Archive for the '2003 Australia' Category

Impresiones Finales

Después de una ajetreada semana de combate contra el cambio de horario y de vuelta al trabajo, por fin me siento tranquilamente a escribir las impresiones finales sobre el viaje a Australia. En realidad, lo que voy a escribir aquí van a ser unas cuantas ideas sueltas. En breve me sentaré (aun más tranquilamente) a escribir un impresionante (y largo) artículo sobre el viaje para la Revista UD. Confío en que ese artículo esté mejor estructurado y con más giros linguisticos que este que voy a escribir ahora :-)

Realmente, hay poco que os pueda decir que no haya dicho ya en el weblog. Australia es sencillamente impresionante. Es otro mundo. La gente conduce por la izquierda, el agua del retrete gira en sentido inverso, es invierno en Agosto, y está lleno de las más fascinantes criaturas que he visto en mi vida.

Merece mención aparte la gente que te encuentras ahí. La inmensa mayoría es increiblemente maja. Gente alegre, optimista, que aunque le preguntes por el precio de un bolsa de cacahuetes te empieza a preguntar a ver si te lo has pasado bien en Australia en cuanto se enteran de que eres un turista. Una filosofía vital eternamente optimista, resumida en esa frase que se oye cada dos por tres en tierras australianas: No worries! En serio, me encanta esa expresión. En cuanto la cagas, haces algo mal, pones mala cara, tienes un mal día, o lo que sea: pues no worries, tio. Que la vida está para disfrutarla. Y, por supuesto, la gente en Australia es mucho más cercana a ti que en otros paises que he visitado. En Australia, eres el amigo de todo el mundo. Eres su mate. Todo el mundo te trata bien. Que alguien te diga no worries, mate! ya es el summum del optimismo amistoso :-)

Ir a Australia, en mi humilde opinión, es el viaje. Para un europeo me parece que es de los lugares más lejanos y extraños a los que puedes ir. Una experiencia que toda persona con espiritu viajero y aventurero tiene que vivir al menos una vez en la vida. En serio, me parece que es algo por lo que merece la pena ahorrar y gastarse el tremendo pastón que cuesta el avión, alojamiento, etc. Sí, tú, que estás leyendo esto: Haz un viaje como este antes de que sea demasiado tarde, antes de que algo como el trabajo, el novio / la novia, la familia, etc. te ate irremediablemente a tu tierra. Igual no sé de que hablo, pero juraría que este es un viaje que se disfruta mucho más a los 22 años que pasados los 40, después de haber formado una familia y cosas de esas.

¿Volvería? Sin pensarmelo dos veces. En los veinte días que he pasado ahí no he hecho más que rascar la superficie. Sydney, Melbourne, y Byron Bay. ¡Eso no es nada! La próxima vez pienso ir a los Northern Territories y al outback australiano. Y, por supuesto, dejaré cosas sin ver para tener excusa para ir una tercera vez. Y cuarta, y quinta, y sexta…

Fotos de Australia

Ya están colgadas todas las fotos del viaje a Australia en la siguiente dirección:

En total casi 300 fotos, incluyendo varios videos. Esto de la camara digital es un vicio :-)

Para los más techies, que sepais que la galería de fotos la he montado utilizando un software de gestión de galerias de fotos llamado Gallery (tope original el nombre :-D ) Utiliza PHP y una serie de librerias de gestión de imagenes, y la verdad es que está bastante bien. Te hace todo automáticamente (clasificar las fotos en albumes, añadir, eliminar, mover, cambiar automaticamente el tamaño de todas las fotos, generar thumbnails, rotar, etc.). Ya sé que al utilizar Gallery me desvió del camino de ZOPE, pero es que no he encontrado nada tan potente para ZOPE…habrá que darle una oportunidad al PHP, no? :-D

Borja vs. El Cambio de Horario

Llegué a casa el jueves al mediodía, y estuve a punto de ponerme a escribir un artículo llamado “¡He vuelto!”. Pero me dije a mi mismo: “Estás descojonado (como quedó patente en el artículo anterior), tumbate YA”. Bueno, en realidad comi primero y luego me tumbé y dormí varias horas, recuperandome de la matada del viaje Sydney-Singapur-Londres-Bilbao.

Sin embargo, he pasado las ultimas 48 horas en plan zombi total. Estoy en medio de una encarnizada batalla con el cambio de horario, gracias al cual hoy me he despertado a las 3 de la madrugada (lógico… las 11 en Sydney :-P ) y he deambulado por la casa pensado “¿Y que cojones hago yo a las 3 de la madrugada?”. Porque en la tele no daban nada interesante… bueno, sí que pillé en La 2 una peli de John Frankenheimer cuyo titulo no recuerdo ahora, pero que tenía como protagonista a Burt Lancaster y se dejaba ver.

Así que la perspectiva para los proximos días no es muy brillante… oigo por todos lados que, sin esforzarse por combatir el cambio de horario, el cuerpo se adapta por su cuenta en tantos días como diferencia de horas. Es decir, que en el peor de los casos voy a estar así 8 días. Bueno, puedo vivir con eso ;-) Evidentemente, hay maneras de atajar el cambio de horario… obligarse a estar despierto hasta la hora de dormir, permanecer en la cama a pesar de que te despiertes a las 3 de la mañana… Pero, ¿sabeis una cosa? Que me da pereza. No tengo ganas de esforzarme lo más minimo. Si mi cuerpo va a poder hacerlo por su cuenta, ¿pues quién soy yo para interferir en el funcionamiento del cuerpo humano? :-)

Claro, en Sydney superé el cambio de horario en unos 3-4 días, pero porque estaba motivado (hay que ver mundo, y a las 3 de la madrugada eso sería un poco complicado). Además, creo recordar que el cambio de horario se supera más facilmente cuando viajas en sentido que en otro. Lo que no recuerdo es si era yendo al este o al oeste… sin embargo, a juzgar por el varapalo que me está pegando el cambio de horario a la vuelta, yo diria que el sentido ‘malo’ es hacia el oeste.

Y todo esto se debe, al parecer, a los ritmos circadianos. No tengo ni idea de lo que son los ritmos esos, pero me encanta como suenan. Además, quedas de fábula en las conversaciones: “Si, ahora mismo mis ritmos circadianos todavía no se han ajustado por completo a este horario.” El tema debe ser que mis ritmos circadianos siguen pensando que están en Sydney, pero no, están en Bilbao… y cuando miro por la ventana al mediodía veo un fantastico día soleado y es en ese momento cuando mis ritmos circadianos le deben de gritar a mi cerebro “¿¿De día?? ¡Y una mierda! ¡A la cama, chaval, que son las 10 de la noche!”. El cambio de horario se asimila en el momento en el que los ritmos circadianos dicen “Uy, jejeje, vaya, pero si estamos en otra franja horaria, que curioso”.

En fin, estas son las palabras de una persona que lleva desvelada desde las 3 de la madrugada. A ver si poco a poco se me va pasando esto…

P.D.- Eso sí, he podido dedicar un poco de tiempo a empezar a subir las fotos a BorjaNet. En cuanto haya terminado de subirlas, lo avisaré en el weblog.

P.P.D.-Sí, las famosas ‘impresiones finales’ vuelven a retrasarse… :-D

Otras 19 horas en avión

Estoy descojonado. En serio. Esto de las 19 horas metidas en un avión no se lo recomiendo a nadie (salvo que vayas en Business o en Primera Clase, que entonces vas como un principe o un rey, respectivamente). Además, a la vuelta han sido más bien 20 horas y media. ¡Yupi! Al igual que a la ida teniamos una paradita de una hora en Singapur, con lo cual el viaje eran 7 horas y 45 minutos de Sydney y 12 horas y 45 minutos de Singapur a Londres. No tengo ni idea de por qué tarda más el viaje a la vuelta que a la ida. ¿Igual tiene algo que ver con las corrientes de aire? (¿a favor a la ida y en contra a la vuelta?).

Eso sí, ahora mismo estoy escribiendo desde el avión que me lleva desde Londres a Bilbao, donde definitivamente y oficialmente terminará el viaje. No he podido escribir en el vuelo de Sydney a Londres pues por eso: porque estaba absolutamente descojonado. Murphy ha atacado de nuevo y, a pesar de que ayer me fui a la cama sintiendome de maravilla, me desperté con la nariz congestionada. Que diver, moqueando las 20 horas y pico. Menos mal que en el aeropuerto de Singapur habia una farmacia y pude forrarme a base de paracetamol y no-sé-qué cosa antimocos. Por lo menos el tramo Singapur-Londres lo he pasado absolutamente dopado… Pero aun así, a pesar de que British Airways es de lo mejorcito que he visto, lo del transporte en clase turista como si fuesemos ganado vacuno es insufrible…te acaban doliendo todos los musculos, y ya puedes olvidarte de dormir (hombre, dormir, lo que se dice dormir, pues dormí…pero en vez de una sentada de 8 horas, pues en 8 sentadas de media hora…puedes oir a tu metabolismo decir “Sabes que me voy a vengar…”). Es en esos momento cuando me dan ganas de mentar a los de Business y Primera a la madre que les parió…tendriais que verles…¡¡¡tienen cama y todo!!! Joer, que se pueden tumbar los muy… Ejem, vamos, que no se puede tener de todo en esta vida…

Lo he dicho en los dos primeros parrafos y lo diré en este tercer parrafo: estoy descojonado. Lo primero que voy a hacer en cuanto llegue a casa es echarme una siesta bien larga (si, ya sé que llegaré a casa a las 12:00 del mediodía y que acostandome a esa hora lo único que consigo es sufrir el cambio de horario más tarde…pues que le den al cambio de horario…necesito tumbarme en algo que sea 100% horizontal…ya me preocuparé de ajustarme al horario en otro momento). Y después de la siesta, una buena ducha. Y después de eso, pues no haré nada, que tengo que aprovechar los pocos días de vacaciones que tengo. Es cierto que mi contrato con Deusto no empieza hasta Octubre, pero claro, jejeje, las clases habrá que prepararlas en Septiembre, ¿no? :-D (bueno, por no hablar de bastantes otras cosas que tengo que hacer en Septiembre… ya las iré contando por aquí)

En fin, como estoy tan descojonado (notese como lo he colado también en el cuarto parrafo), las impresiones finales que llevo prometiendo desde hace tiempo tendrán que esperar (vamos, un poco más). Es que eso es algo que hay que escribir con la mente despejada y tranquila… Eso sí, lo que quiero decir (no sea que se me olvide, porque la verdad es que es una chorrada) es que me muero por encontrar (y leer) algún libro que se titule algo así como Airports for Dummies. En serio, quiero que alguién me explique a fondo cómo funciona todo este tinglao…tanto en Sydney como en Heathrow no paro de preguntarme cómo consiguen que todas las distintas variables (los aviones que vienen, que van, las maletas que van de un lado para otro, las tarjetas de embarque, etc.) funcionen cómo una máquina bien engrasada. En serio, en Gatwick me he quedado acojonado cuando veia aterrizar y despegar aviones en la misma pista con un escasisimo margen (supongo que en eso ya intervienen los famosos controladores aereos). También me encantaría saber que estándares rigen los programas informáticos de los aeropuertos porque, a juzgar por las aparatosas tarjetas de embarque, estos no han salido de la epoca del COBOL todavía… Ya, ya, en la carrera nos dijeron que los aeropuertos tienen unos sistemas transaccionales que se caga la perra, pero no hay quien entienda los códigos que aparecen en los billetes, tarjetas de embarque, etc. En fin, si alguien conoce algún libro (o sede web) que explique todo esto, que por favor me lo diga.

Bueno, pues dejo de escribir ya, que estoy descojonado (¡quinto parrafo!). Más noticias cuando haya llegado a casita y haya tenido ocasión de descansar un poco.

Australia, Día 19 – Sydney

Último día en Sydney. Joer. Estoy dividido entre sentimientos de pena por tener que abandonar este increible y fascinante continente y sentimientos de alegría por volver a casa y a una rutina que, aunque no lo parezca, se empieza a añorar después de tres semanas de desorganización y completa improvisación día a día. La verdad es que ahora no voy a escribir mucho, aunque tengo muchas cosas que decir sobre mis impresiones finales sobre Australia. Ahora mismo estoy bastante cansado, tengo que dormir, mañana me espera un día muy duro (otras 19 horas en avión…que dolor :-P )

Antes de ponerme sentimental, voy a relataros las dos anecdotas del día. La primera ha tenido lugar cuando he entrado en una tienda. La dependienta que me atendió empezó a preguntarme a ver de dónde soy y tal y tal. La conversación fue más o menos así (integramente en inglés, pero aquí convenientemente traducida al castellano):

DEPENDIENTA: “¿De dónde eres?”
BORJA: “España”
D: “Ooooooh. ¡España! ¿Y de que parte?”
B: “Bilbao… [Mirada de 'No tengo ni puñetera idea de dónde está eso' por parte de la dependienta]… en el norte de España”
D: “Aaaaaah. ¿Y cuanto tiempo llevas viviendo ahí?”
B: “Errr…pues toda mi vida…”
D: “¡Ah! Entonces es que tienes padres británicos, ¿no?”
B: “Eh, pues no, tengo padres españoles…”
D: “¡Vaya! ¡Pues yo pensaba que eras británico!”

Siiiiiiiii :-D Mi acento británico ya está lo suficientemente perfeccionado como para hacer pensar a alguién que soy británico :-D Eso sí, espero no cruzarme con ningún filólogo o algo así, porque igual me suelta algún comentario del tipo: “¡Su acento, muy señor mío, no es más que una burda mezcla de los acentos más toscos y menos refinados de toda la Gran Bretaña!”

Otra cosa interesante ha sido la cena… David y yo hemos ido a cenar a casa de una ‘amiga de la familia’, una asturiana casada con un australiano. En serio, te encuentras a la gente más fascinante en los lugares más inesperados del mundo. Lola (así se llama) fue encargada de propaganda del Partido Comunista en Asturias durante la dictadura, viviendo en la clandestinidad, e incluso pasando tiempo en la carcel. ¡Ole! Vamos, una de esas personas con un montón de historias y anecdotas interesantes que contar. Y de todos los lugares donde te puedes encontrar a una persona así, te la encuentras en las antípodas…acojonante.

Además de estas dos anecdotas, el último día lo he pasado basicamente paseando por Sydney, haciendo las últimas compras, y parandome varios minutos a observar por última vez ese increible edificio que es el Opera House, que seguramente no volveré a ver en varios años.

Y eso ha sido, más o menos, mi último día en Sydney. El viaje ya se acaba, chicos y chicas. Me muero de ganas por escribir un largo artículo hablando sobre mis impresiones generales, y de cuanto me apetece volver y ver más cosas, pero ahora necesito descansar. Pero bueno, como este es el último artículo que escribo desde tierras australianas, lo que sí que tengo que hacer es enviar un especial saludo a todos los que habeis estado siguiendo fielmente (a traves de este weblog) mis aventuras por el hemisferio sur (aunque sólo haya sido una pequeña parte del continente australiano :-). Me parecen inmortales las palabras de un buen compañero que recientemente comentó en el weblog: “Este año no tengo vacaciones pero leyendo las cronicas de la tuyas casi que no me hacen falta”. Muy buena, Pablo :-DDD

Pues eso, dejo de escribir. El siguiente artículo, desde el avión. Y, en cuanto vuelva, desvelaré los cientos de fotos (sí, no habeis leido mal: *cientos*) que he hecho con la camara digital (incluyendo las superfotos de “Borja con un koala en sus brazos”, “Borja con un wombat en sus brazos”, “Borja dando de comer a un canguro”, …).