Monthly Archive for Noviembre, 2005

Subiendo el listón

Sí, hacer el doctorado en EEUU supone pasar varios años trabajando como un negro. Sí, en la universidad te exigen bastante más de lo que te exigen en España. Sí, aquí hay que aguantar todas las idiosincrasias de la cultura americana. Pero, mirando el lado positivo, el hecho de estar aquí te lo pone muy fácil poder asistir a eventos que rara vez (o nunca) se organizan en España (y, si los organizan, nunca en Bilbao… siempre en Madrid o Barcelona). Por poner unos cuantos ejemplos, aquí en Chicago pude asistir al Lord of the Rings Symphony, pude ver la Guerra de las Galaxias en el parque central de la ciudad, al aire libre, y con un sonido es-pec-ta-cu-lar, y hace poco pude ver en persona a Ang Lee, que vino a la uni a presentar su última película y a dar una charla.

Pues bien, lo de esta noche ha dejado el listón bastante alto. Pero, antes de nada, una pequeña introducción. Es bien sabido que a mi me gusta mucho el cine. Además, soy de esos cinéfilos que disfrutan con las bandas sonoras y, de hecho, son de los pocos CDs que me compro porque los amortizo rapidamente. Mi compositor favorito desde hace tiempo es Danny Elfman (el compositor habitual de Tim Burton). Sin embargo, a pesar de lo mucho que me gusta Elfman, al final siempre tengo que rendirme ante el maestro: John Williams. Sí, prefiero el estilo oscuro y atormentado de Elfman, pero, joder, Williams ha compuesto algunos de los temas más memorables de la historia del Cine de las últimas décadas: Star Wars, Tiburón, ET, Indiana Jones, etc. Mi admiración por John Williams, de hecho, viene desde hace tiempo. Cuando era un crío, y los CDs de música eran algo nuevo, mi padre compró un reproductor de CDs (enorme en comparación con los actuales), y uno de los primeros CDs en nuestra colección fue The Spielberg/Williams Collaboration, que escuche una y otra vez… y que hoy en día sigo escuchando de vez en cuando.

Pues bien, esta noche he tenido la tremenda fortuna de poder escuchar a la Chicago Symphony Orchestra (una de las mejores orquestas del mundo) interpretar música de John Williams… ¡con el mismísimo John Williams dirigiendo la orquesta! Ha sido sencillamente impresionante. En el programa estaban incluidos temas de Encuentros en la Tercera Fase, La Guerra de los Mundos, Tiburón, Harry Potter, y Star Wars. Williams también interpretó temas de otros compositores, como el tema de Star Trek de Jerry Goldsmith y el tema de Los Siete Magnificos de Bernstein (la mítica “musica del oeste”… si la ois, la reconoceis). Por sorpresa, Williams incluyó en medio del programa el tema de 1941, una mediocre película de Spielberg, pero con una marcha militar que siempre me ha encantado. Oir todas estas piezas en directo ha resultado verdaderamente emocionante. Tengo que destacar la selección de temas de Encuentros en la Tercera Fase, que me puso los pelos de punta.

En fin, cuando terminó con las piezas programadas, el teatro explotó en aplauso y una muy merecida ovación. Tal fue el estruendo que hicimos que Williams nos concedió la friolera de tres bises. Primero, el tema de “Luke y Leia” de El Retorno del Jedi, una de mis pistas favoritas de las bandas sonoras de las películas de Star Wars. Luego, un tema que Williams compuso para el telediario de la NBC, del que solo aprovecharon los primeros 15 segundos… el resto de la pieza (que dura unos tres minutos), curiosamente, te hace pensar en reporteros persiguiendo la noticia por todo el mundo. Y finalmente, para finalizar de manera apoteosica: el tema de Indiana Jones, mi heroe favorito del celuloide. Casi me da algo. Escuche la pieza entera con una sonrisa tonta dibujada en mi rostro. Finalizado el tercer bis (y me parece que precisamente debido al tercer bis), el publico siguió aplaudiendo y ovacionando a Williams que, tras salir a escena varias veces, visiblemente emocionado, se despidió del público y dio por concluida la velada.

Que pasada. Como he dicho antes, esto deja el listón bastante alto. No sé qué puedo hacer para alcanzar un estado mayor de embriaguez cinéfila. ¿Conseguiré ir a los Oscar algún año? ¿Conoceré en persona a Tim Burton, a Steven Spielberg, a Peter Jackson, o a mi querida Emma Thompson? ¿Tendré la oportunidad de hacer un cameo en alguna de sus películas? Only time will tell…

Y ahora… ¡pirómanos!

Hace unos meses escribí un post sobre un grupo de angelicales querubines que se dedicaban a recorrer el barrio de la Universidad de Chicago repartiendo jarabe de palo entre sus habitantes. Ay, la juventud de hoy en día… Afortunadamente, la policía acabó deteniendo a los chavales en cuestión. Eso sí, como hay que mantener ocupada a la policía, los delincuentes piensan en nuevas y emocionantes maneras de tocarnos los cojones a los vecinos… Os cuento…

Ayer, al igual que todos los martes y jueves, me dirigí a las 13:30 al edificio de TTI-C, donde se imparte la asignatura de Lenguajes de Programación. El edificio está a unos 15 minutos (andando) del edificio donde se encuentra mi despacho. Al recorrer la parte central del campus (el Main Quad) todo parecía estar en orden. A las 15:00 emprendí el camino de vuelta y, al llegar al Main Quad, noté algo extraño… 58th Street estaba llena de coches de policia… unos diez coches en fila india. Y el edificio Ryerson estaba cubierto por cinta amarilla con el texto “POLICE - DO NOT CROSS”. Este edificio, por cierto, es la sede del Departamento de Computer Science (aunque no de mi despacho, que está en Hinds). Y claro, entre los diez coches de policia, la cinta amarilla, y el hecho de que esto es EEUU, pues yo ya me imaginaba lo peor… que alguien había entrado en Ryerson con una Uzi y se había ventilado a medio departamento.

Raudo y veloz me dirijo a mi despacho, para ver si alguien sabe algo, o para ver si la universidad ha enviado un e-mail explicando el suceso. Efectivamente, uno de los vicepresidentes de la universidad envió un e-mail a todos los estudiantes explicando que la presencia policial se debe a que hay un pirómano merodeando por Hyde Park (el barrio en el que se encuentra en la universidad), y que a lo largo del martes prendió fuego en varios lugares del campus. En Ryerson, en concreto, incendió el ascensor. Acojonante. Eso sí, afortunadamente nadie ha resultado herido.

Así que, por si no fuese suficiente tener que preocuparse por las asignaturas, los proyectos de investigación, etc., ahora tenemos que preocuparnos por pirómanos universitarios :-D En fin, si hay alguna novedad ya os comentaré. Si resulta ser un estudiante, sería interesante saber su motivación… todo esto me recuerda a unos años en Deusto en los que curiosamente siempre había un aviso de bomba el día del examen de Evaristo…

When it rains, it pours

Como muchos de los deustenses ya sabeis, hace año y pico que llevo escribiendo la “Corresponsalía en EEUU” de la Revista UD. Hace poco terminé de escribir mi última corresponsalía, sobre la cantidad de mierda que le está lloviendo a Bush recientemente: una lluvia fecal que empezó con el huracán Katrina pero que ha empeorado, y mucho, por asuntos que, por lo que tengo entendido, han sido mencionados brevemente por los medios de comunicación europeos (pero que aquí se están discutiendo casi a diario). Como me parece un tema interesante, pues aquí teneis una copia de la corresponsalía que saldrá publicada dentro de un mes (más o menos) en la Revista UD:


La vigesimosegunda enmienda a la Constitución de los Estados Unidos (aprobada en 1951) limita a dos el número de mandatos que pueder servir el Presidente de los Estados Unidos. Esta enmienda fue motivada, principalmente, por el hecho de que Franklin D. Roosevelt fue elegido presidente cuatro veces seguidas (1932, 1936, 1940, y 1944) y la rama legislativa del gobierno americano temía que la presidencia acabase acumulando demasiado poder si no se limitaba el número de mandatos.

Este limite tiene una interesante consecuencia: durante un segundo mandato, el presidente no se juega su capital político de cara a una (imposible) tercera elección. Haga lo que haga, debe abandonar el cargo al cabo de cuatro años. Hay quien sostiene que esto hace que los presidentes invariablemente se confien en exceso, y actuen de maneras inesperadas porque, a esas alturas, les importa un rabano lo que piensen los votantes. De hecho, muchos presidentes han afrontado sus mayores escandalos en su segundo mandato. Nixon se enfrentó a Watergate y acabó perdiendo la presidencia. Reagan tuvo que admitir, medio-avergonzado, su involucramiento en el escandalo Iran-Contra. Y, por supuesto, todos estamos al corriente de las travesuras de Clinton en el Despacho Oval…

Eso sí, cuando se llega al extremo de que un presidente en su segundo mandato se convierte extremadamente impopular y ni siquiera es capaz de trabajar con su propio partido, se le denomina lame duck president (“presidente pato lamentable”, los origenes de este curioso término son un tanto inciertos). Al partido de la oposición (sea el que sea) le gusta colgarle la medallita de pato lamentable a cualquier presidente que le cae mal, y no resulta sorprendente que, según el partido Demócrata, a George W. Bush lo unico que le falta a estas alturas son plumas, un pico, y un sombrero de marinero como el Pato Donald. En realidad, caigas donde caigas en el espectro político, no es dificil ver que en la Casa Blanca, cuando llueve, diluvia. Repasemos.

Lo más grande es, por supuesto, el huracán Katrina, que vapuleó la ciudad de Nueva Orleans a finales de Agosto. Durante una visita que hice a Bilbao en Septiembre, la pregunta que más me hacían mis amigos era: “¿Y cómo se ha vivido lo del huracán en EEUU?”, y yo siempre respondía “Con mala leche”. Durante las semanas posteriores al huracán, EEUU vivio con incredulidad, y considerable mala leche, la desorganizada respuesta del gobierno federal ante semejante catástrofe. Mucha gente no se creía que “el país más poderoso del mundo” era incapaz de proporcionar ayuda casi inmediata a las miles de personas atrapadas en Nueva Orleans. Bush empieza a mosquear al electorado cuando se descubre que, Michael D. Brown, nombrado por Bush como director de FEMA (Agencia Federal para la Gestión de Emergencias) y responsable de gestionar la respuesta federal al huracán apenas tenía experiencia en gestión de catástrofes, y que su último trabajo fue en una asociación de cría de caballos. El hecho de que, además, Brown fuese amigo de un importante contribuyente a la campaña de Bush (y que precisamente ese amigo fue el que contrató a Brown como abogado de FEMA antes de que accediese a la dirección) empezó a levantar sospechas de nepotismo.

Poco después, llegó el fiasco Harriet Miers. A lo largo del verano se produjeron dos vacantes en el Tribunal Supremo de los EEUU (una por jubilación, y otra por fallecimiento). Antes de nada, es importante entender la relevancia del Tribunal Supremo en el gobierno de EEUU. Este tribunal tiene el poder de declarar inconstitucional cualquier ley o, quizás más importante, de establecer un precedente inapelable (pues el Tribunal Supremo es la máxima autoridad judicial del país), a no ser que el Tribunal decidiese cambiar de opinión más adelante (algo inusual, pero posible). Por ejemplo, el aborto en EEUU es legal (o, más correctamente, es constitucional) por un precedente establecido por el Tribunal Supremo.

El tribunal está compuesto por un presidente y ocho vocales, todos con igual voz y voto. Cuando se produce una vacante, el Presidente de los EEUU nomina un nuevo juez y el Senado lo confirma. Además, el cargo de juez es vitalicio, para garantizar su libertad de decisión (sin preocuparse de que el gobierno le despedirá en cuanto emita un fallo que no es de su agrado). Por lo tanto, dada la relevancia del puesto, los nominados son exáminados con microscopio, no sólo para asegurarse de que están cualificados, sino para asegurarse de que no son “activistas judiciales” (un termino muy de moda actualmente en EEUU, refiriendose a jueces que crean precedentes acordes con sus opiniones personales, no con lo que dictan las leyes y otros precedentes).

Pues bien, ha correspondido a Bush nominar dos jueces para las dos vacantes (las primeras en 11 años). Bush empezó por nominar a John Roberts para ocupar la presidencia del tribunal. Puesto que John Roberts estaba sobradamente cualificado, y era un conservador al igual que su predecesor (el fallecido William Rehnquist), fue confirmado sin problemas por el Senado, puesto que su presencia en la corte no alteraría su delicado equilibrio político (3 conservadores, 3 moderados, y 3 liberales, antes de las vacantes).

Seguidamente, Bush debía nominar a alguien para reemplazar a Sandra Day O’Connor, una moderada. Inicialmente, todo el mundo pensaba que sería una batalla encarnizada porque Bush intentaría nominar a un conservador, y así alterar el equilibrio político de la corte. Sin embargo, la controversia surgió por otro lado: Bush nominó a Harrier Miers, amiga suya “de toda la vida”, abogada de la Casa Blanca, sin ninguna experiencia como juez, y, a diferencia de los demás jueces del tribunal, sin haber estudiado en una prestigiosa Law School (todos los jueces del Tribunal Supremo tienen títulos de Yale, Harvard, etc. Harriet Miers tiene un título de la mediocre Southern Methodist University). Los senadores armaron en colera: algunos lanzaron acusaciones de nepotismo, muchos republicanos no estaban convencidos de que Miers fuese “suficientemente conservadora”, y muchos estaban de acuerdo en que carecía de experiencia. Al final, Harriet Miers tuvo que pedir a Bush que retirase su nominación, lo que supuso un batacazo político considerable. Eso sí, parece ser que el siguiente nominado, Samuel Alito, un reconocido jurista conservador, tendrá más suerte con su confirmación como juez.

Y por si el huracán y el fiasco Harriet Miers no fuesen suficiente, se sospecha que miembros de la administración de Bush están involucrados en el caso Valerie Plame, una agente de la CIA cuya identidad secreta fue filtrada a la prensa, supuestamente como castigo porque su marido, un embajador jubilado, cuestionó publicamente los motivos de la Guerra con Irak. Un importante miembro de la administración, Scooter Libby, principal asistente del vicepresidente Dick Cheney, ya ha sido formalmente acusado de perjurio y obstrucción a la justicia, y se sospecha fuertemente que Karl Rove, principal asistente del presidente (y responsable de sus exitosas campañas electorales), puede ser quien originalmente filtró la información a la prensa.

En definitiva, a la Casa Blanca de Bush no le va nada, nada bien. El índice de popularidad de Bush lleva ya varios meses debajo de los 50 puntos, y ahora oscila peligrosamente alrededor de los 40. En Washington DC incluso corre el rumor de que, si los demócratas recuperan el control del Senado o la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas de 2006, se podría considerar lanzar un impeachment contra Bush, de la misma manera que los republicanos lanzaron un impeachment contra Clinton. ¿Se recuperará Bush del batacazo? Reagan se recuperó del escándalo Irán-Contra, recuperando indices de popularidad astronómicos pero, claro, Reagan es Reagan y Bush… es Bush

Happy Birthday to Me!

Otro año más, otra vuelta más al Sol. Hace exactamente un año, me lamentaba de tener un agridulce cumpleaños porque cumplí años justo cuando ganó de nuevo las elecciones el impresentable de Bush. Y no veais el bajón que produce vivir eso en vivo y en directo en EEUU… incluso tengo un compañero que, por culpa del estrés, no pudo dormir durante unos días después de las elecciones. Eso sí, en mi anterior cumpleaños vaticinaba:

A ver si cuando la Tierra complete otra vuelta más al Sol las condiciones sociopolíticas son un poco más propicias para tener un cumpleaños un poco más feliz :-P

Bueno, en cierto sentido las condiciones sociopolíticas siguen estando igual de mal, aunque me consuela que a Bush le están pegando palos por todos lados. Pero, sin el estrés de unas elecciones, y menos agobiado (aunque igual de ocupado) en la uni, pues esta vez sí que promete ser un cumpleaños feliz, por diversas razones. Con regalos, y cena, y todo. Canela fina, señora.

Así que ya veis… un cuarto de siglo dando vueltas al Sol. Más sorprendente aun, cuando he estado revisando los posts que escribí en anteriores cumpleaños, me he dado cuenta de que tenía 21 años cuando empecé a escribir este blog. Joer, como pasa el tiempo :-D

Make time, save time,
While time lasts.
All time is no time,
When time is past.

– Anónimo (inscripción habitual en relojes de Sol)

Chocolate a la taza

Después de la receta de ayer (Lentejas), aquí va otra receta apta para esos fríos días de invierno en los que lo único que apetece hacer es quedarse en casa y acurrucarse en el sofá bajo una manta.

Ingredientes

  • 100 gramos de chocolate en trozos. Tipicamente es chocolate negro, pero puede ser con leche para un sabor menos fuerte (lo realmente importante es que el chocolate sea bueno, no chocolate barato)
  • 250 mL de leche
  • 150 mL de nata líquida
  • Vainilla en rama o extracto de vainilla
  • Azucar

Instrucciones

  1. Poner todos los ingredientes en una cacerola pequeña. Si se utiliza vainilla en rama, hay que hacer una hendidura en la rama (para que suelte el sabor). Si se utiliza extracto de vainilla, entonces utilizar dos cucharaditas.
  2. Hacer a fuego suave. Remover con un batidor hasta que el chocolate se haya derretido y quede una mezcla espumosa.