Me acabo de encontrar con una cita bastante interesante pero, antes de nada, tengo que explicar por qué me ha parecido interesante. Como ya comenté en el blog, allá por noviembre tuve la ocasión de ver a John Williams dirigir en vivo y en directo a la Chicago Symphony Orchestra, interpretando extractos de sus bandas sonoras. No puedo negar que me encantan las bandas sonoras, especialmente las de Danny Elfman y las de John Williams (pero, ojo, que también me gustan muchos otros géneros musicales). Al susodicho concierto fuimos cuatro amigos. Tres estabamos genuinamente emocionados de poder ver a John Williams en directo. El otro genuinamente no podía entender nuestro entusiasmo, alegando “¡Pero si sólo son bandas sonoras!”. En ese momento no le concedí mucha importancia al comentario, porque a mi me gusta lo que me gusta y no tengo que defenderlo. Pero en un rincón de mi cabecita quedó implantada la noción de que, quizás, “sólo” son bandas sonoras. ¿Son las bandas sonoras un genero musical que el resto de la comunidad musical mira con desprecio? ¿Son la comida basura del panorama musical? La respuesta a estas preguntas, sinceramente, me trae sin cuidado porque yo seguiré disfrutando como un enano escuchando la banda sonora de El Señor de los Anillos de principio a fin y con el volumen a todo trapo, por mucho que me digan que es música subestándar.
El otro día, de hecho, estaba escuchando una recopilación de bandas sonoras de Bernard Herrmann (en concreto, de películas de Hitchcock). La recopilación incluye unas pistas con extractos de una entrevista con Bernard Herrmann y, desde que me compré el CD, siempre ignoré esas pistas porque a mi lo que me interesaba era la música. El otro día, por curiosidad, escuché las susodichas pistas para ver qué tenía que decir el bueno de Herrmann. En la pista “On a composer’s responsibility”, Herrmann se pronuncia sobre la relevancia de las bandas sonoras en nuestros tiempos:
I feel that it is a responsibility of any gifted composer of our time to do a certain amount of creative work in these media [film and television]. I believe that all composers, at all times, have to do music of their times, and meet the music that was needed. After all, Mozart and Haydn were not above writing dinner music while their patrons ate, and they were not above writing music for special singers or instrumentalists. And, on the other hand, Bach certainly thought nothing of writing his weekly cantata for a church service. It’s only a question of the time one lives in. At the present time we live in, it’s cinema and television as the great vehicle for contemporary music. And by contemporary music, I mean that you can have experimentation in both those mediums in the most avant-garde musical techniques and an audience will accept it provided it is compatible with the dramatic situation of the film.
Plas, plas, plas, Sr.Herrmann! Nunca lo había visto así, pero no es dificil ver que los compositores de bandas sonoras de hoy en día son los “compositores clásicos” de la era contemporanea. No me atrevería a decir que están a la altura de Beethoven y Mozart, pero no me extrañaría que, si estuviesen vivos hoy en día, compondrían bandas sonoras…
Discrepo (no profundamente, ni en plan flame-war) Mozart -a mi entender- fue un adelantado a su época, una persona que probablemente si llegase a nacer dos siglos más tarde sería algo como Elvis, Jim Morrison, Keith Richards o John Lennon…. personalidades muy profundas, no siempre con momentos de su biografía aptos para todos los públicos, pero como casi todos los genios, incomprendidos.
En lo relativo a que los compositores de BSOs son los compositores de música clásica de hoy en día…. puuuuuueeeeeesssss me parece una afirmación un poco tajante…. Paul Oakenfold (Operación Swordfish, Collateral, Matrix) es un antiguo Dj del Ministry of Sound de Londres y eso es bastante diferente del Albert Hall de música clásica.
Pero coincido plenamente en la idea general: Una peli sin BSO casi no merece la pena: En pelis de miedo, el 50 % de una escena de tensión es la música. Y eso es bastante porcentaje en un medio en el que prevalece lo visual.
Los únicos aficionados a escuchar bandas sonoras que conozco son además cinéfilos empedernidos. Conozco a varios melómanos pero ninguno escucha bandas sonoras. Da la sensación de que la música de una peli no tiene mucho sentido fuera de esa peli, lo que no significa que la música sea mala.
Es como las letras de las canciones, hay muy buenas canciones cuya letra es pura poesía pero que leídas sin música no te erizan el alma ni un 20% de lo que lo hacen cuando escuchas el producto completo.
¿Habéis escuchado alguna B.S.O. de una película que no hayáis visto previamente? ¿os han gustado o emocionado lo mismo que después de ver las pelis?
Borja, eres un coleóptero multípedo :-), respecto a tu última afirmación, debería darte vergüenza insultar asi al maestro Hitchcock. Intenta buscar el nombre del compositor de la banda sonora de “Los pájaros”.
Yo si conozco melomanos que escuchan bandas sonoras y musica clasica, ya que al fin de al cabo creo que es lo mismo. Salvando las distancias la musica clasica como tal, esta muerta, pero sigue habiendo compositores orquestales. Que estos tengan que ceñirse a un argumento de una pelicula no le resta merito. De hecho, grandes compositores de musica clasica escribian Operas que seria algo muy similar.
He visto muchas peliculas que a pesar de no ser buenas, tienen un Score increible y me lo he comprado. Por ejemplo Van Helsing, de Alan Silvestri, con un corte final increible, muy superior a la pelicula. Y como esta podria decir muchas.
Creo que una buen Score es cuando puedes oirlo independientemente de un film y tenga una estructura musical.
Pues hoy he leído una noticia que me ha recordado tu post:
En Reino Unido han considerado la película “El Código Da Vinci” como no apta para menores de 15 años por su banda sonora. La consideran como muy tensa para los menores.
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MaY: A ver, como digo en el artículo, me parece que no podemos comparar a los compositores de BSO con gente como Mozart o Beethoven ;-) Cuando digo que son los “compositores clasicos” de hoy en día me refiero a que las BSOs son el principal sumidero creativo de cualquier persona que quiera componer música para una orquestra sinfónica. Evidentemente, Mozart es un caso especial y en la era contemporanea habría sido todo un figura.
Ah, y no estoy insinuando que todas las BSO tienen que ser sinfónicas, o que requieren a músicos entrenados en ese tipo de música. Sin ir más lejos, Danny Elfman (mi compositor preferido) antes de componer bandas sonoras era el lider de la banda Oingo Boingo, una grupo de rock alternativo de los 80/90.
Pablo: La verdad es que no recuerdo haber escuchado una banda sonora sin haber visto la película también, pero si que hay bandas sonoras que puedo escuchar y disfrutar sin saber exactamente cual es el contexto de cada pista. Es decir, la musica me gusta per se, no porque me recuerde a lo bien que encajaba con “la escena en la que Aragorn se carga a un orco” ;-)
Mozart, Beethoven, Handel y otros YA componian bandas sonoras cuando no había cine. Se que alguien puede tildar esto de rollo macabeo (nunca mejor dicho) pero si oimos Israel en Egipto de Haendel nos damos cuenta que es al s. XVIII lo que es al XX una gran producción épica como “Los diez mandamientos” o algo así. La Opera era el músical de entonces… recordad que había ópera seria y no tanto – que no quiere decir mala – como Mozart demostró.
Cuando el cine era mudo se acompañaba de música, podéis imaginar que en este caso la banda sonora cobra una importancia capital.
De todas formas todo depende de cuánto de accesorio – y prescindible – es el discurso musical para el film. Tengo algo de experiencia, muy poca pero intensa, y como compositor LO PEOR que te puedes encontrar es alguien que no sabe nada de música y no sabe lo que quiere… te dice: “aquí quiero algo más lúgubre… “, cambias lo que hiciste y haces una mierda y le encanta: en esta peli la música no es importante…
Por último, siendo músico os digo que me encantan las películas bien hechas sin música. Cuando dos se besan y suenan violines me troncho en el mismo cine un 80% de las veces.
p.d. La música clásica no está muerta, están muertos los que la escribían… de hecho desde aproximadamente 1806 ya no se ha compuesto música clásica.
Perdonad que me meta en esta conversación, pero soy un apasionado de la música (de toda la música) y un gran aficionado a las BSO, y me ha picado tanto el interés vuestro intercambio de opiniones, que no me aguanto las ganas de decir algo al respecto, por si resulta de algún interés.
Yo he escuchado bandas sonoras sin haber visto las películas a las que pertenecían (ahora mismo recuerdo cómo me gustaba “La misión”, de Morricone), y las he disfrutado enormemente. A veces sólo porque la música era tan hermosa que me sobrecogía, y otras, en que la música era algo más específica o peculiar, disfrutaba imaginando qué tipo de situación trataba de ambientar. Después he visto las películas, y la forma en que he sentido esa misma música ha sido diferente, porque iba asociada a una historia, a unos personajes, a sus sentimientos… En todo caso, de ambos modos he disfrutado de la buena música. Sin embargo, no cabe duda que un elemento añadido de disfrute de la música de una película es precisamente el hecho de experimentar cómo empasta perfectamente con las emociones que el film pretende evocar.
A mí me encanta el cine, pero su música me gusta, sobre todo, porque no hay nada en el mundo que me guste más que la música, y creo que entre la que se hace para el cine la hay de una calidad artística incomparable.
Probablemente suele ser más habitual dejarse emocionar por la música orquestal del tipo de las de Williams, o Silvestri, que me encantan. Sin embargo, hay algunos elementos musicales que tienen el enorme poder de transportarte a estados emocionales de una manera estupenda, y que sin embargo son menos disfrutables como temas al margen momento de la película para el que se crearon (no sé, me viene a la cabeza, por ejemplo, el fondo musical que, en la banda que compuso Abigail Mead para “La chaqueta metálica” de Kubrick, ambientaba el momento en que entran en las ruinas en busca del francotirador vietnamita que resulta ser una niña).
En fin, diría tantas cosas que prefiero no enrollarme más, os pido disculpas. Sólo pienso que si quiero escuchar algo romántico, puedo sentir lo que busco escuchando el tema de “Los mejores años de nuestras vidas” de Hugo Friedhoffer, o el tema de amor de “Espartaco” compuesto por Alex North, como con una balada pop, o un buen blues cantado por Sinatra o Nat King Cole, o con una balada de Scorpions, o escuchando algunos movimientos de “Las danzas del Príncipe Igor” de Rimsky-Korsakov. Creo que la música es, sobre todo, música, y si tiene la capacidad de emocionar, que es lo que esperamos fundamentalmente de una obra de arte, el contexto en el que ocurre y para el que se creó no es algo crucial.
Yo pienso que desde Shostakovich, muy pocas BSO han aportado algo nuevo a la historia de la música, lo cual no implica necesariamente que sean malas. Digo esto porque salvando algunos casos, la mayoría de BSO de tipo orquestal recurren a los mismos topicazos heredados del concepto romántico de la música y que los compositores de principios del S. XX llevaron al “nuevo” fenómeno del cine.
Bueno, es mi opinión, claro.