A pesar de todos los recursos que reciben muchos estudiantes de doctorado aquí en EEUU, el presupuesto de un doctorando sigue siendo evidentemente limitado. En mi caso, da para vivir en un piso propio (con dormitorio, salón, y cocina; es decir, no un estudio) con los consiguientes gastos (agua, calefacción, electricidad, y amenidades como Internet y televisión por cable), y algún capricho cada mes, pero poco más (aunque, por lo que tengo entendido, esto es bastante más de lo que se puede permitir un “becario precario” en España). Evidentemente, ahora que me he comprado un coche, esto supone varios gastos adicionales al mes: las mensualidades del préstamo, el seguro del coche, y la gasolina. En previsión de estos gastos, tomé unas cuantas medidas para ahorrar gastos cada mes. En caso de que puedan resultar interesantes (y útiles) a otras personas (sobre todo otros estudiantes viviendo en EEUU), las comento en este post.
El primer ahorro, y bastante importante, fue cancelar mi linea telefónica “tradicional”. Estaba pagando una cantidad indecente de dinero al mes por una linea telefónica que apenas utilizaba e, incluso si la utilizase a menudo, el coste de las llamadas era alto en comparación con la alternativa que acabe tomando: VoIP (Voz sobre IP). En resumidas cuentas, esto significa que realizo todas mis llamadas a través de Internet. Sin embargo, esto no significa que tenga tirar de auriculares y micrófono delante del ordenador cada vez que quiera hacer una llamada. De cara al usuario, y con un equipamiento bastante asequible, VoIP funciona exactamente igual que la telefonía tradicional. Puedes seguir utilizando teléfonos convencionales, conservar tu número de teléfono, llamar a gente que siga en la red telefónica tradicional (y viceversa, la gente que esté conectada a la red telefónica tradicional te pueden llamar a un número de teléfono), etc. Enfatizo esto porque, cuando me hablaron de VoIP, yo también pensaba que significa hacer llamadas de baja calidad en frente de un ordenador, y acabé estando gratamente sorprendido.
Por ejemplo, echadle un vistazo a mi proveedor actual de telefonía VoIP: Callcentric. No estoy afiliado con ellos, ni me darán ningún tipo de recompensa si los visitáis y/o contratáis servicios con ellos. Lo que pasa es que llevo con ellos desde Agosto y estoy tan sumamente encantado con ellos, que no puedo evitar desgranar sus virtudes a bombo y platín. A saber:
- Pago $1.95 al mes. Las llamadas locales me salen $0.0198 por minuto, y las llamadas a España me salen $0.0209 (o 0.014€) por minuto. Comparese con los $0.08 por minuto que me cobraba mi anterior proveedor. Hay planes con llamadas ilimitadas (tanto nacionales como internacionales) a precios muy asequibles, pero a mi no me merecen la pena puesto que soy un usuario ocasional.
- La calidad de las llamadas es prácticamente igual que con la red telefónica convencional. A lo sumo, a veces me dicen que suena como si estoy llamando desde un móvil, pero nada más.
- Al pasarme de mi proveedor anterior a Callcentric, pude conservar mi número actual.
- La cuenta se gestiona íntegramente a través de su web. No hay que tratar con operadoras insoportables por teléfono. Te resuelven las dudas a través de un sistema de “support tickets” que atienden muy rápidamente. Evidentemente, esto no es apto para no-iniciados, pero para gente técnica me parece ideal.
- “Call Treatments”. Esto me encanta. En-can-ta. Es básicamente un sistema de filtros para las llamadas (de nuevo, configurables a través de su web). Por ejemplo, cuando mis padres me llaman a casa entre semana y en horario de trabajo, la llamada se transfiere automáticamente a mi móvil. Mis padres pagan el coste de una llamada a un fijo internacional (en lugar de un móvil internacional, que sale un ojo de la cara), y yo pago el coste de una llamada de fijo a móvil nacional (que sale muy barato).
- En casa puedo seguir utilizando un teléfono normal y corriente (gracias a un adaptador ATA que permite “enchufar” el susodicho teléfono a Internet). Además, cuando estoy de viaje, tengo la opción de hacer llamadas desde mi portátil.
Evidentemente, para que funcione este invento hay que tener una conexión decente a Internet. Al cancelar mi linea telefónica, pasé a tener Internet por cable, que resultó ser aun más rápido que el ADSL que tenía. Eso sí, según el proveedor (yo tengo Comcast), pillar Internet por cable puede salir tan caro como el ADSL si lo contratas a secas, ya que los proveedores quieren que contrates más de un servicio y aplican descuentos importantes si lo haces. Sin embargo, como yo tenía televisión por cable, el coste total de televisión + Internet resultó ser bastante bueno, y mucho menor que si hubiese contratado ambos servicios por separado (y supuso un ahorro con respecto a tener una linea telefónica tradicional + ADSL).
El segundo ahorro fue pasar de móvil de contrato a móvil de prepago (o “de tarjeta”, como a veces se dice en España). Cuando me pillé mi primer móvil en EEUU, ilusamente lo pillé de contrato (tras haber tenido móvil prepago toda mi vida en España) porque me pareció que estaría bien no tener que andar preocupándome de cuantos minutos llevo gastados, andar recargando el móvil, etc. Sin embargo, acabé dándome cuenta de que estaba pagando al mes mucho más de lo que pagaría si tuviese un móvil prepago (de nuevo, esto seguramente no será cierto para aquellos que sean usuarios muy habituales del móvil). Así que me pasé a un prepago. Eso sí, mucho cuidado en EEUU: hay muchas compañías que ofrecen planes prepago, pero no son en absoluto como en España. Por ejemplo, aunque no te cobran una mensualidad, te cobran un “daily access fee” cada día que utilizas el móvil (y luego te cobran por los minutos). En algunas compañías te cobran hasta $0.99, lo que significa que, si haces una llamada breve todos los días, acabas pagando casi $30 al mes. La única compañía que he encontrado en EEUU que tiene un sistema similar al español es T-Mobile. No cobran un “daily access fee” y tienen unos precios bastante razonables. Y, para dorar la pildora, me permitieron conservar mi número de móvil al pasarme de mi proveedor anterior (Verizon) a ellos.
El tercer ahorro es tener un historial de crédito en EEUU. El sistema de crédito en EEUU es un lío tremendo, y no sé si podré resumirlo adecuadamente…. A ver… Hay tres compañías -Equifax, Transunion, y Experian- cuyo propósito es estar al corriente de todas las actividades que pueden impactar el riesgo de crédito de una persona (desde el punto de vista del prestador: “que riesgo hay de que el prestatario no repague su crédito”). Esta información típicamente incluye tu historial de empleo, todos tus créditos en curso y también los que ya has pagado (incluyendo tarjetas de crédito, prestamos, hipotecas, …) , todas las veces que te has retrasado en pagar una mensualidad, si has estado en bancarrota, etc. En base a esta información (que reciben de bancos, instituciones financieras, etc.), estas compañías asignan a cada persona un “credit score“, una puntuación que resume tu “creditworthiness” (el “merecer un crédito”): cuanto más alta, más posibilidades de que te concedan un crédito y con mejores condiciones.
¿Y por qué resulta esto una medida para ahorrar? Pues porque cuanto mejor sea tu “credit score”, menor será el interés en tus prestamos (incluyendo el préstamo del coche). Además, esta puntuación se está empezando a utilizar en ámbitos no-bancarios, como en las aseguradoras ya que, al parecer, tener una buena puntuación de crédito es un indicador de que vas a ser un conductor responsable. Por tener una “credit score” buena, mi aseguradora me rebajó mi mensualidad unos $40 (que parece poco, pero cuando estás presupuestando cada dolar, pues cualquier ahorro es bueno). Otro ejemplo: al comprar un móvil con contrato, miran tu historial de crédito para ver si pagas todas tus mensualidades. Cuando me compré mi primer móvil en EEUU, todavía no tenía un historial de crédito, y la compañía telefónica me cobró $400 en concepto de deposito de seguridad (que me devolvieron al cabo de un año).
Lo jodido del sistema de crédito en EEUU es que para obtener una buena puntuación primero tienes que endeudarte y demostrar que puedes pagar esa deuda. Esto es un circulo vicioso: para mejorar mi puntuación tengo que endeudarme, pero nadie me concederá un crédito si no tengo una buena puntuación. Por ejemplo, durante mis primeros dos años en EEUU, a pesar de estar empleado y con un sueldo, ningún banco quería darme una tarjeta de crédito (ojo: no tenían ningún problema en darme una tarjeta de débito, el tipo que se carga directamente en tu cuenta corriente). Otro banco me denegó un préstamo pequeño para comprarme un ordenador durante mi primer año. Todo ello porque no tenía ningún historial de crédito. Al final, un banco se “arriesgó” y me concedió una tarjeta de crédito con un limite absurdamente bajo ($400) y un interés desorbitado (27%). Sin embargo, al utilizar la tarjeta y pagar todas mis mensualidades religiosamente, fui construyendo mi historial de crédito y mejorando mi puntuación, con lo cual el banco fue incrementando el límite y rebajando el interés.
Resumiendo, el consejo: si sabes que vas a vivir en EEUU durante unos cuantos años, es recomendable empezar a construir tu “creditworthiness” lo antes posible obteniendo una tarjeta de crédito (o dos). Ni siquiera hay que utilizarlas a menudo, simplemente hay que tenerlas (aunque te suelen recomendar que, para mejorar tu puntuación aun más, tienes que mantener un balance de 35% en tus tarjetas de crédito). Si no tienes un historial de crédito y en algún momento quieres plantearte comprar un coche o simplemente pillar un préstamo para un gasto inesperado, es muy probable que el banco te lo deniegue, o imponga unas condiciones muy desfavorables. Y, como he comentando antes, el tener una buena puntuación también acabará afectando otros gastos, como seguros, contratos a largo plazo, etc.
En fin, ahí quedan esas medidas de ahorro. No sé si le servirán a más gente pero, a mi por lo menos, me han permitido comprarme un coche y todavía llegar a fin de mes sin agobios (algo que no podría decir si todavía tuviese que pagar por la linea telefónica, el movil de contrato, o tuviese un interés más alto en el prestamo de mi coche).
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