Día 20, Bilbao

Este post del último día lo escribo muy a posteriori porque no he tenido un rato libre para escribirlo hasta que he vuelto a Chicago (sí, ya estoy de nuevo aquí… más detalles en un post que seguirá a éste). Pero vamos, para no liarnos con las fechas, tened en cuenta que este post se refiere al 23 de septiembre, el último día de nuestro viaje por Europa.

Para este día había dos objetivos importantes: enseñarle a Mike las partes de Bilbao que no vió hace dos semanas, y enseñarle cómo comemos y bebemos en Euskadi (mecagüenlahostiaputajoder!). Así que empezamos el día andando desde Moyua hasta Abando por la Gran Vía, y luego al Ayuntamiento y el Teatro Arriaga. Ya, ya, no es un paseo muy espectacular, pero recordad que Mike no conoce Bilbao (ni Europa) y cosas como la plaza de Moyua, el edificio de la Diputación, y la estación de Abando (con su espectacular mural) pues resultan interesantes. Terminado el paseo, como a Mike le gusta la comida china, fuimos a comer a La Gran Muralla (mítico restaurante chino de Bilbao). Me sorprendió que han pasado del formato “menú del día” al formato buffet que, aunque pueda parecer un pelin cutre, a mi me pareció fenomenal porque la comida sigue estando igual de buena (nota: La Gran Muralla, en mi humilde opinión, es de esos pocos restaurantes chinos que, a pesar de servir platos típicos como “arroz tres delicias” y “pollo con almendras”, los cocinan de tal manera que no tienes una indigestión de puta madre al salir del restaurante).

Tras la comida, nos tomamos un cafelito en el Café & Té de Moyua (uno de mis lugares favoritos para tomar un café en Bilbao… ya sé que es una franquicia, pero es que el C&T de Moyúa tiene su encanto). Y después, nos dirigimos al Guggenheim para verlo por dentro. Entre que soy Amigo del Museo, y que había un precio reducido porque estaban cambiando de exposición (y tenían la mitad de las salas cerradas) pues salió bastante asequible. A mi lo que me apetecía ver eran los gigantes metálicos de Richard Serra, que no defraudaron. Que acojonantes. Y el resto del museo, como siempre, pues muy bonito. Mike comentó que le molaba que el museo en si fuese una obra de arte (a diferencia de museos más funcionales que no son más que una enorme colección de salas cuadradas).

Terminamos la visita a Bilbao antes de lo esperado, así que nos dirigimos a casa para recuperar energías y hacer el vago durante unas cuantas horas. A la noche salimos hacia Bilbao donde quedamos con un amigo mío angloparlante para ir a cenar a la sidrería del Casco Viejo (el “Arriaga”). Ya sé que cualquier Bilbaino inmediatamente dirá: “Joder, como vais ahí con lo caro que es”. Sí, es verdad que puede ser un poco caro, pero es que la idea era llevar a Mike a una sidrería sin tener que irnos de excursión y a mi por lo menos me parece que la carne que sirven ahí está bastante buena. A Mike le asombró las ingentes cantidades de carne que nos servían, y fue incapaz de terminarse su chuletón de medio kilo. Fue interesante el contraste con la carne americana, que casi siempre se sirve bañada en algún tipo de salsa o con muchas especias. Al parecer, esto se debe a que en EEUU, debido a las distancias, era dificil conseguir carne fresca (sobre todo antes de la refrigeración) con lo cual las salsas servían para ocultar que la carne no era fresca (pero vamos, esto también es cierto de las múltiples salsas para pescado que tenemos en España). En el Pais Vasco, como tenemos vacas por todos lados, pues la carne va directa “de la vaca al asador a tu boca”.

Después de la cena, nos juntamos con más gente por el Casco Viejo y le damos a Mike un katxi de ese mágico brebaje tan típico de Euskadi: el kalimotxo xDDD Inicialmente, no le decimos lo que es, y su primera impresión es que es “grape soda” (refresco de uva). Mike acaba un poco colorado tras el katxi, pero solo llega estar un pelín “contento” :-) Eso sí, se sorprende de la alta tolerancia al alcohol que exhiben los vascos y vascas, pues había gente que ya iba por su tercer katxi (y los que les quedaban el resto de la noche…) Nosotros, en cambio, nos retiramos sobre las 2:00 porque teníamos que estar en pie a las 07:00 para pillar el avión a Londres. Queda pendiente que Mike vuelva a Bilbao durante la Aste Nagusia para que se dé cuenta de lo que es realmente la “tolerancia al alcohol” :-D

En fin, al llegar a casa yo me colapsé en la cama y me desperté (a regañadientes) a las 7:00. Más detalles sobre el viaje de vuelta en el siguiente post.

1 Response to “Día 20, Bilbao”


  1. 1 Daraxa

    Me pregunto que comeran los chinos, porque he descubierto que la comida china es distinta en Espana y en Inglaterra…

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