Para mi siguiente “Corresponsalía desde EEUU” (que ahora se llama “Crónica desde EEUU”) para la Revista UD, he escrito un artículo sobre los pasos que hay que dar para ir a estudiar a EEUU. Es una versión más pulida de este post que escribí hace año y pico donde hablé a toda prisa de las diferencias entre el sistema español y el americano, y de los pasos concretos que hay que dar para hacer un master o doctorado en EEUU.
Aquí teneis el artículo que aparecerá publicado en la Revista UD:
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Tras llevar año y medio haciendo el doctorado en Chicago, una de las preguntas que me hacen a menudo es “¿Cómo puedo ir a EEUU a hacer un master/doctorado/postgrado/etc.?”. La respuesta a esta pregunta, desafortunadamente, no es sencilla. En esta crónica intentaré explicar el tortuoso proceso que hay que seguir para poder cruzar (académicamente) el charco.
El sistema americano
Antes de nada, conviene explicar cómo están estructurados los estudios en EEUU. Al igual que en España, el acceso a la universidad se produce directamente después de terminar el bachillerato (lo que en EEUU abarca desde el “9th grade” hasta el “12th grade”) y realizar un examen de aptitud general (el SAT). La educación universitaria se conoce más habitualmente como undergraduate studies. Estos estudios son conducentes a un título llamado Bachelor’s Degree, el equivalente de la licenciatura en España. Los undergraduate studies siempre duran cuatro años y, durante esos cuatro años, es necesario escoger un major y un minor: un ‘área principal de especialización’ y un ‘área secundaria de especialización’. Esto es similar a escoger una licenciatura concreta en España. La principal diferencia es que el alumno tiene bastante más libertad para configurar sus estudios, ya que puede escoger las asignaturas que quiere cursar cada año (basándose en su major y minor), en lugar de ceñirse a una licenciatura y horario concreto desde el primer día. De esta manera, un estudiante que eventualmente quiere investigar los misterios químicos del ADN podría configurar su Bachelor’s Degree “with a major in Chemistry and a minor in Genetics”.
Esto seguramente le sonará fantástico a cualquier estudiante universitario español: poder escoger las asignaturas que queremos y orientar nuestros estudios hacía las áreas que más nos interesan. Sin embargo, este sistema no carece de inconvenientes. El principal es que los estudiantes no empiezan el primer año universitario con la misma preparación (y el mismo nivel) con el que lo empezamos los estudiantes españoles. Por lo tanto, los dos primeros años del Bachelor’s Degree generalmente se dedican a las liberal arts, un compendio de asignaturas generales como Matemáticas, Filosofía, Historia, e incluso Educación Física (asignaturas que en España se ven en el bachillerato). Por ejemplo, en España un estudiante de Ingeniería Informática empieza a programar desde el primer cuatrimestre del primer año, mientras que en EEUU las asignaturas informáticas propiamente dichas no se empiezan a ver hasta el 2º o incluso 3er año (eso sí, con libertad de escoger las que nos interesan).
Una vez terminados estos cuatro años, y con el Bachelor’s Degree bajo el hombro, ya es posible salir directamente al mercado laboral o empezar con los graduate studies (lo que en España solemos llamar ‘estudios de postgrados’ o, en algunas universidades, el ‘tercer ciclo’). Estos estudios se dividen en dos categorías:
- Professional degrees: Estudios vocacionales, similares al ‘master’ español. Aunque estos títulos suelen ser Master’s Degrees (títulos de uno o dos años), cabe destacar que hay muchas profesiones en las que es imposible salir al mercado laboral sin antes sacarse un professional degree especial que está a mitad de camino entre un master y un doctorado. Por ejemplo, en EEUU no se puede llegar a ser abogado únicamente con un Bachelor’s Degree; es necesario obtener un título de Juris Doctor (que, a pesar de su nombre, no es un doctorado sino un postgrado de tres años sin tesis). Los doctorados en medicina, a pesar de ser bastante más largos e intensos que un master, también entran en esta categoría (aunque suelen recibir el nombre de professional doctorates).
- Research doctorates: Estudios orientados a la investigación (tanto académica como profesional). Es habitual referirse a este título como Ph.D. (que, curiosamente, significa Philosophy Doctor, aunque nos doctoremos en biología), a pesar de que hay muchos otros tipos de doctorados (como el Ed.D. : Doctor of Education). Eso sí, el doctorado casi siempre implica sacarse un Master’s Degree a mitad de camino, o como requisito previo a ser admitido en el programa de doctorado.
El proceso de admisión
Conseguir que nos admitan en un postgrado americano, ya sea un master o un doctorado, no es moco de pavo. El proceso de selección es mucho más largo y exigente que el utilizado en universidades españolas. Es necesario hacer exámenes y preparar todo tipo de papeleo con bastante antelación (por ejemplo, mi doctorado empezó en septiembre y tenía que tener todos los papeles listos antes de febrero).
Los exámenes son unas pruebas estandarizadas que se imparten por todo el mundo. En España, los principales centros de examinación están en Madrid y Barcelona (aunque, para ciertos exámenes, se habilitan centros adicionales). Es importante informarse en la web del la organización que prepara e imparte los exámenes, el ETS (Education Testing Service, http://www.ets.org). En general, será necesario hacer los siguientes:
- GRE: Es como una ‘Selectividad para licenciados’. Es un examen que hay que hacer después del Bachelor’s, pero antes de entrar a un master o un doctorado (no hay que hacerlo si simplemente queremos salir al mundo laboral). Evalúa conocimientos matemáticos, lingüísticos, y de redacción formal. El nivel de exigencia es relativamente bajo, pero es necesario manejarse con soltura en inglés.
- GRE Subject: Este examen generalmente no es obligatorio, pero muchas universidades ’sugieren’ que lo hagamos. Evalúa los conocimientos en un área especifica de conocimiento. A diferencia del GRE, este examen suele ser bastante difícil.
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TOEFL (Test of English as a Foreign Language): Un examen para evaluar conocimientos de inglés. No suele ser difícil aprobarlo, siempre y cuando se tenga un nivel decente de inglés. Muchas universidades no aceptan substitutos (como los exámenes de la Escuela de Idiomas o de Cambridge), pero merece la pena informarse por si están dispuestos a convalidarlos.
- Otros: Según el master o doctorado que se vaya hacer, las universidades pueden exigir otros exámenes. Por ejemplo, para acceder a muchos MBAs es imprescindible hacer el examen GMAT.
En cuanto al papeleo, suele consistir en lo siguiente:
- Expediente académico: Lo que en EEUU se llama el transcript. Si obtuvimos nuestra licenciatura fuera de EEUU, hay que enviar una traducción jurada (que sale un ojo de la cara, por cierto). Aunque la transferencia de créditos suele ser muy difícil (o imposible), muchas universidades están dispuestas a eximir informalmente al alumno de cursar ciertas asignaturas si tiene un perfil adecuado (pero sin pasar por un proceso riguroso de transferencia de créditos).
- Statement of Purpose: Este documento recibe muchos nombres distintos, pero el más habitual es statement of purpose. Es una redacción de unas 2-3 páginas en las que básicamente hay que responder a la pregunta “¿Por qué merezco estudiar en vuestra universidad?”. Hay libros enteros dedicados a cómo escribir esta redacción, y no suele ser nada trivial. Hay que saber venderse, y hacer ver que tenemos intención de completar nuestros estudios con diligencia y (en el caso de un doctorado) que tenemos las ideas bien claras en nuestra área de investigación.
- Tres cartas de recomendación: Las cartas de recomendación son muy importantes, porque es una de las maneras que tiene el comité de admisión de saber si todo lo que decimos en la redacción (y lo que aparece en nuestro expediente) es real o una burda ilusión. En las cartas se tiene que entrever que el recomendador realmente conoce al recomendado y que habla con conocimiento de causa (las cartas-plantilla generalmente hacen más daño que bien). Siempre que sea posible, es recomendable conseguir cartas de gente de prestigio y de instituciones de renombre internacional.
- Formularios varios: Y, finalmente, será necesario enviar bastantes formularios (proporcionados por la universidad) con datos personales, experiencia laboral, etc.
Todo esta información acaba en manos del admissions committee, formado por profesores de la universidad. En algunas universidades incluso hay psicólogos en el comité, para evaluar el statement of purpose. Este comité se reúne en varias ocasiones y finalmente decide quién entra y quién no entra. Generalmente, lo que más peso tiene a la hora de tomar la decisión es el statement of purpose, las cartas de recomendación, y la experiencia previa (educación, trabajos, etc.). Todo esto, por supuesto, siempre y cuando se disponga de un expediente aceptable y unas puntuaciones aceptables en el GRE.
La pela es la pela
Por si todo lo anterior no fuese lo suficientemente abrumador, ahora llegamos al tema del vil metal. Desafortunadamente, los títulos de postgrado en EEUU son ridículamente caros, y es prácticamente imposible costearselos sin ningún tipo de ayuda económica. Al buscar financiación, generalmente disponemos de tres opciones:
- Becas: Sin duda la opción más popular, ya que ofrece unas condiciones económicas muy generosas. Eso sí, no todas las becas son a fondo perdido: algunas exigen cumplir ciertas condiciones, como una estancia obligatoria de 2 años en España tras obtener nuestro título (que puede no ser aceptable si estamos abiertos a quedarnos en EEUU para trabajar durante más años de los que nos permite el visado). También hay que tener en cuenta que las becas de estudios en el extranjero hay que empezar a moverlas mucho antes que los papeles de la universidad en sí. Es importante informarse de plazos con al menos año y medio de antelación. En cuanto a becas recomendables, las becas Fulbright, del Ministerio de Educación y Cultura, del Gobierno Vasco, de La Caixa, y de Caja Madrid suelen ser las más populares.
- Teaching/Research Assistantship: Muchas universidades eximen a los estudiantes de postgrado de pagar tasas de matricula y de escolaridad a cambio de trabajar a tiempo parcial en la universidad como asistente de docencia o de investigación. Algunas universidades, además de esta exención de tasas, pagan un generoso sueldo para cubrir los gastos básicos de vivienda, alimentación, etc. Sin embargo, estos puestos generalmente están reservados únicamente a alumnos de doctorado, no de master.
- Prestamos: Esta es una opción utilizada a menudo por estudiantes americanos, con cuentas bancarias (e historial de crédito) en EEUU. No es una opción habitualmente disponible a alumnos extranjeros pero, como último recurso, podemos plantearnoslo.
La financiación de los estudios de postgrado, de hecho, es un factor importante a la hora de decidirse por una universidad en concreto. Es importante enviar solicitudes a varias universidades, no solo para mejorar nuestras posibilidades de ser admitido, sino para disponer de más opciones de financiación. Por ejemplo, es posible que nos admitan en una universidad “Top 10” pero sin financiación y también en una universidad de menos prestigio pero con exención de tasas y con un sueldo. En este caso, está claro que “la pela es la pela”…
¡Ya me han admitido!
Una vez hemos superado el enrevesado y laberíntico proceso de admisión, puede que nos encontremos en el futuro con una carta (o varias) transmitiendonos la buena nueva: ¡nos han admitido en una universidad americana! Previo paso por la Embajada Americana para tramitar el visado, ya podremos embarcarnos en el primer vuelo a EEUU para empezar nuestro postgrado.
La organización de los títulos de postgrado, en ciertos aspectos, es similar a la del Bachelor’s Degree. También tenemos bastante libertad para escoger las asignaturas que queremos cursar, aunque en los graduate studies generalmente tenemos que hacer muchas menos ‘asignaturas generales’ y no hay ni major ni minor. Finalmente, el master generalmente dura uno o dos años, y el doctorado cuatro o cinco años (aunque sólo hay que cursar asignaturas durante los primeros dos años… y la duración total evidentemente puede alargarse si nos retrasamos en hacer la tesis).
En definitiva, el camino hacia un título de postgrado en EEUU es largo, difícil, y bastante abrumador. Sin embargo, no conozco a nadie que se haya arrepentido de haberlo hecho. Así que si te pica la curiosidad y te apetece saber cómo es la vida universitaria americana… ¿a qué esperas a cruzar el charco?
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