“Some people go to priests; others to poetry; I to my friends.”
–Virginia Woolf (a través del personaje Bernard en Las Olas)
Una de las reglas fundamentales que establecí al crear este blog es que nunca hablaría aquí de mi vida personal. La principal razón es que este blog es más columna de opinión que diario personal. Sí, evidentemente cuento cosas que me pasan en mi vida (la uni, mis viajes, etc.), pero sin entrar nunca en asuntos personales: familia, mis amigos, asuntos del corazón, salud, etc. Y, por supuesto, también me parece que mi vida personal unicamente me atañe a mi y a mis allegados, no al público general. También es cierto que en alguna ocasión he escrito algún post que podría calificarse de “personal”, como cuando murió Chispo, algo que me provocó cierto bajón (por cierto, aunque no lo dije en su momento, aprecio y agradezco todas las muestras de apoyo que me dejasteis en los comentarios y por e-mail). Pero vamos, esos posts han sido bastante pocos.
Pues bien, por esta vez, vamos a rebajar un poco el listón (pero sólo un poco, eh). No porque me apetezca hablar de mi vida personal “porque sí”, sino porque me ayudará a hacer una reflexión que espero que os interese o incluso os haga reflexionar también a vosotros. La reflexión es sobre el valor de la amistad y, en menor medida, sobre el efecto que tienen las distancias en una amistad. Hace unos dos años, ya escribí sobre este tema en un post titulado Amicus verus rara avis non volatilis (de ahí que este post sea “y 2″). Ese post era bastante comedido, pero dejaba entrever que la amistad verdadera es algo que valoro y aprecio enormemente.
El detonante de este post es que, recientemente, la vida me ha hecho pasar por uno de esos malos tragos que casi todos tenemos que pasar en algún momento. Os agradecería que no especulaseis (en los comentarios) sobre la naturaleza de ese mal trago aunque, para tranquilidad de todos, sí diré que no es un fallecimiento de alguien cercano a mi. También quiero aclarar que el mal trago ya ha pasado (no es un mal trago “permanente” en plan “tengo cancer” :-P ) y ahora me encuentro bastante bien (que nadie se piense que estoy medio psicótico ni nada parecido :-D ) Eso sí, me he pasado varios días sintiendo una intensa mezcla de cabreo (tipo “la vida es una mierda”) y de depresión, y la verdad es que no recuerdo haberme sentido tan mal en mucho tiempo (o en toda mi vida, ahora que lo pienso…).
Claro, siempre que he estado de bajón en el pasado, pues he acudido a mis amigos, que siempre me han ofrecido su apoyo y sus sabios consejos. Pero claro, gran putadón: yo estoy en Chicago, y todos mis amigos cercanos “de toda la vida” están en Bilbao. Aunque tengo amigos aquí en Chicago, la verdad es que no tengo a nadie con quien hablar sobre temas personales. Y es en situaciones como estas en las que me doy cuenta de que tengo unos amigos que no me los merezco… incluso estando a 6500km de distancia, varios amigos en Bilbao me han ofrecido todo su apoyo, a través de llamadas telefónicas, conversaciones por Internet, por e-mail, …. Con tan solo decir “Mira, me ha pasado esto”, me he visto inundado por muestras de apoyo incondicional. No me cabe ninguna duda de que he superado el mal trago más rapidamente y de manera menos traumatica gracias, en gran medida, a tener a alguien a quien contarle mis penas y que, además, te ofrece todo tipo de consejos sobre cómo afrontar el mal trago. Ciertamente, el amigo de verdad es una rara ave que nunca te abandona, incluso cuando tú has volado a nuevos parajes.
Y aquí va mi reflexión: Chicos y chicas, nunca trivialiceis el valor de una buena amistad. Es muy fácil caer en la mentalidad de “yo mismo en mi misma mismidad, y los amigos sólo cuando me convienen” (lo digo porque, hace muchos años, yo era así). Pero, en esta vida, os aseguro que merece la pena dedicar tiempo a formar lazos de amistad genuina con otras personas. Y no me refiero a los lazos de amistad que sólo sirven para tener grupo con quien ir al cine o salir de copas, sino a esos amigos de verdad que te darían un riñón si hiciese falta (bueno, igual no tanto, pero ya me entendeis :-D ) Cuando pasamos por malos momentos, nuestros amigos están ahí para ayudarnos, apoyarnos, y para hacernos ver que no tenemos por qué afrontar por nuestra cuenta “the slings and arrows of outrageous fortune“. Y en los buenos momentos, están ahi para hacer que nuestros días brillen con aun más fuerza. Así que éste es el consejo que os da el tío Borja: rodearos de buenos amigos y sed buenos a vuestros amigos, y no olvideis que Amici Melior Auro :-)
Pues eso. He dicho. snif, snif :-D En fin, al igual que el post que escribí hace dos años, concluyo con unas cuantas lineas de Queen, aunque esta vez de una canción diferente…
It’s so easy now ’cause you got friends you can trust
Friends will be friends
When you’re in need of love, they give you care and attention
Friends will be friends
When you’re through with life and all hope is lost
Hold out your hands
Friends will be friends right till the endFriends will be friends - Queen

Latest Comments
RSS