Archive for Diciembre, 2007

¿Feliz? Año Nuevo

Bueno, ya es 2008 en España, así que feliz año nuevo a todos los que os encontráis por esos lares. Me temo que yo no voy a pasar un año nuevo tan feliz… tras regresar a Chicago, me ha entrado una fiebre de 39C, tengo los ganglios inflamadisimos, la garganta irritada, y me huelo una gripe en ciernes … iba a pasar Nochevieja con unos amigos, pero al final voy a tener que dar la bienvenida al 2008 desde la cama. En fin, gran putada… pero algún año tenía que coincidir el ponerme enfermo justo en Nochevieja (Ley de Murphy…). Mirando el lado positivo, por lo menos tuve ocasión de ver las campanadas a través de la web de la TVE.

Lo dicho, feliz año nuevo a todos :-)

2544 kilómetros

Ayer a la noche concluyó mi road trip navideño, durante el cual visité las ciudades de Peoria, Illinois, St.Louis, Missouri, Memphis, Tennessee, Huntsville Alabama, y (añadido en el último momento) Fort Knox, Kentucky. Las fotos del viaje ya están en la galería.

Empecemos por el principio. El pasado domingo (23 de diciembre) alquilé un coche para el road trip. En la agencia de alquiler no puedes solicitar un modelo especifico, pero sí un tipo de coche. Teniendo un modesto salario de estudiante, opté por el más barato: un coche pequeñito con dos puertas. Al final, me asignaron un Chevrolet Cobalt, que resultó ser una gozada de coche para el road trip: consume poca gasolina, se maneja muy bien, y era relativamente nuevo, con lo cual tenía pijaditas que hacían la conducción más agradable (p.ej., podía enchufar mi iPod a la radio del coche directamente, sin adaptadores raros).

En fin, primera parada: Peoria, Illinois. Aquí no hay mucho que contar, ya que ya visité Peoria el año pasado y ya hice bastantes fotos entonces. Por lo tanto, los días en Peoria los dediqué principalmente a descansar, a hacer el vago y, al igual que el año pasado, pasé Nochebuena y Navidad con mi amigo Mike y su familia. De hecho, Mike configuró una pequeña LAN en su casa con cuatro ordenadores, y nos pegamos unas viciadas bastante guapas con Urban Terror.

Después de Navidad, emprendí el camino hacía Memphis, parando un par de horas en St.Louis, que pillaba justo a mitad de camino. Ahí tuve ocasión de subir a la cima del Gateway Arch:

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Tras visitar el arco, me dirigí a Super Smokers, un restaurante de comida barbacoa en las afueras de St.Louis que me recomendó un amigo. Al parecer, este restaurante ha ganado varios campeonatos de barbacoa y, puesto que en EEUU me he enganchado un poco a ese tipo de comida, pues era menester pasarse por el susodicho restaurante. Una vez ahí, me zampé el siguiente costillar:

Me comí todo esto en St Louis de camino a Memphis

Absolutamente impresionante. Posiblemente las mejores “BBQ ribs” que he comido en mi vida.

En fin, concluida la parada en St.Louis, seguí hasta Memphis. Ahí me quedé en casa de mi amigo Eric, también blogger de la Universidad de Chicago (y ocasional comentarista en este blog). El principal proposito de la visita a Memphis era visitar Graceland, la casa de Elvis Presley, aunque también tuve ocasión de hacer un poco de turismo por la ciudad. Pero bueno, empecemos con Graceland.

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Graceland es la casa en la que solía vivir Elvis Presley, y en cuyo terreno se encuentra enterrado “El Rey”. Alrededor de la mansión se ha montado un negocio impresionante alrededor de todo tipo de parafernalia relacionada con Elvis. De entrada, por supuesto, esta la visita a la mansión, que tiene fama de ser bastante hortera y estridente. La verdad es que tampoco me pareció algo tremendamente extravagante, aunque me imagino que antaño si debió dar esa impresión. Por ejemplo, Elvis tenía tres televisiones en su salón:

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Hoy en día, eso no es nada. Pero, en los años 60 y 70, cuando solo había tres canales de televisión EEUU, pues Elvis tenía suficientes televisiones para ver todos los canales al mismo tiempo, y me imagino que por aquel entonces eso era algo un tanto extravagante. Hoy en día, si alguien se comprase 100 televisiones para poder ver todos los canales de televisión simultaneamente, seguro que también se le tacharía, efectivamente, de extravagante.

El componente más hortera se podía palpar en las exhibiciones que había montadas aparte de la mansión, como una extensa colecciones de “jumpsuits”:

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O la colección de coches de Elvis, que incluye un cadillac rosa:

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También era un tanto entretenido ver a los fans de Elvis, algunos de ellos visiblemente emocionados de poder recorrer la casa de Presley, y haciendo fotos de hasta el más insignificante detalle.

Aparte de Graceland, Eric también me enseñó la orilla del río Mississippi:

Mississippi River

Donde encontramos este peculiar monumento:

"A very worthy negro"

La palabra “negro”, cuando se utiliza en inglés (en este caso pronunciada “ni-gro”), es considerada altamente ofensiva ya que es el término que solía utilizarse cuando la esclavitud era legal en EEUU, y durante los tiempos de la segregación racial. De hecho, el igualmente ofensivo “nigger” proviene de esa palabra. El uso de “negro” en el monumento es, por lo tanto, bastante anacronistico por lo que las autoridades añadieron una pequeña placa en la base del monumento clarificando que el monumento fue erigido en los años 50.

También destacable la visita a Beale Street, epicentro de la música Blues:

Beale Street

Por cierto, a Eric se le da bastante mejor la fotografía que a mi, por lo que os recomiendo que os paseis por su blog y veais las fotos que hizo él.

Siguiente parada: Huntsville, Alabama. Ya estuve ahí en septiembre, con lo cual, al igual que en Peoria, la mayoría de mi tiempo se dedicó al rasquing y al tumbing.

Después de parar en Huntsville día y medio, mi plan era volver directamente a Chicago, lo que supone un viaje de 10 horas al volante. Evidentemente, me parecía a priori demasiadas horas para hacer en un único trecho (aparte de paradas cortas para estirarme, respirar un poco de aire fresco, etc.). Por lo tanto, me puse a mirar el mapa y el itinerario que tenía planificado, para ver si había algo interesante en el camino. Grande fue mi sorpresa al comprobar que, con un desvío mínimo, podía pasar nada más y nada menos que por Fort Knox, posiblemente la caja fuerte más emblemática del mundo. Tras leer un poco sobre Fort Knox, descubrí que, desafortunadamente, no solamente era imposible visitar Fort Knox (algo que ya me esperaba) sino que además era imposible parar en frente del edificio para tomar fotos. De entrada, Fort Knox se encuentra dentro de una base militar, y acercarse al edificio es complicado. De hecho, Fort Knox es el nombre de la base militar en cuyo interior se encuentra la fortificación donde se almacena el oro, y el nombre correcto del edificio es The United States Bullion Depository que es parte del Departamento de la Tesorería, y no estrictamente parte de la base militar (aunque la base militar proporciona protección adicional alrededor del edificio)

Aun así, la autopista que pasa a través de la base militar pasa justo al lado de Fort Knox, con lo cual sí pude ver el edificio (aunque no pude pararme a observarlo más detenidamente, y para hacer fotos), que es muy impresionante (cuando te das cuenta de que estás a unos cuantos metros de Fort Knox, el Fort Knox, no puedes evitar sentir un escalofrío). Además, resulta que cerca de Fort Knox se encuentra el Patton Museum of Cavalry and Army, un museo sobre las divisiones armadas (léase: tanques) del ejercito americano y sobre el general George S. Patton, brillantemente interpretado por George C. Scott en la película Patton. El museo era pequeño, pero muy interesante. Incluía una extensa colección de tanques:

Tanques en el Museo George Patton
Tanques en el Museo George Patton
Tanques en el Museo George Patton

Y efectos personales de Patton, incluida una de sus famosas pistolas con empuñadura de marfil:

Pistola de George Patton

Una agradable sorpresa fue encontrar en el museo el modelo original de Fort Knox utilizado en la película Goldfinger (en la escena en la que Auric Goldfinger explica sus planes para adentrarse en Fort Knox):

Modelo de Fort Knox

Después de Fort Knox, continué hasta Chicago, donde di por concluido el road trip. En general, fue un viaje bastante entretenido, aunque la próxima vez tengo que traer acompañantes para que la conducción resulte más llevadera. Aun así, conducir durante varias horas seguidas resultó ser menos aburrido de lo que me esperaba, a pesar de la transmisión automatica y el cruise control. El cruise control es un dispositivo común en los coches americanos que se asegura de que el coche vaya siempre a la misma velocidad. Por lo tanto, en autopistas con pocos coches, conducir se reduce a girar el volante de vez en cuando, y poco más. Digo “a pesar de” porque, sin estos dispositivos, conducir requeriría más atención por mi parte, minimizando la posibilidad de aburrirse. Escuchar música también hizo la experiencia más agradable, aunque pronto descubrí que oír musica únicamente me entretiene durante una hora. Descubrí que escuchar la radio o grabaciones de show cómicos permitían que el tiempo pasase mucho más rápido (en concreto, me llevé varias grabaciones de Stephen Fry, Lewis Black, y George Carlin). Por lo demás, me tengo que confesar completamente enganchado a esto de conducir coches. Es casi como jugar un videojuego, e incluso la maniobra más nimia resulta entretenida (sospecho que esta sensación se me pasará eventualmente). Salgo de este road trip con ganas de hacer muchos, mucho más.

Mini-roadtrip navideño

Las navidades del año pasado para mi fueron, por ponerlo levemente, un tanto estresantes. No, no, dejémonos de levedades: fueron una puñetera pesadilla. La razón: tuve que defender mi tesina el 3 de enero. Por lo tanto, aparte de no poder volver a Bilbao por navidades, estuve preparando la defensa, rematando experimentos, etc. hasta el último momento. Apenas pude disfrutar de Nochebuena y Nochevieja (de hecho, recuerdo que ambos días estuve pegado al ordenador hasta que empezó la cena), y me dejó muy mal sabor de boca. El único punto positivo es que, al menos, pude pasar Nochebuena con un compañero de clase, cuya familia amablemente me invitó a pasar unos días con ellos.

En fin, este año nuevamente no me resulta posible volver a Bilbao por Navidades, puesto que únicamente podía pillarme una semana de vacaciones, y no merece la pena volver por tan poco tiempo. Sin embargo, al no haber una defensa esperándome a la vuelta de las vacaciones, por lo menos parece que podré disfrutar de las navidades. He decidido pillarme vacaciones los días entre Nochebuena y Año Nuevo, y embarcarme en un pequeño road trip, aprovechando que ya tengo carnet de conducir.

El plan es alquilar un coche y realizar el siguiente itinerario (¡tachan! primer mashup en BorjaNet xD)

En concreto, las ciudades que voy a visitar son:

  1. Peoria, Illinois: Al igual que el año pasado, voy a pasar Nochebuena y Navidad en Peoria.
  2. St Louis, Missouri: Después de Navidad, me encamino hacia el sur, y paro brevemente en St Louis para poder ver el Gateway Arch y para comer las que, supuestamente, son una de las mejores BBQ Ribs del país.
  3. Memphis, Tennessee: Una palabra: Graceland.
  4. Huntsville, Alabama: Me lo pasé tan bien en la visita que hice a Alabama en septiembre, que voy a repetir.

Finalmente, el 30 de diciembre vuelvo a Chicago, a tiempo para celebrar Nochevieja con unos compañeros de clase. La verdad es que me apetece mogollón hacer este road trip… va a ser la primera vez que visito St Louis y Memphis, y voy a tener ocasión de pasar (brevemente) por estados que no he visitado antes (Arkansas, Mississippi, Kentucky, Indiana). Por supuesto, tomaré muchas fotos e intentaré bloguear lo máximo posible.

Consultor

Muchos de mis compañeros universitarios Deustenses acabaron como consultores en diversas compañías, algo que está en las antípodas de mis intereses profesionales. Sin embargo, a partir de enero, yo también voy a ser un consultor. Antes de que alguien empiece a elucubrar teorías conspirativas sobre la suplantación de mi persona por un Borja más conformista, aclaro que lo que me han ofrecido es ser un Teaching Consultant (”consultor pedagógico”) en el Center for Teaching and Learning de la Universidad de Chicago :-) Es un puesto con dedicación mínima (unas cuantas horas al mes, compatible con el doctorado) en el que proporcionaré consejo a profesores y estudiantes sobre como ser un buen educador. Por ejemplo, uno de los servicios que ofrece este centro es realizar una grabación de una clase para que dos consultores puedan revisar la grabación y proporcionar feedback para que el profesor pueda mejorar su docencia. De hecho, este verano solicité este servicio, y los comentarios que me proporcionaron fueron excelentes. Al parecer, fue precisamente por esta evaluación que decidieron ofrecerme uno de los puestos de Teaching Consultant cuando les surgió una vacante.

Además, este puesto no es únicamente una manera de ayudar a que otras personas puedan mejorar su estilo docente, sino una manera de que yo pueda reflexionar sobre mis propias ideas pedagógicas (de hecho, uno de los requisitos del puesto es asistir a varios seminarios y talleres sobre educación). Siendo más materialistas, también es una adición bastante importante al curriculum, sobre todo de cara a acceder a puestos docentes. En fin, que me mola mucho esto de poder ser un “consultor pedagógico” :-)

Conduciendo, que es gerundio

Tan solo cuatro días después de sacarme el carnet de conducir, me ha tocado ejercer como conductor a tope. Me explico. En junio pasé dos semanas en Colombia para impartir un curso de computación grid y, durante dicha visita, establecí contacto con un grupo de investigadores Colombianos que están involucrados en la creación de GridColombia, la grid nacional de Colombia. En base a ese contacto, en Argonne National Laboratory se decidió invitar a una delegación de investigadores Colombianos a Chicago para que pudieses reunirse con todos los gurus de grid que tenemos aquí, para que estén bien informados a la hora de crear GridColombia. En fin, la visita se planificó para la semana pasada, y me tocó organizarla a mi (por cierto: si alguna vez os proponen organizar una visita oficial de una delegación de investigadores, pensaroslo bien… es muchísimo más curro de lo que parece).

Bueno, ¿y que tiene todo esto que ver con conducir? Pues como era el organizador de la visita, una de mis responsabilidades era el tema del transporte. Moverles en taxi de un lado a otro era demasiado caro, así que en el laboratorio decidieron que lo mejor era que alquilase un coche y estrenase mi flamante carnet de conducir para poder llevar a los visitantes de un lado a otro. Ya sé que suena mucho a chofer, pero no lo es, ya que yo tenía que ir a bastante de las reuniones que les organicé. En fin, me puse a mirarlo y pensaba que con un coche normalito bastaría (solo venían tres investigadores), pero en el laboratorio me dijeron que no, que mejor alquilar un “minivan” o un SUV por si acaso había que llevar a más gente a comidas, cenas, etc. Al final, en la agencia de alquiler de coches me dieron un Toyota Sienna, un coche bastante más grande que a los que estaba acostumbrado.

Así que me tiré toda la semana conduciendo un buque insignia por Chicago. Tras siete días, y un total de 1,000 kilómetros, tengo las siguientes observaciones sobre la conducción “de verdad”:

  • En Chicago, los limites de velocidad no son más que una sugerencia. En algunas autopistas urbanas, iba a más de 10-15 millas por encima del limite de velocidad, y todavía era “el lento” al que todos los coches adelantaban. Mis amigos chicaguenses me aclararon que, en las autopistas urbanas, hay que “ir con el flujo del trafico”, sin prestar mucha atención al limite de velocidad. De hecho, si vas demasiado lento (es decir, justo a la velocidad “máxima”) puedes causar un accidente. Otra cosa interesante es que la señal de giro se la pasan por el arco del triunfo. Una cantidad preocupante de gente cambia de carril en las autopistas sin señalizar y, más de una vez, he visto a coches que pasan del carril más izquierdo al carril más derecho de una autopista de 4-5 carriles a toda pastilla y sin señalizar.
  • Escogí la peor semana posible para empezar a conducir “de verdad”. Esta ha sido la semana de las primeras tormentas de nieve del invierno, con lo cual me ha tocado conducir con nieve, lluvia, y hielo en las carreteras. Para colmo, ahora que los días son tan cortos, también me he curtido en conducción nocturna. Eso sí, cabe destacar que Chicago es una ciudad que está hiper-preparada para el mal tiempo, con lo cual la nieve y el hielo en las autopistas los retiran muy rapidamente. En mi barrio, en cambio, algunas carreteras tenían una capa de hielo encima de ellos. No recuerdo haber estado jamás en un coche en el que el ABS haya actuado en tantas ocasiones en tan poco tiempo…
  • No vuelvo a conducir un “minivan” de nuevo en mi vida. Una cosa es conducir un coche normalito, y otra cosa bien distinta conducir semejante mastodonte. Estar al tanto de lo que ocurre detrás tuyo y a tus lados es más complicado, y aparcar el coche en paralelo es poco menos que imposible. De entrada, es difícil encontrar espacio para el coche en la ciudad. Además, no es tan fácil maniobrarlo como un coche pequeño. La primera vez que intenté aparcarlo, no había manera, y pensaba que en tan solo unos pocos días ya se me había olvidado como aparcar un coche. Afortunadamente, varios amigos me aseguraron que no es que yo fuese un inepto al aparcar, sino que esos coches son bastante complicados de aparcar. Al final, mis opciones de aparcamiento se limitaron a espacios donde pudiese meterlo cómodamente sin casi maniobrar.

Pero bueno, mirando el lado positivo, he conducido durante siete días y 1,000km sin ningún incidente, en ciudad y autopista, con buen tiempo y con mal tiempo, y con los conductores agresivos de Chicago. Me han asegurado que, si sabes conducir competentemente en Chicago, estás sobradamente preparado para conducir en cualquier otro lado. Me pregunto si cuando conduzca en España me parecerá coser y cantar…