Wil Wheaton sostiene (sabiamente, en mi opinión) que el universo se autoequilibra para igualar las fuerzas negativas y las positivas. Si tienes un día de mierda, ocurrirá algo positivo para compensarlo. Si tienes un día de puta madre, puedes estar seguro de que se avecina alguna mala noticia. Woody Allen también lo expresó muy bien en uno de sus libros (no recuerdo cual):
Para mí esa fue la más erótica y satisfactoria noche de sexo que había tenido en mi vida y, mientras ella yacía en mis brazos, relajada y satisfecha, empecé a preguntarme cómo iba a cobrarse el Destino su inevitable factura. ¿Me volvería ciego en breve? ¿Me quedaría parapléjico?
Dado este “balance del universo”, no puedo más que concluir que mañana domingo (bueno, técnicamente ya es domingo cuando escribo esto) tiene que pasarme algo genuinamente horripilante, porque los últimos dos días (y buena parte de la semana) han sido demasiado buenos.
Lo primero, por supuesto, fue que el martes fue una de las noches más frikis de mi vida.
Luego, el viernes hubo dos acontecimientos importantes. El primero es que terminé de impartir mi asignatura de C/C++ en la Universidad de Chicago. Las notas ya están puestas y lo único que queda es entregar las actas el lunes (nota curiosa para los Deustenses y demás universitarios españoles: aquí no hay revisión de examen… la nota que te ponen es la que es y te la tragas sin rechistar). Lo segundo es que la inefable Lisa Childers y yo entregamos el manuscrito revisado de nuestro libro. Hace un par de semanas el editor nos devolvió nuestro manuscrito (entregado el 15 de junio) con varias correcciones (esto es normal y se hace con todos los libros… no es que les haya parecido una mierda y por eso nos lo devuelve :-D ) Este ‘manuscrito revisado’ (“copyedited manuscript”) tenemos que revisarlo para aceptar o rechazar las correcciones, y para enviar correcciones adicionales que nos hayan surgido después de la entrega del 15 de junio. Y eso, que el viernes ya entregamos el manuscrito revisado, lo que significa que ya podemos olvidarnos del libro hasta que salga publicado (aunque en septiembre todavía nos queda revisar y aceptar la maquetación del libro, aunque eso será bastante light).
Y este sabado… este sabado ha sido sencillamente apoteósico. Alex de la Iglesia ha venido a Chicago al estreno de Crimen Ferpecto, como parte de un ciclo especial dedicado a Alex en el prestigioso Gene Siskel Film Center. Me agencié dos entradas para el evento (que estaba lleno a rebosar… al llegar al cine estaba colgado el letrero de “SOLD OUT”… Alex tiene muchos fans aquí en EEUU), y fue una pasada. De entrada, Alex estuvo muy elocuente y divertido (a pesar de hablar lo que él mismo describe como un “horrible english”), y la película fue muy buena (y eso que ya la había visto). Fue muy curioso ver que, a pesar de ser en castellano con subtitulos en inglés, los americanos se descojonaban con la peli. Por supuesto, hice unas cuantas fotos del evento. Ah, y como anecdota curiosa, en el cine se sentó al lado mio el consul español en Chicago :-D
Así que ya veis… impresionante… aunque, como he dicho, estoy acojonado, porque si es cierto que el universo tiene que equilibrarse después de esto, mañana lo voy a pagar por lo menos con una pierna rota… o una infestación de cucarachas… o algo así…
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