Monthly Archive for Abril, 2007

Migrando a un nuevo servidor…

[Advertencia: ¡Lenguaje técnico a continuación! ¡Sólo apto para frikis!]

Después de dos años con mi servidor hospedado en Spry, voy a migrarlo a VPSLink. Estoy muy contento con el servicio que me han dado en Spry, pero VPSLink (que, de hecho, es una división de Spry que fue creada hace un año) ofrece planes de hospedaje mucho más atractivos para mi. En Spry tengo contratado un VPS (Virtual Private Server), un servidor en una máquina virtual que me da control total sobre el servidor (es decir, tengo acceso root al servidor), pero sin los costes de tener un servidor dedicado en un céntro de cálculo. La “pega” (para mi) que tiene Spry es que ofrecen planes “gestionados”, donde tu VPS incluye un panel de control (como cPanel) que no me sirve para nada (pero va incluido en el precio), y además llevo dos años atascado con una instalación basada en Fedora Core 2 (¡del año de la polka!), ya que no ofrecían opciones como Debian cuando contraté el servidor.

VPSLink, en cambio, se centra en ofrecer VPS “no gestionados”, donde básicamente te dan un servidor con lo justo y necesario. Esto, evidentemente, es ideal para los que no tenemos ningún problema en instalar y configurar un servidor GNU/Linux a pelo (y me alegra que haya una compañía que se haya dado cuenta de que hay un segmento del mercado al que le atraen los servidores “no gestionados”). Por el mismo precio que mi servidor en Spry, recibo más recursos (memoria, disco duro, direcciones IP públicas, etc.) porque no tienen que gastarse ni un duro en instalar paneles de control. Además, permiten escoger entre más distros, incluyendo Debian Etch, que he escogido sin pensármelo dos veces. Y, al igual que Spry, están todas las ventajas de tener un VPS en lugar de un servidor propio en casa: uptime brutal, backups del servidor entero cada noche (es una máquina virtual, con lo cual hacer un backup en caliente es sencillisimo), ancho de banda que lo flipas, etc.

En fin, estoy en pleno proceso de migrar todo al nuevo servidor (web, correo, etc.). Puesto que voy a aprovechar la migración para actualizar el Wordpress, Gallery, etc. es posible que en los próximos días el blog esté caído de vez en cuando, o tenga un aspecto extraño conforme trasteo con las plantillas de Wordpress 2. Avisados estáis.

Sin palabras

Sin palabras. Así me he quedado conforme se han desarrollado los tristes eventos de este día maldito. Como seguramente ya sabe todo el mundo, esta mañana un perturbado (no se me ocurre otra manera de describirlo) se ha liado a tiros en la universidad Virginia Tech, matando a 32 personas. Este es el tiroteo con más muertes en toda la historia de EEUU, más incluso que en el ínfame tiroteo en el instituto de Columbine. Es una masacre, un sinsentido, una barbarie indescriptible…

La culpa de esta desgracia, evidentemente, la tiene el desalmado que, por motivos que aun se desconocen, sesgó a sangre fría la vida de 32 inocentes. Pero no podemos olvidar que EEUU es un país donde es legal comprar y poseer armas de fuego, y que por mucho que los politicuchos insistan en entonar que “Guns don’t kill people; people kill people” (”las armas no matan a las personas, las personas matan a las personas”), en el siglo XXI es un anacronismo inexplicable e injustificable que cualquier persona pueda comprar una pistola como quien se compra una barra de pan. Esto tiene su origen en la Segunda Enmienda a la Constitución Americana, que garantiza el derecho de los ciudadanos a portar armas. Es un derecho que tenía mucho sentido a finales del siglo XVIII, cuando EEUU era una nación joven en el que la Ley todavía no llegaba a todos lados, y donde además existía un peligro palpable de que Inglaterra intentase reconquistar EEUU. Más de dos siglos después, la Segunda Enmienda afortunadamente ya no se ve como un derecho ilimitado y existen controles, restricciones, y verificaciones previas a poder comprar un arma, lo que suele prevenir que alguien con historial delictivo compre un arma. Pero esto no previene contra alguien a quien, teniendo un historial limpio, se le cruzan los cables y decide causar una masacre antes de terminar su triste y patética existencia.

Lo que más miedo me da es que esta vez se le han cruzado los cables a alguien de Virginia pero… ¿y si se le hubiesen cruzado a un estudiante de la Universidad de Chicago? Cuando pienso en lo arbitrario que resulta, se me ponen los pelos de punta. Por lo menos me consuela que el estado de Illinois, y la ciudad de Chicago en particular, cuenta con las leyes más restrictivas en materia de control de armas en todo EEUU. De hecho, en Chicago es practicamente imposible conseguir una pistola, y la compra-venta de otros tipos de armas está altamente controlada.

En fin, cada vez que pasa algo así, pierdo un poco más de fe en el futuro de la humanidad…

La vida del “grad student”

Hace bastante tiempo que tengo ganas de escribir un largo artículo titulado “Crónica de una semana en la vida del estudiante de doctorado”, similar al artículo Crónica de un día en el CERN que escribí durante mi estancia en el CERN, pero más detallado y con muchas fotos acompañando al artículo. Sin embargo, como siempre, el tiempo libre escasea y no sé cuando podré escribir ese artículo (lo que supone ir tomando apuntes y fotos durante una semana, y luego sentarme a escribirlo). A falta de ese ambicioso artículo, en este post voy a hablar sobre lo que supone ser un estudiante de doctorado aquí en EEUU (que espero que le resulte especialmente interesante a los que estén considerando saltar el charco para hacer un doctorado aquí).

Los estudiantes de postgrado (master, doctorado, etc.) somos conocidos en EEUU como “graduate students” o simplemente “grad students”. Aquí me voy a limitar a hablar desde el punto de vista de un doctorado de investigación, aunque mucho de lo que voy a decir es igualmente aplicable a estudiantes de master y a estudiantes de “doctorados profesionales” (doctorados no encaminados a la investigación, y que generalmente no requieren escribir una tesis, como el título de Doctor en Medicina o el Juris Doctor que tienen que sacarse los abogados aquí en EEUU).

A diferencia de España, el doctorado es considerado un empleo. Yo soy un empleado de la universidad, y recibo un sueldo por el mero hecho de ser estudiante. En España, en cambio, yo era profesor en la universidad y eso era lo que generaba mi sueldo; el doctorado era visto como una dedicación parcial y, de hecho, muchos estudiantes de doctorado trabajaban en empresas y hacían el doctorado en su tiempo libre.

Aquí, en cambio, el doctorado está visto como algo que debes tratar como un trabajo a tiempo completo. Tienes que despertarte pensando en investigación, comer investigación, beber investigación, y soñar sobre investigación. Aunque muchas universidades requieren que el estudiante realice labores docentes para recibir su suelo, este trabajo no suele requerir una dedicación de más de media jornada, con lo cual el resto del tiempo puedes dedicarlo a tu tesis (de hecho tienes que dedicarlo a tu tesis). Además, es bastante habitual que tu director de tesis te financie durante unos meses cada año, en cuyo caso quedas exento de las labores docentes y puedes trabajar en investigación a tiempo completo (similarmente, si tienes una beca, la universidad no te exige trabajar porque el dinero para tu sueldo sale de tu beca, no de las arcas de la universidad). Por ejemplo, yo suelo dar clases dos trimestres al año, y los otros dos trimestres me financia mi director de tesis. Ojo, que el director de tesis no te financia de su propio bolsillo por ser buena persona: aquí los profesores de universidad suelen manejar enormes becas de la NSF (National Science Foundation), o de otras entidades públicas o privadas, con la que pueden pagar los sueldos de sus estudiantes.

Además, dispones de muchas ventajas que cabe esperar de un empleo hecho y derecho, pero que no encuentras si eres mileurista o becario precario:

  • Un sueldo digno (pero sin pasarse). Mi sueldo es suficiente para pagar el alquiler de un piso propio (sin tener que compartir), gastos de alimentación, luz, agua, gas, teléfono, Internet, etc. y algún lujo ocasionalmente (ir al cine, cenar en un restaurante bueno, etc.) Eso sí, llego a fin de mes con poco dinero, con lo cual no es un sueldo que te permita ahorrar mucho dinero. En mi caso, ahorro lo suficiente para tener guardado algo de dinero para gastos imprevistos, pero no lo suficiente para ahorros a largo plazo.
  • Seguro médico. Puesto que en EEUU no hay sanidad pública, esto es importantísimo. Sin seguro médico, una visita al médico (incluso para una consulta) puede salirte un ojo de la cara.
  • Reembolso de tasas académicas. Hacer un doctorado en EEUU cuesta una millonada (en mi departamento son 25.000€ al año… casi nada, señora). Pero aquí el estudiante de doctorado está lo suficientemente bien considerado como para merecer un reembolso de sus tasas académicas.

Además, aparte de las ventajas derivadas del empleo en sí, no hay que olvidar que un doctorado americano conlleva cierto prestigio dentro y fuera de EEUU. Una vez has completado tus estudios, es habitual percibir sueldos bastante más altos y recibir condiciones laborales bastante más favorables que las de un licenciado o alguien con un master.

Por supuesto, no todo son ventajas. La principal desventaja es que te exigen un rendimiento muy alto, y tienes que currar muchísimo. Para la universidad, el estudiante de doctorado es una inversión y ellos esperan un retorno tangible, en forma de publicaciones, añadir prestigio a la universidad, etc. Evidentemente, sarna con gusto no pica, pero hay que mentalizarse de que esto no es un trabajo de 40 horas semanales.

Por ejemplo, mi rutina semanal suele consistir en trabajar de 9 de la mañana a 9 de la noche, de lunes a sábado, y descansando los domingos (aunque, a veces, cuando no tengo mucho trabajo, pues salgo de trabajar a las 7 u 8 de la tarde y me paso por el gimnasio antes de volver a casa). Y os recuerdo que aquí no se para dos horas en medio del día para comer. El ‘lunch break’ suele durar 30-45 minutos. Vamos, unas 72 horas brutas a la semana (aunque, incluyendo lunch breaks y descansos y tal, diría que se queda en 60 horas netas). Eso sí, esta no suele ser la rutina habitual de muchos de mis compañeros americanos, que suelen salir de trabajar a las 6 para cenar en casa y seguir trabajando en casa. Curiosamente, yo soy el “rarito” porque ceno a las 9 o 10 de la noche y porque insisto en separar mi trabajo de mi tiempo personal (es decir, el trabajo lo realizo en mi despacho, y cuando llego a casa ya no se trabaja).

Otra desventaja, aunque ésta le duele más a mis compañeros americanos, es que el sueldo, a pesar de ser digno, es bastante pequeño comparado con lo que podrías cobrar si trabajases en una empresa en lugar de continuar tus estudios. Por lo tanto, ser “grad student” suele estar asociado con ser un pobre estudiante en ayunos que tiene que vivir a base de comidas enlatadas, gastando lo mínimo, etc. A mi nunca me ha parecido un problema tan tremendo porque (1) cobro bastante más de lo que cobraba en España y (2) llevo una existencia bastante frugal. Curiosamente, resulta que saber cocinar es una gran ventaja, porque me ahorro un pastón cocinando en base a ingredientes básicos. Tengo varios compañeros que se gastan una pasta gansa en comedores universitarios o en comidas precocinadas porque no saben cocinar (o sencillamente prefieren trabajar en lugar de cocinar… ética de trabajo protestante g0g0g0g0g0)

De hecho, en parte por el bajo sueldo y en parte porque somos lo más bajo en el mundo académico, ser “grad student” tiene un cierto tufillo a ser “esclavo académico” porque te pagan una cantidad (relativamente) pequeña por trabajar muchísimas horas a la semana en un trabajo muy especializado, pero siempre estando a la merced de lo que opine tu director de tesis. De hecho, es brutal la diferencia en tratamiento que noté cuando pasé de ser profesor universitario en España a ser solamente estudiante de doctorado (en una charla, el moderador me introdujo diciendo “Borja es un tanto peculiar porque parece estar viajando hacia atrás en el tiempo; antes era profesor en España, y ahora es un grad student”). Pero bueno, hasta cierto punto esto me parece razonable porque ser “grad student” es la fase en la que tienes que curtirte como investigador. Una vez superado este maratón, tu recompensa es tener mucha más libertad académica y, por supuesto, tus propios “grad students” para que hagan todo tu trabajo por ti, MWAHAHAHAHA! :-D

Finalmente, para terminar en clave de humor, el estereotipo de “grad student” no queda exento de parodia, incluso en Los Simpsons:

Notese como Marge dice que los “grad students” hemos “realizado malas decisiones en nuestra vida” (presumiblemente, seguir estudiando en lugar de buscar un trabajo “de verdad”). Otro clip de Los Simpsons:

Y, a continuación, una selección de uno de mis web-comics favoritos: PhD Comics. Es un comic que muestra la vida de unos “grad students” en una universidad americana y, muchas veces, describen situaciones que mis compañeros y yo hemos vivido varias veces. El protagonista incluso se parece un poco a mi… En concreto, este comic describe a la perfección las ultimas semanas de mi tesina:

Este muestra el discursito de “tienes que comer, beber, y soñar sobre investigación”, que (no es coña) ya me han soltado un par de veces:

Y unos cuantos comics más:

 

 

¿Chicago Olímpico en 2016?

Chicago ha sido seleccionada como la ciudad candidata por EEUU a los Juegos olímpicos de 2016. Esto me pone en una situación un tanto peliaguda, porque Madrid seguro que vuelve a presentarse como ciudad candidata por España en 2016 y parte de mi quiere que las olimpiadas vuelvan a España. Pero, por otro lado, unos juegos olímpicos en Chicago serían una pasada, y a estas alturas tengo más conexiones con la ciudad de Chicago que con Madrid (eso sí, si Bilbao fuese candidata, a Chicago le pueden dar pomada ;-) En fin, para un análisis concienzudo de lo que significa la candidatura para la ciudad de Chicago, os refiero a este extenso artículo en el blog de mi amigo Eric.