Estas navidades las voy a pasar en Bilbao, la primera vez desde 2003. Los últimos cuatro años no he vuelto porque como mucho podía pillarme una semana de vacaciones en navidades (y no me merece la pena volver a España -con cambio de horario, vuelos de varias horas, etc.- para una semana) y, además, viajar en el invierno desde Chicago no es precisamente agradable. Por ejemplo, hace tres días tuvimos una tormenta de nieve que causó retrasos absolutamente épicos en el aeropuerto de Chicago. Y hablando del tiempo, ahora mismo la temperatura es de -20℃, y -34℃ de sensación (por efecto del viento). Bilbao, en comparación, es una isla del Caribe.
Pero lo dicho, que este año vuelvo, a casa vuelvo, por navidad, como en el anuncio de los turrones. De hecho, llego el mismísimo día de Nochebuena y, aun mejor, he convencido a mis padres de que hagan un pavo para la cena de Nochebuena. En serio que no entiendo la obsesión que tenemos en España con el marisco en navidades (de hecho, no entiendo la obsesión con el marisco, punto). Yo me uno a George Carlin, que dijo sobre el marisco: “Somehow it doesn’t make me hungry. In fact, my instinct is… STEP ON THE BUG! STEP ON THE BIG BUG!!! Before it gets to the children… he looked like he meant business!” Y para Año Nuevo, vamos a experimentar un poco y vamos a hacer un turducken. Tendré suerte si vuelvo a Chicago con mis arterias intactas…
No me voy a enrollar demasiado porque, sinceramente, todavía estoy dando botes de alegría y me cuesta formar frases coherentes. Desde el año pasado, soy el entrenador de los equipos de la Universidad de Chicago que participan en el ICPC (International Collegiate Programming Contest), el prestigioso concurso de programación de la ACM. El concurso tiene dos fases, una fase regional y el mundial. La fase regional tuvo lugar el primer fin de semana de Noviembre y nuestros equipos se esmeraron y obtuvieron los puestos 3º, 4º, y 21º en nuestra región (que abarca varios estados en el centro de EEUU).
Pues bien, nos acaban de comunicar que nuestro mejor equipo (el que acabó 3º en la región) se ha clasificado para el mundial. Este es un honor que solo ha sido concedido a 100 equipos en todo el mundo, seleccionados de entre 7000 equipos en más de 1800 universidades en 88 países. Así que en Abril los tres estudiantes que componen el equipo y yo nos vamos a Estocolmo para participar en el mundial de la programación. Tengo que admitir que el 99.9% de los elogios se lo tienen que llevar los tres estudiantes del equipo, que son unos máquinas y se han machacado a resolver problemas de programación para el concurso. Es, sinceramente, un honor y un privilegio poder ser su entrenador :-)
Ayer, como suele ocurrir todos los años sobre estas fechas, tuvimos la primera nevada de la temporada. El termómetro ya está bajo cero, y seguramente seguirá cayendo hasta mediados de Febrero (y no tendremos temperaturas consistentemente sobre cero hasta marzo o abril). No puedo negar que el invierno en Chicago tiene cierto encanto… excepto quizás las temperaturas de -20 grados que serán el pan nuestro de cada día en febrero. Mejor ir aprovechando estas temperaturas “tropicales” de -2 grados…
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