Como comenté hace una semana, mi auto-regalo post-tesina es un flamante Wii. Pero… ¿por qué me ha dado de repente por comprarme un Wii?
La verdad es que yo no soy ni gamer ni consolero, aunque sí lo fui hace mucho tiempo. La última consola que tuve fue la Super Nintendo, con la que me pegué unas viciadas bastante intensas (por ejemplo, llegué a terminarme el mítico Legend of Zelda: Link to the Past). Sin embargo, a mediados de los 90 perdí interés en las consolas, y en los videojuegos en general, aunque todavía era capaz de engancharme ocasionalmente a una buena aventura gráfica (mi género favorito) en el PC.
Desde entonces, la verdad es que no he visto ninguna consola que me haya llamado la atención, y en las “salas de maquinitas” unicamente conseguía interesarme por aquellos juegos que presentaban un interfaz novedoso, y no el desgastadisimo interfaz de joystick + botones. Precisamente mi interés por el Wii se debe, en parte, a su interfaz (el Wii Remote), que es capaz de capturar movimiento, dirección, aceleración, etc. y que da pie a interacciones previamente imposibles en una consola.
Sin embargo, esta no es la única razón. Cuando vives sólo en una ciudad extranjera, en la que tienes amigos pero no tantos como en tu ciudad de origen, pues al final no resulta tan fácil llenar tu tiempo libre con actividades de ocio. Por ejemplo, cuando vivia en Bilbao, al volver a casa después de trabajar pues podía cenar y hablar con mis padres, ver la tele con ellos, etc. En Chicago, cuando llego a casa después de trabajar… pues estamos yo, yo mismo, y mi misma mismidad. Y aunque puedo entretenerme un poco con la televisión, o navegando un poco por internet, pues se echa de menos una actividad menos pasiva (y sí, antes de volver a casa ya paso por el gimnasio, así que ese frente lo tengo cubierto ;-) Y lo mismo es cierto del fin de semana: aunque a veces tendré planes con amigos Chicaguenses, mis opciones no son tan diversas como lo eran en Bilbao.
Así pues, en esos momentos de aburrimiento intenso (que, a mi por lo menos, me producen dolor de cabeza), cuando ya he agotado todas las opciones de trabajo y/o diversión, una consola es una manera bastante maja de pasar el rato, al mismo tiempo que (en cierta medida) ejercitas el cerebro (a diferencia de ver la tele, que es algo bastante más pasivo). La idea de comprarme una consola ha rondado por mi cabeza desde hace tiempo, pero nunca daba el paso definitivo… hasta que probé la Wii en casa de un amigo, y me enganché de inmediato. Tras esperar bastante (la Wii todavía es bastante dificil de encontrar aquí en EEUU), por fin encontré un vendedor que, sin cobrarme extra, podía prooveerme con una Wii, siempre y cuando no me importarse ponerme en una lista de espera (que atravesé en unas dos semanas).
En fin, en cuanto a los juegos, accesorios, etc. pues de momento sólo tengo lo que viene incluido con la consola: un Wii Remote, un Nunchuk, y el juego Wii Sports. Este juego, a pesar de su simplicidad (comparado con otros juegos), me encanta. Ya he llegado al nivel profesional en boxeo (no tenía ni idea de que era tan bueno en repartir jarabe de palo :-D ), y estoy a punto de llegar al nivel profesional en tenis y beisbol. El siguiente juego que me voy a comprar (ya está pedido, y llega la semana que viene) es el Trauma Center: Second Opinion, un juego que probé la primera vez que jugué con un Wii y que me encantó. Actualmente también estoy gestionando la compra de un Wii Remote + Nunchuk adicional, para poder jugar con más gente. En cuanto tenga los controladores extra, me voy a comprar el Rayman Raving Rabbids, recomendado con entusiasmo por Txus.
Por cierto, para los lectores que conozco, los que tengais una Wii no dudeis en pasarme vuestro Wii Number para que pueda añadiros como amigos :-)
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