Archive for Enero, 2007

Cinefilia

En la última Revista UD, en lugar de mi habitual “Crónica desde EEUU”, nos pidieron a Iñigo C. (ocasional comentarista en BorjaNet con el apodo “Camarada del Frente”, y encargado de la sección “Crónica desde Europa” de la Revista UD) y a mi colaborar en la sección “Homo Sapiens, Homo Ludens”. El tema de esta sección cambia en cada número, y en esta ocasión el objetivo era hablar sobre teatro y cine, pero sin intentar argumentar que uno es mejor que el otro. Iñigo desgranó las virtudes del teatro, y yo las del cine, en una colaboración titulada “Cinefilia”, que reproduzco a continuación.

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Hace dos años, cuando me trasladé a Chicago, me enfrenté al desafío de vivir por mi cuenta en mi primer piso. Descontando unos cuantos muebles esenciales ya incluidos, el piso estaba prácticamente vacío, y mis primeras semanas en Chicago estuvieron dedicadas, casi exclusivamente, a comprar todo tipo de utensilios, comodidades, decoraciones, etc. Al final del proceso, me dí cuenta de que mis prioridades son un tanto peculiares. Tengo un microondas mediocre que tarda una eternidad en calentar comida, una aspiradora de todo a cien, un dormitorio sin ningún tipo de decoración… pero mi salón en cambio dispone de una enorme televisión, un flamante sistema de Home Cinema, y un mullido sillón para poder ver películas cómodamente. Y ahora que me doy cuenta, mi dormitorio sí cuenta con decoración: dos enormes posters de cine. Amigos y amigas, a estas alturas ya debe estar claro que padezco de una condición conocida como cinefilia.

He sido un apasionado del cine desde que era un crío, cuando la actividad de fin de semana por excelencia para nuestra familia era ir al cine, o ver películas clásicas en casa. Mi niñez contó con todas las actividades propias de un chaval (quedar con los amigos, leer comics, hacer deberes, etc.) pero también con una rigurosa introducción a todo tipo de cine, de la mano de un padre cuya cinefilia supera a la mía por varios ordenes de magnitud. Desde la infancia hasta la adolescencia estuve acompañado por Chaplin, Billy Wilder, John Ford, Martin Scorsese, Alfred Hitchcock, Frank Capra, Mel Brooks, Orson Welles, y muchos más. A los 12 años, entre mis películas favoritas ya se encontraban Con Faldas y a lo Loco, Con la Muerte en los Talones, Uno, Dos, Tres, La Princesa Prometida, El Jovencito Frankenstein, Cuenta Conmigo, Ciudadano Kane, y Una Noche en la Opera.

Por aquel entonces, ir al cine dos veces a la semana, y ver otras tantas películas en casa, me parecía lo más normal del mundo, aunque pronto descubrí que no lo era. Recuerdo claramente que, a los diez años de edad (más o menos), intenté hablar con mis compañeros de escuela sobre Los Hermanos Marx y que, a pesar de reconocer a Groucho, nadie había visto sus películas (“Porque son en blanco y negro y eso es aburrido”). Ocasionalmente hacía referencia a mis películas favoritas y siempre recibía miradas de confusión al mencionar a “Rosebud”, al ukelele de Marilyn Monroe, al Milagroso Max o a Frau Blücher.

Pero… ¿qué me atrae tanto del cine? Una de las más importantes razones es sencillamente que el cine, en casi todas sus expresiones, es puro escapismo. Únicamente en los confines de una sala de cine puedo navegar los siete mares a la caza de bucaneros y filibusteros, vivir romances imposibles en la Inglaterra Victoriana, recorrer el cosmos en busca de nuevas civilizaciones, luchar contra los Nazis en la Segunda Guerra Mundial, y adentrarme en los rincones más oscuros de la psique humana. Todo esto puedo hacerlo con un libro o una obra de teatro, pero únicamente el cine consigue ir más allá que mis más vívidas imaginaciones, plasmando realidades imposibles sobre la pantalla plateada con una explosión sobrecogedora de luz y colores.

Otra razón es, sencillamente, que disfruto del cine como forma de expresión artística que es. Evidentemente, se produce mucho cine que dista mucho de ser “arte”, pero hay muchas películas en la que uno puede deleitarse simplemente con la excelente cinematografía, los efectos visuales, o los sutiles matices que introducen el guionista y los actores en los personajes utilizando un delicado pincel. Esto, por supuesto, es una cuestión de gustos. Hay gente que disfruta más con otras expresiones artísticas, como la pintura, la escritura, la música, o el teatro. Aunque yo también las disfruto, todavía no he encontrado nada que me cause tanta impresión como ciertas imágenes inmortalizadas sobre el celuloide. Igual soy un poco rarito, pero no he visto ningún cuadro ni oído ninguna sinfonía que me deje tan boquiabierto como la aparición de Harry Lime en El Tercer Hombre (1949). O igual el problema es que soy un poco cinéfilo.

Bob Saget / Danny Tanner

Danny Tanner

Seguro que mucha gente de mi generación (proud to be a child of the 80s!) recuerda la serie de televisión “Padres Forzosos” (cuyo título original era “Full House”), que en mi casa se veía religiosamente semana tras semana (aunque ahora la veo y me pregunto “¿Cómo eramos capaces de aguantar esto?”). En esta serie, Bob Saget interpretaba a Danny Tanner, el padre más politicamente correcto, cariñoso, impecable, e intachable de la televisión. A primera vista, Saget tiene pinta de ser uno de esos actores family-friendly cuya soez no va más allá de “¡ostras!”, “¡jopelines!”, y “¡mecachis!”.

¿Por qué cuento todo esto? Pues porque ayer fui a ver un show de stand-up comedy con Bob Saget y es, con diferencia, uno de los espectáculos más sucios, arriesgados, y chocantes que he visto en mi vida. Bob Saget nos deleitó con mucho más que “chistes verdes”. Hubo abundantes referencias (no es coña) al bestialismo, el incesto, la pederastia, etc. mientras la palabra “fuck” se utilizaba a un ritmo trepidante.

Y yo estuve descojonandome de principio a fin :-)

En parte se debe a que no te esperas que Danny Tanner salga a escena y, entre muchas otras cosas, hable de los posibles efectos perniciosos de mantener relaciones íntimas con una tortuga, o sobre las relaciones “extra-profesionales” que mantuvo con las actrices que interpretaban a sus hijas en “Padres Forzosos” (todo esto, por supuesto, lo dice de coña, pero aun así te choca que Danny Tanner te lo esté diciendo). Evidentemente, Bob Saget aprovecha el “shock” derivado de que la gente se espera a un “good guy” y se encuentren con un cómico no apto para taquicárdicos. Eso sí, su show es mucho más que ese “efecto shock” (al fin y al cabo, la gracia de “Danny Tanner contando chistes sucios” se pasa rapido). Bob Saget tiene una rutina de stand-up muy pulida, sin chistes fáciles, y se nota que sabe como cautivar al publico (aunque muchas veces sea a base de referencias zoofílicas).

Tengo que admitir, no obstante, que ya me habían avisado que Bob Saget no era, ni mucho menos, un cómico family-friendly. Al mudarme a EEUU, como parte de mi introducción a la comedia stand-up e improvisacional, vi algunos clips de Bob Saget post-”Padres Forzosos”. Un clip que, al parecer, fue el inicio del cambio de imagen para Saget, fue una aparición breve (30 segundos) en la película Half Baked, 1998 (una película de culto entre “stoners” aquí en EEUU; no sé que difusión tuvo en España), donde tiene lugar el siguiente intercambio (la escena es una terapia de grupo para drogadictos):

Thurgood: Hi, I’m here today because I’m addicted… to marijuana.
Drug Addict: You in here for some marijuana? marijuana?! Man, this is some bull-shit!
Bob Saget: Marijuana is not a drug. I used to suck dick for coke!
Drug Addict: I seen him!
Bob Saget: That’s an addiction, man. You ever suck dick for some marijuana?
Thurgood: …No, I can’t say I have…
Bob Saget: Yeah, I didn’t think so.
Drug Addict: Boo this man!

Podeis ver el clip en YouTube aquí.

Y, por supuesto, los que hayan visto la película “The Aristocrats” ya saben que la versión que ofrece Bob Saget del famoso chiste no tiene desperdicio (clip aquí).

En fin, otro evento destacable para el baul Chicaguense de los recuerdos :-) Concluyo con una foto más actual de Bob Saget:

Bob Saget

La vida post-tesina

Hace casi tres semana que no escribo en el blog, y la única razón convincente que encuentro es que, en la vida post-tesina, incluso escribir en el blog me da pereza. Cuando tu vida pasa de un ritmo frenético-desenfrenado-hay-que-terminar-la-tesina-ya-ya-ya a un ritmo más manejable, trabajando a horas “normales”, con tiempo para quedar con los amigos, hacer ejercicio, etc. pues se nota (y es que, después de tirarme meses escribiendo la tesina, lo último que me apetece es… escribir xD ). Además, pues tampoco hay muchos eventos destacables que contar, excepto uno sobre el que escribiré en un post a continuación de éste.

En general, me paso la semana realizando las correcciones que me pidió el tribunal a la tesina, y preparando clases (este año, al igual que el anterior, me toca impartir las prácticas de CMSC 16200, una de esas asignaturas que es una gozada enseñar). También tengo otros temas sobre los que quiero escribir, como la tesina en si (aunque para eso voy a esperar a terminar las correcciones), y una reflexión sobre lo díficil que es combinar la dimensión docente y la dimensión investigadora aquí en EEUU. Pasa lo contrario que en muchas universidades españolas… te exigen tanta investigación, que al final está mal visto que te tomes algún trimestre para dedicarte a dar clases y “sólo” investigar a tiempo parcial. Al final, esto resulta un tanto asfixiante cuando te gusta la docencia y tampoco quieres que tu vida entera gire en torno a la investigación. Pero bueno, más sobre este tema más adelante.

Tesina defendida

Bueno, por fin he defendido mi tesina. Transcurrió sin incidentes, y ahora sólo falta hacer unos cuantos cambios finales a la tesina para poder considerarla completamente terminada. En ese momento, recibiré un título de “Master of Science” y ya podré ponerme con la tesis doctoral propiamente. Ya queda menos para ser doctor :-) (aunque todavía me quedan por lo menos dos años más de investigación para tener suficientes resultados para una tesis)

En fin, ya contaré más detalles dentro de unos días. Ahora mismo necesito pasar un rato dejando que se enfrie mi cerebro :-D

ACTUALIZACIÓN (04/01/07): Aquí teneis las transparencias de la defensa.