Monthly Archive for Julio, 2007

Murphy ataca

Incluso en las cosas más pequeñas, la Ley de Murphy sigue siendo aplicable. Ayer, mientras estaba en el Laboratorio Nacional de Argonne, aproveché que tienen una máquina para cambiar billetes a monedas para conseguir una buena provisión de quarters (monedas de 25 centavos). El motivo: en mi edificio de apartamentos tenemos una sala en el sotano con varias lavadoras y secadoras, y todas aceptan unicamente quarters, con lo cual (por comodidad) de vez en cuando cambio $10 o $20 a quarters para tener dinero para varias coladas.

Pues bien, ayer llego a casa con mis bolsillos llenos de quarters, y me encuentro con una carta del administrador del edificio. Nos transmite la buena noticia de que esta semana van a actualizar todas las lavadoras para que, en lugar de aceptar quarters, acepten una smartcard (incluida con la carta) que se puede recargar en unas máquinas situadas en varios puntos del campus universitario.

Y, por supuesto, las dichosas máquinas de recarga no aceptan quarters…

Frikeando el despacho

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En el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chicago nos asignan a todos un ordenador que, por defecto, lleva instalado Debian. Este ordenador lo mantiene el servicio técnico del departamento, con lo cual se encargan de hacer backups cada noche, actualizarlo, etc. El problema es que no tienes acceso administrativo a la máquina, y (por ejemplo) la instalación de nuevo software hay que realizarla a través del servicio técnico.

Durante los últimos meses, he estado dependiendo más y más de mi ordenador universitario para mi trabajo (investigación, preparación de clases, etc.) y al final me encontraba maniatado con la configuración estándar mantenida por el servicio técnico. Afortunadamente, el servicio técnico está compuesta de gente muy enrollada, y no tienen ningún problema en darte acceso root en tu máquina. La única pega es que tienes que mantener la máquina tú mismo (backups, actualizaciones, etc.), algo que a mi no me importa. Así que, al volver a Chicago, he hecho unos cuantos cambios a mi puesto de trabajo:

  • He solicitado que me den acceso root a la máquina. De hecho, me he cargado todo lo que había en la máquina y he instalado Ubuntu Feisty Fawn.
  • He solicitado un monitor extra, y he pasado a una configuración de monitor dual con Xinerama. Esto es una go-za-da. Mucha gente me lo había recomendado, y ahora sé por qué. Mi escritorio ahora está mucho mejor organizado, con el monitor de la derecha (el “secundario”) mostrando el e-mail, mensajería, y otras pijaditas, mientras que el monitor de la izquierda (el “primario”) muestra la aplicación principal que quiero utilizar (una terminal, el OpenOffice, el Eclipse, etc.). Además, esta configuración también viene muy bien cuando quieres tener abierta alguna documentación (un artículo, un HOWTO, una API, etc.) en un monitor y no tener que conmutar constantemente entre ventanas.
  • Para que el portatil no se sienta abandonado, me he instalado Synergy, un programa que permite que el portatil y mi ordenador de sobremesa compartan el ratón y teclado. Es decir, cuando el ratón (el que está conectado al ordenador de sobremesa) atraviesa la frontera izquierda del monitor izquierdo, aparece magicamente en el portatil, y todo lo que escriba en el teclado (de nuevo, el que está conectado al ordenador de sobremesa) se redirige al portatil. Una cosa que me encanta del synergy es que, además, permite compartir el contenido del “portafolios” entre las dos máquinas. Así que puedo hacer Control-C en mi ordenador de sobremesa, y luego hacer Control-V en el portatil y el texto copiado aparecerá ahí.

La razón por la que he estado dependiendo cada vez más de mi máquina universitaria es porque ultimamente me estoy tomando más en serio la separación entre mi puesto de trabajo y mi casa. Antes solía trabajar bastante en mi PC de casa pero, a lo largo del último año, he preferido concentrar mi trabajo en mi despacho (aunque eso suponga quedarme en el despacho hasta las 21:00 o 22:00 e ir a trabajar durante el fin de semana) y no trabajar nada en casa. Noto que esa separación es muy saludable, y que es recomfortante llegar a casa al final del día y poder pensar “Vale, estoy en casa, aquí ya no se trabaja y puedo dedicar el (poco) tiempo que tengo aquí para descansar o pasarlo bien”.

Varias personas ya me han preguntado que por qué no asigno el rol de “puesto principal de trabajo” a mi portatil, de tal manera que pueda llevarmelo conmigo a cualquier lado. Pues la verdad es que, en este respecto, soy un tanto conservador y poco friki… siempre he visto el portatil como una máquina que sólo debería utilizar cuando necesito mobilidad (p.ej., cuando me voy a una conferencia, cuando tenemos una reunión fuera de mi despacho, etc.). Para mi trabajo me siento más cómodo con un ordenador de sobremesa y, cuando necesito acceder a documentos en ese ordenador cuando estoy fuera del despacho, pues SSH powah y a correr :-D Además, llevar el portatil de casa al despacho (y viceversa) todos los días me parece un coñazo, aparte de que rompería la separación trabajo-casa.

En fin, este no es el único cambio que tengo planificado para mi maquinaria. Más noticias en un post futuro.

De nuevo en Chicago

Llegué a Chicago el miercoles pasado y, entre el jetlag y el hecho de que hoy empiezo a impartir una asignatura en la Universidad de Chicago (CMSC 15200 - Introduction to Computer Science-2), pues ni he podido actualizar el blog. Pero vamos, que he llegado sin ningún percance (aunque en la llegada hubo un par de baches que ya relataré en un próximo artículo). Todavía tengo pendiente escribir sobre las dos semanas en Colombia, aunque ya podeis ver las fotos en la galería.

En Bilbao

Bueno, he llegado a Bilbao hace unas horas, tras pasar dos semanas en Bogotá dando clases en la Universidad de los Andes, y una semana en Madrid dando clases en la Universidad Complutense. He estado liadisimo, y todavía tengo pendiente sentarme a escribir sobre el viaje a Bogotá, que ha sido una pa-sa-da. Pero, de momento, simplemente comentar que por fin estoy en Bilbao, y que estaré aquí hasta el 18 de julio. Tengo pensado quedar con todo el mundo (y, a tal efecto, ya he estado enviando e-mails a diestro y siniestro estas últimas semanas). Sin embargo, si me he olvidado de alguien, no dudeis en pegarme un toque por e-mail.