El Gobierno Estadounidense: Ese Gran Desconocido

Para mi siguiente “Crónica desde EEUU” para la Revista UD, he escrito un artículo sobre el funcionamiento del gobierno estadounidense. Fuera de EEUU, tenemos la visión de que EEUU lo controla el presidente y que ese puesto acumula casi todo el poder del gobierno. En realidad, el tema es bastante más complicado, y este artículo vino motivado por haber oido varias veces “Joder, nos toca aguantar a Bush hasta 2008!”. Aunque es cierto que Bush seguirá en su puesto hasta el 2008, eso no significa que vaya a tener el mismo poder hasta su reelección. En EEUU hay elecciones legislativas cada dos años, y las siguientes son en noviembre de este año. Si el partido de la oposición (los Demócratas) consigue retomar el control del poder legislativo de los EEUU (cualquiera de las dos cámaras del congreso), Bush tendrá las manos muy atadas para sacar adelante su agenda legislativa. En fin, espero que este artículo, que saldrá publicado en el siguiente número de la Revista UD, os resulte informativo:

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Estados Unidos es el “país más poderoso del mundo” y su presidente suele ser descrito como “el lider del mundo libre”. Sin embargo, a pesar de su relevancia en el panorama internacional, los detalles del funcionamiento del gobierno estadounidense suelen ser relativamente desconocidos fuera de sus fronteras. Evidentemente, todos sabemos quién es el presidente de EEUU en un momento dado, y que es elegido cada cuatro años, pero hay muchos otros detalles que no suelen ser bien conocidos. Tras vivir dos años en EEUU, no me ha quedado más remedio que entender los entresijos de su gobierno (so pena de no entender ni una palabra de lo dicen en los telediarios), y debo admitir que incluso me ha parecido ligeramente fascinante. En esta crónica explico, de manera muy resumida, el funcionamiento del gobierno estadounidense.

Una federación de estados

Estados Unidos, como su nombre indica, es la unión de varios estados (50 para ser concretos). Sin embargo, estos estados son mucho más que meras provincias. Los estados son casi como países independientes, salvo que operan bajo el paraguas de un gobierno federal que tiene autoridad sobre asuntos que afectan a la nación entera, o la relación entre distintos estados. De hecho, la Constitución Americana enumera una serie de poderes del gobierno federal, y cede a los estados todos los poderes no atribuidos explícitamente al gobierno federal. Por ejemplo, el gobierno federal tiene poder para regular comercio con otras naciones, imprimir la moneda nacional, mantener un ejercito, y otros poderes que afectan a la nación entera. Los estados acaban teniendo autoridad sobre muchos asuntos como, por ejemplo, el poder de cobrar impuestos con total independencia de los impuestos que cobre el gobierno federal. Por ejemplo, como residente del estado de Illinois, yo tengo que presentar dos declaraciones de la renta (con formularios y procedimientos distintos): una al estado de Illinois, y otra al gobierno de los EEUU.

Cada estado, de hecho, tienen su propia constitución estatal y su propio gobierno, compuesto por una rama ejecutiva (el gobernador, o presidente estatal), rama legislativa (un congreso estatal bicameral), y rama judicial (una jerarquía de tribunales con un tribunal supremo estatal en la raíz). Este gobierno opera con independencia del gobierno federal, siempre que no sobrepase sus competencias, y viceversa. En general, el gobierno federal tiene prohibido legislar sobre asuntos locales, y los gobiernos estatales pueden legislar sobre casi todo excepto lo que sobrepase las fronteras estatales (y siempre que no contradiga la constitución federal). Por ejemplo, el gobierno federal no tiene ninguna ley que, a nivel nacional, prohiba y penalice el homicidio, ya que eso se consideraría como una intrusión en las competencias de los estados. Cada estado tiene sus propias leyes, y esta es la razón por la que algunos estados penalizan el homicidio más duramente que otras (p.ej. con la pena de muerte).

Sin embargo, en algunos casos, y dada la ambigüedad de muchos pasajes de la Constitución (escrita hace más de 200 años), no está tan claro que competencias pertenecen al estado y cuales al gobierno federal, lo que ocasionalmente produce tensiones entre el gobierno federal y los gobiernos estatales. Por ejemplo, una de las razones por las que Bush es incapaz de conseguir que el congreso federal enmiende la Constitución Americana para prohibir los matrimonios homosexuales es que muchos legisladores, a pesar de oponerse a ese tipo de uniones, también se oponen a la noción de que el gobierno federal legisle sobre los matrimonios, una competencia que, tradicionalmente, ha pertenecido exclusivamente a los estados. De hecho, ya hay muchos estados que ilegalizan los matrimonios homosexuales e incluso uno (Massachusetts) que lo ha legalizado. Otro ejemplo reciente es el del caso Terri Schiavo (ver crónica “¡Viva el Federalismo! (cuando nos conviene, claro)” en la Revista UD 87), que resultó ser más un caso sobre competencias estatales que un debate sobre la moralidad de la eutanasia.

Sin embargo, a pesar de lo interesante que pueden resultar los choques entre el gobierno federal y los gobiernos estatales, el resto de la crónica se centrará en dos de las tres ramas del gobierno federal: la ejecutiva y la legislativa. La rama judicial, aun siendo muy interesante, rara vez tiene un efecto fuera de EEUU, mientras que la rama ejecutiva (Bush) y la legislativa (el Congreso) ejercen una enorme influencia sobre el mundo entero.

La Rama Ejecutiva: El Presidente de los EEUU

Esta es la rama más conocida fuera de los EEUU. Todos sabemos que el presidente actual es George W. Bush, que el presidente es elegido cada cuatro años por un sistema cuasi-democratico en el que los ciudadanos escogen a electores que, a su vez, escogen al presidente, lo que a veces resulta en resultados como los de 2000, en el que un candidato gana el voto electoral, pero no el popular. Menos conocido es el hecho de que el poder ejecutivo, personificado por Bush, opera independientemente del poder legislativo. Es decir, a diferencia del gobierno Español, donde el “presidente del gobierno” es elegido por el Congreso de los Diputados entre sus propios miembros, Bush no es un miembro del Congreso, ni lo son los miembros de su gabinete (los Secretarios de los Departamentos, equivalente a los Ministros españoles). El poder legislativo, de hecho, no escoge a un primer ministro (como ocurre en otras repúblicas) y el presidente americano es a la vez Jefe de Estado y Presidente del Gobierno. La Constitución, de hecho, establece una “separación de poderes” muy estricta entre las tres ramas, de tal manera que el presidente no puede afectar el proceso legislativo, y sus competencias se limitan a asegurar la correcta ejecución de las leyes. Aun así, la Constitución también incluye una serie de “chequeos y balances” entre los tres poderes para evitar que ninguna rama acapare el control del gobierno. Por ejemplo, el presidente puede decidir vetar una ley al no firmarla, pero el poder legislativo tiene el poder de cancelar ese veto si consigue aprobar la ley con una supermayoría de 2/3 en lugar de una mayoría simple de ½. Este sistema tiende a funcionar correctamente cuando un partido controla la rama ejecutiva y otro partido controla el poder legislativo, lo que obliga a ambos partidos a alcanzar compromisos. Curiosamente, incluso cuando el mismo poder controla ambas ramas (como ocurre actualmente), se siguen produciendo tensiones entre el presidente y el congreso.

La Rama Legislativa: La Cámara de Representantes y el Senado

El poder legislativo de EEUU reside en un Congreso compuesto de dos cámaras:la House of Representatives (cámara inferior), y el Senado (cámara superior). Ambas cámaras tienen la misma relevancia en el proceso legislador, requiriendo que las leyes sean aprobadas por mayoría simple en ambas cámaras, y la principal diferencia entre ambas cámaras es su composición y sus poderes (la balanza se inclina ligeramente a favor del Senado, que tiene algunos poderes exclusivos que no tiene la cámara baja).

La Cámara de Representantes se compone de un número variable de representantes por cada uno de los estados de la unión. El número de representantes de cada estado depende de su población, con lo cual esta cámara tiende a favorecer a los estados más poblados (p.ej. de un total de 435 representates, 53 son de California y uno es de Wyoming). Además, la cámara entera se renueva cada dos años. Dada la corta duración del mandato de los representantes, esta cámara es considerada como la cámara “impulsiva”, que propone leyes basadas en las necesidades más inmediatas del país. Este, de hecho es uno de los datos generalmente menos conocidos fuera de EEUU: cada dos años se producen elecciones legislativas en el que todos los miembros de la Cámara de Representantes pueden ser reelegidos o reemplazados. Sin ir más lejos, en noviembre de este año tienen lugar las siguientes elecciones legislativas (llamadas midterms al producirse dos años después de la última elección presidencial, y dos antes de la siguiente), en los que existe la posibilidad de que los Demócratas (el partido de la oposición) recupere el control de una o ambas cámaras del Congreso, lo que obligaría al poder ejecutivo (Bush) a moderarse para poder alcanzar compromisos con el poder legislativo.

El Senado, en cambio, se compone de dos senadores por cada uno de los estados (es decir, hay 100 senadores), con lo cual todos los estados, sea cual sea su población, tienen la misma representación. Los senadores tienen mandatos de seis años, y aproximadamente un tercio de la cámara se renueva cada dos años. Por lo tanto, ésta es considerada la cámara más “meditativa” del Congreso, que debe abordar asuntos que potencialmente tendrán un efecto duradero sobre la nación. Por ejemplo, el Senado debe confirmar (con una mayoría simple) a todos los miembros del gabinete ejecutivo.

Incluso dentro del poder legislativo existen tensiones entre estas dos cámaras. La Cámara de Representantes suele proponer leyes con posicionamientos extremos, pero el Senado suele ser más moderado. Sin embargo, ambas cámaras deben ponerse de acuerdo en un mismo texto para que la ley pueda ser aprobada (y, aun así, todavía requerirá la firma del presidente). Esto resulta en muchas leyes que nacen en una de las dos camaras, y que nunca llegan a ser aprobadas porque la otra cámara no decide aceptarla, o ni siquiera pone la ley en su agenda legislativa.

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A pesar de que esta crónica no ha hecho más que rascar la punta del gigantesco iceberg que es el gobierno americano, debería por lo menos haber dejado claro que la política americana (afortunadamente) no depende únicamente de quien sea presidente en un momento dado. Ahora mismo nos encontramos en una coyuntura especial (inédita en varias décadas) en la que el mismo partido controla las tres ramas del gobierno, con lo cual no existe ninguna fuerza moderadora. El rumbo del gobierno no tiene por qué permanecer estático hasta las siguientes elecciones presidenciales de 2008, y es posible que las elecciones legislativas de noviembre de 2006 contribuyan a moderar el clima político de EEUU. Yo, por lo menos, las seguiré con mucha atención.

1 Response to “El Gobierno Estadounidense: Ese Gran Desconocido”


  1. 1 laia

    felicidades por el articulo!

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