Monthly Archive for Junio, 2008

Esta semana, en Boston

Esta semana me toca pasarla en Boston para asistir a la conferencia “ACM/IEEE International Symposium on High Performance Distributed Computing” (mejor conocida como HPDC 2008). Estoy aquí porque, como comenté anteriormente, me aceptaron un artículo en esta conferencia y hay que venir a presentarlo. Mi presentación no es hasta el jueves, así que de momento solamente estoy asistiendo a otras charlas.

A pesar de haber dado docenas y docenas de charlas, y estar muy suelto al hablar en público, hay un cierto acojone en venir a HPDC. Primero, porque esta presentación viene a ser como una defensa de proyecto de fin de carrera. Nos hemos tirado un año trabajando un tema de investigación, obtuvimos unos resultados, los resumimos en un artículo, y ahora hay que defenderlo delante de un montón de gente. Aunque que te hayan aceptado el artículo es un buen indicador de la calidad del trabajo, en la conferencia todavía puedes encontrarte con gente que te hace preguntas dificiles (y no con mala leche, simplemente son preguntas que a ti ni se te habían ocurrido). Segundo, porque HPDC es una de las conferencias más importantes en mi área de investigación, con lo cual no te enfrentas con cuatro pardillos en el público. Te enfrentas a los mejores investigadores de tu campo, e incluso con los autores que has citado en tu artículo (lo que siempre puede resultar en preguntas embarazosas del tipo “Usted no ha entendido lo que yo dije en mi artículo”). Finalmente, porque esta es la primera vez que tengo que presentar los resultados de un artículo mío en una conferencia. Por concretar, es el primer artículo en el que yo soy “primer autor”, lo que significa que soy el principal responsable (y el que se come el marrón si hay algún problema con el artículo). Y, sí, es mi primer artículo porque en el pasado he publicado artículos en “workshops”, que (en términos académicos) tienen menos standing que una conferencia o un congreso.

Vamos, que no es una charla tipo “Si me sale bien, vale, y sino, también”. Hay que prepararla y empollarla como la defensa del proyecto de fin de carrera o de una tesina. Así que seguramente habrá un poco de tensión hasta el jueves. A ver que tal…

Eso sí, me he planificado para poder quedarme el fin de semana después de la conferencia, así que tendré ocasión de hacer un poco de turismo por Boston. Tengo planificado, como visitas imprescindibles, ir al campus del MIT y de Harvard, pero se aceptan sugerencias.

Shock cultural inverso

Mudarse a un nuevo país, e incluso visitarlo brevemente, puede provocar un shock cultural. Ciertas cosas se hacen de una manera distinta, otras cosas que nos parecen naturales resultan ofensivas en la nueva cultura (o viceversa), etc., etc. Este es un fenómeno conocido, pero (como ya adelantaba MaY en su post), lo que a mi me pasa es que cada vez que vuelvo a España sufro de “shock cultural inverso”. Tras pasar un año entero en EEUU, hay ciertas cosas de mi propia cultura “materna” que me resultan extrañas. Y me parece que este año el efecto se ha exacerbado al tener que vivir el día-a-día en España (es decir, que ahora me toca ir a hacer la compra, hacer la colada, etc., cosas que en visitas cortas no tenía que hacer). En fin, a saber, los shocks culturales inversos que he observado:

  • El ritmo de vida español: Aquí he venido a trabajar, y la verdad es que el ritmo de vida español me resulta chocantemente distinto al que me he acostumbrado en EEUU. Ahí te pasas el día entero trabajando, con un minúsculo descanso de media hora sobre las 12 del mediodía para comerte un sandwich, una bebida, y poco más. Aquí en cambio llegas, trabajas, vas a tomarte un café con tus co-trabajadores a media mañana, trabajas un poco más, vas a comer -primer plato, segundo plato, postre, café, y sobremesa- (a las 2 de la tarde, como debe ser, no a las 12!), trabajas más, otro cafelito a media tarde, y sigues trabajando hasta terminar. Cuando a los americanos les cuento que ese es el ritmo de vida que llevamos, la reacción casi siempre es “Joer, que vagos sois en España, no?”. No sé, yo sigo prefiriendo el ritmo de vida español… me noto mucho más productivo, y lo de tomar un almuerzo hecho y derecho, aunque requiera más tiempo, me energiza bastante más para el resto del día.
  • Ser peatón es muy jodido por aquí. En EEUU, cuando se cruzan dos calles pequeñas, siempre (salvo contadas excepciones) hay una señal de STOP para los coches y, además, el peatón tiene prioridad absoluta. Aquí, en las calles pequeñas que hay por todo Madrid, lo que impera es el ceda el paso (a otros coches) y al peatón que le den. Tienes que esperar a que un conductor caritativo decida que puedes cruzar. No me extrañaría que esto se debiese al hecho de que aquí conducimos todos con marchas, para minimizar el número de veces que tiene que parar el coche; conduciendo con marchas por Chicago, la verdad es que lo de tener una señal de STOP cada dos por tres sí resulta un poco cansino (algo que con los coches automáticos que imperan en EEUU no resulta tan incordiante).
  • Casi todo el mundo es blanco y delgado. Después de vivir cuatro años en Chicago, y muchas veces ser el único blanco en un vagón de metro, pues se me hace raro pasear por la calle y entrar en el metro y ver que casi todo el mundo es blanco… y delgado (y en “delgado” incluyo a la gente que está rellenita; lo que choca es no ver a gente con su propio campo gravitacional).
  • Hay que mostrar el DNI al pagar con tarjeta de crédito. En EEUU no te piden ninguna identificación y, para compras pequeñas, ni siquiera te piden la firma. No olvidemos que en algunos estados de EEUU ni siquiera piden identificación para votar (porque les parece una violación imperdonable de sus libertades personales y bla bla bla). Vamos a ver, lo de pedir identificación para utilizar la tarjeta de crédito me parece una excelente idea, pero no se me mete en el bolo que tengo que hacerlo. Todavía se me olvida inconscientemente sacar el DNI, y las cajeras me lo piden con cara de “¿Tu de qué vas, chaval?” (porque ven que no soy extranjero y que no tengo excusa).
  • Secar al aire libre, y planchar. Tengo que confesarme enamorado de las secadoras de aire caliente que hay en EEUU. Salvo para prendas delicadas, basta con meter la ropa recién lavada en la secadora, y al cabo de 45-60 minutos está seca. Además, si doblas la ropa recién salida de la secadora, ni siquiera hay que plancharla (excepto para camisas y alguna que otra prenda más complicada). Aquí no. Aquí toca planchar…

En fin, esos son los shocks culturales inversos de los que me he percatado de momento.

Cenas blogueadas

Esta ha sido una semana de cenas; como siempre que vuelvo a España, caen varias cenas con gente que hace tiempo que no veo. Me ha hecho gracia que dos de las cenas recibieron posts propios en otros blogs. MaY, comentarista habitual de BorjaNet y (ojo al dato) estudiante de ESIDE a quién llevé su proyecto de fin de carrera hace años, posteó en Paradise City y Miranda, antiguo compañero-becario del centro de cálculo de ESIDE, posteó en SmOkiN’ tEa With MamA Kin (la foto que incluyó en el post: priceless). En fin, el alcance de la blogosfera es imparable…

Post invitado en el blog de Google Code

Como mencioné en un post anterior, hace un par de semanas el ACM Student Chapter de la Universidad de Chicago organizó una visita a las oficinas de Google en Chicago. Como co-organizador de la visita, y mentor de Google Summer of Code, la gente de Google me pidió que escribiese una crónica de la visita para el blog de Google Code (más concretamente, el que versa sobre temas open source). El susodicho post invitado ha sido publicado hoy: The University of Chicago Meets Google.

En los madriles… de nuevo

El jueves a la tarde (hora Chicaguense) emprendí el camino de vuelta a casa. Como comenté en el anterior post, mi vuelo de Chicago a Londres llevaba un retraso de casi cuatro horas, lo que suponía que no iba a poder pillar el vuelo que inicialmente reservé de Londres a Madrid. British Airways simplemente me cambió el itinerario para pillar otro vuelo a Madrid un poco mas tarde. El tema es que otra opción que ofrecían era ir en un vuelo a Londres, a la hora original, pero con otra compañía. Paso. A British Airways ya la conozco, y a la otra, no. Sin embargo, parece ser que buena parte de los pasajeros escogieron esta opción, con lo cual el vuelo de British Airways iba medio vacío. Acabé con tres asientos contiguos todos para mi. Por primera vez en mucho tiempo, consegui dormir en un vuelo transatlántico.

Por cierto, a mi ya me caía bien British Airways, pero ahora me caen aun mejor. Han actualizado su sistema de entretenimiento a bordo, de tal manera que incluso en la clase turista mas barriobajera tienes pantalla de televisión propia con video-bajo-demanda. Anteriormente, aunque ya tenías tu propia pantallita, tenia una docena de canales cada uno con una película pero en bucle continuo (con lo cual tenias que empezar a ver las peliculas en un momento concreto). Ahora tienes más de 30 películas a tu disposición que puedes ver cuando te da la gana. Entre el sistema de entretenimiento a bordo y las horas que dormí, al final no tuve que echar mano de los múltiples vídeos que traje en el portátil para entretenerme durante el vuelo.

Llegué a Madrid el viernes por la tarde, y me fui a Bilbao en autobús el sábado por la mañana. Por un lado, tenía que satisfacer mi mono de Bilbao (que un año es mucho tiempo) y, por otro lado, unos cuantos amigos de la UD me invitaron a pasar el domingo con ellos en compañía de otro amigo que venía a visitar Bilbao. Saghul ya ha subido una foto de la comida, y me consta que las fotos de la cena (que fue bastante memorable) estarán disponibles en un futuro cercano. Por cierto, acojonado me he quedado con las inundaciones de Bilbao. Y yo que pensaba que venía del gélido clima chicaguense al solcito español y no… parece que me he traído la lluvia y el mal tiempo.

Y hoy, lunes, me he vuelto a Madrid por la mañana, donde he empezado a currar en la Complutense. A los que me conocen: mi móvil español sigue siendo el de toda la vida. Si alguien está en Madrid y quiere quedar algún día para tomar algo, que no dude en pegarme un toque. Habrá visitas a Bilbao, pero no sé cuando exactamente, aunque las anunciaré con antelación por aquí.