Monthly Archive for Febrero, 2006

Universidad de Loyola

Hace un par de semanas visité la Universidad de Loyola, la universidad jesuita de Chicago, y entre pitos y flautas se me pasó por completo mencionarlo en el blog, a pesar de que colgué las fotos en la galería el mismo día que las tomé.

La verdad es que hace tiempo que tenía ganas de visitar la Universidad de Loyola, por pura y simple curiosidad. Viniendo de Deusto, también una universidad jesuita, quería ver si había similitudes entre las dos universidades. Así que hace dos semanas quedé con un amigo que estudia en Loyola para que me diese un tour del campus.

En cuanto al aspecto del campus, la verdad es que me sorprendió que era menos “agradable a la vista” que Deusto. Teniendo en cuenta que Loyola tiene más años que Deusto (Loyola fue fundada en 1870, y Deusto en 1886) pues me esperaba un edificio central e imponente con clara inspiración religiosa, como La Literaria de Deusto (cuyos claustros son en imitación de los de un monasterio). Pues no, resulta que Loyola tiene más o menos el mismo aspecto que otros campus americanos: muchos edificios pequeños en lugar de grandes edificios centrales. Eso sí, es un campus muy agradable, justo al lado del Lago Michigan. Como curiosidad, en la segunda mitad del siglo XX les dio por construir rascacielos en el campus, y es un contraste bastante interesante ver el “pequeño edificio de Ciencias” junto al “dormitorio rascacielos” ;-)

En cuanto a la vida estudiantil, mi amigo me cuenta que, al igual que en Deusto, se nota que es una universidad de la Iglesia, pero sin pasarse. Coincidió de pleno conmigo en que los jesuitas son “the cool catholics”, muy pro-ciencia, muy pro-educación, pero sin pensar que la religión tiene que meterse en todos los aspectos de la vida académica. Además, parece ser que estudiar en Loyola es bastante más “divertido” que en la Universidad de Chicago… eso sí, teniendo en cuenta que el lema oficioso de la Universidad de Chicago es “Where fun comes to die”, me parece que cualquier universidad resulta más entretenida que la Universidad de Chicago :-P

Finalmente, como curiosa anecdota, nos cruzamos con uno de los vicepresidentes de la universidad (a quién mi amigo conocía), y me presentó, haciendo hincapie en que soy ingeniero de Deusto. El vicepresidente, jesuita él, muy educadamente tuvo que admitir que “Deusto” ni le sonaba. Hombre, tampoco me espero que todos los jesuitas conozcan todas las universidades jesuitas del mundo, pero me imaginaba que Deusto sería más o menos conocida en circulos jesuitas porque (a) es la universidad jesuita más cercana a Loyola y (b) el anterior Superior General de los jesuitas (Pedro Arrupe) era de Bilbao.

En fin, aquí teneis las fotos. Por destacar una, hay unas cuantas fotos de la estatua de San Ignacio de Loyola en el centro del campus (a quién acabé refiriendome como “Saint Iggy” :-)

Menuda semanita

A pesar de que aquí en la Universidad de Chicago son muy exigentes y nos tienen ocupados todo el rato, la verdad es que rara vez tienes semanas de esas donde la saturación de trabajo alcanza niveles épicos. Como nos dijeron en la recepción de nuevos alumnos, “estudiar en la Universidad de Chicago es como correr un maratón, no como un sprint”. Vamos, que te meten mucha caña, pero está uniformemente distribuida a lo largo de todo el año.

Esta semana, en cambio, ha sido la excepción. Joder, joder, joder, y mil veces joder. Me ha coincidido absolutamente todo esta semana :-P No recuerdo semanas como estas desde que estudiaba en ESIDE y, en marzo, tenía que hacer malabares para hacer las prácticas de las asignaturas, trabajar como becario de programación web, y colaborar con la organización de la Semana ESIDE. Basicamente me ha coincidido todo esto:

  • Examen de Inteligencia Artificial: Ya sé que un único examen no debería ser algo por lo que preocuparse demasiado, pero es que la asignatura de IA en la Universidad de Chicago es absolutamente nefasta: excesivamente teorica, demasiados requisitos matemáticos, y un profesor que no sabría lo que es la pedagogía ni aunque tuviese la definición tatuada en la frente. Para colmo, es uno de esos genios que tiene unas expectativas exageradas, porque se imagina que todos sabemos tanto de matemáticas como él. En fin, que hemos estado todos acojonados con el examen porque sinceramente no entendiamos ni un 10% de lo que se ha explicado en clase. Tuvo lugar el jueves y… pse… pues no sé… menos mal que lo que más peso tiene en la asignatura es un proyecto que tenemos que entregar al final del trimestre.
  • Deberes de Inteligencia Artificial: Para alegrarnos un poco más la semana, el profesor nos asignó unos deberes que hay que entregar el próximo martes, pero que había que empezar con bastante antelación. El plato fuerte de los deberes es que tenemos que implementar una red neuronal para aprender a distinguir ocurrencias del digito 3 y el digito 8 escritos a mano (dada una base de datos de números escritos a mano por miles de personas). Ah, ¿he mencionado que solo hemos visto redes neuronales de pasada en clase? ¿Y que ese es sólo uno de los cuatro problemas que tenemos que hacer? Pues eso… por si no os habiais creido lo de las “expectativas exageradas” ;-)
  • Charla de Grid Computing en el departamento: Este trimestre el departamento ha organizado una serie de charlas en las que los alumnos de doctorado podemos dar una charla sobre lo que nos de la gana, pero preferiblemente algo relacionado con nuestra investigación. Las charlas son los miercoles a las 12:00 y, para animar a que la gente venga, otro alumno (o el propio presentador) tiene que traer comida en abundancia. En fin, hace un mes, antes de saber la fecha del examen de IA, me ofrecí voluntario para dar una charla de introducción a la Computación Grid (similar a la que di en ESIDE hace dos años) y, alegremente, me ofrecí voluntario para traer comida española a la charla. Y claro, por Ley de Murphy, justo tuve que pillar el miercoles antes del examen de IA… cagate lorito :-P Tuve el tiempo justo para preparar la charla y, además, me tuve que pasar toda la mañana del miercoles (de 7:00 a 10:30, para ser exactos) cocinando (a saber: dos docenas de magdalenas, dos tortillas de patata, y patatas alioli). Por lo menos, el resultado fue muy positivo. Vino más gente que a ninguna otra charla este trimestre, y no dejaron nada de comida. De hecho, mis patatas alioli fueron elogiadas en repetidas ocasiones :-)
  • Prácticas de Programación: Como ya he comentado en varias ocasiones, este trimestre soy el profesor de prácticas de una asignatura de programación avanzada. Las clases de prácticas son el lunes por la tarde, y siempre intento tener la práctica en cuestión preparada para el miercoles anterior a la clase, y las prácticas de una semana corregidas para la clase siguiente. Esta semana, evidentemente, ha echado al traste con esos planes, y no he tenido la práctica de la semana que viene lista hasta el viernes, y he tenido que corregir a marchas forzadas.

Teniendo que paralelizar todo esto, el primer respiro esta semana no lo tuve hasta el jueves después del examen. Después de eso, tuve que volver a la carga para terminar de preparar la práctica de la semana que viene, y para terminar la puñetera red neuronal. Al final he tenido que ir a a trabajar a la uni el sabado, que ya me joroba. Pero bueno, mi lista de tareas pendientes por fin está despejada y, para darme una pequeña recompensa, me he planificado un domingo apoteosico. Porque yo lo valgo, leñe :-P

Hace frio…

Esta mañana me he levantado y me he encontrado con esta perla:

Ojo a la temperatura “Feels Like”, que es la verdaderamente importante: -28ºC. Casi nada, señora. Y el servicio meteorológico ha distribuido el siguiente “Wind Chill Advisory”:

A WIND CHILL ADVISORY MEANS THAT FROST BITE AND DANGEROUS LEVELS OF HYPOTHERMIA MAY OCCUR IF PERSONS VENTURING OUTDOORS DO NOT DRESS PROPERLY. WEAR GLOVES AND A HAT…AND COVER EXPOSED FLESH.

Joder… Dangerous levels of hypothermia??? Y justo hoy que tengo que ir a trabajar a la uni… vamos, el paseito desde casa hasta mi despacho ha sido acojonante. A pesar de ir totalmente cubierto (con bufanda y gorro incluido), he perdido sensibilidad en la cara, y parecía que alguien estaba clavandome cuchillas en las orejas (y eso que estaban tapaditas bajo el gorro).

Todo esto me recuerda a algo que dijo Lewis Black (uno de mis cómicos favoritos aquí en EEUU) sobre el invierno de 2004 (que, al parecer, fue uno de los peores en la historia de EEUU):

Last winter was the coldest winter in years. And I did not need to be told that, because I would have know it was the coldest winter in years. Why? Because I was unable to have a complete thought. I was unable to form a complete though in my head. I would go outside and would start thinking “You know what I should… FUCK, IT’S COLD!!!!!!!”

Así que pensaroslo bien los de Bilbao cuando me decís “Uy, pues aquí en Bilbao también hace mucho frio! Estamos un par de grados bajo cero!” :-D El día que el mero hecho de salir a la calle signifique enfrentarse a “dangerous levels of hypothermia”, ya hablamos ;-)

Así que quieres estudiar en EEUU…

Para mi siguiente “Corresponsalía desde EEUU” (que ahora se llama “Crónica desde EEUU”) para la Revista UD, he escrito un artículo sobre los pasos que hay que dar para ir a estudiar a EEUU. Es una versión más pulida de este post que escribí hace año y pico donde hablé a toda prisa de las diferencias entre el sistema español y el americano, y de los pasos concretos que hay que dar para hacer un master o doctorado en EEUU.

Aquí teneis el artículo que aparecerá publicado en la Revista UD:

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Tras llevar año y medio haciendo el doctorado en Chicago, una de las preguntas que me hacen a menudo es “¿Cómo puedo ir a EEUU a hacer un master/doctorado/postgrado/etc.?”. La respuesta a esta pregunta, desafortunadamente, no es sencilla. En esta crónica intentaré explicar el tortuoso proceso que hay que seguir para poder cruzar (académicamente) el charco.

El sistema americano

Antes de nada, conviene explicar cómo están estructurados los estudios en EEUU. Al igual que en España, el acceso a la universidad se produce directamente después de terminar el bachillerato (lo que en EEUU abarca desde el “9th grade” hasta el “12th grade”) y realizar un examen de aptitud general (el SAT). La educación universitaria se conoce más habitualmente como undergraduate studies. Estos estudios son conducentes a un título llamado Bachelor’s Degree, el equivalente de la licenciatura en España. Los undergraduate studies siempre duran cuatro años y, durante esos cuatro años, es necesario escoger un major y un minor: un ‘área principal de especialización’ y un ‘área secundaria de especialización’. Esto es similar a escoger una licenciatura concreta en España. La principal diferencia es que el alumno tiene bastante más libertad para configurar sus estudios, ya que puede escoger las asignaturas que quiere cursar cada año (basándose en su major y minor), en lugar de ceñirse a una licenciatura y horario concreto desde el primer día. De esta manera, un estudiante que eventualmente quiere investigar los misterios químicos del ADN podría configurar su Bachelor’s Degree “with a major in Chemistry and a minor in Genetics”.

Esto seguramente le sonará fantástico a cualquier estudiante universitario español: poder escoger las asignaturas que queremos y orientar nuestros estudios hacía las áreas que más nos interesan. Sin embargo, este sistema no carece de inconvenientes. El principal es que los estudiantes no empiezan el primer año universitario con la misma preparación (y el mismo nivel) con el que lo empezamos los estudiantes españoles. Por lo tanto, los dos primeros años del Bachelor’s Degree generalmente se dedican a las liberal arts, un compendio de asignaturas generales como Matemáticas, Filosofía, Historia, e incluso Educación Física (asignaturas que en España se ven en el bachillerato). Por ejemplo, en España un estudiante de Ingeniería Informática empieza a programar desde el primer cuatrimestre del primer año, mientras que en EEUU las asignaturas informáticas propiamente dichas no se empiezan a ver hasta el 2º o incluso 3er año (eso sí, con libertad de escoger las que nos interesan).

Una vez terminados estos cuatro años, y con el Bachelor’s Degree bajo el hombro, ya es posible salir directamente al mercado laboral o empezar con los graduate studies (lo que en España solemos llamar ‘estudios de postgrados’ o, en algunas universidades, el ‘tercer ciclo’). Estos estudios se dividen en dos categorías:

  • Professional degrees: Estudios vocacionales, similares al ‘master’ español. Aunque estos títulos suelen ser Master’s Degrees (títulos de uno o dos años), cabe destacar que hay muchas profesiones en las que es imposible salir al mercado laboral sin antes sacarse un professional degree especial que está a mitad de camino entre un master y un doctorado. Por ejemplo, en EEUU no se puede llegar a ser abogado únicamente con un Bachelor’s Degree; es necesario obtener un título de Juris Doctor (que, a pesar de su nombre, no es un doctorado sino un postgrado de tres años sin tesis). Los doctorados en medicina, a pesar de ser bastante más largos e intensos que un master, también entran en esta categoría (aunque suelen recibir el nombre de professional doctorates).
  • Research doctorates: Estudios orientados a la investigación (tanto académica como profesional). Es habitual referirse a este título como Ph.D. (que, curiosamente, significa Philosophy Doctor, aunque nos doctoremos en biología), a pesar de que hay muchos otros tipos de doctorados (como el Ed.D. : Doctor of Education). Eso sí, el doctorado casi siempre implica sacarse un Master’s Degree a mitad de camino, o como requisito previo a ser admitido en el programa de doctorado.

El proceso de admisión

Conseguir que nos admitan en un postgrado americano, ya sea un master o un doctorado, no es moco de pavo. El proceso de selección es mucho más largo y exigente que el utilizado en universidades españolas. Es necesario hacer exámenes y preparar todo tipo de papeleo con bastante antelación (por ejemplo, mi doctorado empezó en septiembre y tenía que tener todos los papeles listos antes de febrero).

Los exámenes son unas pruebas estandarizadas que se imparten por todo el mundo. En España, los principales centros de examinación están en Madrid y Barcelona (aunque, para ciertos exámenes, se habilitan centros adicionales). Es importante informarse en la web del la organización que prepara e imparte los exámenes, el ETS (Education Testing Service, http://www.ets.org). En general, será necesario hacer los siguientes:

  • GRE: Es como una ‘Selectividad para licenciados’. Es un examen que hay que hacer después del Bachelor’s, pero antes de entrar a un master o un doctorado (no hay que hacerlo si simplemente queremos salir al mundo laboral). Evalúa conocimientos matemáticos, lingüísticos, y de redacción formal. El nivel de exigencia es relativamente bajo, pero es necesario manejarse con soltura en inglés.
  • GRE Subject: Este examen generalmente no es obligatorio, pero muchas universidades ’sugieren’ que lo hagamos. Evalúa los conocimientos en un área especifica de conocimiento. A diferencia del GRE, este examen suele ser bastante difícil.
  • TOEFL (Test of English as a Foreign Language): Un examen para evaluar conocimientos de inglés. No suele ser difícil aprobarlo, siempre y cuando se tenga un nivel decente de inglés. Muchas universidades no aceptan substitutos (como los exámenes de la Escuela de Idiomas o de Cambridge), pero merece la pena informarse por si están dispuestos a convalidarlos.

  • Otros: Según el master o doctorado que se vaya hacer, las universidades pueden exigir otros exámenes. Por ejemplo, para acceder a muchos MBAs es imprescindible hacer el examen GMAT.

En cuanto al papeleo, suele consistir en lo siguiente:

  • Expediente académico: Lo que en EEUU se llama el transcript. Si obtuvimos nuestra licenciatura fuera de EEUU, hay que enviar una traducción jurada (que sale un ojo de la cara, por cierto). Aunque la transferencia de créditos suele ser muy difícil (o imposible), muchas universidades están dispuestas a eximir informalmente al alumno de cursar ciertas asignaturas si tiene un perfil adecuado (pero sin pasar por un proceso riguroso de transferencia de créditos).
  • Statement of Purpose: Este documento recibe muchos nombres distintos, pero el más habitual es statement of purpose. Es una redacción de unas 2-3 páginas en las que básicamente hay que responder a la pregunta “¿Por qué merezco estudiar en vuestra universidad?”. Hay libros enteros dedicados a cómo escribir esta redacción, y no suele ser nada trivial. Hay que saber venderse, y hacer ver que tenemos intención de completar nuestros estudios con diligencia y (en el caso de un doctorado) que tenemos las ideas bien claras en nuestra área de investigación.
  • Tres cartas de recomendación: Las cartas de recomendación son muy importantes, porque es una de las maneras que tiene el comité de admisión de saber si todo lo que decimos en la redacción (y lo que aparece en nuestro expediente) es real o una burda ilusión. En las cartas se tiene que entrever que el recomendador realmente conoce al recomendado y que habla con conocimiento de causa (las cartas-plantilla generalmente hacen más daño que bien). Siempre que sea posible, es recomendable conseguir cartas de gente de prestigio y de instituciones de renombre internacional.
  • Formularios varios: Y, finalmente, será necesario enviar bastantes formularios (proporcionados por la universidad) con datos personales, experiencia laboral, etc.

Todo esta información acaba en manos del admissions committee, formado por profesores de la universidad. En algunas universidades incluso hay psicólogos en el comité, para evaluar el statement of purpose. Este comité se reúne en varias ocasiones y finalmente decide quién entra y quién no entra. Generalmente, lo que más peso tiene a la hora de tomar la decisión es el statement of purpose, las cartas de recomendación, y la experiencia previa (educación, trabajos, etc.). Todo esto, por supuesto, siempre y cuando se disponga de un expediente aceptable y unas puntuaciones aceptables en el GRE.

La pela es la pela

Por si todo lo anterior no fuese lo suficientemente abrumador, ahora llegamos al tema del vil metal. Desafortunadamente, los títulos de postgrado en EEUU son ridículamente caros, y es prácticamente imposible costearselos sin ningún tipo de ayuda económica. Al buscar financiación, generalmente disponemos de tres opciones:

  • Becas: Sin duda la opción más popular, ya que ofrece unas condiciones económicas muy generosas. Eso sí, no todas las becas son a fondo perdido: algunas exigen cumplir ciertas condiciones, como una estancia obligatoria de 2 años en España tras obtener nuestro título (que puede no ser aceptable si estamos abiertos a quedarnos en EEUU para trabajar durante más años de los que nos permite el visado). También hay que tener en cuenta que las becas de estudios en el extranjero hay que empezar a moverlas mucho antes que los papeles de la universidad en sí. Es importante informarse de plazos con al menos año y medio de antelación. En cuanto a becas recomendables, las becas Fulbright, del Ministerio de Educación y Cultura, del Gobierno Vasco, de La Caixa, y de Caja Madrid suelen ser las más populares.
  • Teaching/Research Assistantship: Muchas universidades eximen a los estudiantes de postgrado de pagar tasas de matricula y de escolaridad a cambio de trabajar a tiempo parcial en la universidad como asistente de docencia o de investigación. Algunas universidades, además de esta exención de tasas, pagan un generoso sueldo para cubrir los gastos básicos de vivienda, alimentación, etc. Sin embargo, estos puestos generalmente están reservados únicamente a alumnos de doctorado, no de master.
  • Prestamos: Esta es una opción utilizada a menudo por estudiantes americanos, con cuentas bancarias (e historial de crédito) en EEUU. No es una opción habitualmente disponible a alumnos extranjeros pero, como último recurso, podemos plantearnoslo.

La financiación de los estudios de postgrado, de hecho, es un factor importante a la hora de decidirse por una universidad en concreto. Es importante enviar solicitudes a varias universidades, no solo para mejorar nuestras posibilidades de ser admitido, sino para disponer de más opciones de financiación. Por ejemplo, es posible que nos admitan en una universidad “Top 10” pero sin financiación y también en una universidad de menos prestigio pero con exención de tasas y con un sueldo. En este caso, está claro que “la pela es la pela”…

¡Ya me han admitido!

Una vez hemos superado el enrevesado y laberíntico proceso de admisión, puede que nos encontremos en el futuro con una carta (o varias) transmitiendonos la buena nueva: ¡nos han admitido en una universidad americana! Previo paso por la Embajada Americana para tramitar el visado, ya podremos embarcarnos en el primer vuelo a EEUU para empezar nuestro postgrado.

La organización de los títulos de postgrado, en ciertos aspectos, es similar a la del Bachelor’s Degree. También tenemos bastante libertad para escoger las asignaturas que queremos cursar, aunque en los graduate studies generalmente tenemos que hacer muchas menos ‘asignaturas generales’ y no hay ni major ni minor. Finalmente, el master generalmente dura uno o dos años, y el doctorado cuatro o cinco años (aunque sólo hay que cursar asignaturas durante los primeros dos años… y la duración total evidentemente puede alargarse si nos retrasamos en hacer la tesis).

En definitiva, el camino hacia un título de postgrado en EEUU es largo, difícil, y bastante abrumador. Sin embargo, no conozco a nadie que se haya arrepentido de haberlo hecho. Así que si te pica la curiosidad y te apetece saber cómo es la vida universitaria americana… ¿a qué esperas a cruzar el charco?

Obituario informático

“La Nevera”

1994-2006

Fiel compañera,
tu constancia nunca será olvidada

Yo soy de esos que, desde muy pequeños, han tenido algún tipo de ordenador. Es decir, mi afición por los ordenadores es muy anterior a mis estudios de ingeniería informática. Mi primer “ordenador” fue un mítico Sinclair ZX Spectrum +3 (de los que tenía disquetera de 3 pulgadas, en vez de lector de cassettes). La verdad es que no recuerdo cuantos años tenía cuando me lo compraron… ¿10? ¿11? La cuestión es que fue mi primer ordenador y, aparte de jugar a los míticos juegos para Spectrum (¡esos inolvidables juegos de ERBE, Opera Soft, etc.!), me dedicaba a programar un poco en BASIC, gracias a un montón de libros de programación que me compré.

Después del Spectrum vino nuestro primer PC: un mítico Amstrad con 640KB de memoria y una disquetera de 5 1/4, pero sin disco duro. No sé si algunos de vosotros recordais esos míticos años en los que tener una disquetera de 5 1/4 era lo habitual, tener dos disqueteras era para ricachones, y sólo tenias un disco duro si eras dios. Ahora lo recuerdo y me parece un coñazo… tenías que introducir el disco con MS-DOS cada vez que querías utilizar la linea de comandos. Pero que buenos momentos pasé con ese ordenador… por favor, decidme que hay más gente por ahí que jugaba al juego de submarinos GATO :-D

Superado el Amstrad, llegó un Olivetti 386 con 20 o 40 MB de disco duro (no me acuerdo). No fue un ordenador agradable, pues era muy quisquilloso con el hardware que se le podía añadir. Eso sí, fue mi primer ordenador multimedia. Yo solito le instalé una tarjeta de sonido y una unidad de CD-ROM (de velocidad 2x, ¡juas!). Os recuerdo que entonces no teníamos Plug & Play… instalar hardware adicional significaba trastear con los puñeteros jumpers para conseguir que no hubiese conflictos de IRQ, y luego había que pelearse con los drivers en el puñetero CONFIG.SYS y el AUTOEXEC.BAT.

Y, después del Olivetti, llegó mi primer PC clónico: La Nevera. Un Tay (de la cadena BEEP) con un flamante procesador Pentium a 60 MHz. Sí, sí, de los primeros Pentium, con fallo de coma flotante y todo. La verdad es que no recuerdo el resto de las especificaciones, pero por la foto ya podeis ver que es todo un behemoth informático. Por aquel entonces, nos parecía un ordenador de ultimisima generación.

Los años pasaron, y yo acabé comprando nuevos ordenadores, pero La Nevera siguió en nuestra familia durante varios años, pasando por mis hermanos y finalmente encontrando un hogar en el despacho de mi padre. Durante varios años, actuó como base de datos de clientes para todo el despacho, utilizando el clásico y nunca imitado software Assist Series de IBM (me rio de los que se hayan introducido a la informática con Office o WordPerfect… yo me gané los galones ofimáticos con el Writing Assistant y el Filing Assistant).

Pero all good things must come to an end… mi padre me comunicó hace unos días la triste noticia: La Nevera había fallecido tras sufrir un infarto de disco duro. En total, vivió durante 12 años, que en años informáticos es una pasada. Fue una máquina eficiente y dura de pelar, cuya constancia hasta el último día no será olvidada.

Filings to filings, rust to rust…