Archive for the 'Doctorado' Category

Venga a ver, venga a ver…

En la carrera hay muchas asignaturas que generaron en mi una frustración inconmesurable por su aparente futilidad. Estoy seguro que más de un estudiante de ingeniería de ESIDE se ha preguntado varias veces “¿Por qué tengo que estudiar esta asignatura si no tiene nada que ver con la informática?”. Muchos profesores nos aseguraban que ya nos resultarían útiles en el futuro y, en esa edad rebelde, pues no nos lo creíamos. Sin embargo, hay varias ocasiones en las que he tenido que admitir que algunas de esas asignaturas si me han venido bien.

Por ejemplo, en nuestro programa de doctorado hace falta un entrenamiento matemático no trivial, y las asignaturas de Álgebra y Matemática Discreta me proporcionaron esa base (aunque la hubiese olvidado casi por completo cuando llegué a EEUU). Cuando escribí mi libro tuve que escribir una propuesta de libro al editor, en la que me pedían realizar un análisis del mercado y de mi posible competencia. Reaparecieron, pues, en mi cabecita términos como “segmentación del mercado”, “grado de penetración del producto”, etc. y de repente las asignaturas de empresa que antaño me parecieron un tostón ahora resultaron estar plenamente justificadas.

Sin embargo, siempre me ha quedado una espina clavada: las míticas asignaturas de Estadistica I y Estadistica II en ESIDE. Dejando aparte el mal sabor de boca que me dejaron (Estadistica II es la única asignatura que suspendí en la carrera), nunca nunca les había encontrado un propósito práctico. Incluso cuando empecé a interesarme por los fundamentos teóricos de la informática, la estadística no pintaba nada. Era todo matemática discreta y, ocasionalmente, álgebra y análisis matemático.

Pues bien, hace poco por fin he tenido que usar la estadística de manera práctica y totalmente justificada. Actualmente estoy trabajando en un artículo que presenta unos resultados basados en simulaciones de planificación de recursos. He llegado a un punto en el que estoy produciendo una cantidad desorbitada de información, del tipo que ni se puede resumir fácilmente en una tabla ni se puede decir “Bueno, pues la media de todo esto es 5.6 y ya está!”. Y cuanto tienes mucha información y quieres (1) resumirla de tal manera que no se rían de ti cuando presentas los resultados en la conferencia y (2) te permita identificar patrones y comportamientos en la distribución de tus datos, pues la estadística es una herramienta indispensable. Esto no significa que me esté pasando el día haciendo cálculos con papel y lapiz y consultando tablas de distribuciones estadísticas (como hacíamos en esas asignaturas). Me lo estoy pasando como un enano trasteando con R, un paquete libre de estadística que incluye un lenguaje de programación propio y todos los paquetes extra que te puedas imaginar (vamos, es algo así como el LaTeX del análisis estadístico :-P), y mi ultimo vicio son las regresiones no-paramétricas. Antes de utilizar R y aplicar métodos estadísticos a mis datos, la información producida por mis experimentos no tenía ni pies ni cabeza. Y ahora, gracias a la estadística, lo veo todo claro. Quién me lo iba a decir…

P.D.- Para los que no seais de ESIDE, el título hace referencia a cierto profesor de ESIDE. La próxima vez que pregunte a ver si alguien le mecaniza la estadistica, le decís que el proyecto R ya lo ha hecho :-P

Consultor

Muchos de mis compañeros universitarios Deustenses acabaron como consultores en diversas compañías, algo que está en las antípodas de mis intereses profesionales. Sin embargo, a partir de enero, yo también voy a ser un consultor. Antes de que alguien empiece a elucubrar teorías conspirativas sobre la suplantación de mi persona por un Borja más conformista, aclaro que lo que me han ofrecido es ser un Teaching Consultant (”consultor pedagógico”) en el Center for Teaching and Learning de la Universidad de Chicago :-) Es un puesto con dedicación mínima (unas cuantas horas al mes, compatible con el doctorado) en el que proporcionaré consejo a profesores y estudiantes sobre como ser un buen educador. Por ejemplo, uno de los servicios que ofrece este centro es realizar una grabación de una clase para que dos consultores puedan revisar la grabación y proporcionar feedback para que el profesor pueda mejorar su docencia. De hecho, este verano solicité este servicio, y los comentarios que me proporcionaron fueron excelentes. Al parecer, fue precisamente por esta evaluación que decidieron ofrecerme uno de los puestos de Teaching Consultant cuando les surgió una vacante.

Además, este puesto no es únicamente una manera de ayudar a que otras personas puedan mejorar su estilo docente, sino una manera de que yo pueda reflexionar sobre mis propias ideas pedagógicas (de hecho, uno de los requisitos del puesto es asistir a varios seminarios y talleres sobre educación). Siendo más materialistas, también es una adición bastante importante al curriculum, sobre todo de cara a acceder a puestos docentes. En fin, que me mola mucho esto de poder ser un “consultor pedagógico” :-)

¿Vacaciones? ¿Qué es eso?

Últimamente aparecen en mi blogroll algunos posts (de blogs españoles) cuyo contenido viene a ser “este blog permanecerá inactivo durante tres semanas porque me voy de vacaciones / me voy al pueblo / no quiero ver el ordenador ni en pintura en agosto”. Y a mi se me ponen los dientes larguísimos, porque hace tres años que no tengo unas vacaciones de verano “de verdad”. Ese tipo de vacaciones en las que te tomas todo agosto libre (o casi todo agosto) y puedes desconectar de todo durante una temporada.

Eso no existe aquí en EEUU, y los últimos tres veranos (incluido éste) mis vacaciones se han limitado a una semana (este año he sido un poco rebelde y me tomé semana y media) en Bilbao. Sí, también estuve dos semanas en Bogotá y una semana en Madrid, pero estaba trabajando (es que me toca un poco las narices volver aquí a EEUU y que haya gente que me diga “Joer, que vacaciones de cuatro semanas te has pegado!”… salvo que cuenten preparar apuntes, prácticas, ejemplos, etc. como “vacaciones”). Mi único momento de relax incondicional en el que no tenía que pensar en trabajar fue esa semana y media en Bilbao. Y, para colmo, al final me doy cuenta de que necesito “vacaciones de las vacaciones”, porque la semana y media se me fue en comidas, cenas, quedadas, etc. (que disfruto enormemente, pero acaban fatigando) en vez de pasar mi tiempo practicando rasquing y tumbing, que es algo que me hacía mucha falta después del último año en EEUU (”el año de la tesina”).

Y ahora he vuelto a EEUU, y todo Agosto voy a estar trabajando. Eso sí, voy a estar impartiendo una asignatura de programación, y sarna con gusto no pica. El problema es que este año he hecho una labor de marketing demasiado buena, y el numero de alumnos matriculados se ha triplicado con respecto al año pasado (con esto quiero decir que he pasado de tener 3 alumnos a tener 11). Pueden parecer pocos alumnos, pero en el verano las asignaturas las lleva una única persona (en lugar de un profesor con asistentes de docencia). Por lo tanto, yo tengo que encargarme de preparar las clases, impartirlas, atender a estudiantes en horas de tutoría, preparar los deberes (dos “homework” cada semana), corregir los homeworks, preparar prácticas en laboratorio y dirigirlas, y dirigir los proyectos finales de cada alumno. Canela fina, señora. Vamos, que estoy trabajando como un negro, mientras casi todos mis amigos en España disfrutan de una temporada en el pueblo, la playa, la montaña, etc. Sí, ya sé que en España ya se está tendiendo a un modelo en el que es menos común tomarse todo Agosto de vacaciones, pero prácticamente toda la gente que conozco va a poder tomarse al menos tres semanas de vacaciones a lo largo del verano, algo que aquí en impensable.

Y, por supuesto, tengo que perderme, una vez más, el Aste Nagusia de Bilbao. Tendré que conformarme con seguir el txupinazo por Internet…

En fin, cuando termine el doctorado, claramente tienen que caer uno o dos meses de vagancia hedonista para compensar los “veranos” que he tenido estos últimos años.

Frikeando el despacho

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En el Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chicago nos asignan a todos un ordenador que, por defecto, lleva instalado Debian. Este ordenador lo mantiene el servicio técnico del departamento, con lo cual se encargan de hacer backups cada noche, actualizarlo, etc. El problema es que no tienes acceso administrativo a la máquina, y (por ejemplo) la instalación de nuevo software hay que realizarla a través del servicio técnico.

Durante los últimos meses, he estado dependiendo más y más de mi ordenador universitario para mi trabajo (investigación, preparación de clases, etc.) y al final me encontraba maniatado con la configuración estándar mantenida por el servicio técnico. Afortunadamente, el servicio técnico está compuesta de gente muy enrollada, y no tienen ningún problema en darte acceso root en tu máquina. La única pega es que tienes que mantener la máquina tú mismo (backups, actualizaciones, etc.), algo que a mi no me importa. Así que, al volver a Chicago, he hecho unos cuantos cambios a mi puesto de trabajo:

  • He solicitado que me den acceso root a la máquina. De hecho, me he cargado todo lo que había en la máquina y he instalado Ubuntu Feisty Fawn.
  • He solicitado un monitor extra, y he pasado a una configuración de monitor dual con Xinerama. Esto es una go-za-da. Mucha gente me lo había recomendado, y ahora sé por qué. Mi escritorio ahora está mucho mejor organizado, con el monitor de la derecha (el “secundario”) mostrando el e-mail, mensajería, y otras pijaditas, mientras que el monitor de la izquierda (el “primario”) muestra la aplicación principal que quiero utilizar (una terminal, el OpenOffice, el Eclipse, etc.). Además, esta configuración también viene muy bien cuando quieres tener abierta alguna documentación (un artículo, un HOWTO, una API, etc.) en un monitor y no tener que conmutar constantemente entre ventanas.
  • Para que el portatil no se sienta abandonado, me he instalado Synergy, un programa que permite que el portatil y mi ordenador de sobremesa compartan el ratón y teclado. Es decir, cuando el ratón (el que está conectado al ordenador de sobremesa) atraviesa la frontera izquierda del monitor izquierdo, aparece magicamente en el portatil, y todo lo que escriba en el teclado (de nuevo, el que está conectado al ordenador de sobremesa) se redirige al portatil. Una cosa que me encanta del synergy es que, además, permite compartir el contenido del “portafolios” entre las dos máquinas. Así que puedo hacer Control-C en mi ordenador de sobremesa, y luego hacer Control-V en el portatil y el texto copiado aparecerá ahí.

La razón por la que he estado dependiendo cada vez más de mi máquina universitaria es porque ultimamente me estoy tomando más en serio la separación entre mi puesto de trabajo y mi casa. Antes solía trabajar bastante en mi PC de casa pero, a lo largo del último año, he preferido concentrar mi trabajo en mi despacho (aunque eso suponga quedarme en el despacho hasta las 21:00 o 22:00 e ir a trabajar durante el fin de semana) y no trabajar nada en casa. Noto que esa separación es muy saludable, y que es recomfortante llegar a casa al final del día y poder pensar “Vale, estoy en casa, aquí ya no se trabaja y puedo dedicar el (poco) tiempo que tengo aquí para descansar o pasarlo bien”.

Varias personas ya me han preguntado que por qué no asigno el rol de “puesto principal de trabajo” a mi portatil, de tal manera que pueda llevarmelo conmigo a cualquier lado. Pues la verdad es que, en este respecto, soy un tanto conservador y poco friki… siempre he visto el portatil como una máquina que sólo debería utilizar cuando necesito mobilidad (p.ej., cuando me voy a una conferencia, cuando tenemos una reunión fuera de mi despacho, etc.). Para mi trabajo me siento más cómodo con un ordenador de sobremesa y, cuando necesito acceder a documentos en ese ordenador cuando estoy fuera del despacho, pues SSH powah y a correr :-D Además, llevar el portatil de casa al despacho (y viceversa) todos los días me parece un coñazo, aparte de que rompería la separación trabajo-casa.

En fin, este no es el único cambio que tengo planificado para mi maquinaria. Más noticias en un post futuro.

Teaching Assistant Prize

Hoy me han dado en el departamento un diplomilla que dice lo siguiente:

2007 ANNUAL TEACHING ASSISTANT PRIZE
is awarded to

Borja Sotomayor

In recognition for your excellent work in
developing and teaching the CMSC 16200 lab

Presented by:
[Firma]
—————
STUART A. KURTZ, Chairman
Department of Computer Science

Yo no suelo recibir premios, ni los persigo activamente, con lo cual este tipo de cosas me hacen mucha ilusión, aunque no sé si merezco un premio por hacer algo que me encanta ;-) El premio está compartido con Adam Shaw, un compañero de doctorado que se ha currado unas asignaturas impresionantes de introducción a la programación.

Por cierto, de CMSC 16200 ya se ha hablado en este blog anteriormente, sobre todo en Esto va a molar…. Es una de esas asignaturas que resulta una gozada impartir (otra razón por la que me parece que no merezco un premio por ello ;-) : alumnos hiper-motivados, contenidos h4×0r total, y frikismo por todos lados.

Y ahora, a volver a la cruda realidad metiendo más horas en trabajos de investigación… :-P