Archive for the 'Life in Chicago' Category

¡Terremoto!

Impresionante. Ha habido un terremoto en Illinois de magnitud 5.2, que ha llegado a sentirse en Chicago. El temblor ha ocurrido a las 4:37am, y fue lo suficientemente intenso como para despertarme. Cuando ocurrió, sentí que mi cama estaba temblando ligeramente pero, estando medio-dormido, ni se me ocurrió que podía ser un terremoto. Yo que sé… igual era un avión (vale tendría que estar volando muy bajo para causar ese efecto), o los vecinos (cuyo dormitorio está al otro lado de la pared de mi dormitorio) estaban involucrados en actividades… ajem… conducentes a ese tipo de temblores. Pero bueno, me levante, bebí un poco de agua, y me volví a la cama. Y, al despertarme, me encuentro con varias noticias hablando del terremoto, y varios amigos chicaguenses online diciéndome que ellos habían sentido el temblor, y a ver si yo también.

Por cierto, los terremotos en Illinois no son tan tan raros (aunque este es el primero que padezco yo aquí). El estado de Illinois (y muchos estados contiguos), están a merced de la Falla de Nuevo Madrid que, aunque no tan inestable como la Falla de San Andrés en California, todavía provoca bastante actividad sísmica (aunque la mayoría es imperceptible por el ser humano).

A good week

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Esta ha sido una buena semana. El lunes, tal y como relaté en el blog, nos notificaron de que Globus fue seleccionada como organización mentora en el Google Summer of Code. A lo largo de la semana ya nos han escrito varios estudiantes interesados en trabajar con nosotros durante el verano. Mola :-)

El jueves, además, llegó una muy buena noticia: me notificaron que un artículo que envié en enero a la conferencia “ACM/IEEE International Symposium on High Performance Distributed Computing” (mejor conocida como HPDC 2008) fue aceptado. No olvidemos que en el mundillo académico es importante publicar artículos científicos con los resultados de tu trabajo, especialmente si eres un estudiante avanzando hacia tu doctorado :-) Ser aceptado en HPDC 2008 es una pasada, porque es una de las conferencias más importantes de mi área, y aceptan muy pocos artículos cada año. Eso sí, es un “conditional accept”, lo que significa que todavía tendremos que hacer unos cuantos cambios al artículo antes de que lo acepten por completo, pero tendríamos que ser muy patanes para no seguir las recomendaciones del comité seleccionador.

Para añadir la guindilla final a esta semana, resulta que este fin de semana me coinciden múltiples planes (preparados antes de que supiese las dos buenas noticias) con amigos Chicaguenses, incluidas un par de cenas. Vamos, una coincidencia fantástica. Ha sido una buena semana. Life is good :-)

P.D.- El de la foto es Theodore Roosevelt. Viene a expresar perfectamente como me siento :-)

Apretando el cinturón

A pesar de todos los recursos que reciben muchos estudiantes de doctorado aquí en EEUU, el presupuesto de un doctorando sigue siendo evidentemente limitado. En mi caso, da para vivir en un piso propio (con dormitorio, salón, y cocina; es decir, no un estudio) con los consiguientes gastos (agua, calefacción, electricidad, y amenidades como Internet y televisión por cable), y algún capricho cada mes, pero poco más (aunque, por lo que tengo entendido, esto es bastante más de lo que se puede permitir un “becario precario” en España). Evidentemente, ahora que me he comprado un coche, esto supone varios gastos adicionales al mes: las mensualidades del préstamo, el seguro del coche, y la gasolina. En previsión de estos gastos, tomé unas cuantas medidas para ahorrar gastos cada mes. En caso de que puedan resultar interesantes (y útiles) a otras personas (sobre todo otros estudiantes viviendo en EEUU), las comento en este post.

El primer ahorro, y bastante importante, fue cancelar mi linea telefónica “tradicional”. Estaba pagando una cantidad indecente de dinero al mes por una linea telefónica que apenas utilizaba e, incluso si la utilizase a menudo, el coste de las llamadas era alto en comparación con la alternativa que acabe tomando: VoIP (Voz sobre IP). En resumidas cuentas, esto significa que realizo todas mis llamadas a través de Internet. Sin embargo, esto no significa que tenga tirar de auriculares y micrófono delante del ordenador cada vez que quiera hacer una llamada. De cara al usuario, y con un equipamiento bastante asequible, VoIP funciona exactamente igual que la telefonía tradicional. Puedes seguir utilizando teléfonos convencionales, conservar tu número de teléfono, llamar a gente que siga en la red telefónica tradicional (y viceversa, la gente que esté conectada a la red telefónica tradicional te pueden llamar a un número de teléfono), etc. Enfatizo esto porque, cuando me hablaron de VoIP, yo también pensaba que significa hacer llamadas de baja calidad en frente de un ordenador, y acabé estando gratamente sorprendido.

Por ejemplo, echadle un vistazo a mi proveedor actual de telefonía VoIP: Callcentric. No estoy afiliado con ellos, ni me darán ningún tipo de recompensa si los visitáis y/o contratáis servicios con ellos. Lo que pasa es que llevo con ellos desde Agosto y estoy tan sumamente encantado con ellos, que no puedo evitar desgranar sus virtudes a bombo y platín. A saber:

  • Pago $1.95 al mes. Las llamadas locales me salen $0.0198 por minuto, y las llamadas a España me salen $0.0209 (o 0.014€) por minuto. Comparese con los $0.08 por minuto que me cobraba mi anterior proveedor. Hay planes con llamadas ilimitadas (tanto nacionales como internacionales) a precios muy asequibles, pero a mi no me merecen la pena puesto que soy un usuario ocasional.
  • La calidad de las llamadas es prácticamente igual que con la red telefónica convencional. A lo sumo, a veces me dicen que suena como si estoy llamando desde un móvil, pero nada más.
  • Al pasarme de mi proveedor anterior a Callcentric, pude conservar mi número actual.
  • La cuenta se gestiona íntegramente a través de su web. No hay que tratar con operadoras insoportables por teléfono. Te resuelven las dudas a través de un sistema de “support tickets” que atienden muy rápidamente. Evidentemente, esto no es apto para no-iniciados, pero para gente técnica me parece ideal.
  • “Call Treatments”. Esto me encanta. En-can-ta. Es básicamente un sistema de filtros para las llamadas (de nuevo, configurables a través de su web). Por ejemplo, cuando mis padres me llaman a casa entre semana y en horario de trabajo, la llamada se transfiere automáticamente a mi móvil. Mis padres pagan el coste de una llamada a un fijo internacional (en lugar de un móvil internacional, que sale un ojo de la cara), y yo pago el coste de una llamada de fijo a móvil nacional (que sale muy barato).
  • En casa puedo seguir utilizando un teléfono normal y corriente (gracias a un adaptador ATA que permite “enchufar” el susodicho teléfono a Internet). Además, cuando estoy de viaje, tengo la opción de hacer llamadas desde mi portátil.

Evidentemente, para que funcione este invento hay que tener una conexión decente a Internet. Al cancelar mi linea telefónica, pasé a tener Internet por cable, que resultó ser aun más rápido que el ADSL que tenía. Eso sí, según el proveedor (yo tengo Comcast), pillar Internet por cable puede salir tan caro como el ADSL si lo contratas a secas, ya que los proveedores quieren que contrates más de un servicio y aplican descuentos importantes si lo haces. Sin embargo, como yo tenía televisión por cable, el coste total de televisión + Internet resultó ser bastante bueno, y mucho menor que si hubiese contratado ambos servicios por separado (y supuso un ahorro con respecto a tener una linea telefónica tradicional + ADSL).

El segundo ahorro fue pasar de móvil de contrato a móvil de prepago (o “de tarjeta”, como a veces se dice en España). Cuando me pillé mi primer móvil en EEUU, ilusamente lo pillé de contrato (tras haber tenido móvil prepago toda mi vida en España) porque me pareció que estaría bien no tener que andar preocupándome de cuantos minutos llevo gastados, andar recargando el móvil, etc. Sin embargo, acabé dándome cuenta de que estaba pagando al mes mucho más de lo que pagaría si tuviese un móvil prepago (de nuevo, esto seguramente no será cierto para aquellos que sean usuarios muy habituales del móvil). Así que me pasé a un prepago. Eso sí, mucho cuidado en EEUU: hay muchas compañías que ofrecen planes prepago, pero no son en absoluto como en España. Por ejemplo, aunque no te cobran una mensualidad, te cobran un “daily access fee” cada día que utilizas el móvil (y luego te cobran por los minutos). En algunas compañías te cobran hasta $0.99, lo que significa que, si haces una llamada breve todos los días, acabas pagando casi $30 al mes. La única compañía que he encontrado en EEUU que tiene un sistema similar al español es T-Mobile. No cobran un “daily access fee” y tienen unos precios bastante razonables. Y, para dorar la pildora, me permitieron conservar mi número de móvil al pasarme de mi proveedor anterior (Verizon) a ellos.

El tercer ahorro es tener un historial de crédito en EEUU. El sistema de crédito en EEUU es un lío tremendo, y no sé si podré resumirlo adecuadamente…. A ver… Hay tres compañías -Equifax, Transunion, y Experian- cuyo propósito es estar al corriente de todas las actividades que pueden impactar el riesgo de crédito de una persona (desde el punto de vista del prestador: “que riesgo hay de que el prestatario no repague su crédito”). Esta información típicamente incluye tu historial de empleo, todos tus créditos en curso y también los que ya has pagado (incluyendo tarjetas de crédito, prestamos, hipotecas, …) , todas las veces que te has retrasado en pagar una mensualidad, si has estado en bancarrota, etc. En base a esta información (que reciben de bancos, instituciones financieras, etc.), estas compañías asignan a cada persona un “credit score“, una puntuación que resume tu “creditworthiness” (el “merecer un crédito”): cuanto más alta, más posibilidades de que te concedan un crédito y con mejores condiciones.

¿Y por qué resulta esto una medida para ahorrar? Pues porque cuanto mejor sea tu “credit score”, menor será el interés en tus prestamos (incluyendo el préstamo del coche). Además, esta puntuación se está empezando a utilizar en ámbitos no-bancarios, como en las aseguradoras ya que, al parecer, tener una buena puntuación de crédito es un indicador de que vas a ser un conductor responsable. Por tener una “credit score” buena, mi aseguradora me rebajó mi mensualidad unos $40 (que parece poco, pero cuando estás presupuestando cada dolar, pues cualquier ahorro es bueno). Otro ejemplo: al comprar un móvil con contrato, miran tu historial de crédito para ver si pagas todas tus mensualidades. Cuando me compré mi primer móvil en EEUU, todavía no tenía un historial de crédito, y la compañía telefónica me cobró $400 en concepto de deposito de seguridad (que me devolvieron al cabo de un año).

Lo jodido del sistema de crédito en EEUU es que para obtener una buena puntuación primero tienes que endeudarte y demostrar que puedes pagar esa deuda. Esto es un circulo vicioso: para mejorar mi puntuación tengo que endeudarme, pero nadie me concederá un crédito si no tengo una buena puntuación. Por ejemplo, durante mis primeros dos años en EEUU, a pesar de estar empleado y con un sueldo, ningún banco quería darme una tarjeta de crédito (ojo: no tenían ningún problema en darme una tarjeta de débito, el tipo que se carga directamente en tu cuenta corriente). Otro banco me denegó un préstamo pequeño para comprarme un ordenador durante mi primer año. Todo ello porque no tenía ningún historial de crédito. Al final, un banco se “arriesgó” y me concedió una tarjeta de crédito con un limite absurdamente bajo ($400) y un interés desorbitado (27%). Sin embargo, al utilizar la tarjeta y pagar todas mis mensualidades religiosamente, fui construyendo mi historial de crédito y mejorando mi puntuación, con lo cual el banco fue incrementando el límite y rebajando el interés.

Resumiendo, el consejo: si sabes que vas a vivir en EEUU durante unos cuantos años, es recomendable empezar a construir tu “creditworthiness” lo antes posible obteniendo una tarjeta de crédito (o dos). Ni siquiera hay que utilizarlas a menudo, simplemente hay que tenerlas (aunque te suelen recomendar que, para mejorar tu puntuación aun más, tienes que mantener un balance de 35% en tus tarjetas de crédito). Si no tienes un historial de crédito y en algún momento quieres plantearte comprar un coche o simplemente pillar un préstamo para un gasto inesperado, es muy probable que el banco te lo deniegue, o imponga unas condiciones muy desfavorables. Y, como he comentando antes, el tener una buena puntuación también acabará afectando otros gastos, como seguros, contratos a largo plazo, etc.

En fin, ahí quedan esas medidas de ahorro. No sé si le servirán a más gente pero, a mi por lo menos, me han permitido comprarme un coche y todavía llegar a fin de mes sin agobios (algo que no podría decir si todavía tuviese que pagar por la linea telefónica, el movil de contrato, o tuviese un interés más alto en el prestamo de mi coche).

Bill Gates dice: ¡Hazte peluquero!

Como he relatado en anteriores ocasiones, ser estudiante de la Universidad de Chicago te expone a ciertos personajes que de vez en cuando se pasan por la universidad, como Jimbo Wales y Ang Lee, o por la ciudad, como John Williams y Howard Shore. Pues esta vez ha tocado una visita nada más y nada menos que de Bill Gates. Ha venido a dar una charla y, apropiadamente, no la ha dado en el departamento de ciencias de la computación, sino en la escuela de empresariales. El título de la charla era “Bill Gates Unplugged: On Software, Innovation, Entrepreneurship and Giving Back“. No sé, eso de “Bill Gates Unplugged” me sonaba un poco raro… ¿acaso iba a salir al escenario, sentarse en un taburete, quitarse la corbata, y empezar a cantar ‘Code Monkey‘ mientras toca una guitarra acústica?

Bueno, ahora ya en serio, la charla fue semi-interesante. No contó nada nuevo (”La tecnología mola”, “Tenemos que hacer más por los países pobres”, “Mola cuando la tecnología la utilizamos en países pobres para que sean menos pobres”, etc.), pero siempre es interesante ver en persona a alguien que, se mire como se mire, ha tenido un impacto importante en la historia de la informática mediante la popularización del ordenador personal.

Sin embargo, me ha dejado un poco calentito cuando ha respondido a una pregunta que le ha hecho un estudiante: “¿Qué opinas del software libre y open source?” (os juro que no fui yo ;-) De entrada, ha empezado insinuando que libre == gratis y que, claro, así no hay quien pueda ganar dinero. Refiriéndose a las licencias open source “no-víricas”, ha mencionado que tienen algo de mérito, pero principalmente para que las universidades puedan publicar su trabajo gratis y para que luego pueda ser aprovechado por empresas (que pueden relicenciar el código como les de la gana), creando nuevo empleo, y pagando más impuestos que luego irán a las universidades, ¡creando un bello círculo de la vida! En cambio, ha añadido tajantemente, “con la licencia GPL no puedes crear nuevo empleo”. Se nota que hace tiempo que no ha hablado con Red Hat, SUSE, o el sinfín de empresas que han creado un modelo válido de negocio con productos que llevan licencia GPL, o con licencias “no-víricas” que tienen éxito más allá del modelo simplón de “es lo que utilizan las universidades para publicar prototipos para luego puedan aprovecharlas las empresas”.

Sin embargo, lo que más boquiabierto me ha dejado es cuando ha caracterizado a la gente que apoya estas licencias como gente que promulga “ser peluquero de día para ganar dinero, y escribir software de noche como hobby”. Y, claro, ¡así no hay quien se monte un modelo de negocio! Aunque coincido en que, si tenemos que ser algo, tiene que ser peluqueros, porque evidentemente somos una pandilla de melenudos comunistas. En fin, tampoco es que esto me sorprenda… ¿Qué sería una charla de Hasecorp sin un poco de FUD?

ACTUALIZACIÓN (21/02/08): A través del blog de Karl Norby (que, por cierto, ha escrito un resumen -en inglés- bastante bueno de la charla) veo que las palabras exactas de Bill Gates fueron:

There are people who think there should be no commercial software, that if you’re a good software person, you should cut hair during the day and do software at night. And so they actually put this license on that locks software in, so you can never create jobs. That’s called the GPL.

Conduciendo, que es gerundio

Tan solo cuatro días después de sacarme el carnet de conducir, me ha tocado ejercer como conductor a tope. Me explico. En junio pasé dos semanas en Colombia para impartir un curso de computación grid y, durante dicha visita, establecí contacto con un grupo de investigadores Colombianos que están involucrados en la creación de GridColombia, la grid nacional de Colombia. En base a ese contacto, en Argonne National Laboratory se decidió invitar a una delegación de investigadores Colombianos a Chicago para que pudieses reunirse con todos los gurus de grid que tenemos aquí, para que estén bien informados a la hora de crear GridColombia. En fin, la visita se planificó para la semana pasada, y me tocó organizarla a mi (por cierto: si alguna vez os proponen organizar una visita oficial de una delegación de investigadores, pensaroslo bien… es muchísimo más curro de lo que parece).

Bueno, ¿y que tiene todo esto que ver con conducir? Pues como era el organizador de la visita, una de mis responsabilidades era el tema del transporte. Moverles en taxi de un lado a otro era demasiado caro, así que en el laboratorio decidieron que lo mejor era que alquilase un coche y estrenase mi flamante carnet de conducir para poder llevar a los visitantes de un lado a otro. Ya sé que suena mucho a chofer, pero no lo es, ya que yo tenía que ir a bastante de las reuniones que les organicé. En fin, me puse a mirarlo y pensaba que con un coche normalito bastaría (solo venían tres investigadores), pero en el laboratorio me dijeron que no, que mejor alquilar un “minivan” o un SUV por si acaso había que llevar a más gente a comidas, cenas, etc. Al final, en la agencia de alquiler de coches me dieron un Toyota Sienna, un coche bastante más grande que a los que estaba acostumbrado.

Así que me tiré toda la semana conduciendo un buque insignia por Chicago. Tras siete días, y un total de 1,000 kilómetros, tengo las siguientes observaciones sobre la conducción “de verdad”:

  • En Chicago, los limites de velocidad no son más que una sugerencia. En algunas autopistas urbanas, iba a más de 10-15 millas por encima del limite de velocidad, y todavía era “el lento” al que todos los coches adelantaban. Mis amigos chicaguenses me aclararon que, en las autopistas urbanas, hay que “ir con el flujo del trafico”, sin prestar mucha atención al limite de velocidad. De hecho, si vas demasiado lento (es decir, justo a la velocidad “máxima”) puedes causar un accidente. Otra cosa interesante es que la señal de giro se la pasan por el arco del triunfo. Una cantidad preocupante de gente cambia de carril en las autopistas sin señalizar y, más de una vez, he visto a coches que pasan del carril más izquierdo al carril más derecho de una autopista de 4-5 carriles a toda pastilla y sin señalizar.
  • Escogí la peor semana posible para empezar a conducir “de verdad”. Esta ha sido la semana de las primeras tormentas de nieve del invierno, con lo cual me ha tocado conducir con nieve, lluvia, y hielo en las carreteras. Para colmo, ahora que los días son tan cortos, también me he curtido en conducción nocturna. Eso sí, cabe destacar que Chicago es una ciudad que está hiper-preparada para el mal tiempo, con lo cual la nieve y el hielo en las autopistas los retiran muy rapidamente. En mi barrio, en cambio, algunas carreteras tenían una capa de hielo encima de ellos. No recuerdo haber estado jamás en un coche en el que el ABS haya actuado en tantas ocasiones en tan poco tiempo…
  • No vuelvo a conducir un “minivan” de nuevo en mi vida. Una cosa es conducir un coche normalito, y otra cosa bien distinta conducir semejante mastodonte. Estar al tanto de lo que ocurre detrás tuyo y a tus lados es más complicado, y aparcar el coche en paralelo es poco menos que imposible. De entrada, es difícil encontrar espacio para el coche en la ciudad. Además, no es tan fácil maniobrarlo como un coche pequeño. La primera vez que intenté aparcarlo, no había manera, y pensaba que en tan solo unos pocos días ya se me había olvidado como aparcar un coche. Afortunadamente, varios amigos me aseguraron que no es que yo fuese un inepto al aparcar, sino que esos coches son bastante complicados de aparcar. Al final, mis opciones de aparcamiento se limitaron a espacios donde pudiese meterlo cómodamente sin casi maniobrar.

Pero bueno, mirando el lado positivo, he conducido durante siete días y 1,000km sin ningún incidente, en ciudad y autopista, con buen tiempo y con mal tiempo, y con los conductores agresivos de Chicago. Me han asegurado que, si sabes conducir competentemente en Chicago, estás sobradamente preparado para conducir en cualquier otro lado. Me pregunto si cuando conduzca en España me parecerá coser y cantar…