezas pensantes de la Grid para discutir la situación, y para enterarnos de cómo funcionaba esto de escribir un libro, ya que tanto Lisa como yo eramos escritores neófitos.

Así pues, durante GlobusWORLD 2004, Ian Foster y Carl Kesselman nos concedieron audiencia. Ian y Carl escribieron el libro The Grid, conocido como “La biblia de la Grid”. Durante GlobusWORLD son, sin duda, las personas más solicitadas, y no tienen más remedio que dividir su día en bloques de media hora, y dedicar media hora a cada asunto. Mi contacto con Ian, hasta ese momento, se limitaba a un e-mail que me envio en agosto de 2003, y a una breve conversación que mantuve con él en octubre de 2003 (conversación en la que él dijo “Deberías pensar en venirte a Chicago…”). Y ahora tenía que pasar media hora hablando con los putos amos de la Grid. Yo, que en aquel momento era un pardillo. Un chaval de 23 años cuya unica experiencia como “investigador” fue que escribí un tutorial de programación con Globus. La verdad es que, en ese momento, estaba un poco acojonado…

Llega el momento de la reunión. Una secretaria nos dice a Lisa y a mi “Ian y Carl os recibirán ahora…”. Entramos en una sala donde hay una enorme mesa de madera. Sentados en la mesa, Ian y Carl en frente de sus portatiles, con cara de haber pasado el día entero en reuniones. Lisa y yo nos sentamos. Empieza la reunión…

El acojone se me empezó a pasar cuando comprobé que Ian y Carl eran unos tíos bastante simpáticos. De hecho, Ian, que ahora es mi director de tesis, es la antítesis del catedrático “padre de una disciplina”. Es un tío superhumilde, majo, y que no explota en absoluto a sus alumnos de doctorado (prueba de ello es que el libro lo firmo yo, no él, como acostumbran a hacer ciertos catedráticos…) En fin, en la reunión Ian y Carl nos explicaron que teníamos que escribir una propuesta y el resto de pasos que generalmente hay que dar para escribir un libro.

El tema del copyright surgió cuando Carl dijo: “Por cierto, ya sabes que, al escribir un libro para una editorial, tienes que cederles todos tus derechos de autor, no?”. Para no parecer muy pardillo, respondí que sí (como diciendo “tío, que no he nacido ayer, eh”). Internamente, en cambio, mi mente exclamó: “¿¿¿Comorrrrrrrr???”. Esa jugarreta de las editoriales no me la conocía… si ya me resultaba un poco chocante que el libro tenía que ir publicado con una licencia restrictiva (eso ya lo sabía), lo de tener que ceder mi copyright a la editorial ya me dejó pasmado. Como muchos de vosotros ya sabeis, tengo opiniones bastante fuertes sobre los derechos de autor.

A ver, os explico en qué consiste esto de “ceder los derechos de autor”. Resulta que, a pesar de que el libro lo escribo yo, el copyright (en el sentido legal de la palabra) le pertenece a la editorial. Esto no es algo particular de mi editorial (Morgan-Kaufmann), sino algo que hacen todas las editoriales (incluso editoriales hacker-friendly como O’Reilly). Esto implica varias cosas. Por ejemplo, no puedo hacer nada con el libro sin el permiso de la editorial (llevarlo a otra editorial, publicarlo en la web con una licencia libre porque se me pone en la punta de las narices, etc.) ni puedo lucrarme con el libro salvo a través de la editorial (es decir, no puedo hacer copias del libro por mi cuenta para venderlo).

La justificación de esta cesión de derechos es que la editorial tiene muchos más recursos para “defender mis derechos de autor” que yo por mi cuenta. Esto me parece una buena razón, pero también significa que me tienen cogido por los huevos. Por lo que me han dicho varias personas, si te llevas de buen rollito con la editorial, en la práctica es cómo si los derechos de autor los tuvieses tú, porque no tendrán ningún inconveniente en darte permiso para hacer lo que quieras (dentro de unos límites razonables). Sin embargo, si te llevas de mal rollito (p.ej. porque te marchas a otra editorial), pues ya puedes olvidarte de tu “obra”. Les pertenece a ellos, no a ti.

Y luego, aparte, está el tema de que el libro se publica bajo una licencia restrictiva. O, mejor dicho, no se publica bajo una licencia libre. Yo, sinceramente, preferiría que el libro se publicase bajo una licencia libre, dando permiso a que la gente lo copie cómo estime necesario. No me cabe ninguna duda de que mucha gente seguiría comprandolo (es decir, seguiría siendo rentable), porque al final mucha gente lo que quiere es un libro impreso, bien maquetado y bien compuesto, y no unas fotocopias ni una versión HTML de un libro. Publicarlo bajo una licencia libre le permite a la gente utilizar el libro para preparar obras derivadas (transparencias, cursillos, etc.) sin tener que preocuparse de pedir permiso a nadie (lo único que hay que hacer es citar al autor y la licencia bajo la que se publica el libro). Pero, sinceramente, yo soy un autor principiante, y no soy quién para pelearme contra un monstruo como Morgan-Kaufmann para convencerles de las bondades de las licencias de documentación libre, como la FDL o la Creative Commons. Quien sabe, igual cuando ya tenga más libros a mis espaldas pueda hacer ese tipo de exigencias…

Pero aparte de las jamadas de tarro, había una razón práctica por la que me molestaba esto de la cesión de los derechos. El libro está basado en mi tutorial de Globus. El titular del copyright del tutorial soy yo, y como tal me corresponde escoger la licencia bajo la que se publica el tutorial. El tutorial siempre ha estado disponible bajo una licencia abierta (BSD-derivative). Pero, teniendo en cuenta que el tutorial sería un subconjunto del libro, si el libro se publica bajo una licencia restrictiva, y con el copyright transferido a la editorial… ¿supondría la muerte del tutorial? Me horrorizaba esa idea, porque si el libro en sí no podía ser libre, sólo me faltaba que además tuviese que cargarme un tutorial que, a mi parecer, tiene que ser libre.

La respuesta a esta pregunta vino a finales de 2004, cuando Morgan-Kaufmann nos remitió un borrador de nuestro contrato. Dicho contrato decía muy claramente cosas como que “el autor tiene prohibido publicar obras derivadas, u obras que puedan competir con el libro”. El tutorial claramente encajaba en esta definición, pues se puede argumentar que la gente que lee el tutorial luego no tiene interes en comprar el libro (a pesar de que el libro es muuucho más extenso que el tutorial). Contacté con mi editor y le expliqué mis reticencias. Me incomodaba esa clausula del contrato, pues supondría que tendría que retirar el tutorial de la web. Le expliqué que me parece importante que un subconjunto del libro esté disponible libremente, en forma de tutorial online, para que todo el mundo pueda dar sus primeros pasos con Globus y, si les gusta, entonces pueden pensar en comprarse el libro. De hecho, el tutorial podía servir como una herramienta de marketing, porque permite a los lectores “probar” parte del libro antes de comprarlo.

Yo pensaba que me iban a mandar a la mierda. Que me iban a decir que eso de “publicar un subconjunto de un libro bajo una licencia libre” es de hippies comunistas petarderos. Grata fue mi sorpresa al recibir la respuesta de mi editor, indicando que modificarían el contrato añadiendo una clausula en la que explicitamente se lee “el autor tiene permitido publicar un subconjunto del libro, en forma de tutorial, para ser distribuido libremente por Internet”. También añadieron en la clausula sobre las “obras derivadas o que puedan competir” que “El tutorial de Globus no será considerado como una obra que compite con el libro”. A cambio, lo único que me pidieron es que incluyese un enlace desde el tutorial a la web del libro, lo que me parece una petición totalmente razonable. Al parecer, no son cortos de miras, y se dieron cuenta de que el tutorial puede servir como una herramienta excelente de promoción y difusión, con un impacto mínimo sobre las ventas del libro.

Así que ya veis, no es tanto como publicar el libro entero bajo una licencia libre, pero menos da una piedra…

¡Ah! Casi se me olvidaba… la publicidad descarada de rigor:

Programming Java Services with the Globus Toolkit® 4: A practical guide for beginners. Borja Sotomayor, Lisa Childers. Due to be published in December 2005 by Morgan-Kaufmann. ISBN: 0123694043.

Meme musical

A través de Kirai me llega un meme que, raudo y veloz, recojo y propago… La gracia de este meme es que hay que enmarronarselo… errr… pasarselo a otros cinco bloggers. Que diantres, me estaba aburriendo… además, espero con impaciencia que Joseba comente sobre el tema de los memes ;-)

En fin, aquí va:

Testigo recibido de: Kirai

Tamaño total de los archivos de música de mi ordenador: 9,4 GB (la mayoría MP3s ripeados de CDs que he ido acumulando durante años)

Último disco que me compré: Banda sonora de The Incredibles

Canción que estoy escuchando ahora: Ninguna, aunque a estas horas (por la mañana) suelo escuchar música clásica

5 canciones que escucho un montón o que tienen algún significado para mí:
Ufff… menuda preguntita :-D Me cuesta escoger sólo 5, pero así de sopetón:

And the brown goes to…

  1. ^V^Lady Pain^V^
  2. 29A
  3. Paradise city
  4. Erdi lurra
  5. Blog de Cymo

No está mal… pero tampoco está bien… pero… uhm…

Después de haber dejado reposar la experiencia un poco, por fin me siento a escribir sobre el Episodio III. Una advertencia: este post incluye detalles sobre la película, incluido el final, así que si todavía no has visto el Episodio III, no sigas leyendo.

Vi la peli el viernes pasado y, por razones que no merece la pena contar, llegamos cinco minutos antes del comienzo de la peli. Como las sesiones aquí no son numeradas, pues nos tocó estar en primera fila. El lunes volví a ver el episodio III con un grupo diferente de personas, y está vez ya la vi a la distancia correcta. Después de haber visto la película dos veces, no sé si voy a poder aportar nada nuevo a lo que ya se ha discutido en mil críticas de cine y mil foros de discusión (Barrapunto, Slashdot, etc.). Me parece que me uno al sentimiento general. La película me ha gustado, me ha parecido que ha tenido momentos impresionantes, pero tampoco me ha parecido una maravilla. Y no estoy enteramente convencido de que la película, per se, sea buena. De entrada, me río de aquellas personas que dicen que es “la mejor película desde El Imperio Contraataca”. Lo siento, pero no comparto en absoluto esa opinión. El Imperio Contraataca tenía un guión bien elaborado, personajes desarrollados y bien interpretados, y la cantidad justa y necesaria de efectos especiales. La Venganza de los Sith es una película mucho más entretenida que sus dos antecesoras, pero le sigue fallando el guión y los personajes.

Como dijo un crítico de cine (no recuerdo cual) “Despues de que las dos anteriores películas rebajasen tanto nuestras expectativas, los fans de Star Wars recibiremos con entusiasmo cualquier película que no sea una mierda”. Es decir, igual no es que esta película sea buena, sino que las anteriores eran tan malas que ésta, por comparación, parece buena.

A ver, no me malinterpreteis. Me lo pasé pipa viendo la peli, y me pasé varias horas hablando como Yoda. Fue una gozada descubrir (¡por fin!) cómo se pasa Anakin al lado oscuro, y cómo Palpatine consigue formar el Imperio Galactico. Pero es que no puedo dejar de preguntarme cómo habría sido esta nueva trilogía si George Lucas no la hubiese cagado soberanamente en La Amenaza Fantasma y (en menor grado) en El Ataque de los Clones.

Pero bueno, vayamos por partes. Empecemos por lo que más me ha gustado de la película:

  • Ewan McGregor e Ian McDiarmid: Ewan McGregor se lleva la palma. Me encanta cómo interpreta a Obi-Wan Kenobi, transmitiendo un aura de sabiduria. En la versión original, su voz incluso recuerda a la de Alec Guiness. Ian McDiarmid, un “actor clásico”, interpreta de maravilla a Palpatine, tanto cuando pretende ser el “canciller bueno”, como cuando se convierte en el emperador.
  • La muerte de Mace Windu: Samuel L. Jackson le pidió a George Lucas que la muerte de su personaje fuese digna. En su enfrentamiento con Palpatine queda claro que Mace Windu es como Jules (de Pulp Fiction) pero en Jedi, y que es claramente más poderoso que Palpatine (sólo la intervención de Anakin consigue joder la marrana). La muerte de Windu me parece uno de los puntos fuertes de la película.
  • Yoda: No sé por qué tanta gente pone a parir que Yoda aparezca repartiendo jarabe de palo. Joder, Yoda es uno de los Jedis más poderosos de la galaxia. Ante la amenaza de un Sith, es de esperar que pase a la acción en lugar de sentarse en una silla diciendo “Jodida la situación es”. Precisamente sus escenas de acción nos permiten ver que, además de ser sabio, es un poderoso guerrero (pero que sabe utilizar su fuerza sólo para el bien).
  • Los efectos especiales: Aquí no cabe ninguna discusión posible. Visualmente, la película es sobrecogedora.

Y ahora, las cosas que no me han gustado:

  • Hayden Christensen: Chewbacca consigue transmitir más emociones con un gruñido que Hayden en toda la película. El unico momento en el que se luce es cuando tiene que hacer de Sith cabrón mata-Jedis, y queda algo convincente como personaje atormentado. Pero en muchas otras escenas da verguenza ajena, especialmente en las escenitas tipo “Yo te quiero… no, yo te quiero más… calla tonta, que te quiero yo más”. Es cierto que esto puede ser culpa de los dialogos (Roger Ebert dijo que la película le gustó mucho, pero que Lucas no tiene ni idea de escribir buenos dialogos: “Una tarjeta de San Valentin expresa más emociones que los dialogos románticos de Lucas”). Sin embargo, no termina de caerme simpático el Hayden este…
  • El paso al lado oscuro de Anakin no es creible: Teniendo en cuenta que Anakin es (supuestamente) un personaje muy inteligente y poderoso, no resulta creible que decida pasarse al lado oscuro simplemente porque igual así puede salvar a Padmé. No digo que eso no pueda ser un buen motivo, pero la película no explora todas las dimensiones de esa decisión: Dada la gravedad de la situación, ¿por qué no le contó a Obi-Wan que está casado con Padmé? ¿Por qué está tan empeñado en “hacerlo por su cuenta”? ¿Cual es exactamente su relación con Palpatine, antes de desvelarse que es un Sith? La película necesita explorar más profundamente la personalidad de Anakin para que podamos entender los motivos que le llevan al lado oscuro. Me parece que esto se podría solucionar si, en las precuelas, Lucas se hubiese concentrado más en desarrollar los personajes, en lugar de llenar la película de efectos especiales (y ornitorrincos antropomórficos)
  • ¡¡¡Nooooooooooo!!!: Cuando Darth Vader empieza a respirar, sentí un escalofrío. Cuando Darth Vader se cabreó porque el emperador le dijo que había matado a Padmé, la escena me pareció que estaba muy bien. Demuestra que el emperador es un cabrón sin escrupulos, y que Darth Vader está acumulando mucha ira. Pero cuando Vader se libera, imitando movimientos de la criatura de Frankenstein, y gritá al cielo “‘¡¡¡¡Nooooooooo!!!”, la escena se fue directamente a la mierda. ¿Cómo se le ocurre a Lucas utilizar un cliché tan desgastado como ese? No me entra a la cabeza…
  • La batalla de los wookies: Vamos a ver, la batalla de los wookies per se no es que no me haya gustado. Es que me parece que está metida con calzador, y es simplemente una manera de introducir un guiño a la siguiente trilogía (con la breve aparición de Chewbacca). No aporta nada a la trama de la película y, en lugar de wookies, podría haber sido cualquier otra especie. Además, el hecho de que Chewbacca conozca a Yoda me parece un poco raro… ¿por qué, entonces, es Han Solo tan esceptico sobre la Fuerza? ¿Acaso no le habría dicho Chewie en algún momento: “MWAAAAAA-AWWWW-AWWW-AWWW”? (wookie para “Han, la Fuerza es chachilerendi… hace 20 años yo salía de tapas con los Jedi”). Eso sí, no niego que la batalla responde a una pregunta milenaria: ¿Qué ocurre cuando enfrentas a varios miles de felpudos con patas contra un ejercito droide?

Lo dicho… me parece que la película tiene puntos a favor y puntos en contra… es mejor que las dos anteriores, pero sigue sin estar a la altura de las originales. Para aquellos que estén perdiendo fe en el universo de Star Wars, os recomiendo que le echeis un vistazo a la serie de dibujos animados Clone Wars, que relata lo que pasa entre la segunda y la tercera película. De hecho, ciertos capítulos llenan algunos de los huecos que, a mi parecer, existen en las peliculas.

Je, je, je, pero que chispa tienes, tío…

Ayer nos juntamos unos cuantos españoles de la Universidad de Chicago para conocernos, pues el contingente español está bastante disperso en la universidad (aunque con notables concentraciones en Económicas y Derecho). El lugar escogido: el pub de la universidad (sí, sí, la universidad tiene pub propio ;-) La quedada estuvo muy bien, fue una gozada conocer por fin a los demás españoles que pululan por estos lares. Pero no escribo para contar detalles de la quedada, sino simplemente para relatar lo que fue (para mi) la gran anecdota de la noche….

Antes de nada, que sepais que está por aquí Nando (uno de los DELi-ncuentes de ESIDE :-) para un curso de aprendizaje automático. Recién llegados al pub, Nando va a la barra para pedir bebidas y tal. En algún momento, Nando dice que es de Euskadi (”from the Basque Country, in Spain”), y el bartender llega a la conclusión (erronea, pero razonable) de que esto es una congregación de alumnos vascos. Al cabo de un rato, el bartender (un americano de unos cincuenta-y-pico años, quizás más) se acerca a nuestra mesa para informarnos que el pub dispone de vinos españoles, por si nos pueden interesar. Pero el momento donde nos demostró su genio cómico es cuando nos suelta: “So, your friend here tells me that you’re from the Basque Country… Well, [risitas], be careful… we might have a safety inspection [risitas] so you might want to make sure you’re not carrying any bombs! [más risitas]“. Para los que no andeis muy puestos en el inglés: el tío nos decía, en plan de coña, que si somos vascos que andemos con cuidado, no sea que haya una inspección de seguridad y nos confisquen nuestra bombas.

Cagate lorito. Ca-ga-te lo-ri-to. Esto me parece más fuerte que aquella vez que me dijeron “Ah, entonces tu eres de la región separatista vasca, no?”. O el bartender tiene un pésimo sentido del humor (más que probable), o la imagen que tienen por aquí de Euskadi es que somos todos una pandilla de mercenarios cuyo lema es “Bomba de titadine, no salgas de casa sin ella!”. En fin, estuvimos un rato flipando con el comentario jocoso del bartender…

Eso sí, por lo menos he llegado a la conclusión de que si alguien intenta atracarme aquí en EEUU, lo único que tengo que hacer es decir: “¡Cuidado, que soy vasco!” y seguro que corren despavoridos…