Monthly Archive for Septiembre, 2005

Día 9 - Bilbao

Antes de nada, tengo que comentar cómo fue le llegada ayer a Bilbao. Volamos desde Barcelona a Bilbao con Iberia en un McDonnell Douglas MD-87 del año de la polka. De entrada, Iberia no suele inspirarme mucha confianza, pero es que volar en un trasto con tantos años pues menos aun. Para dorar la pildora, Bilbao estaba nublado y con lluvia. Por lo tanto, tuvimos un aterrizaje de lo más divertido. Cuando el avión empezó a descender, bajó un buen montón de metros de golpe, y tanto Mike y yo pensabamos que algo iba mal, porque parecia raro que el avión descendiese tan rapidamente. Y esto mientras el avión tiembla, y por la ventana no vemos _nada_ porque es de noche, está todo nublado, y como mucho vemos lluvia a nuestro alrededor. Ya sé que este tipo de aterrizajes siempre van a ser un poco acojonantes, vueles en lo que vueles, pero es que me imagino que los aviones modelnos son capaces de compensar un poco (automagicamente) los efectos del viento, lluvia, etc. para que el aterrizaje sea un poco más suave. Vamos, yo he aterrizado en esas mismas condiciones pero con aviones Airbus o Boeing modernos, y no recuerdo haberlo pasado mal… Pero claro, a Iberia le gusta mantener unos cuantos McDonnell Douglas en la flota, para acojonar un poco a sus pasajeros.

En fin, tras aterrizar, nos hemos dirigido a mi casa, donde Mike y yo hemos dormido sin tener que preocuparnos de levantarnos pronto por pillar un vuelo o por tener que salir pronto a hacer turismo. En consecuencia, hemos dormido bastante, hemos pasado toda la mañana en plan vagos, hemos comido bien en casita, y finalmente hemos salido para que Mike conozca Bilbao un poco. De entrada, le he llevado a la Universidad de Deusto, para que se ría un poco de nuestro campus, minúsculo en comparación con los típicos campus americanos. Eso sí, La Literaria (el edificio principal) sí que le ha parecido bastante interesante. Vista la universidad, hemos cruzado la pasarela Pedro Arrupe para ver el Guggenheim por fuera, y luego coger el tranvía para dirigirnos al Casco Viejo. Tras un paseo por el casco, hemos acabado en la Plaza Nueva donde hemos tomado unos cuantos pintxos (por cierto, parece que como casi todos los americanos, Mike se ha aficionado al jamón serrano). Tras eso, hemos regresado a casa.

La verdad es que ha sido un día sin muchas novedades, aunque he disfrutado haciendo de guía turistico de Bilbao, después de haber sido el “guiado” durante tanto tiempo en Chicago. Mañana por la mañana Mike se va a recorrer Italia en plan mochilero, mientras yo me quedo aquí para descansar. Mike vuelve el 22, con lo cual el 23 tendremos otro día de turismo por Bilbao (posiblemente para ver el Guggenheim por dentro, aprovechando que soy amigo del museo), y finalmente concluiremos el viaje el día 24.

Día 8 - Barcelona

Mike y yo estamos molidos. Mo-li-dos. Nos hemos recorrido algunos de los principales lugares de Barcelona en un plazo de 9 horas. A saber: la Sagrada Familia (incluido subir las escaleras hasta la cumbre de las torres), la Rambla, el casco viejo (catedral, palau de la Generalitat, ayuntamiento, …), comer tapas variadas en la Plaza Real, la estatua de Colón, el Maremagnum, el Parque Guell (de nuevo, incluida subida a patita hasta la cumbre), y la plaza de España. Casi nada, señora.

Por si eso fuese poco, hemos cogido el primer vuelo de la mañana a Barcelona, lo que ha supuesto despertarse a las cuatro de la mañana, llegar a Barcelona a las 8:30 y, entre pitos y flautas, pisar la ciudad por primera vez a las 10:00. Y a las 19:15 hemos emprendido el camino de vuelta al aeropuerto. Ahora (20:15) estamos en el aeropuerto esperando que salga nuestro vuelo a las 22:15 (si, estoy posteando desde el aeropuerto, que no sale barato pero por lo menos mola que tengan wireless aquí).

Lo dicho, estamos mu pero que mu cansados, así que no voy a contar nada más. Mañana, tras una reparadora sornada en mi camita en Bilbao, ya escribiré con más calma.

Día 7 - Amsterdam

Último día en Amsterdam y, tal y como adelante en el post anterior, ante todo un día cultural y poco hedonista. La verdad es que no hay mucho que contar… hemos empezado por visitar el Rijksmuseum, un museo nacional principalmente con retratos (y con bastantes Rembrandts) pero también con muchos otros objetos. Un museo interesante pero sin pasarse. Luego hemos ido al Van Gogh Museum que ha sido más interesante, no sólo porque es una de las mayores colecciones de cuadros de Van Gogh (igual es la mayor, no me he fijado en ese detalle), sino porque te cuentan la vida de Vincent Van Gogh a la par que te muestran la evolución de su obra, con lo cual puedes ver claramente cómo ciertos cambios de estilo coinciden con eventos en su vida. Muy interesante. Y, además, tenían una exposición especial de sus bocetos y cartas a su hermano, algo que generalmente no está abierto al publico porque son objetos muy delicados y muy propensos a deteriorarse.

Después de Van Gogh, un poco de comida rápida (bueno, Mike se atrevió con el bocata de herring crudo que es muy típico aquí… yo he pasado :-D ) y nos hemos apuntado a uno de esos tours en barco por los canales de la ciudad. Es una manera bastante buena de ver los principales lugares de Amsterdam de golpe, aunque hay que tener cuidado con la compañía de barcos que escoges… me da que la que hemos escogido nosotros (casi al azar) era de las más cutre-salchicheras. Asientos incomodos y explicaciones muy breves. Pero bueno, las vistas eran las mismas, así que por lo menos nos ha merecido la pena.

Y finalmente, nos hemos limitado a deambular por la ciudad, visitando callejuelas y mercadillos, y comprando souvenirs absurdos de esos que puedes poner en tu mesa de trabajo para que la gente te pregunte “Ah, ¿has estado en Amsterdam?” y eso da pie a una larga conversación que te aparta del trabajo :-)

Pues eso… en general, Amsterdam me ha parecido una ciudad muy agradable y con mucho que ofrecer. Es una pena que sólo hayamos estado día y medio, pero el tiempo apremia… Mañana pillamos el primer vuelo de la mañana a Barcelona, pasamos el día en Barcelona (a ver si tengo tiempo para enseñarle a Mike la Sagrada Familia y unos cuantos edificios de Gaudí) y cogemos el último vuelo del día a Bilbao. Y la verdad es que después de casi una semana viajando y recorriendome Londres y Amsterdam andando, pues apetece bastante llegar a Bilbao y dedicarse unicamente a practicar rasquing y tumbing…

Día 6 - Amsterdam

What happens in Vegas, stays in Vegas
Slogan publicitario de Las Vegas (y lema oficioso de la ciudad)

Hoy hemos llegado a Amsterdam, una ciudad europea que nunca he visitado y que un amigo mio muy curtido en la escena Amsterdamiense me describió simple y llanamente como la “Sodoma y Gomorra europea”. La verdad es que Amsterdam cumple a la perfección esa descripción, pero también me parece un tanto injusto pensar que esta ciudad no es más que un lugar donde todos los salvajes hedonistas de Europa (y el mundo entero) vienen a dar rienda suelta a sus más secretos y oscuros deseos, en medio de una constante orgia de sexo y cannabis. Sí, hay mucho de eso, pero Amsterdam tiene mucho mucho más: el museo de Van Gogh, la casa de Anna Frank, los canales, los preciosos edificios junto a los canales, etc. Eso sí, como tampoco podemos olvidar el componente hedonista de Amsterdam, pues Mike y yo nos hemos decidido a explorar ambos aspectos de la ciudad.

Hoy hemos empezado por visitar la casa donde se escondió Anna Frank y su familia durante la invasión Nazi de Holanda. Quien no conozca su historia puede encontrar un buen resumen aquí (Wikipedia) o, mejor aun, recomiendo la lectura de “El Diario de Anna Frank”. Yo lo lei en el colegio y, aunque me pareció un poco espeso (quizás por la edad que tenía entonces… ahora me apetece bastante releerlo y seguro que lo disfruto más), me parecio un impresionante testamento de lo que sufrieron los judios durante la ocupación Nazi. Ver la casa donde se escondió Anna Frank, y ver las copias originales del diario, pues la verdad es que casi te produce escalofrios al darte cuenta de que estás pisando un lugar histórico.

Después de la casa de Anna Frank, nos hemos dirigido al Distrito Rojo de la ciudad, el autentico “hive of villany” de la ciudad (como diría Obi-Wan Kenobi). Esta zona de la ciudad me ha dejado boquiabierto… nunca en mi vida he visto semejante concentración de puro hedonismo en mi vida: prostitutas expuestas en escaparates iluminados por sugerentes neones rojos, espectaculos eróticos en vivo y en directo, sex shops a granel, gente ofreciendo todo tipo de drogas (desde drogas suaves a drogas duras), gente totalmente cocida en los multiples pubs del distrito,…

Lo que más llama la atención, por supuesto, es el tema de las prostitutas en los escaparates. Pero lo más divertido es que las hay para todos los gustos: macizas, gordas (pero gordas gordas gordas), de aspecto adolescente, viejas currupias, negras, mulatas, asiaticas, hispanas, dominantes, sumisas, inocentes, putones verbeneros, … Os juro que incluso había una prostituta que era exactamente igual que este personaje de Futurama. Y no se limitan a quedarse quietas en el escaparate. Usan sugerentes poses, llaman la atención de posibles clientes, negocian delante de todo el mundo los términos del “servicio”, …

Otra cosa interesante que le resultará útil a cualquier persona que vaya a visitar Amsterdam. Cuando andas por el Distrito Rojo, hay muchos camellos que te pasan cerca de la oreja y te susurran suavemente “Coca!” para ver si estás interesado en comprar cocaina. Lo habitual es hacerte el sueco, pero si consiguen llamar tu atención, no paran de darte la brasa. Afortunadamente, el anteriormente citado amigo versado en las costumbres Amsterdamienses ya me advirtió sobre este tema, y simplemente pasabamos de largo cada vez que alguien nos decía “Coca!”.

Y, por supuesto, pues hemos sido participes de mucha de la diversión que ofrece el Distrito Rojo (cuando en Roma, haz como los Romanos…) Eso sí, de la misma manera que lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas, pues lo mismo puede decirse de Amsterdam. Los detalles de lo que hemos hecho esta noche son demasiado escabrosos (aunque no escandalosos, eh) para contar en el blog (que puede haber menores leyendo!). Eso sí, no tengo ningún problema en relatar nuestras aventuras por Amsterdam a quien me lo pida en persona (en serio que no es nada tremendamente escandaloso, pero es que ciertos detalles pueden resultar un poco fuertes :-D ) Pero claro, como sé que a la gente le gusta cotorrear, chismorrear, y especular, sí que dejaré dos cosas bien claras aquí: (1) NO he consumido ningún tipo de droga, ni siquiera un porro… ya se que suena a mentira descarada, pero en serio que el tema de los porros no me va, aunque respecto a quien quiera fumarlos (y, de hecho, soy de los que personalmente piensan que el cannabis es absolutamente inofensivo en moderación… lo que pasa es que el tema de fumar me da repelús, diantres!). (2) NO me he enrollado con ninguna prostituta (o prostituto). Respeto la prostitución legal, pero yo personalmente no tengo ninguna necesidad de pagar por ese tipo de servicios :-P

En fin, Mike y yo estamos molidos después de este primer día en Amsterdam. Mañana cambiamos de ritmo y nos dedicaremos estrictamente al Amsterdam cultural.

Día 5 - Londres

Último día en Londres. Cómo adelanté en el artículo anterior, los platos fuertes del día han sido el Globe Theater y el London Eye.

Empecemos por el Globe Theater, uno de mis lugares favoritos en todo Londres. De hecho, siempre que voy a Londres hago una peregrinación al Globe Theater y me apunto al tour del teatro. Esta costumbre se remonta a mis años en el Colegio Americano de Bilbao, donde descubrí (bueno, me descubrieron) a Shakespeare. La profesora de Literatura Inglesa era de esas personas que disfrutan con la enseñanza, y que sabía cómo enseñar Shakespeare adecuadamente. Realmente, no es algo complicado: simplemente hay que darse cuenta de dos cosas:

  • Shakespeare no escribía novelas, escribía obras de teatro: Es un enorme error enseñar Shakespeare cómo si fuese un autor de novelas, mandando a los estudiantes leer tales capítulos (actos y escenas en la obra) para tal día y luego hacerles preguntas. Shakespeare se enseña actuando y viendo actuar. Aunque evidentemente teníamos que tener leido cada acto antes de analizar en profundidad, esa lectura la complementabamos con videos de la obra de cuestión (algunos eran adaptaciones cinematográficas, y otras eran grabaciones de la Royal Shakespeare Company).
  • Shakespeare escribió en otra época: Esto no se refiere unicamente al hecho de que el inglés que utilizaba Shakespeare tiene diferencias importantes con el inglés que se utiliza ahora, sino que Shakespeare escribía para un tipo de teatro muy especial: el teatro isabelino (durante el reinado de Isabel I). Este tipo de teatro no tiene casi nada que ver con el teatro actual. Cuando pensamos en Shakespeare, muchas veces nos imaginamos un teatro imponente, con el patio a oscuras, y con el escenario lleno de insignes actores hablando una especie de inglés refinadísimo. Sin embargo, en el Londres isabelino, las obras de teatro se interpretaban en playhouses dónde el público principal estaba compuesto por las clases más bajas. El inglés utilizado en las obras, de hecho, no era en absoluto refinado. Era el inglés barriobajero que se hablaba entonces… porque la mayoría del público no le haría mucha gracia el inglés finolis de la aristocracia. Además, los teatros estaban estructurados de una manera un tanto peculiar. El patio del teatro estaba ocupado por gente de pie (no sentada) y nunca estaba a oscuras. De hecho, los playhouses no tenían tejado y las representaciones se realizaban a plena luz del día. El público podía ver a los actores (como ocurre ahora), pero los actores también podían ver claramente al público. Y, muy frecuentemente, los actores interactuaban con el público. Cuando Marco Antonio, en la obra Julio César, clama “Friends, romans, countrymen, lend me your ears! I come to bury Caesar, not to praise him”, no se dirige a un publico ficticio. Se dirige al patio del teatro que, convertido en romanos, responden al discurso de Marco Antonio. La verdad es que con esta breve descripción no le hago justicia a todas las peculiaridades del teatro isabelino… eso sí, cualquier persona que haya visto Shakespeare in Love ya habrá visto que el teatro era una cosa bien distinta a la que es ahora. Bueno, y a lo que iba: es importante tener muy presente este contexto en el que se desarrollaron las obras de Shakespeare.

En fin, destrozadas todas mis preconcepciones de que Shakespeare era un tostón, y gracias a las magistrales clases de mi profesora de Literatura Inglesa, pues acabé aficionandome a Shakespeare. Y en mi primera visita a Londres en 1996 (en el viaje de fin de curso del Colegio Americano), la susodicha profesora me recomendó que visitase el Globe Theater que se estaba construyendo en Londres. El Globe Theater es una reconstrucción del teatro donde Shakespeare escribió la mayoría de sus obras (ojo, el teatro que sale en Shakespeare in Love es un teatro anterior: el Rose Theater). Además, el teatro ha sido construido utilizando los mismos materiales y técnicas utilizados en tiempos isabelinos (vigas de madera de roble, “clavos” de madera, ladrillos fabricados a la antigua usanza, un techo de paja, etc.) Cuando lo visité por primera vez, todavía estaba en construcción, pero me enamoré del teatro inmediatamente. El hecho de que las obras de Shakespeare por fin se interpretasen tal y cómo fueron concebidas, me dejó intrigado y me pareció un proyecto excelente para acercar Shakespeare más al público, demostrando que Shakespeare no tiene que ser algo puramente académico y aburrido, sino una experiencia divertida y emocionante.

Bueno, me estoy enrollando como una persiana. Lo que quería decir basicamente es que, en mi adolescencia quedé impresionado con Shakespeare y eso me ha llevado a hacer una peregrinación obligatoria al Globe Theater siempre que estoy en Londres.

Por cierto, más información sobre el Globe Theater en la web oficial y en Wikipedia.

En cuanto al resto del día, nos montamos en el London Eye. Las vistas la verdad es que son bastante interesantes, pero tampoco me pareció tremendamente impresionante (me parece que entre la Torre Sears de Chicago y otros rascacielos visitados en el resto del mundo, igual ya estoy curado de espanto en esto de las grandes alturas…)

Después del London Eye, nos fuimos de compras, para fusilar el presupuesto que nos quedaba. Tal y como mencioné en un artículo anterior, me volví a pasar por Forbidden Planet y me compré un par de frikadas bastante guapas. Primero, un conjunto de 9 cabezas de Jack Skellington, cada una con una expresión distinta (y que pondré en distintos lugares de mi piso). Segundo, una figura de Gandalf el Gris en una de mis escenas favoritas de El Señor de Los Anillos: el enfrentamiento con el Balrog. La figura, además, grita “You shall not pass!” cuando pulsas un botón. Luego, me pasé por una tienda oficial de Tintin (que descubrí deambulando por Londres) y me compré unos cuantos souvenirs tintinófilos. Y finalmente, nos recorrimos Oxford Street en busca de típicas paridillas Londinenses.

En fin, la verdad es que ha sido un día bastante completito. Ahora sólo queda hacer las maletas, y mañana por la mañana pillar el vuelo a Amsterdam.