¡Juas! A través de PoRKuLiA me entero de esta web donde te puedes hacer tu propia caricatura de South Park. Este sería el aspecto (más o menos) que yo tendría si viviese en South Park…




El weblog personal de Borja Sotomayor
Ayer por fin entregamos el manuscrito final del libro. La verdad es que, al igual que depués de la entrega de un proyecto importante, lo último que me apetece es hablar sobre ello. No porque me sepa mal, sino sencillamente porque después de dos meses y medio escribiendo, preparando ejemplos, procesando los comentarios de los revisores, etc. pues a mi cerebro le apetece hablar sobre otras cosas. Pero no os preocupeis, que más adelante escribiré tranquilamente sobre la entrega del libro. Además, esto no es, ni mucho menos, el final del cámino (aunque si el final de la parte más dura). Ahora el manuscrito entra en producción, y todavía tendremos que revisarlo un par de veces más antes de que lo envien a imprenta, con vistas a que se publique en diciembre.
Así que hablemos de otra cosa. Resulta que, poco antes de realizar la entrega, mi co-autora (la inefable Lisa Childers) me comentó que había comprando una botella de champán, y que esa noche lo celebraría con su marido y demás familia. En ese momento me di cuenta que, entre tanto esperar con impaciencia el 15 de junio, no había hecho ningún plan para esa noche. Si no actuaba pronto, acabaría marcando la ocasión con un plato de pasta frente a la televisión. No, la ocasión merece algo mejor. Raudo y veloz, hice un par de llamadas y di con un amigo Chicaguense que aceptó salir conmigo un miercoles por la tarde/noche. El plan: Batman Begins.
Jo-der, como se sale Batman Begins. Me confieso fan de las dos primeras películas de Tim Burton, y después de las dos siguientes películas de Joel “Bat-pezones de acero” Schumacher, pues había perdido la fe en que hubiese nuevas películas de Batman que se centrasen en las perturbadas mentes de Batman y sus enemigos (como hizo Tim Burton) en lugar de centrarse en secuencias de acción con mucho ruido y pocas nueces (como hizo Joel Schumacher, por no hablar de su casi-obsesión con los pezones y firmes gluteos de Batman). Batman Begins es un digno retorno a las oscuras raices de Batman, y me ha sorprendido gratamente. Se la recomiendo a cualquier persona que disfrutó las pelis de Burton y aborreció las de Schumacher.
En fin, después de la peli, salimos a la caza de un restaurante decente. Sin embargo, estando llenos después del intenso palomiteo, decidimos que lo mejor era picar algo. Al final optamos por visitar el nuevo McDonalds en el centro de la ciudad. Es un McDonalds enorme, con tapicería de lujo y música jazz. Hay algo extrañamente gratificante en hacer algo tan contradictorio como tomarte unas patatas fritas con ketchup barato mientras escuchas jazz en un lujoso sillón de cuero.
Al final, llegué a casa más contento que unas castañuelas. Relajado, tranquilo, en paz conmigo y con el resto del universo. Y hoy he pasado el día entero en casa haciendo el vago, alternando entre el sofá, la tele, y el ordenador. Mañana, eso sí, ya toca volver a trabajar en asuntos universitarios…
La entrega del manuscrito final se acerca sin prisa pero sin pausa. El miercoles hacemos la entrega, y me siento como cuando tenía que entregar un proyecto durante la carrera. Ya está practicamente terminado, pero lo estoy revisando compulsivamente para asegurarme de que todo está en orden. Y el lunes y el martes vamos a asegurarnos de que la entrega está bien preparada. Para entregar un libro no basta con enviarles el fichero fuente… por comentar lo más destacable, tenemos que enviar:
Es decir, me siento como el día antes de la entrega de un proyecto… cuando sabes que el proyecto está terminado, pero te estás dedicando a asegurarte de que está bien encuadernado, que has cumplido todos los requisitos del proyecto, etc.
Eso si, ha habido una novedad curiosa en esta recta final. El editor nos ha preguntado a ver si nos importa cambiar el título del libro. El título original era “Programming Java Services with the Globus Toolkit® 4: A practical guide for beginners” (lo primero es el título, y lo segundo es el subtitulo). Que es muy largo, que es jodido “marketearlo”. El editor nos sugiere que lo cambiemos a “Globus Toolkit® 4: Programming Java Services”, que a mi me sabe exactamente igual pero que, al parecer, le mola bastante más a los de marketing. En fin, sintiendo indiferencia por el cambio, y a sabiendas de que yo personalmente no tengo ni idea de marketing, pues hemos aceptado el nuevo título.
En fin, lo dicho, que ya queda poco. Curiosamente, la entrega del manuscrito final no es el final del camino, aunque sí el final del trecho más dificil. En el siguiente artículo sobre el libro escribiré sobre lo que ocurre después de la entrega.
Y, como siempre, aqui va la publicidad descarada de rigor (ya con nuevo título):
Globus Toolkit® 4: Programming Java Services. Borja Sotomayor, Lisa Childers. Due to be published in December 2005 by Morgan-Kaufmann. ISBN: 0123694043.
[ACTUALIZACION (09/06/05): He añadido las diferencias "No invadas mi espacio personal" y "Cheques, cheques, cheques"]
Vincent: But you know what the funniest thing about Europe is?
Jules: What?
Vincent: It’s the little differences. I mean they got the same shit over there that they got here, but it’s just - it’s just there it’s a little different.
Para mi próximo artículo para la “Corresponsalía en EEUU” de la Revista UD, voy a escribir sobre las pequeñas diferencias que uno se encuentra por estos lares. Después de tres artículos “serios” (sobre las elecciones y sobre el caso Schiavo), espero que este artículo resulte un poco más fácil de digerir. En fin, voy a ir recopilando en este post todas las pequeñas diferencias que se me vayan ocurriendo. Es decir, puede que este post sea modificado en el futuro. Intentaré juguetear con los feeds para que la gente suscrita a los feeds reciba una notificación cada vez que añado algo…
En fin, aquí van unas cuantas diferencias (algunas están tomadas casi directamente de un artículo que escribí cuando estuve visitando Chicago en agosto de 2004).
Algo de lo que te das cuenta inmediatamente aquí en EEUU es lo del café. El café que se sirve aquí es malo con ganas. En serio, yo pensaba que en España había tomado cafés malos, pero lo de aquí es increible. Lo que tienen aquí es una especie de agua manchada que, además, te sirven en vasos tan grandes como los del McDonalds. Además, parece que los americanos le tienen pánico a la leche, porque conseguir que te echen leche al café es poco menos que imposible. Como mucho, te echan unos polvitos sucedaneos de leche, o minusculas cantidades de “crema”. La verdad es que no soy muy cafetero, pero de vez en cuando me gusta tomar café (sobre todo después de la comida), y me desespera no poder encontrar por aquí ningún lugar donde sirvan un café en una taza normal y corriente y con un poco de leche ligeramente espumosa.
Por todos es bien sabido que EEUU es uno de los paises más “gordos” del mundo. Un tercio de la población es obesa, y dos tercios tiene “unos kilitos de más” (lo que incluye a los obesos) [Estadisticas]. Con darte un paseo por EEUU, inmediatamente puedes verificar empiricamente esa estadistica. Sólo en este pais he visto a gente cuya masa corporal desafía las leyes de la física. Y tras vivir casi un año aquí, no es dificil darse cuenta de las razones por las que hay tanto sobrepeso y obesidad en EEUU.
Lo primero que se nos puede ocurrir es que la culpa la tiene la comida basura que tanto impera en EEUU. Bueno, esa es una de las razones, pero debo admitir que los americanos no se alimentan perpetuamente a base de comida basura. En mi opinión, una de las principales razones se debe sencillamente a la falta de ejercicio por parte de muchos americanos. Ojo, que no me refiero a ejercicio en el sentido de ir a un gimnasio varios días a la semana. La falta de actividad física aquí se produce a un nivel más fundamental: mucha gente en EEUU anda menos de 15 minutos al día.
Este hecho me resultó bastante chocante cuando lo oi, sobre todo cuando yo andaba una media de 30-40 minutos al día en España (de casa al metro, del metro a la Uni, y luego de nuevo a la vuelta). Y eso sin contar las veces que salía de casa para hacer la compra, alquilar una peli, etc. Sin embargo, dadas las enormes distancias en EEUU, y la organización de las ciudades (en las que hay un centro urbano rodeado de suburbios residenciales), el americano medio depende casi enteramente del coche para su transporte. ¡Incluso ir a comprar una barra de pan requiere utilizar el coche! Pues bien, resulta que el sencillo acto de andar 15 minutos al día ya produce enormes beneficios para la salud (igual no tanto como para prevenir el sobrepeso, pero si la obesidad). Pero como lo máximo que andan los americanos al día es de la puerta de casa al coche, pues así están…
Yo, por mi parte, sigo andando de casa a la universidad (es un paseito agradable de 15 minutos), y hago todos mis recados a pie (afortunadamente, vivo justo al lado de un supermercado). Como anecdota curiosa, a un compañero de clase (americano) le pareció “curioso” que quisiese ir andando de la universidad a mi casa. “Pero si sólo son 15 minutos,” le dije yo. “Ya, ¡pero en autobus llegas antes y no tienes que andar!” En fin…
Más detalles sobre las causas de la obesidad aquí.
Relacionado con lo anterior, las costumbres culinarias de los americanos son de lo más peculiares. La raciones que sirven en los restaurantes son enormes. Eso sí, si no puedes con toda la ración, en EEUU es muy común pedir que te pongan las sobras “to go”. Te las ponen en una cajita, y te las puedes llevar comodamente a casa para terminarlas en otro momento. No quiero ni imaginarme la cara que pondría un camarero en España si le pidiesen “Oye, ¿puedes ponerme estas sobras en una bolsa para llevarmelo a casa?”
Otra diferencia culinaria es que el horario que tienen aquí para comer es un tanto raro raro raro. La comida suele ser sobre las 12:00 o 12:30 y, además, ¡Aquí solo te dan media hora para comer! En España generalmente te dejan una hora y media (o incluso dos horas) durante la cual te tomas tu primer plato, tu segundo plato, tu postrecito, y el cafelito post-comida. Aquí te dan media hora para que te tomes malamente un sandwich, un bocata, o algo así. Y la cena suele ser sobre las 18:00 o (como muy tarde) las 19:00. Cuando le dije a un americano por primera vez que yo suelo cenar sobre las 21:00, me miró con cara de “¡Eres una bestia de la noche!”.
Seguro que en más de una pelicula habeis visto a un personaje americano un poco histerico que dice algo como “¡Estás invadiendo mi espacio personal!”. La verdad es que nadie me ha conminado todavía a abandonar su espacio personal, pero es innegable que muchos americanos son muy conscientes del espacio que les rodea, y no les hace mucha gracia que lo “invadas”.
La primera vez que me percaté de esto fue en el supermercado. Yo estaba empujando mi carrito (”lleno de Quench y Mielitos…”), y una señora estaba empujando su carrito en la dirección contraria. Afortunadamente, el pasillo era lo suficientemente ancho como para pasar los dos. Aun así, durante el cruce, la señora dijo “Excuse me” (”Disculpa”). ¿Ein? ¿Qué tengo que disculpar? ¿Qué he hecho? ¿He olvidado ponerme el desodorante y la he ofendido? Lo consideré un caso aislado, y no le concedí ninguna importancia. Sin embargo, un par de días me pasó algo similar. Yo estaba mirando unos artículos en una estantería, y un señor pasó detrás de mi. De nuevo, con espacio de sobra en el pasillo, la persona en cuestión distaba unos 40 centimetros de mi persona cuando pasó detrás de mi. Y, aun así, me suelta “Excuse me”. Esto ya me empieza a oler a chamusquina…
Así que el próxima día le explico la situación a un compañero (americano) de clase y me dice que se están disculpando por invadir mi espacio personal (que, deduzco, es un escudo invisible que rodea a mi persona a 40-50 centimetros de mi piel), y se sorprende de que no ocurra lo mismo en España. Yo le dije que no, que a no ser que haya contacto físico o pases muy cerca, no hay razón para disculparse. “¡Están majaretas, estos Españoles!” exclamó mi compañero de clase.
Es muy posible, querido/a lector/a, que en esta vida hayas pagado más de una factura, o incluso que tengas que pagar unas cuantas facturas al mes (el teléfono, la luz, el alquiler, etc.) Estoy dispuesto a apostar dinero que, si vives en España, pagas esas facturas mediante domiciliación bancaria. Es cómodo, es seguro, y fiable. Pues bien, aquí en EEUU lo de la domiciliación bancaria les parece algo extravagante. Lo consideran intrusivo y poco fiable, y poca gente opta por usarlo. Entonces, la pregunta del millón es: ¿Y cómo pagan sus facturas? Pues con cheques. Cheques, cheques, cheques.
En España, yo no tenía chequera. Sé que mis padres sí tienen, pero me parece que la utilizan dos o tres veces al año. Aquí, en cambio, lo primero que me dieron al abrir mi cuenta bancaría fueron 4 libretas de cheques. Puede parecer una cantidad desorbitada, pero hay que tener en cuenta que el americano medio paga todas sus facturas con cheque. Te llega la factura a casa, y tienes 30 días para enviar un bonito cheque por la cantidad indicada. Tienes que rellenar el cheque, firmarlo, meterlo en un sobre, ponerle un sello al sobre, y depositarlo en un buzón. Puede parecer sencillo, pero imaginate tener que hacerlo para todas tus facturas, todos los meses. Con lo cómodo que resulta pagar por domiciliación bancaria… Afortunadamente, casi todas las empresas te dan la opción de pagar por domiciliación bancaria, pero me resulta curioso que, por defecto, esperan que pagues por cheque (cuando en España lo primero que te piden es la cuenta bancaria).
Una vez pregunté a un americano por qué prefieren pagar por cheque, con lo guay que es la domiciliación bancaria. Me dijo que, en general, en EEUU la gente no quiere que nadie sustraiga dinero de su cuenta. “Oye, pero que en la domiciliación bancaria das tu autorización,” respondí. “Ya, pero prefiero sacar yo mismo el dinero”. A lo que yo contesté: “You yourself and your mechanism” (”Tú mismo y tu mecanismo”, en correctísimo inglés).
En fin, al final conseguí que me domiciliasen el teléfono, la televisión por cable, etc. Sin embargo, el alquiler todavía tengo que pagarlo con cheque…
Una diferencia que me atañe personalmente: a los americanos no les entra en la cabeza que las personas hispanoparlantes tenemos dos apellidos. Aquí la gente tiene nombre, middle name (¿nombre medio?), y apellido (el del padre). Y claro, cuando les dices que eres Borja Sotomayor Basilio, pues inmediatamente asumen que Sotomayor es el middle name y Basilio el apellido, con lo cual ya aparezco en más de un papel como “Borja S. Basilio”. Cuando les dices “Oye, que ‘Sotomayor Basilio’ es el apellido, yo no tengo middle name”, entonces te miran como si acabases de decir una obscenidad. Como no les entra en la cabeza lo del apellido compuesto, pues al final tienes que resignarte a escribir el apellido con guión: Borja Sotomayor-Basilio, lo cual me jode enormemente porque yo no soy Borja Sotomayor-Basilio, soy Borja Sotomayor Basilio. Y eso solo es la punta del iceberg. Como muchos de vosotros ya sabreis, en EEUU la mujer pierde su apellido al casarse y los hijos siempre llevan el apellido del padre. Si una mujer dedice no renunciar a su apellido, es porque es tope liberal y super feminista. Menos mal que todavía no le he dicho a nadie por aquí que en España la mujer no renuncia a su apellido al casarse y los hijos llevan tanto el apellido de la padre y de la madre, porque igual me parten la cara. Lo que sí me ha pasado es que, al abrir la cuenta bancaria, me pidieron como “pregunta de seguridad” el ‘apellido de soltera’ de mi madre. Yo logicamente respondí ‘Basilio’. El tio del banco me miró extrañado y me dijo “Pero si ese es parte de tu apellido…”. Yo respondí “Sí.” El me miró extrañado y me dijo “Bueno, casi mejor te ponemos otra pregunta de seguridad….”.
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