Antes de nada, tengo que comentar cómo fue le llegada ayer a Bilbao. Volamos desde Barcelona a Bilbao con Iberia en un McDonnell Douglas MD-87 del año de la polka. De entrada, Iberia no suele inspirarme mucha confianza, pero es que volar en un trasto con tantos años pues menos aun. Para dorar la pildora, Bilbao estaba nublado y con lluvia. Por lo tanto, tuvimos un aterrizaje de lo más divertido. Cuando el avión empezó a descender, bajó un buen montón de metros de golpe, y tanto Mike y yo pensabamos que algo iba mal, porque parecia raro que el avión descendiese tan rapidamente. Y esto mientras el avión tiembla, y por la ventana no vemos _nada_ porque es de noche, está todo nublado, y como mucho vemos lluvia a nuestro alrededor. Ya sé que este tipo de aterrizajes siempre van a ser un poco acojonantes, vueles en lo que vueles, pero es que me imagino que los aviones modelnos son capaces de compensar un poco (automagicamente) los efectos del viento, lluvia, etc. para que el aterrizaje sea un poco más suave. Vamos, yo he aterrizado en esas mismas condiciones pero con aviones Airbus o Boeing modernos, y no recuerdo haberlo pasado mal… Pero claro, a Iberia le gusta mantener unos cuantos McDonnell Douglas en la flota, para acojonar un poco a sus pasajeros.
En fin, tras aterrizar, nos hemos dirigido a mi casa, donde Mike y yo hemos dormido sin tener que preocuparnos de levantarnos pronto por pillar un vuelo o por tener que salir pronto a hacer turismo. En consecuencia, hemos dormido bastante, hemos pasado toda la mañana en plan vagos, hemos comido bien en casita, y finalmente hemos salido para que Mike conozca Bilbao un poco. De entrada, le he llevado a la Universidad de Deusto, para que se ría un poco de nuestro campus, minúsculo en comparación con los típicos campus americanos. Eso sí, La Literaria (el edificio principal) sí que le ha parecido bastante interesante. Vista la universidad, hemos cruzado la pasarela Pedro Arrupe para ver el Guggenheim por fuera, y luego coger el tranvía para dirigirnos al Casco Viejo. Tras un paseo por el casco, hemos acabado en la Plaza Nueva donde hemos tomado unos cuantos pintxos (por cierto, parece que como casi todos los americanos, Mike se ha aficionado al jamón serrano). Tras eso, hemos regresado a casa.
La verdad es que ha sido un día sin muchas novedades, aunque he disfrutado haciendo de guía turistico de Bilbao, después de haber sido el “guiado” durante tanto tiempo en Chicago. Mañana por la mañana Mike se va a recorrer Italia en plan mochilero, mientras yo me quedo aquí para descansar. Mike vuelve el 22, con lo cual el 23 tendremos otro día de turismo por Bilbao (posiblemente para ver el Guggenheim por dentro, aprovechando que soy amigo del museo), y finalmente concluiremos el viaje el día 24.
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