Día 7 - Amsterdam

Último día en Amsterdam y, tal y como adelante en el post anterior, ante todo un día cultural y poco hedonista. La verdad es que no hay mucho que contar… hemos empezado por visitar el Rijksmuseum, un museo nacional principalmente con retratos (y con bastantes Rembrandts) pero también con muchos otros objetos. Un museo interesante pero sin pasarse. Luego hemos ido al Van Gogh Museum que ha sido más interesante, no sólo porque es una de las mayores colecciones de cuadros de Van Gogh (igual es la mayor, no me he fijado en ese detalle), sino porque te cuentan la vida de Vincent Van Gogh a la par que te muestran la evolución de su obra, con lo cual puedes ver claramente cómo ciertos cambios de estilo coinciden con eventos en su vida. Muy interesante. Y, además, tenían una exposición especial de sus bocetos y cartas a su hermano, algo que generalmente no está abierto al publico porque son objetos muy delicados y muy propensos a deteriorarse.

Después de Van Gogh, un poco de comida rápida (bueno, Mike se atrevió con el bocata de herring crudo que es muy típico aquí… yo he pasado :-D ) y nos hemos apuntado a uno de esos tours en barco por los canales de la ciudad. Es una manera bastante buena de ver los principales lugares de Amsterdam de golpe, aunque hay que tener cuidado con la compañía de barcos que escoges… me da que la que hemos escogido nosotros (casi al azar) era de las más cutre-salchicheras. Asientos incomodos y explicaciones muy breves. Pero bueno, las vistas eran las mismas, así que por lo menos nos ha merecido la pena.

Y finalmente, nos hemos limitado a deambular por la ciudad, visitando callejuelas y mercadillos, y comprando souvenirs absurdos de esos que puedes poner en tu mesa de trabajo para que la gente te pregunte “Ah, ¿has estado en Amsterdam?” y eso da pie a una larga conversación que te aparta del trabajo :-)

Pues eso… en general, Amsterdam me ha parecido una ciudad muy agradable y con mucho que ofrecer. Es una pena que sólo hayamos estado día y medio, pero el tiempo apremia… Mañana pillamos el primer vuelo de la mañana a Barcelona, pasamos el día en Barcelona (a ver si tengo tiempo para enseñarle a Mike la Sagrada Familia y unos cuantos edificios de Gaudí) y cogemos el último vuelo del día a Bilbao. Y la verdad es que después de casi una semana viajando y recorriendome Londres y Amsterdam andando, pues apetece bastante llegar a Bilbao y dedicarse unicamente a practicar rasquing y tumbing…

1 Response to “Día 7 - Amsterdam”


  1. 1 txipi

    Muy chulo el viaje, me quedo con ganas de ir a Londres con ideas más claras de qué ver en todo ese maremagnum de cosas-muy-importantes-que-salian-en-el-libro-de-ciencias-sociales. Si alguno ha pasado por Florencia, sabrá a lo que me refiero: después de 50 minutos seguidos de edificios acojonantes a la vuelta de cada esquina, tu sistema nervioso ya no reacciona y aunque te encuentres una civilización alienígena, solamente sonries y dices “hum, curioso” :-D

    Con respecto al jet-lag tan recurrente en tu blog, mis consejos: da la primera noche por perdida en cuanto a sueño, pero intenta descansar. Aunque no sobes, estate por lo menos tumbado viendo las 3 pelis de el señor de los anillos o lo que sea (Cosmos de Carl Sagan quizá te ayude más a conciliar el sueño :-D). Cosas que ayudan a dormir == cosas que fomentan la “sincronización”, es decir, lo contrario a un susto. Esto es todo de Perogrullo, pero por si acaso. Lo segundo y más importante: los ritmos circadianos (el cristal de cuarzo de nuestro bolo) funcionan sin ayuda de referentes externos (se han hecho pruebas con estancias muy prolongadas en cuevas, y no me refiero al cubículo de los becarios en una consultora), pero se ajustan sobre todo cuando llegan entradas sensoriales de luz y oscuridad. Es como la hora del reloj de tu PC, funciona sola mientras le dure la pila, pero en Debian casi siempre se sincroniza con NTP o similar el reloj de la placa con los servidores de tiempo. Para el cuerpo humano, parecido. Conclusión: mucha luz por la mañana, para que se dé por enterado el cuerpo de que esto es el día, y cuando pasen 12 horas probablemente sea la noche. Además, muy importante también: hacer ejercico físico intenso por la mañana ayuda a ajustar estos ritmos muy bien.

    Así que ya sabes, si tienes jet-lag en tu siguiente viaje, noche de vagueo aunque sea sin sueño, “despertarte” (realmente levantarte, porque puede que no hayas sobado) a la hora que necesites y luz por un tubo (o mejor por la estrella potente más cercana), además de hacer ejercicio intenso durante 30 mins o así (ir a correr, flexiones, abdominales, desollar a alguien, vamos, lo típico).

    Joder, yo también me enrollo como una lombriz, corto y cierro ;-)

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