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Busco piso en Madrid este verano

Como dije en el post anterior, este verano lo vuelvo a pasar en Madrid, trabajando en la Universidad Complutense de Madrid. El año pasado, los planetas se alinearon y tuve la tremenda suerte de que la novia de Camarada del Frente tenía una habitación libre en su piso compartido, justo al lado de la Complutense. Esa habitación no está disponible este verano y me imagino que no se repetirá la suerte de que alguien conocido justo resulte tener una habitación o un piso libre cerca de la Complutense, pero por intentarlo que no falte…

Así que lo dicho: busco alojamiento en Madrid durante el verano (del 1 de Junio al 30 de Septiembre). Este año preferiría no tener que compartir piso, no porque la experiencia del año pasado fuese mala (que no lo fue), pero porque después de vivir casi cinco años por mi cuenta, el verano pasado me di cuenta que a mi me gusta ir a mi bola y el rollo compartir-piso-de-estudiante la verdad es que no me aporta casi nada (salvo un pequeño ahorro). No obstante, estaría dispuesto a compartir piso si fuese con gente que ya conozco anteriormente (porque ya viven en Madrid, o coincide que también van a pasar el verano en Madrid).

Pero vamos, mi objetivo principal es encontrar un piso pequeño (tipo estudio) cerca de la Complutense para mi solo. Mis requisitos son muy básicos: Cocina, cuarto de baño, espacio para una cama y una mesa, y posibilidad de contratar acceso a Internet esos cuatro meses. No necesito televisión, sofás, salón, comedor, etc. Si el piso ya está amueblado e incluye cama + mesa, tanto mejor, pero tengo familia en Madrid que puede prestarme muebles. Mirando en idealista.com parece que hay estudios en Moncloa/Chamberí que cumplen estos requisitos y rondan los 600€, e incluso por 500€, que me parece bastante razonable.

Así que si alguien tiene, o conoce a alguien que tiene un piso libre en Madrid que cumpla esos requisitos, y están interesados en alquilárselo a un chico formal, limpio y solvente durante el verano, por favor pegadme un toque. Y si te conozco y tienes una habitación libre en un piso compartido, pues también.

Verano 2009

Bueno, esto realmente ya lo he sabido desde hace unas semanas, pero entre pitos y flautas no he llegado a mencionarlo en el blog. Al igual que el verano pasado, este verano lo voy a pasar trabajando en el Grupo de Arquitectura de Sistemas Distribuidos de la Universidad Complutense de Madrid. En principio, las mismas fechas: del 1 de junio al 30 de septiembre (más o menos una semana). El año pasado me lo pasé de puta madre, y sospecho que este verano será similar, trabajando a tope en la tesis y en Haizea con un grupo de gente con muy buen rollo y que controla mucho en los temas de investigación que me interesan.

En fin, ya iré contando más detalles en cuanto los tenga. De entrada, me tengo que poner a buscar piso en Madrid para el verano… a ver si esta semana escribo un post específicamente sobre eso.

♫ Vuelve ♫ a casa ♫ vuelve ♫

Estas navidades las voy a pasar en Bilbao, la primera vez desde 2003. Los últimos cuatro años no he vuelto porque como mucho podía pillarme una semana de vacaciones en navidades (y no me merece la pena volver a España -con cambio de horario, vuelos de varias horas, etc.- para una semana) y, además, viajar en el invierno desde Chicago no es precisamente agradable. Por ejemplo, hace tres días tuvimos una tormenta de nieve que causó retrasos absolutamente épicos en el aeropuerto de Chicago. Y hablando del tiempo, ahora mismo la temperatura es de -20℃, y -34℃ de sensación (por efecto del viento). Bilbao, en comparación, es una isla del Caribe.

Pero lo dicho, que este año vuelvo, a casa vuelvo, por navidad, como en el anuncio de los turrones. De hecho, llego el mismísimo día de Nochebuena y, aun mejor, he convencido a mis padres de que hagan un pavo para la cena de Nochebuena. En serio que no entiendo la obsesión que tenemos en España con el marisco en navidades (de hecho, no entiendo la obsesión con el marisco, punto). Yo me uno a George Carlin, que dijo sobre el marisco: “Somehow it doesn’t make me hungry. In fact, my instinct is… STEP ON THE BUG! STEP ON THE BIG BUG!!! Before it gets to the children… he looked like he meant business!” Y para Año Nuevo, vamos a experimentar un poco y vamos a hacer un turducken. Tendré suerte si vuelvo a Chicago con mis arterias intactas…

Google Summer of Code 2008 Mentor Summit

Como comenté en los dos post anteriores, este fin de semana lo he pasado en las oficinas centrales de Google para el Google Summer of Code (GSoC) 2008 Mentor Summit (o reunion de mentores que participamos en GSoC). Fueron dos días absolutamente impresionantes e inolvidables. Pero bueno, vayamos por partes…

Lo primero: el Googleplex. Un campus dedicado íntegramente a Google. A partir de ahora, cuando alguien me pregunte “¿Cual es el entorno de trabajo ideal?”, voy a responder “El Googleplex”. El campus en sí es agradable, con espacios abiertos, terrazas, etc.:

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El interior de los edificios (o al menos en el que estuvimos nosotros) son amplios, con mucha luz natural, y muchos espacios comunes diseñados para que los empleados socialicen y se tomen descansos de verdad. Por ejemplo, aquí había sofas… y una mesa de billar:

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Este espacio también tenía una cocina con abundante comida y bebidas gratuitas:

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Y por el Googleplex te encontrabas mogollón de cosas que saltan bastante a la vista, como un tiranosaurio:

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Una réplica del SpaceShipOne:

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O una estatua de la mascota de Android:

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La reunioń en si estuvo muy bien. El proposito era juntar a dos mentores de cada organización que participó en Google Summer of Code (yo iba representando a Globus) para hablar sobre lo bueno y malo de Summer of Code y ver que podíamos cambiar y mejorar para el año que viene. En total eramos unas 200 personas, y la reunión se estructuró como una “unconference“: una conferencia donde no se parte con una agenda concreta, sino una en la que los propios asistentes proponen y organizan, sobre la marcha, sesiones. Puede sonar caótico, pero al final se acaban proponiendo mogollón de sesiones que genuinamente interesan a los asistentes. En este caso, fueron dos días llenos de sesiones que disfruté enormemente.

Cabe destacar, por cierto, el fantástico trato que nos dispensó Google. Corrieron con todos los gastos: el vuelo, el hotel, las comidas, etc. (incluso para la gente que venía de fuera de los EEUU). Para que quede claro: pudiendo decirnos “quien quiera venir, que se lo pague, y si se lo puede reembolsar su empresa o universidad, pues es su problema” (como suele ocurrir en todas las conferencias académicas a las que he ido), le pagaron todos los gastos a 200 personas. Doscientas.

Y menudas doscientas personas: representantes de los principales proyectos de código abierto del mundo, incluyendo gigantes como Debian, GNU, Apache, Perl, PHP, … Vamos, te hace sentir como un enanito ;-) Pero precisamente una de las mejores cosas de la conferencia es que podías interactuar con toda esta gente, en un ambiente de buen rollo universal, y compartir conocimiento, que es al fin y al cabo para lo que estabamos ahí (y, según la organizadora de GSoC, para “salvar el mundo con código abierto” ;-) Por cierto, había representación española a través de los proyectos OSSIM y CLAM, y mentores españoles en Moodle, Sakai, y NetBSD. Nos juntamos unas cuantas veces a lo largo de la reunión y nos lo pasamos pipa ;-)

Vamos, un fin de semana memorable. A ver si el año que viene toca repetir :-)

P.D:- Hay más fotos en la galería.

Un verano de puta madre

A veces, las cosas hay que decirlas en plata: éste ha sido, sin duda alguna, un verano de puta madre. Como he ido relatando en el blog, este año he tenido la fortuna de poder pasar el verano trabajando en mi tesis… en Madrid. Fue posible gracias al Grupo de Arquitectura de Sistemas Distribuidos de la Universidad Complutense de Madrid, que me invitó a pasar unos meses con ellos como investigador visitante en el proyecto europeo Reservoir, ya que el trabajo que realizo en mi tesis estaba muy alineado con su trabajo, particularmente en el proyecto OpenNebula. No es por menospreciar los últimos tres veranos, que también estuvieron bien y tuvieron sus momentos destacables (como la visita a Bogotá, que fue una pasada), pero la verdad es que la experiencia de este verano ha sido superlativamente positiva, tanto en lo profesional como en lo personal. A saber:

  • Haizea: Llegué a un punto de inflexión en mi investigación, liberando Haizea -el software que he estado produciendo en mi tesis- como código abierto. Y lo mejor de todo es que no está planteado sólo como una jamada de tarro para investigación, sino también como una contribución tecnológica que puede resultar útil a usuarios fuera del ámbito del mundo de la investigación (más concretamente, a los usuarios de OpenNebula).
  • El buen rollo universitario: Lo he dicho varias veces, y lo volveré a decir: una de las cosas que más hecho de menos en Chicago es el “buen rollo”. Cuando estaba en Deusto (tanto en mi rol de estudiante y de becario, y luego de profesor), había “buen rollo” entre la gente en casi todos los niveles. Cuando estabas hasta el gorro de trabajar, siempre podías encontrar a gente con quien ir a tomar un café. Podías toparte con gente en el pasillo y mantener una anodina conversación sobre el sexo de los bytes. Podías estar hablando de trabajo serio con un jefe, y momentos después estar compartiendo sonoras carcajadas con esa misma persona sobre un tema totalmente distinto. Todo eso no ocurre aquí en Chicago. Si, hay camaradería entre los alumnos de doctorado, hacemos planes fuera del trabajo, pero cuando estás en la universidad la gente se obceca con el trabajo. Incluso cuando tienes conversaciones no-laborales, falta ese “je ne sais quoi”, ese buen rollito…

    Bueno, y en el caso concreto del grupo de la Complutense, pues tuve la enorme fortuna de estar con un grupo de gente con muy buen rollo. Trabajabamos, y nos lo pasabamos bien trabajando. A pesar de bajar cada dos por tres a tomar un café y de comer pausadamente, yo me noté hiperproductivo, posiblemente más que cuando estoy en EEUU. Al final es cuestión de encontrar un balance entre el trabajo y lo personal, y no puedo negar que ese balance es mucho más fácil de alcanzar en España que en EEUU.

  • Almuerzos hechos y derechos: Prácticamente todos los días en Madrid comía un menú del día (primer plato, segundo plato, postre y café) en la cafetería de la Facultad de Informática sobre las 13:30 o 14:00 (¡como debe ser!). Y durante la comida, nada de hablar de trabajo. Por supuesto, cuando le contaba esto a amigos americanos, se horrorizaban, principalmente porque les parecía una pérdida de tiempo (recordemos que en EEUU generalmente uno sólo come un sandwich rapidito a las 12:00 durante media hora; y cuando voy a comer con compañeros de doctorado, se tiran casi toda la comida hablando de trabajo). Un amigo en Madrid lo expresó muy adecuadamente: “en España comemos, en EEUU se nutren”. Para mi la comida es un momento en el que, aparte de comer, puedo desconectar un rato, echar unas risas con los compañeros de trabajo, recargar las baterías. Para los americanos (estoy generalizando, pero bueno) es más bien una actitud de “¡Se me está agotando el combustible! ¡Necesito más calorías para seguir trabajando! ¡TRABAJAR! ¡TRABAJAR! ¡TRABAJAR!”. Pues yo la verdad es que noto que el almuerzo “al estilo español” me energiza mucho mejor para el resto del día, aunque requiera más tiempo. Lo de comer un sandwich a las 12:00 me ralla, y punto.

    Bueno, y no olvidemos que comía comida española que en EEUU tomo de pascuas a ramos. Incluso he acabado engordando un poco este verano…

  • Vacaciones de verdad: Más concretamente, dos semanas de vacaciones en Agosto, algo que me habría resultado absolutamente inconcebible en Chicago.
  • Aste Nagusia: En esas dos semanas de Agosto, tuve ocasión de estar en Bilbao durante la Semana Grande (que tuve que perderme los últimos tres veranos). Acabé saliendo casi todas las noches, y me lo pasé como un enano.
  • Múltiples visitas a Bilbao: Viviendo en Madrid, pasar un fin de semana en Bilbao era tan sencillo como montarse en un autobus (y, después de vivir en EEUU con sus apotorrantes distancias, las 4.5 horas del autobus parecen poco).

Pues eso, un verano de puta madre. Me atrevería a decir, incluso, que de putísima madre ;-)